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13 min
"Hope" y el mar del inconsciente (6a.parte)
Drama |
27.10.14
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Sinopsis

continuación..

  Albert despertó sobresaltado, su frente está completamente perlada por enormes gotas de sudor. Temblando intenta recordar en donde se encuentra, y reconoce después la semiobscura habitación del hospital. La lluvia se ha intensificado y los relampágos se producen con mayor fracuencia. Shellen se da cuenta que todo lo anterior fué sólo un sueño, pero en él aparecen vestigios de sucesos que podrían pasar, en caso de no buscar solución. tiembla notoriamente. En casa, para relajarse, acostumbra una o dos copas de fino coñac, aquí no cuenta con eso, así que toma un poco de agua de la jarra que está sobre el buró a su lado derecho. se levanta al baño tratando de poner en orden sus dispersas ideas, pensando qué pasaría si todo su sueño se volviera realidad. Al salir del baño, consulta el reloj de pared comprobando queson las nueve de la noche en punto. Obcerva el frío ojo de la cámara de vigilancia. parece que no hay nadie obcervándolo, ya que la enfermera se hubiera comunicado al ver movimiento en el cuarto. Albert piensa que normalmente cuenta con la compañia de alguna amiguita para relajarse. Pero ahora, en la obscura soledad de la habitación, comprueba cuán solo se siente sin alguien con quien conversar. se recuesta nuevamente en la confortable cama para volver a dormir, por que ¿qué más podría hacer para pasar el rato? El lejano ruido de los truenos lejanos lo van transportando poco a poco rumbo a ése sueño reparador que tanto necesita.

  A la mañana siguiente Albert despierta temprano como de costumbre. Se sienta en la cama sosteniendo la cabeza entre sus manos y escucha el saludo de buenos días de la enfermera en turno a travez de la cámara, avisándole que irá en breve a verlo. al voltear hacia el buró su mirada recae sobre el periódico cuidadosamente doblado dentro de una bolsa plástica; Shellen desvía la vista molesto. No tiene deseos de leer nada en este momento, pero después piensa que no tendrá muchas distracciones a lo largo del día, así que stira la mano para tomar el diario, que por cierto, no es el que acostumbra leer por las mañanas, pero no puede hacer nada. Nota que el diario ya fué leído por alguien más; varias páginas están revueltas, algunas de ellas con gotas de café y el crucigrama, parcialmente llenado, hace aumentar su rabia, como si esto fuera una burla a su persona. Unos toquidos se escuchan del otro lado de la puerta e instantes después ésta es empujada por un carrito de  alimentos, en el cual una enfermera le trae el desayuno. Sin mediar una sola palabra la mujer deposita ruidosamente la charola plástica sobre una mesita plegable. Albert nota el desprecio en la actitud de la enfermera, quien abandona apresuradamente el cuarto. No cabe duda que el odio que Shellen sembró, ahora lo está cosechando cual fruto podrido. Albert se oculta en su soberbia, pensando que algún día hará pagar a la enfermera por su insolencia.

  Escucha el sonido lejano del interfón llamando al doctor Khann a su habitación. Shellen toma la charola de comida para empezar a comer; ésta le resulta insípida dado la ausencia de sal a la que está tan acostumbrado. No hay café, la fruta está muy madura y los huevos quemados. Molesto, coloca la charola otra ve z sobre la mesita y retoma su lectura, intentando olividarse de todo. Varios minutos después es interrumpido nuevamente cuando el doctor Khann ingresa al recinto seguido del doctor Mills.

-Buenos días, doctor Shelllen- dijo el doctor Khann,- ¿cómo amaneció hoy?

-Buenos días, doctor Khann- dijo Albert doblando el periódico- No tan bien como quisiera,pero gracias.

  Shellen advierte que el doctor Khann trae bajo el brazo una carpeta de cubierta metálica, el expediente médico que tantas veces él llevó a sus pacientes en su momento. Un sobre sellado sobresale ligeramente  entre las hojas de la carpeta. traga saliva trabajosamente al verlo. Sin duda son los resultados de los exámenes que le practicaron.

-Veo que ya trae los resultados, doc-exclamó Shellen-entonces...¿Es bueno ó malo lo que tengo? por cierto nunca me dijo la especialidad que usted ejerce, doc.

-Soy oncólogo, doctor Shellen-contestó el doctor Khann acercándose- tal vez no nos conocimos antes, pero ya tengo ocho años trabajando aquí.

-¡Ah! Estonces usted es oncólogo, el que...estudia el cáncer-dijo Albert preocupado.

-Así es...-dijo el doctor Khann abriendo el expediente.- Te practicamos varios estudios, entre ellos un hemograma. Y en todos el resultado es el mismo... Lamentablemente padeces de Leucemia Mieloide Crónica.

  Albert recibe la noticia como un balde de agua helada. Intenta en vano hablar, pero las paplabras se niegan a salir de sus labios. Palidece y los latidos de su corazón se incrementan súbitamente.

-¡¿Le... Leucemia, dices?!-dijo Albert al fin, aferrado del barandal de la cama,- ¿Pero cómo es qué...?

-La enfermedad es a veces asintomática, por un período de 4 a 5 años. Se desconocen las causas en algunos casos, pero también pueden ser por una alteración genética.

  Las manos del doctor Shellen se tornan bnlancas a causa de  la falta de sangre por apretar fuertemente los barandales.

-Dime, Albert-preguntó el doctor Khann-¿ últimamente haz presentado hipoxia? ¿Astenia? ¿Sensación de cansancio ó debilidad? ¿Sangrado?

-...sssí.-contestó Albert después de una pausa,-hace varios días que tengo ésa sensación de cansancio y pérdida de peso... Pe.. Pero creí que todo se debía a las parrandas que acostumbro.

-Tal vez ya pasó la fase asintomática-dijo el doctor Mills.- y la enfermedad ya está avanzada.

-¿Cu... Cuánto tiempo me queda de ...vida, doctor?

  El doctor Mills voltea a ver al doctor Khann, quien hojea el expediente pausadamente.

-Verás, Albert-contesta al fin éste,- hay varios tratamientos para tratar a los pacientes con Leucemia Mieloide, incluyendo un tratamiento con un agente nuevo esperimental, que es 50 veces más potente que la terapia stándar, el cual ataca a la molécula AMN107, la cual se une a la tirosina-quinasa,que es la enzima responsable de la enfermedad. Éste fármaco, llamado imatinib, promueve la producción de los glóbulos blancos en la sangre, hasta alcanzar niveles normales. Por desgracia en este momento es bastante caro, pero creo que tú si puedes pagarlo.

-¡Esto es un castigo del cielo!-dijo Shellen en voz alta- ¡Un castigo porbtodo el mal que he hecho!

-No hay que meter a dios en esto, Albert- afirmó el doctor Khann-estas son cosas que pasan en nuestra naturaleza humana. Hoy en día tu enfermedad es curable, las espectativas de vida son altas.

-¡¿Alta?!-dijo Albert mirando sombríamente al doctor Khann-¡No! ¡Sólo viviré dos años más! ¡Cuatro cuando mucho! ¡Eso no es esperanzador!

-Nadie vive para siempre, Albert- dijo el doctor Mills- pero trataremos de ayudarte el lo que podamos.

  albert ni contestó. Tiene la mirada perdida en el interminable movimiento del reloj de pared "Me queda poco tiempo de vida" pensó Albert " y todo esto por el mal que he hecho."

  Mills lo contempla en silencio por un largo rato. Es un momento difícil, pero no encuentra palabras de consuelo para alguien que realmente nunca fue su amigo, debido al orgullo y pedantería por parte de Shellen. Después, de manera fingida, sonríe, mientras coloca su mano en el hombro de Albert, tratando de reconfortarlo.

-Descansa, Albert-dijo el jefe Mills caminando hacia la puerta,- mañana mismo iniciará tu tratamiento.

-Jefe-dijo Albert-¿Cree usted que pueda tomar el tratamiento en casa?

  Mills voltea a ver al doctor Khann, esperando su respuesta.

-Está bien-dijo Khann- eltratamiento es por vía intravenosa, no veo el motivo para que no vaya a casa.

-Entonces, llamaré personalmente a tu mayordomo para que venga por tí- Dijo el doctor Mills.- No debes manejar ahora, ya que te encuentras muy débil.

-Gracias, jefe- dijo Shellen.

  ¿Qué tántas cosas pasarían por la mente del doctor Shelllen? Sólo él lo sabe. El frío ojo de la cámara lo capta a él sentado en la cama, solo ya, en la penunbra de la habitación, mientras el único sonido que sale de ésta es el que emite el radiógrafo.

  Una larga hora después, una enfermera entra al cuarto para retirarle el suero del brazo y avisándole que el señor Duretti se encuentra en admisión hospitalaria, tramitando la alta. Albert no contesta. Permanece con la mirada fija en el reloj de pared. Poco tiempo después alguien toca discretamente la puerta.

-Buenos días, doctor Shellen-dijo Duretti-vengo por usted,para llevarlo a casa, traigo ropa limpia.

  De manera automática y sin contestar, albert toma la ropaby se dirige al baño a cambiarse, mientras el mayordomo lo obcerva en silencio.

  Más tarde, viajando en el asiento trasero de su automóvil, Albert no pronuncia una sola palabra en todo el trayecto, quien obcerva sin ver el interminable ir y venir de los otros autos y personas en la calle, pesnasndo tal vez en su enfermedad, o en la muerte del señor Pratt y en el lío en que se metió, sólo él lo sabe.

  Al llegar a casa, el mayordomo lo intenta ayudar a bajar de auto. shelle molesto, lo aparta con el brazo, argumentando que se encuentra bien, que él puede solo. Sube pensativo las escaleras y más tarde se encierra en su estudio.

  Han pasado varias horas y el señor Duretti le lleva la cena en un carrito de servicio, pero Albert se niega a abrir la pesad puerta. El mayordomo opta por dejar el servicio junto a ella. En el interior, alumbrado apenas por la única luz proveniente de la cálida chimenea, se encuentra Albert pasando rápidamente los dedos por los fajos de billetes que le obsequió el mafuoso Oliver Pratt. Junto a él, el hielo se derrite lentamente dentro de un vaso servido con coñac, sin siquiera haber pasado éste por sus labios. En dos ocasiones, estuvo apunto de arrojar furioso el dinero a las llamas, pero algo en su interior lo contuvo. Su mayor placer se trocó ahora en su tortura, aunque no puede dejar de tocarlos. Después de un rato decide guardarlo en la caja fuerte oculta atrás de unos voluminosos  y pesados libros. Se aproxima a la chimenea, como si buscara que el calor de ésta aliviase sus penas. Sólo una cosa pasa ahora por su mente ahora: La muerte del señor Vincent y cómo lo tomará su hijo, el mafioso... Si es que ya lo sabe.

  ¡Cómo desearía huir, perderse de la vista de todos, escaparse de sus problemas y no regresar jamás!

  Ésta idea se gesta es su mente fuertemente. Se hace cada vez más y más intensa. Entonces, como movido por un resorte, Albert se aproxima a la caja fuerte, aventando los libros que la ocultaban, extrae todo el dinero que le dió el gángster y un poco más y sale corriendo apresuradamente de su estudio...

  Dos horas después el teléfono suena insistentemente en la casa del doctor Mills y es la esposa de éste quien contesta.

-Hola, buenas noches-dijo la señora Mills- ¿Quién habla?

-Bu... Buenas noches, señora Mills, disculpe... Dijo el señor Duretti, al otro lado de la línea-Soy el señor Alfonso Duretti, mayordomo del doctor Shellen, se... Se encuentra en casa el doctor Mills?

- en este momento se encuentra cenando, señor Duretti, ¿qué desea?

-¿Podría comunicarme con él, por favor?, es urgente.

-espere, le pasaré la bocina.

-Gracias, señora, espero.

  En el amplio comedor de madera labrada, se encuentra el doctor Mills cenando en compañia con sus tres hijos, cuando es interrumpido por su esposa, quien le trae el teléfono.

-Joshep, amor-dijo ella alargando el teléfono- tienes una llamada, toma.

-¿Quién será a ésta hora-dijo Mills tapando la bocina.

-Es el mayordomo de Albert. Se nota muy agitado, amor.

- Ojalá y no le haya pasado nada a Shellen. Buenas noches, señor Alfonso-dijo contestando el teléfono- ¿Qué pasa?

-Buenas noches, doctor Mills, dijo Duretti al otro lado de la línea-siento mucho molestarlo a ésta hora.

-Te noto muy nervioso, Alfonso, ¿Qué fué lo que pasó?

-Oiga..¿El doctor Shellen está con usted?

-¿Cómo?-exclamó el jefe Mills levantándose de su asiento-¿No está contigo en su casa?

-No, doctor. Desde que llegamos él se encerró en su estudio y no quiso abrirme la puerta, ni para cenar. Hace poco descubrí que ya no estaba ahí. Había varios libros tirados en el piso y dejó la caja fuerte abierta.

-¡Diablos! ¿A dónde podrá haber ido a ésta hora?

-Lo ignoro, doctor. Nadie en la casa lo vió salir. Ya llamé al hospital y tampoco saben de él. Sólo sé que tomó dinero y se fué caminando, ya que sus autos están en el estacionamiento.

-Mira, llama a sus amigos, talvez fué a ver a alguno. Todo va a salir bien, Alfonso, no te preocupes.

-Sí, gracias,doctor, éso haré, buenas noches.

-Hasta luego, Alfonso y mantenme informado, por favor.

  Han pasado ya varias horas y los amigos de Albert, junto con el señor Duretti, continúan buscándolo, sin éxito. El jefe de la policía les informa que deben pasar al menos 48 horas para comenzar a buscarlo, ya que la mayoría de las personas regresa a casa antes de ése lapso. Greg Summers se comunica con su jefe, y le comenta que tal vez Albert se asustó por los resultados de los exámenes y por eso huyó.

-Ok, Summers-dijo el jefe Mills al teléfono-mantenme informado. Ya es muy tarde, Greg, será mejor que te vayas a descansar.

-Tiene razón, jefe- dijo Greg,- estoy cansado de tanto caminar. Voy a mi casa a descansar, ya mañana buscaremos con más calma. Hasta mañana, jefe Mills.

- Hasta mañana, Greg.

  Summers obcerva la semiobscuridad de la calle iluminada por las luces led de los faroles, preguntándose cuál fué el verdadero motivo por el que Albert huyó. Un solitario y frío copo de nieve cae sobre su mejilla y Greg advierte que nevará más pronto de lo que se creía. Se encamina hacia su auto color rojo, mientras nota que comienza a caer lentamente una fina nevada y entra a su vehículo para dirigirse a su apartamento.

                                             CONTINUARÁ...

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Escritor y dibujante autodidacta... Busco crear buenas historias, publicándolas aquí, en un principio, para luego intentar subirlas en formato de Webcómics. Ilustrador principiante. Amante de las historias Steam y Ciber Punk.

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