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23 min
Horchata
Reales |
10.08.20
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Sinopsis

Divulgativos mundos de Laura en familia

Laura y Leti: "María Pita convertida en un estanque y la Marina y los Cantones inundados: así podría ser A Coruña en el 2050. Un estudio difundido por Afundación simula cómo afectará el cambio climático a la ciudad...  La Comisión de Reconstrucción Social y Económica (CRSE) del Congreso de los Diputados se ha convertido en el epicentro de numerosas propuestas que representantes políticos, institucionales, agentes económicos, sociales y académicos han presentado con su visión para la recuperación tras la crisis del Covid-19. Un esfuerzo colectivo realizado en momentos complejos y cuyos resultados se han llevado al Pleno para su votación. Al enfrentarnos a una crisis sin precedentes, acaecida en plena emergencia climática y cuando en el plano de la Unión Europea (UE) estábamos siguiendo la hoja de ruta del Pacto Verde, el proceso no puede mas que impulsar una reconstrucción que sea sostenible. Un período de recuperación que facilite la adopción de políticas que permitan un desarrollo económico armonioso con la sociedad y el medio ambiente. De hecho, esto es algo que lleva intentándose desde los años 90 en la UE pero, ahora, no hay excusa. Máxime cuando la propia UE está preparando el paquete de recuperación que precisamente exige ese tipo de políticas para poder ser receptor de las subvenciones y créditos que se prevén. Para contribuir a los trabajos de la CRSE, el Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA) y la Smith School of Enterprise and the Environment de la Universidad de Oxford prepararon el informe Breve guía para contribuir a la reconstrucción y recuperación verde tras la crisis del Covid-19 en España. En este trabajo se hace un diagnóstico y se plantean una serie de recomendaciones sobre el desarrollo de una política industrial ‘verde’ inteligente, inversiones directas, medidas de innovación financiera y de gobernanza. La actual crisis es diferente a la de 2008, pero tiene en común muchos aspectos de recuperación económica que deben atenderse, de ahí la importancia de hacer hincapié en las políticas fiscales del Gobierno y que van a ser financiadas en parte con fondos de la Unión Europea. Se recuerda que la carga de la deuda pública es una preocupación importante, lo que hace que sea aún más primordial impulsar un crecimiento sostenible a largo plazo, ya que muchos préstamos se realizarán con plazos de vencimientos de más de diez años. En la guía entregada a los diputados de la CRSE, se recomienda abordar la desigualdad así como apoyar inversiones urgentes relacionadas con la transformación digital y la transición ecológica, respetando al mismo tiempo el estado de derecho. Se plantea a los diputados desarrollar una política industrial verde e inteligente, que destaque la renovación del sector automovilístico, la rehabilitación de los edificios,  la infraestructura física necesaria para la transición energética y el impulso a la I+D+I en energías renovables y otros sectores verdes. La carga de la deuda pública es una preocupación importante, lo que hace que sea aún más primordial impulsar un crecimiento sostenible a largo plazo. También se recomienda invertir en formación de capacidad laboral para facilitar la transición justa en las industrias en declive y con ello acelerar las políticas que creen empleo y aseguren un crecimiento sostenible de largo plazo. Las dos instituciones hemos recomendado continuar el impulso de la digitalización, algo que se ha visto fortalecido durante la crisis sanitaria tanto por el comercio online, como el teletrabajo y el uso masivo de las redes sociales. Esta debe conjugarse con proyectos ´verdes´ en áreas despobladas, lo que al mismo tiempo puede ayudar a afrontar el problema de la ‘España vaciada’. Se propone la introducción sistemática de impuestos medioambientales, y que cualquier reforma fiscal aplique el principio de "quien contamina, paga" sobre todo para promover la eficiencia económica y financiar la inversión necesaria para la reconstrucción del país, además de internalizar los costes en el medio ambiente y la salud que se generan por la contaminación. Sobre innovación financiera se recomienda la creación de un Banco Nacional de Inversiones Verdes, con el objetivo de identificar y desarrollar demanda para el financiamiento de los proyectos neutros en emisiones. Entre las propuestas de gobernanza, se destaca la elaborada por IIDMA para reforzar la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética con la creación del Comité de Cambio Climático y Transición Energética, como órgano científico asesor independiente en esta materia y aprovechar las técnicas de cooperación entre los tres diferentes niveles de administración, dado que muchas de las competencias para hacer frente a la emergencia climática están distribuidas en estos tres niveles. La guía también hace hincapié en la necesidad de que el proceso de adopción de medidas sea con la participación de la sociedad civil. La participación del público crea un sentido de pertenencia y facilita la aplicación de las medidas adoptadas. Se identifican además otras medidas tradicionales, como la inversión en el sistema sanitario, que tienen un impacto medioambiental neutro pero un multiplicador económico alto a largo plazo. Además, subraya que un sistema sanitario preparado puede ayudar a mitigar los efectos económicos de una futura crisis sanitaria. El dictamen elaborado por la CRSE se ha limitado a recoger un listado de acciones y medidas a llevar cabo, sin establecer prioridades ni un calendario de trabajo. Estas conclusiones han sido remitidas al Pleno del Congreso para su adopción. Sin embargo, si no se adoptan prioridades y un calendario de trabajo, no será fácil impulsar una reconstrucción social y económica "verde" Recuperación: medio ambiente, economía y sociedad... Crean por accidente un híbrido de esturión ruso y pez espátula americano... Las dudas ante irse de vacaciones o no en plena pandemia y temporada de rebrotes son trending topic en muchas familias. De ahí la importancia de saberse muy bien las normas que han de cumplir los hoteles, en los que la ocupación aumenta a medida que avanza el verano. Son muchas las preguntas que se pueden hacer antes de reservar y otras tantas las medidas que podemos comprobar una vez estemos alojados: Recepción; mascarilla, no compartir bolígrafos y mejor sin aparcacoches. El chequeo empieza incluso antes de entrar, porque aún sin haber plantado un pie dentro, el hotel tiene que poner a nuestra disposición una alfombrilla desinfectante. Ya en la recepción, ha de cumplirse el aforo máximo que determine el espacio y cumplir con el distanciamiento social de entre 1,5 y 2 metros. Si no fuera posible, se implantarán barreras físicas como pantallas protectoras entre el personal —que llevará mascarilla— y el cliente. En la gran mayoría de recepciones, al tratarse de zonas comunes, es obligatorio el uso del protector facial también para los clientes mayores de 6 años. Como el resto de la instalación, esta estancia tiene que contar con puntos de gel hidroalcohólico. La normativa recomienda no compartir bolígrafos y dictamina la eliminación de folletos o mapas dispuestos para su uso común. Se fomentará el pago con tarjeta, pero desinfectando el TPV tras cada utilización. De haber servicio de transporte de equipaje hasta la habitación, el personal tendrá que llevar guantes desechables y se indica que es mejor prescindir del servicio de aparcacoches. De haberlo, el personal, tendrá que portar guantes o lavarse las manos constantemente. Restaurante o buffet; bufet asistido o emplatado monodosis con alimentos cubiertos. Pero uno de los puntos del hotel en los que se concentra el mayor riesgo de aglomeraciones, y por tanto de contagio, es el del restaurante o buffet. Y aquí sí que, como clientes, no podemos hacer la vista gorda. La clave en este servicio se basa en reducir la manipulación e intervención del comensal en todo momento. Por eso la normativa estatal impone dos posibles fórmulas: el buffet asistido, es decir, con personal sirviendo los alimentos al cliente, o bien a través de emplatados individuales o monodosis tapados. En ambos casos con pantalla protectora y un itinerario definido. Esta segunda opción es la preferida por la Xunta para los hoteles gallegos. En ningún caso se acoge a la norma el buffet libre con utensilios compartidos por todos los clientes para su autoservicio. Tanto en buffet como en restaurante, se borrará el rastro de todo elemento de uso colectivo o decorativo, así como de las máquinas de bebida. No está el mapa de los brotes como para tocar todos el mismo botón para echarse la caña. Del mismo modo, cubiertos y servilleta deberán protegerse hasta el momento de usarlos, y las mesas o agrupaciones de mesas tendrán que separarse dos metros entre sí. Todo el personal llevará mascarilla, como el cliente hasta el momento de sentarse en la mesa."Room service" con EPI y protocolo de recogida de residuos. Si elegimos comer algo en la habitación y recurrimos al servicio de room service, el camarero tendrá que llevar protector facial si no se asegura el distanciamiento, guantes y llegar con los alimentos tapados. Además, deberá de existir un protocolo para la recogida de residuos del que se tiene que informar al hospedado. HabitaciónSin textiles, menos "ammenities" y almohadas protegidas. Aunque solo nosotros vayamos a utilizar la habitación, esta también tiene que cumplir algunos requisitos. El hotel tiene la obligación de reducir los textiles en su interior, incluyendo las alfombras, y también los elementos decorativos y de ammenities, por lo que es mejor no olvidar el cepillo de dientes en casa. La papelera tiene que tener tapa, doble bolsa y accionarse mediante pedal. Nunca será manual o sin tapa. El Ministerio recomienda tener solo una para aglutinar en ella todo lo desechado, y la Xunta solo autoriza la del cuarto de baño. Las mantas y almohadas que se encuentren dentro de los armarios estarán protegidas para evitar el contacto si no vamos a utilizarlas. Y, como en el resto del hotel, debemos asegurarnos de que la limpieza en nuestro cuarto es exhaustiva. La normativa contempla incluso la desinfección de las perchas antes y después de nuestra estancia y del secador de pelo, filtro incluido. Piscina y gimnasio; aforo, mascarilla para desplazarse y espacios deportivos alternativos si es necesario. La piscina es otro de los puntos calientes de las aglomeraciones. Aquí cada hotel establecerá un aforo y tomará las medidas pertinentes para mantener el distanciamiento entre tumbonas, mientras que los bañistas emplearán la mascarilla para realizar desplazamientos. No tendrán que llevarla puesta durante el baño ni mientras permanezcan quietos tomando el sol. El aforo será también un condicionante para disfrutar de los gimnasios en aquellos hoteles que dispongan de uno, que tendrán que disponer de un espacio para las toallas usadas —preferentemente cubos con tapa, pedal y bolsa plástica—. Las clases grupales dejarán un espacio de 2x2 metros al margen del profesor con las posiciones marcadas en el suelo y siempre practicando ejercicios sin contacto, mientras que las máquinas serán desinfectadas tras cada empleo. En aquellos casos en los que no sea posible mantener la distancia interpersonal, el hotel cerrará las instalaciones temporalmente y ofrecerá otras alternativas a los clientes que, ahora más que nunca, están en disposición de exigir toda la profesionalidad del complejo que contraten. Con todos los puntos sobre las íes, lo único de lo que tocará estar pendiente es de disfrutar unas vacaciones, ante todo, seguras... Ayuso pretende contratar a un cura por cada 100 camas para "garantizar" la asistencia religiosa en los hospitales. Hospitales como La Paz contarán con ocho capellanes a tiempo completo. Cada uno cobrará casi 15.000 euros anuales... José Andrés, premio Basque Culinary World Prize 2020... Detenido el director de una residencia que adormecía a ancianos para robarles. Se estima que podría haber estafado cerca de 270.000 euros a los residentes afectados, tres de los cuales ya han fallecido... La soledad ataca a la mayoría de las personas con más de 60 años. Un 68% de los usuarios de centros de mayores dice sentir una sensación de aislamiento, ya sea social o emocional, según un estudio de la Fundación La Caixa... El covid-19 ha evidenciado que sin ciencia no hay futuro. Esta lección la conocemos de primera mano los y las científicas que diariamente contribuimos con nuestro esfuerzo a la solución de enfermedades como el cáncer. El cáncer, al igual que el covid-19, es otra pandemia. Cada día en España mueren 300 personas y se diagnostican 800 nuevos casos. Es la primera causa de muerte en varones y la segunda en mujeres. Este coronavirus ha sentenciado que la cura de cualquier enfermedad pasa por el firme apoyo a la investigación. ¿Queremos salvarnos del cáncer? La ciencia no vive de buenas intenciones, sino de personal altamente cualificado y con talento, y de instalaciones competitivas, reactivos, materiales y salarios que hay que pagar. Actualmente la ciencia está asfixiada, la mayoría de las infraestructuras científicas en España están obsoletas. A los jóvenes españoles con talento no les quedará más remedio que emigrar y otros países explotarán sus hallazgos. Sin duda el que inventen otros está saliendo más caro que nunca. Comprando fármacos, vacunas y kits de diagnóstico pagamos los puestos de trabajo en países que han apostado fuertemente por la I+D+i como Alemania, Corea del Sur, China o EE.UU. Para ellos la ciencia no es un lujo, es una inversión. Si queremos un país moderno con una economía sólida, sustentada en la generación de conocimiento y nuevas tecnologías, tenemos que alzar la voz. Callarse no vale. El Gobierno de España ha aprobado un nuevo plan de choque para reactivar la economía del conocimiento: 1.056 millones de euros para dos años que han sido bienvenidos por la comunidad científica que lleva sufriendo recortes desde hace más de 12 años. Insuficiente. Es un plan urgente que nos remonta a niveles de financiación del año 2010. Si queremos rescatar la ciencia necesitamos un objetivo a largo plazo que nos ponga al nivel europeo. La ciencia es global y competitiva, cada grupo de investigación desarrolla ideas singulares, no sabemos cuál erradicará una enfermedad o solucionará la próxima pandemia. España no puede cerrar puertas a esas ideas. Necesitamos un verdadero plan de rescate. Cuesta entender que haya algún gobierno en pleno siglo XXI sin una Consejería de Ciencia que la ponga en primera línea, un pacto de Estado por la ciencia y una apuesta clara por la I+D+i. Ojalá el Gobierno nos guíe hacia un futuro próspero donde los y las jóvenes con talento no tengan que emigrar. Ese será su legado (Leti)... "Justicia para Antonia", el caso de violación que sacude a Chile. Antonia Barra, chilena de 21 años, se suicidó luego de haber sido violada por Martín Pradenas, quien teniendo cuatro denuncias más por abusos sexuales, está en arresto domiciliario... Un veraneo muy valenciano con refrescos tradicionales. Horchata de chufa y leche merengada para los paladares familiares. Y, para refrescar a los noctámbulos, la chispa alcohólica del Agua de Valencia. Bebidas típicas de un veraneo clásico. Valencia es ese destino vacacional de larga tradición. Pero, no solo de playa y paella viven los veraneantes. La capital del Turia esconde belleza en todos los rincones de su casco antiguo, uno de los más grandes de toda la península ibérica. Y, a apenas cuatro kilómetros se encuentran los mejores cultivos de chufa. Alboraya es la capital mundial de la horchata de chufa. En el siglo VIII los musulmanes trajeron la chufa a Alboraya (Alboraia), dicen que desde Egipto aunque Chuf, en Sudán, podría haber sido su cuna. Doce siglos de un cultivo, llegado desde África, y una bebida natural y nutritiva que tiene denominación de origen. Alboraya es "la madre" de la horchata de chufa. Lógicamente, la Avenida de la Horchata es su calle principal y el mejor lugar para disfrutar del famoso zumo vegetal. El Museo de la Horchata y de la Chufa se encuentra en la Alquería El Machistre, el lugar de mayor tradición en el cultivo de la chufa y la elaboración artesanal de la horchata, esa deliciosa combinación de jugo de chufa, agua y azúcar. El casco histórico de Alboraya es una mezcla de casas típicas y viviendas del siglo XIX e inicios del XX, muchas de ellas de estilo modernista o Art Déco. Una de las más antiguas es La Casa Señorial del Conde de Zanoguera, del siglo XVII, que cede su espacio para exposiciones y actos públicos. El Puente del Moro o las ermita de la Asunción de Nuestra Señora, en la Plaza de la Constitución, también merecen una visita. Pero, probablemente, el templo que levanta mayor devoción es una preciosa ermita blanca rodeada de palmeras. La ermita neogótica del Miracle dels Peixets se levantó en el siglo XIV para conmemorar un milagro. Según la tradición, en la desembocadura del barranco de Carraixet, los peces aparecieron con una “forma sagrada” en la boca. La coqueta ermita recuerda aquel acontecimiento al lado de la playa del mismo nombre, Peixets. Otro de los arenales más visitados es la playa de La Patacona. Se encuentra al pie de un atractivo y largo paseo marítimo, el lugar ideal para patinar o pasear. El Paseo lleva hasta la mismísima playa de La Malvarrosa, en la capital valenciana. Y, precisamente, en la Ciudad del Turia surgió, ya a mediados del siglo XX, otra bebida refrescante y veraniega aunque más peligrosa. Zumo de naranja natural, valenciana por supuesto, cava, ginebra, vodka, azúcar y hielo. El Agua de Valencia es todo un icono de los refrescos para mayores de 18. Su origen nacía de un reto. Cuenta la escritora María Ángeles Arazo, en su libro Valencia Noche, que unos viajantes vascos frecuentaban un local de la capital y pedían siempre "Agua de Bilbao", refiriéndose al "champán" con esa sana fanfarronería bilbaína. Y, retaron al propietario a crear un sustituto de aquella bebida. El dueño del bar aceptó el desafío y elaboró el Agua de Valencia. No hubo clientes más fieles. Su creador, Constante Gil, ya no puede atestiguarlo, pero las noches valencianas siguen disfrutando del cóctel. Aquel antiguo "Café Madrid" fue un referente cultural, un café bohemio. El lugar de encuentro de personajes ilustres y tertulias aún existe y está ubicado, y no es ironía, muy próximo al Palacio del Marqués de Dos Aguas. Un edificio barroco con decoración rococó que alberga, actualmente, el Museo Nacional de Cerámicas y Artes Suntuarias González Martí. Su portada hace alusión al Marquesado, con una alegoría de los ríos Turia y Júcar. El centro histórico de Valencia presume de espléndidas construcciones. El Palacio de las Comunicaciones o La Lonja de la Seda, declarada Patrimonio de la Humanidad. El hierro es el protagonista en la Estación del Norte, de estilo modernista, decorada con brillantes mosaicos, piezas de cerámica vidriada y grandes ventanales. También el Mercado Central de Valencia comparte el estilo modernista. Su fachada es una obra de arte que combina hierro, ladrillo, mármol, mosaico y cristal. Está considerado uno de los más hermosos de Europa y hay quien lo califica como la catedral del comercio tradicional. La auténtica Catedral, en la que predomina el estilo gótico, se encuentra en la Plaza de la Virgen y su Puerta de los Apóstoles es la sede oficial del Tribunal de las Aguas. El Miguelete del templo se localiza en la Plaza de la Reina, una de las más concurridas de la ciudad. Durante el siglo XX España cantó a aquella "vaca tan salada que da leche merengada". El autor de la canción era madrileño y en la capital se tomaba aquella exquisita leche, casi helada, con clara de huevo batida, cáscara de limón, canela y azúcar. Dicen que la leche merengada se consumía en los decimonónicos cafés madrileños. El propio Benito Pérez Galdós menciona la leche merengada en su obra Fortunata y Jacinta a finales del XIX. Pero, cuentan que su origen bien puede estar en Valencia y en aquellas antiguas horchaterías. Valencia nunca fue solo paella y playa..."

Lina: "Qué terrible paradoja es que aquello que tiene la capacidad de reducir la libertad del individuo vuele con alas prestadas por encima de nuestras cabezas y fuera de todo control. Qué vamos a hacer con esa contradicción antipática que se ha instalado entre nosotros y que hace que se sienta angustia o desasosiego pensando en que pueda darse una situación negativa ya sea real… o imaginaria. Todo está en la mente, qué duda cabe. Cuando mis hijas (Aritz vino bastante más tarde) eran pequeñas (de tamaño) venían del colegio contando historias del "coco" que se las llevaría mientras dormían si no eran unas "niñas buenas". Esas historias no las contaban las profesoras sino algunas niñas que las traían de su casa, como el bocadillo de la merienda. Trabajo tuve en explicarles que la imaginación puede hacer mucho bien cuando la ensoñación es agradable y mucho daño cuando lo imaginado es truculento. La mente no distingue entre lo ficticio y lo real con el primer impacto, se queda con el mensaje subliminal y tarda en procesarlo. El miedo está haciendo estragos entre quienes mezclan en su particular "película" lo real de lo distópico, que es ese mundo apocalíptico en el que la utopía ha sido reemplazada por su contrario, ese lugar donde todos somos esclavos de unos ogros omnipotentes que nos tendrían más amordazados y esclavos todavía. Leer a Margaret Atwood y "El cuento de la criada" es un buen entrenamiento, por ejemplo. El miedo es libre y campa por sus respetos de una manera nada sutil; no me refiero al mensaje de los medios de comunicación visual –que, dicho sea de paso, están vetados en mi casa-, sino a ese otro discurso directo, efectivo e impositivo que se produce en el entorno más cercano o familiar. Veo a personas adultas mayores e incluso ancianas "obedeciendo" a sus hijos y haciendo suyo el miedo ajeno que se les ha colado en la vida sin que puedan hacer nada por evitarlo. Esos hijos que les siguen diciendo a sus padres mayores: "que no salgáis de casa más que lo imprescindible", "que mamá no vaya con las amigas al cafecito", "que ésto es muy grave y peligroso". Y, claro, esas personas se contagian del miedo de sus propios hijos y entran en bucle probablemente sin ser demasiado conscientes de que están absorbiendo el miedo ajeno. En la otra esquina del espectro está esa juventud que recibe el mismísimo mensaje -prudente o catastrofista- de sus padres y que abre las ventanas de su mente para que se lo lleve el viento y les deje seguir viviendo en paz…y en libertad. El miedo impide vivir feliz y no tengo muy claro que proteja del coronavirus, si acaso para eso estaría la prudencia. Al que le tiene que tocar, le toca y creo que no habría que buscarle más pies al gato porque hay circunstancias insalvables que han dejado en situación de vulnerabilidad –de más vulnerabilidad todavía- a los colectivos que más han sufrido: ancianos enfermos, enfermos de todas las edades, personas con inmunidad insuficiente o debilidades que no es posible soslayar. El miedo está haciendo que una parte muy importante de la sociedad se haya replegado sobre sí misma, insolidaria de dar vergüenza ajena, egoísta de no pensar más que en su protección y haciendo oídos sordos a todo lo que no sirva para su propio interés. Esa frase, ese concepto que se enarbola como un estandarte o un escudo, "Yo soy persona de riesgo" y me tengo que cuidar, proteger, salvar por encima de todos los demás… no termino de digerirlo bien porque creo que todos los humanos deberíamos tener el mismo derecho a salvarnos del coronavirus, faltaría más. Ya nada es lo mismo que hace seis meses, nada. Ni la sociedad, ni la economía, ni las emociones, ni los sentimientos. Todo está cubierto ahora por una pátina sibilina, invisible incluso, pero muy efectiva de miedo, que ha arrinconado a la diligente prudencia como insuficiente. Como si fuera polvo sucio habría que sacudírselo ese miedo de encima; de una vez y antes de que se incruste en nuestra mente y ya no haya manera de librarse de él. El miedo es libre, vaya que sí. Pero nosotros somos libres de dejarlo entrar…o de cerrarle el paso; creo que es una reflexión muy necesaria que está pendiente"

Feliz descanso o felices vacaciones; besos mil, Kfm 
   

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