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4 min
Hoy voy a conocerla.
Drama |
26.11.16
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Sinopsis

Hoy es el día de conocerla.

Me he vuelto a despertar solo esta mañana. No termino de recordar lo que pasó ayer, pero sé que tengo que ir a verla a la estación. Me duele la espalda, mi aliento huele a whisky y joder huelo fatal, ¿qué coño paso ayer? Estoy en la ducha, intento recordar que me ha llevado a despertarme en el suelo y de esta manera. Aún sigo dormido, tengo una resaca de cojones, hasta el sonido del agua chocando con el suelo de la ducha hace que me retumbe la cabeza. Salgo de la ducha, me encuentro un poco mareado y casi me resbalo, miro el reloj, voy tarde. Me seco la cara con una toalla que veo en el bidé, huele a alcohol y está húmeda, ¿cómo puede estar húmeda si no la había usado desde…? No recuerdo la última vez que la utilicé, la verdad es que no recuerdo haberla usado para nada. Bueno, no tengo tiempo para pararme a pensar en esto, simplemente cojo otra. Despejo el vaho del espejo con la palma de mi mano, mi reflejo sigue un poco borroso pero servirá. Aún tengo ese color rubio oscurecido en el pelo que se me pone cuando se moja, los ojos y nariz enrojecidos del vapor caliente que espesa el aire del baño y sigo con cara de dormido y resacoso. Esta cara ya no me sorprende, se ha hecho costumbre despertarme tras una noche con la compañía de Jack y su amigo Daniels. ¿Quién es ese del espejo? Esta pregunta si va siendo más habitual. Parece que me mira pero sigo sin reconocer esa mirada perdida y esa cara, qué más da, agacho la cabeza y suspiro, hoy es de estas mañanas que todo es extraño pero familiar a la vez. Cojo la cuchilla de afeitar, llevo cerca de tres semanas sin hacerlo y ella no se merece verme así, me estoy afeitando y me he cortado, cojo algo de agua con las manos, me limpio la cara manchada de sangre y vuelvo a mirarme al espejo como si el tipo del espejo me fuese a echar la bronca por haberme cortado, me termino de afeitar y me pongo un poco de loción en la cara, joder como pica, el contacto de la herida con el alcohol me hace poner una mueca de dolor a la vez que me consigue espabilar. Ahora cojo el cepillo de dientes que también hacía una temporada que no le hacía una visita, me rio pensado en que habría dicho mi madre si me viese.

Miro el móvil, tengo un mensaje de ella diciéndome que ya le queda poco, el tren debe de estar a un par de paradas. Ya está llegando y aun ni me he vestido, joder. No tardo mucho en vestirme, cojo lo de siempre, camisa negra, vaqueros azules y unas botas. Cojo las llaves del coche y me voy. No recuerdo muy bien donde deje el coche pero en un momento me acuerdo que lo aparqué al lado de la panadería de la esquina. Arranco y me pongo en marcha, tengo prisa, tengo que llegar a tiempo, antes de que llegue el tren, me salto un semáforo y voy bastante más rápido de lo que debería pero merece la pena. Ya veo la estación a lo lejos, no sé cómo sentirme, por fin ha llegado el momento de conocerla, no sé si estoy preparado, llevaba mucho tiempo coqueteando con ella pero, ¿estaré preparado para conocerla de verdad? Ya estoy aquí, tengo que hacerlo, me está esperando y no puedo negar que deseo conocerla.

Llego a la estación, los trenes, me han gustado desde niño, me vuelve a recorrer un rayo de nostalgia y recuerdo como solía jugar con mis padres, mis juguetes, quién volviera. La moneda ya está en el aire y veo el andén del tren, tengo miedo, estoy aterrado y me detengo y no sé qué hacer, ¿es el momento de reunirme finalmente con ella? Ya estoy aqui, no hay vuelta atrás. Llegué a tiempo, está a punto de llegar el tren, ya lo escucho y por primera vez desde que entre en la estación siento una sensación de alivio, escucho gritos pero no les hago caso, ya está aquí, hay más gritos pero se vuelven susurros, ha llegado el momento de estar con ella.

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