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7 min
"Hope" y el mar del inconsciente (5a.parte)
Drama |
17.10.14
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Sinopsis

continuación de la historia, después de algunos problemas de salud menores, je.

Casi una hora después Albert despierta entre sábanas blancas y edredones. Afuera, la fría llovizna de la mañana ha aumentado de intencidad, como si se anticipara a lo que vendrá. Shellen trata de reconocer el sitio en donde se encuentra y entonces reconoce una de las habitaciones privadas del hospital donde labora. Se sienta en la cama, frotándose las cara con las manos, intentando recordar qué fué lo que pasó. El reloj de la pared de enfrente marca las dos cuarenta y tres de la tarde y obcerva la cánula del suero salir de su brazo. Trata de incorporarse pero una voz se lo impide.

-No se levante, doctor Shellen- dijo una voz de una enfermera a travez del micrófono junto a la cámara de vigilancia, un poco distorcionada por la estática- en un momento irán a atenderlo, quédese ahí.

  Albert escucha la voz  de la misma enfermera, lejana por el interfón, llamando a un tal doctor Khann a la habitación 423. Ésa es mi habitación Pensó Albert volteando aver a la placa de acrílico verde encima de la cabecera de la cama. Acomoda nuevamente la cabeza en la almohada esperando impacienta y nerviosamente a que alguien le dé noticias sobre el estado de salud del señor Vincent Pratt. un escalofrío recorre su espina dorsal. Mira a todos lados, como buscando las respuestas en el aire, tamborileando impacientamente los fríos barrotes del barandal de la cama. Por fin, después de unos minutos que le parecieron eternos, el doctor Arthur Khann entra a la habitación, junto con el jefe Mills y su amigo Gregory Summers.

-¿Cómo está el señor Pratt?- preguntó Albert angustiado, apretando fuertemente el edredón que lo cubre.-¿La operación salió bien?

  Los tres doctores intercambian miradas por un momento. Después el doctor Mills es quién retoma la conversación.

-¿Qué fue lo que pasó en el quirófano, Albert?- preguntó mills acercándose a Shellen, apoyándose luego en el barandal.

-No lo sé, jefe, yo...Yo estaba operando a señor Pratt, cuando todo...¿Có...Cómo está el señor pratt?

-Olvídate ya de eso, Shellen,-masculló el doctor Khann- Hcae menos de una hora ordené unos estudios para saber qué es lo que tienes.

-¿Qué es lo que tengo, dices?

-Sí. Y mientras tanto permanecerás hospitalizado.

-No...-contestó Albert molesto,- tengo cosas que hacer. Yo no tengo nada.

-¡Déjate de tonterías, Albert!- gritó molesto el jefe Mills-¡te vas a quedar internado, es una orden! ¡Nadie sangra de manera espontánea!

-Só...Sólo quiero saber qué fué lo que pasó con el señor Vincent... pero nadie me dice nada.

  Greg voltea a ver a su jefe y éste asinete con la cabeza, sin apartar al mirada de Shellen. Summers se aproxima a la cama, obcervando detenidamente el  cardiógrafo, el aparato que registra el pulso de Albert y haciendo un esfuerzo contesta.

-Albert, ya no tengo por qué ocultártelo. El señor Vincent falleció hace rato en el quirófano, debido a una hemorragia que los doctores tardaron en cerrar y después le sobrevino un infarto masivo.

  El cardiógrafo registra un repentino aumento en el ritmo cardíaco de Shellen, quien con los ojos desorbitados se niega a creerlo.

-¡Pe..Pero eso no es posible!-dijo Albert sudando-¿Cómo sucedió todo' ¡Díganme!

-Mantén la calma, Albert-dijo Greg tomándolo por los hombros- Mientras unos doctores te atendían a tí, otros trataban de detener la hemorragia en la aorta.

-¡¿Y quién provocó esa hemorragia?!- preguntó Albert furioso, sentándose en la cama apoyándose en el barandal.

-Tú- contestó mills tocando el hombro de Albert.- Tal vez no lo recuerdes, pero antes de que perdieras el sentido, dejaste caer el bisturí, seccionando la aorta del corazón nuevo del señor Pratt.

-Entonces¿Yo lo maté?

- Fue un accidente Albert. Ocurrió una serie de cosas alrededor de su muerte; el señor Pratt ya era un hombre muy viejo que necesitaba esa operación desde hace mucho tiempo...

-¡Yo lo maté!- exclamó Shellen con la mirada perdida- ¡Yo lo maté!

-No te lo tomes tan personal, Albert-dijo Greg- esas cosas pasan en gente mayor y..

-¡Coméntale éso al mafioso de su hijo!- exclamó Albert molesto-¡Intenta convencer a ese tipo!

-Es verdad...-dijo el jefe Mills cerrando los ojos-Olvidé por completo a ese gángster.

-No lo tomará nada bien-dijo el doctor Khann-Nada bien.Tendremos que afrontarlo tarde o temprano. No queda de otra.

 Los doctores hacen una larga pausa meditando los sucesos que se le vendrán encima, igual que una avlancha de lodo difícil de detener. Tal es el temor que sienten el pensar lo que hará el mafioso Oliver Pratt. Mills cruza los brazos, caminando pensativo por la habitación.

-Será mejor dejar descansar a Albert-dijo Mills- tuvo un día muy agitado.

-Sí. -contestó Greg.- tómate una buena siesta, Albert. nos vemos más tarde.

-Quiero irme a mi casa- dijo Shellen.

-Vas a estar unos días hospitalizado-dijo el doctor Khann- en lo que averiguamos qué tienes.Así que aquí te quedarás.

 Los tres doctores se despiden y abndonan la habitación, dejando a Albert solo, sumido en sus temores y pensamientos. No sabe cuáto tiempo pasó. Repentinamente es sacado de ellos por una enfermera que ingresó a suministrarle un sedante.Ésta, sonriente, le comenta que es para que pueda conciliar el sueño. Albert vuelve a hundirse en sus pensamientos; medita sobre la seguridad del hospital. Trata de convencerse sobre ello, además, Oliver Pratt no sabe en qué lugar se encuentra y eso es ventaja. Piensa que tarde o temprano lo buscará en el hospital y...¿No etsaría más seguro entre las paredes de su casa? Tanto lo piensa que sin darse cuenta se queda dormido.

Es ya de noche. Afuera, la nieve cae copiosamente en la solitaria calle, entre los autos. Adentro se encuentra Albert en  su consultorio atendiendo unos pacientes, escribiendo en la computadora. Shellen advierte que el reloj de su escritorio avnza velozmente y poco después, el segundero camina extraordinariamente lento y Albert se pregunta por qué. Nota que los pacientes están inmóviles, con la mirada perdida. Una fría gota de sudor surge de su frente, delizándose por ella hasta la ceja derecha y luego cae con la misma lentitud, dando la impresión de que flotara.

 De pronto todo retoma su velocidad normal, cuando alguien empuja brutalmente la puerta del recinto, haciendo saltar el cristal de la puerta, rompiéndose en una miríada de pedazos. Albert reconoce al instante al furioso sujeto que porta dos pistolas automáticas: Es el temible mafioso conocido como Oliver Pratt, quie sin mediar palabra alguna, le dispara en varias ocasiones. Pero shellen, escondiéndose bajo el escritorio, logra escapar de las balas. Escucha el eco de los pasos de Pratt acercándose decididamente a él. El corazón de Albert late como un tambor y por un acto reflejo ó por salvar la vida, corre agachado hacia el lado contrario para escapar. Albert logra llegar a la puerta destrozada, escuchando más disparos a su espalda. Huye desesperado por los pasillos del hospital mientras los empleados reaccionan sin inmutarse, como si no existiera. Repentinamente las lozetas del piso se desprenden y él cae a un profundo y Obscuro abismo, mientras escucha flotando en el aire, el lejano eco de la palabra "Hope"...

 

                                                   CONTINUARÁ... 

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Escritor y dibujante autodidacta... Busco crear buenas historias, publicándolas aquí, en un principio, para luego intentar subirlas en formato de Webcómics. Ilustrador principiante. Amante de las historias Steam y Ciber Punk.

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