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13 min
"Hope" y el mar del inconsciente (Final)
Drama |
12.04.15
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Sinopsis

Por fin...! La conclusión de mi relato...

Algunas horas más tarde Albert sale de la notaría y se dirige a su casa. Al llegar estaciona su auto y camina hacia la puerta. Un gran silencio nada habitual se deja sentir en el lugar. No se advierte la menor presencia de empleado alguno.

- ¿Hola? - dijo Albert caminando por la sala de visitas.- ¿Alfonso, Kendrah? ¡Ya llegué! - se rasca la cabeza confundido.-¿Qué, no hay nadie?

  Albert advierte que sus pasos resuenan fuertemente en el lugar, como si algo lo intensificara. " Qué está pasando?" pensó , mirando a su alrededor. "Tengo una extraña sensación co... Como si el tiempo se hubiera detenido en este lugar pero ¿Por qué?"

  Camina con cautela hacia su estudio y al abrir la puerta... "Hope" está sentado sobre el escritorio obcervándolo y moviendo la cola lentemente.

-¡Hola, pequeño! -dijo Albert reconociendo al felino- tenía varios días que no te veía. ¿Cómo haz estado?

  Shellen acaricia la cabeza del gato quien ronronea contento.

-¿A mi no me saludas, Al? - dijo una voz bastante conocida por él.

-¡Ah, hola, Hellen! Dijo jubiloso- no sabía que tú también habías venido.- Albert nota un aire de tristeza en la actitud de la niña, quien permanece de pie y con la faz oculta en una esquina semi obscura y la sonrisa de él se borra de su rostro.- ¿Qué ocurre, Hellen? Te noto preocupada.

- Albert, yo...- dijo la niña con voz entrecortada. Levanta la cara hacia él, con los ojos llorosos - ... Yo he roto una d elas tantasvreglas de mi mundo... Yo...debía decirte...

-¿Decirme qué, niña? ¡Ya me alarmaste! 

-... Tu momento está a punto de llegar y yo... Tú... Tú eres mi amigo y ni quiero que te sorprenda...

- Y... ¿Cuándo ocurrirá, Hellen?

  De repente, "Hope" brilla intensamente con una luz blanca segadora, iluminando todo por un instante. El felino maulla de una forma particular, como si tratara de advertir algo.

- Me llaman, Al- dijo ella preocupada.- Me dicen que no puedo alterar el curso del tiempo... Tu eres mi amigo, Al. Cuídate. 

- ¡Espera, Hellen! -gritó Shellen aterrado.-¿Cuándo ocurrirá? ¡Dime!

- No me dejan decírtelo, lo siento- dijo la niña secándose las lágrimas.- Me castigarían si lo hago pero no te prwocupes. Yo regresaré cuando sea el momento... Esto no es malo. Pronto beberás de las aguas del mar del inconsciente y sabrás muchas cosas, como yo.... Cuídate, ¡Adiós!

  "Hope" brilla una vez más desapareciendo junto con Hellen de habitación, dejando a Albert aterrorizado.

"¿Mi momento está por llegar?" Se preguntó sudando copiosamente. "Pero cómo ocurrirá y dónde?... Tengo miedo. Mucho miedo..."

   Albert cae de rodillas. Se coloca bocabajo sobre la alfombra temblando notoriamente. "De...Debo calmarme, sí debo hacerlo." Se dijo a sí mismo. Respira profundamente varias veces para calmarse "Pensé que ya te habías resignado a moris, Al" estas son las palabras que Hellen pronunció alguna vez, las que resuenan en lo más recóndito de su aturdida mente. "Sí, tengo miedo. Pero es normal tenerlo cuando se enfrenta a lo desconocido. Yo lo sé, porque ya lo experimenté."

  Shellen se sienta apoyando las manos sobre la alfombra. Así permanece por unos minutos nates de levantarseby dirigirse hacia el sillónby dejarse caer pesadamente, más calmado que hace algun momento. "Hellen tenía razón" Se dijo pensando. "Hace tiempo deseabas la muerte, ¿No? Así que cálmate... Lo único que me preocupa es no saber cómo moriré, pero cuando llegue el momento, lo enfrentaré con valor, lo juro."

  Shellen se levanta del sillónby va amla puerta del estudio. Alnllegar nita la sensación de que el tiempo vuelve a correr de manera habitual, como si algo lo empujara hacia adelante. "Ésa extraña sensación ha desaparecido." penso " Tengo hambre... Como no hay nadie en casa, me preoararé algo de comer." Caminando rumbo a la cocina su estómago gruñe ruidosamente.

- Albert, ¿A qué hora llegaste?- preguntó el mayordomo a sus espaldas.

-¡Ah, hola, Alfonso! -contestó Albert dando la vuelta.- Hace como dos horas que llegué.

-¿Saliste temprano?- dijo Duretti mirando el reloj de pared.- apenas son las tres y media de la tarde.

-¿Ah, sí?- dijo Shellen comprobando la hora en su reloj de pulsera.- ¡Ah, pues como tengo tanta hambre, me pareció que ya llevo horas aquí.

- La cocinera casi termina la comida. Pasa al comedor. Enseguida te servirán.

- Claro, amigo. Pero me gustaría que me acompañaras a la mesa.

-¿Pasa algo?

- Ya te contaré alla, amigo...

  Minutos después todo está dispuesto para comer. Kendrah trae un plato de sopa cuyo aroma Albert aspira extasiado. Después regresa con un plato de jugosa carne. Al señor Duretti le traen lo mismo.

-¡Mmmmm! Gracias, Kendrah- dijo Albert hambriento.-¡Huele delicioso! 

- Me alegra que le guste, doctor- dijo ella.- Buen provecho.

- Te veo contento, Albert- dijo Duretti tomando un poco de sopa.

-Más ó menos.- dijo Shellen imitándolo.

-¿Qué es lo que me querías decir, Albert?

  Albert cucharea la sopa por un momento.

-¿Recuerdas a Hellen? -dijo Shellen si verlo.- ¿La niña que ví en Indianápolis?

- Si, la recuerdo... ¿Qué pasa con ella?

-... Vino a verme hace rato...

- ¿Vino a...? -dijo Duretti soltando la cuchara sin poder terminar la frase.- ¿Pero si ella está muerta?

- Sí... Vino a decirme que... Mi hora ya está cerca...

-¿Cu... Cuándo...? - preguntó Duretti asustado.

- No lo sé... Es todo lo que me pudo decir- dijo Albert cortando un trozo generoso de carne.- Pero no te preocupes, he esperado mi muerte desde hace meses.

-... ¿Tienes miedo?

-... Ya no... Descubrí que la muerte sólo es un paso a un mejor nivel... Es algo tan natural como la vida misma.

  Ambos comen en silencio por varios minutos. Sólo se escucha el sonido de los cubiertos.

- Te extrañaré, amigo- dijo Duretti conmovido.

- Y yo a tí-dijo Albert- ¡Ahora comamos Alfonso, tengo mucha hambre!

  Dos días pasaros en la vida del doctor Albert Shellen y él, entregado a su trabajo, no siente temor ni piensa cuándo llegará el momento de dejar por fin este mundo. Él continúa con la labor que se impuso, regalando las medicinas  a sus pacientes, que ahora pagó con su dinero y con ayuda de su jefe y amigos.

-¡Bueno! -dijo el jefe Mills.-¡Otro día más que termina!

-Sí- contestó Albert mirando el reloj de pared.- El tiempo pasa muy rápido cuando uno está en lo que le gusta.

- Ok. Ya vete de aquí, Shellen- dijo el jefe Mills bromeando,- lárgate a tu casa, no pienso pagarte doble turno.

-¿Y si le trabajo gratis, jefe? -dijo Albert siguiendo la broma.

-¡No! Ya debes descansar. Pero te quiero aquí temprano en la mañana, ¿Está claro?

- Está bien, jefe. Antes de las siete, aquí me tendrá. Hasta mañana.

- Que te vaya bien, Albert.

   Shellen abandona el hospital, se despide del vigilante, diciéndole que regresará mañana. Maneja despreocupadamente por las calles de Chicago y al doblar la esquina el aroma del café recién hecho llega hasta su nariz.

-¡Mmmmmmm! - se dijo Albert saboreándose al captar el olor.- Ése aroma me trae gratos recuerdos... Se me antoja un buen vaso de café.

  Shellen se estaciona y desciende de su auto. Saca unas monedas para comprar la bebida.

- Hola, buenas tardes, Don- dijo el vendedor.- haciá días que no lo veía.

- Buenas tardes, señor- dijo Albert- sí, hace días que estoy ocupado...

-¿Y cómo va a querer su capuccino hoy, con caramelo, chocolate ó natural?

- Hoy lo quiero con chocolate, por favor.

- Aquí está, Don. Son seis dólares.

- Gracias. Cóbrese.

- Gracias a usted, que tenga un buen día.

-Hasta luego, igualmente.

  Albert da un ruidoso sorbo al vaso de café. De pronto siente algo duro y frío presionando su costado derecho. Se detiene en seco, apartando el vaso de sus labios.

- ¿Ya se va el doctorcito, eh? - dijo una voz bastante conocida por Albert.

-Señor Pratt- dijo Albert con calma volteando hacia él.

"Así que éste es el momento que vino a advertirme Hellen." Pensó.

- Es bueno que me recuerde, doctor Shellen- dijo el mafioso.

 "Debo mantener la calma"

- Hace tiempo que no lo veía, señor Oliver- dijo Albert.- ¿Cómo ha estado?

-¡No se haga el gracioso, doctor! -¡Usted mato a mi amado padre y juré que aunque me tardara toda una vida, tomaría venganza!

 "Al menos no me mató la Leucemia"

-Todo fue un accidente- dijo Albert.- Su padre estaba ya muy débil y no resistió la operación.

-¡Miente, mi padre era fuerte como una roca, usted lo mató!

 "De a ver sabido, me hubiera tomado esa copa de coñac."

-Su padre ya necesitaba esa operación desde hace tiempo- dijo Shellen.

-¡Por eso se lo traje y usted lo mató!

-Usted no entiende, señor Pratt...

-¡Cállese! -gritó Pratt fuera de sí- ¡¡Usted mató a mi padre!! ¡¡Exijo Vendetta!! ¡¡Vendettaaa!!

-¡Tiene un arma!- gritó una mujer.- ¡Policía, policía!

- Está bien, hágalo- dijo Albert serenamente.- Si con eso cree que le devolverá la vida a su padre. Lo perdono por lo que va a hacer.

-¡¡No tiene nada que perdonarme, pinche doctor!!

- Como diga, señor Pratt. No le temo. Ni a usted ni a la muerte.

- ¡¡Y muerte es lo que tendrás, perro!! ¡¡MUEREE!!

  ¡¡ BANG!! ¡¡ BANG!! ¡¡BANG!! ¡¡BANG!!

  Las mortales balas surgen del arma automática a gran velocidad, pero Albert las ve salir lentísimas, hasta casi detenerse en el aire.

-¿Qué pasa aquí? -Se preguntó Albert.

-¡¡Albert!! -gritó una voz infantil angustiada.- ¡¡Albeeert!!

- ¿Hellen? ¿Qué haces aquí?

-!Perdóname por no decírtelo! ¡No podía hacerlo, perdóname, amigo!

  Shellen obcerva el momento eterno y comprende que su hora ha llegado al fin.

-No te preocupes, pequeña- dijo Shellen sonriendo,- ambos sabíamos que éste momento llegaría... Ahora sé que el tiempo no se detiene; todo pasa en mi mente con una rapidez increíble y sólo lo vemos desde otra perspectiva. Todo es relativo.

  Los disparos atraviezan veloz y limpiamente el cuerpo de Albert Shellen, quie cae hacia atrás en un charco formado por su propia sangre. Albert gira la cabeza con lentitud... Y sólo él ve a la pequeña Hellen que arrodillada le sostiene la cabeza y a "Hope" sentado a su lado.

- Albert, amigo- dijo La niña sonriendo,- ya es hora de cruzar a mi mundo... A nuestro mundo... El mar del inconsciente y todo su conocimiento nos espera.

- Sí...- dijo Albert.- Estoy listo... Vámonos.

  "Hope" sube al pecho de Albert; brilla intensamente y se va, llevándose consigo a Hellen y a Albert...

  Unos policías surgen de la esquina. oliver Pratt huye de ellos corriendo veloz entre el tráfico, que pasa rápidamente junto a él. Lo esquiva. Pero no puede evitar al pesado camión que lo embiste brutalmente, dejándolo embarrado en el pavimento.

-¡Perro asesino! - gritó un policía.- Se nos escapó, pero no de ése camión. Lo bueno que no quedó nada de él.

-¡Sargento! -gritó una mujer policía- el señor acaba de fallecer.

-¡Maldició! Bueno, dime ¿  A que hora murió?

- A las tres cuarentaycinco, sargento.

- Anótalo en el reporte. Comunícate con el forense... Descanse en paz... Quien quiera que sea.

 

                                       EPÍLOGO

"Son las doce de la noche de Martes... Creo... Ya estoy harta de venir al hospital cada vez que me desangro... Vivir con hemofilia ni es vivir... Mis padres se mueren del dolor cada vez que sangro, pero ya deberían acostumbrarse. Esto lo hare toda mi vida. Odio los hospitales; he pasado más tiempo adentro que afuera. No tengo amigos que me visiten... Nunca los he tenido. Siempre me he preguntado cómo sería llevar una vida normal. Comocer gente, ir a fiestas... Tener un novio... En mis quince años de vida nunca he sabido lo que es ser besada..."

  Unos toquidos en la puerta del cuarto la sacan de sus pensamientos.

- Buenas noches, Patricia- dijo una enfermera entrando a la habitación con dos bolsas de sangre.- ¿Patricia Hardy, verdad?

- mis padres me dicen "Trishia".

-¡Ah, muy bien, "Trishia. ?Estás lista para la transfusión?

-¿Acaso tengo opción?

- La Hemofilia no es el fin del mundo, linda- dijo la enfermera colocándole la cánula de la sangre,- hoy en día es posible llevar una vida normal.

- Usted lo dice por que no la padece.

- Bueno, linda, ya está. En una hora regreso a ponerte otra. Descansa.

  "¡Ya estoy harta de las malditas transfusiones! Mis brazos están más aguijoneados y morados que los de un drogadicto. ¡No soporto más piquetes! Por eso he decidido acabar con mi sufrimiento. Me arrancaré la maldita manguera para desangrarme de una vez por todas... Sólo nesecito quitarme esta cinta adhesiva y..."

-¿Eh?- dijo trishia en voz alta.- ¿Eso es un gato? ¿Cómo entró aquí? ¡Hola, bebé, qué hermoso eres! ¡Qué blanco estás!

-Buenas noches- dijo un doctor entrando al cuarto- ¿Eres patricia Hardy, verdad?

- Sí, doctor, soy yo- dijo la chica.

-¿Ese gato es tuyo? No ouede haber mascotas en el hospital, ¿Sabes?

- No, no es mío, doctor. Él apareció de repente.

- Bueno, no importa... Vengo ha hacerte un examen de rutina. Extiende tu brazo, por favor.

- Está bien ,doctor. Por cierto, nunca me dijo cómo se llamaba.

- Perdón... Soy el Doctor  Albert Shellen, mucho gusto... Hace muchos años yo trabajé en éste hospital...

- ¿Que usted qué?

- Olvídalo... Por cierto... ¿Sabías que ése gato se llama "Hope"?...

 

                                                  F I N.

 

    "HOPE" Y EL MAR DEL INCONSCIENTE.

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