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5 min
Horizonte de emociones
Reflexiones |
03.05.16
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Sinopsis

La compleja amistad

                                            Horizonte de emociones

    Amistad..., pocas cosas generan y producen tantas emociones como lo hace una amistad, ese afecto sincero y desinteresado que nace y  crece con el trato, al haber afinidad y una conexión entre cosas en común. Muchas emociones y sentimientos, tanto positivos como negativos brotan cuando una amistad se fortalece y crece o por el contrario, se debilita y se rompe. Pero aunque la amistad suene y parezca compleja, es necesaria, aún cuando algunos afirmen no necesitar amigos, la realidad es, como dijo el famoso científico Albert Einstein: "casi todas nuestras acciones, sueños, deseos, planes, metas y proyectos están ligados a la existencia de otros seres humanos". En definitiva necesitamos a los demás. Pero más allá de la simple interacción humana, todos nos sentimos impulsados a forjar una relación estrecha con las personas que nos rodean, sí, esas personas con las cuales tenemos cosas en común. Esto no significa que vayamos  a hacernos amigos de todo el mundo, y aunque a veces queremos caerle bien a todos, hay que aceptar que simplemente eso no es posible. Podemos manifestar y mantener la cortesía, pero lo cierto es que no podemos agradar a todos y todos no nos pueden agradar. De ahí la importancia de escoger bien las amistades, escoger personas que no solo tengan nuestros mismos valores o metas, sino que ejerzan una influencia positiva en nosotros y que nos ayuden a crecer como personas, que sean lo suficientemente valientes como para señalarnos las cosas  que tenemos que correjir y mejorar, demostrando así que de verdad se preocupan por uno.

         Incluso puede que con aquellos que compartan nuestros valores haya poca afinidad, quizá no haya suficientes cosas en común. Pero aún así, esa situación tal vez exija  un esfuerzo de parte de uno para conversar o hablar de algo que no nos interesa, con el objetivo de conocer más a esa persona o que ella nos conozca a nosotros, sobre todo cuando es la otra persona la que quiere hacerse amiga nuestra. No siempre es uno el que toma la iniciativa en hacer amigos, sino otros, y esto parece ser lo ideal mas si uno es tímido y callado. Pero aún así, el tener amigos bien depende de uno, pues para tener amigos hay que ser amigo, y aveces eso es lo difícil.

         Después, una vez que ha nacido una amistad, estan las diversas situaciones que la ponen a prueba, y aunque se puede hacer una larga lista de esas situaciones, a veces algo que parecía ser una buena amistad comienza a debilitarse casi sin que uno se dé cuenta, esto ocurre cuando alguien, una de las partes, comienza a tomar demasiado sin dar lo suficiente. Cuando esto ocurre, la otra parte comienza a creer que el otro solo busca su compañía por lo que pudiera obtener a cambio. Eso sí que es triste.

    Y en la era de la comunicación virtual, donde las personas parecen estar a un clik de distancia, la amistad ha adoptado la forma de un simple trámite, muchos sienten que sus "amistades"(contactos) pueden esfumarse en cualquier momento, mientras que otros, no tan virtuales, conservan sus amigos de toda la vida. Estas nuevas formas de comunicación han ampliado nuestros horizontes permitiéndonos entablar vínculos con personas que antes ni siquiera imaginábamos conocer, pero a la vez han restado calidad a la verdadera interacción humana en muchos de sus matices, dando lugar a conductas nuevas como "el síndrome de la cabeza gacha" por tener la mirada centrada en el teléfono celular o la computadora y no en las personas que tenemos enfrente o a nuestro lado. Aún así, por naturaleza a veces buscamos desconectarnos de esa tecnología, y conectarnos de verdad con las personas que más queremos, demostrándoles así que de verdad nos importan.  Habrá pues, muchos obstáculos en el camino de la amistad, pero podrán ser superados en la medida que valoremos nuestra amistad y la de otros, y disfrutar así de un gran horizonte de emociones.

                                                                           

                                                              Santiago Gómez/ Prodomo.

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