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4 min
Hormigas
Reflexiones |
28.09.08
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Sinopsis

Vivo en una ciudad de modernos esclavos. Una ciudad es un montón de celdas más o menos apelotonadas. Como los hormigueros.
Somos esclavos modernos, porque hay esclavos desde hace muuucho tiempo, tanto que el concepto mismo se desdibuja y ya no tenemos conciencia de serlo; y de tener que secuestrarnos antaño, hemos pasado a ofrecernos voluntarios y a considerarnos afortunados cuando algún "amo" se digna seleccionar nuestra cara sonriente del montón de peticiones de esclavitud, que enviamos voluntariamente.
Antes aún de tener que secuestrarnos para que cultivásemos algodón en América, los griegos distinguían perfectamente entre esclavos y hombres libres.
Hoy no sé si quedan personas libres.
Los esclavos no tenemos nada, a lo sumo una parcelita en el aire, una celdilla para descansar, una sobre otra, sandwich de vidas cotidianas. Por no tener no tenemos ni tiempo: ahora es el "tiempo libre", porque los hombres y mujeres libres ya no existen.
Y el tiempo libre tampoco existe realmente, es un modo de referirnos al rato que dedicamos a comer y a dormir; no descansamos, porque no tenemos tiempo.
A la esclavitud ahora se le llama trabajo, y bajo la ilusión de que nos pagan por ello,empeñamos la vida a cambio del famoso papel pintado, dinero le llaman.
Y con ese papel pintado compramos comida, uniformes inconscientes para no ir desnudos a trabajar y buena parte del resto, cada mes de demasiados años seguidos,se va para pagar la celda donde ya no vivimos, pues ahora son ciudades dormitorio, osea, solo vamos a dormir. Porque a los amos no les saldrá rentable que durmamos en el trabajo,como se hacía con los esclavos; les -o nos- daban "comida" , porque si no te mueres, y techo porque si tienes que dormir al aire no hay dios que se agache a recoger nada.
Ahora no sólo no nos dan casa, sino que hay que comprarla por 35 años de esclavitud para poder ganar papel pintado y dárselo al banco que nos paga la celda.
Es posible que subestime a las hormigas, no sé si se dejan engañar tan fácilmente.
Entre celdas de esta ciudad dormida o sonámbula hay oasis. Se llaman parques e intentan inútilmente recordarnos lo que somos: uno más de los bichos que habitan el verde. En estos oasis hay algún charco de agua que llamamos estanque, árboles y hierba, pocas flores que las podemos cortar, y niños que aún, normalmente, viven en la felicidad de no saber qué coño es el futuro,
Por los oasis-parques los esclavos sin motor pasamos con prisa, yendo o viniendo, mirando con envivia hasta las libélulas que nos cruzamos. Sueños sí tenemos, de mil proyectos, pero eso, sueños.
La realidad está sujeta al reloj.y los hombres grises de Momo hacen sus delicias con nosotros. Corre que no llegas.
Pero llegamos a la celda, y hay celdas que también tienen esclavos. Esclavas generalmente; porque un lugar donde solo se va a dormir acaba siendo solo una madriguera, así que en los "hogares" sin esclavo-a, que tradicionalmente es la madre, luchamos contra la madriguera.
En las madrrigueras, o celdillas ,casas o con mucha suerte hogares tenemos diferencias que se aprecian desde la calle. De vez en cuando un floreado balcón o ventana explota en una triste fachada y ¡PLOFf! Canto a la vida y al amor... Alguien saca tiempo para cuidar de su mini oasis, lo que ya, parece un lujo.
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  • ¿Y tú que propones para cambiar el estado de cosas? El primer paso es darse cuenta de la situación, pero luego hay que seguir avanzando. En esta sociedad hay dos formas de liberarse, o por arriba o por abajo. Si lo haces por arriba, sudarás tinta hasta conseguirlo, si es que lo consigues. Y tendrás cosas materiales, y con suerte incluso amor o a lo sumo afecto. Pagarás el precio de las prisas y tendrás que sacrificar los mejores años de tu vida hasta llegar...si es que llegas. Liberarse por abajo, parece más fácil, pero no es verdad. Las calles y las plazas públicas cada vez están más pobladas de desheredados que decidieron no dejarse explotar, no tener jefes ni horarios, dejarlo todo y de este modo el aire de la mañana es suyo. Destierran la prisa y esa esclavitud de la que tu hablas, pero caen en otra. La miseria, el desarraigo, la calle. Como tambien tienen que comer, no son libres, pues aunque no trabajen tienen que pedir, tocar la flauta, vender pañuelos- Es decir, aunque parezca triste, no hay nadie realmente libre. La libertad se lleva en el alma. Es una actitud ante la vida. Un estado mental. Se que parece una tontería, pero procura ser libre y feliz con lo que te ha tocado, pues no hay otra cosa. -seguro que muchos están peor que tú. Por lo que veo, al menos tienes tiempo de escribir. ¡¡Cielos, me he enrollado demasiado!! perdona por abusar de tu tiempo y ánimo. Intenta ser feliz a toda costa. Es casi, casi obligatorio. Saludos de un desconocido.
    siempre hay más de lo que parece.
    Me recuerda a Henry Miller. Aunque quizá la idea de los ciudadanos- esclavos parece muy trillada
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