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6 min
¿I-12?
Terror |
13.04.15
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Sinopsis

¿Realmente conoces el miedo en su total apogeo? El narrador lo experimenta por primera vez al estar en una sala de cine común y corriente, sólo que éste tiene uno de los sentidos más desarrollado que los demás.

No sé por dónde empezar a redactar ésta narración tan perturbadora que aún no 
he logrado borrar de mi cabeza, y que hasta ahora sigue intoxicando mi recuerdo
con sus lóbregos fantasmas. Pues bien, el terror no hierve tu sangre, sino que
derrama ácido a tu alma para después hacer brotar en tu cuerpo los restos de
aquel espíritu que nunca tuvo cavidad en este mundo tangible; una sensación que
comprime tu pecho y te hace sudar excesivamente, acompañado de pulsaciones
(que tienen el efecto huir y gritar) que son los ingredientes perfectos de la receta 
imperfecta para creer que por unos instantes eres tú el loco.

Digamos que yo no soy un chico que frecuenta con muchos amigos; la mayoría de 
mi familia me describe como una persona insociable y fanática de la soledad  y no
los culpo, pues, cuando me encuentro solo, siento un cúmulo de sensaciones
hermosas, como si tuviese un idilio o algún tipo de pacto con la comodidad, 
soledad y silencio. En verdad, desconozco si ustedes comprendan.

Prosiguiendo con mi narración. Recuerdo que fue un día jueves en que este 
escalofrío escalo mi cuerpo como si yo fuese el monte Everest, y al llegar a mi
cabeza, clavara una bandera ígnea que hasta hoy no ha extinguido. Fue la 
primera vez que conocí el miedo, y lo odié desde el primer momento. Aquel día,
habiendo cumplido con mis tareas y con el aburrimiento apoderándose de mí,
pensé salir al cine. Escogí una película (el nombre de ésta no importa), compré
una merienda y me dirigí a la sala impresa en el boleto (sala 6). Empujé la puerta y
recorrí un largo pasillo alumbrado para luego darme vuelta a la derecha y
encontrar el recinto en su total oscuridad (lo que me resultó muy extraño, ya que  
siempre visito ese cine y era la primera vez que la luz estaba ausente antes de la
función), ubicar mi asiento (H-14) me era casi imposible en tales condiciones, pero
tan pronto como lo encontré, comencé a calcular el número de personas que
estaban en torno mío, antes debo mencionar, que en mi familia todos sin
excepción tenemos un sentido más desarrollado, el mío es el auditivo y gracias a
ello pude calcular que se hallaban: un par de amigas de unos 17 o 18 años y una pareja, quizá de unos 30 años aproximadamente, todos ellos situados a mis
espaldas. La función empezó a su hora exacta, cuando pude observar a un 
hombre que iba entrando a la sala de último minuto, desafortunadamente, no vi
muy bien su rostro, pues, su sombrero de copa me lo impedía, pero vestía
elegante, trajeado completamente de negro. Noté que se sentó tras de mí, tal vez
en el asiento I-12. 

A la hora y media (50 minutos para que finalizara la película), escuché dos sonidos
que provenían de hasta atrás, como si insertasen dos popotes al mismo tiempo en
sus respectivos refrescos, pero yo muy bien sabía que ese no era su auténtico
significado, mi oído esta desarrollado y nunca se equivoca… el original sonido hizo
de mi un antílope alerta. Se presentó otro sonido inmediatamente: el abrir 
lentamente de una bolsa (de gomitas, pensé) seguido nuevamente de otra bolsa,
sólo que a juzgar por su sonido, la bolsa se trabo, por lo que su dueñ@ debió
jalarla herméticamente… entonces, mi cuerpo comenzó a recibir pulsaciones de
sudor, unas pulsaciones tan frías que dejaban mi pecho helado, pero que al
mismo tiempo calentaban mi corazón haciéndolo bailar involuntariamente; cerrdos
mis ojos, imaginaba que lo que estaba presenciando no era real. Escuché, 
después, varios objetos de considerable tamaño, ya que el dueñ@ al colocarlos
sobre una charola, mis oídos detectaron de inmediato una clase de comida, un hot
dog o un helado, pero yo sabía que no era esto y mi mente tambaleaba y mi
espalda era un colchón en donde en esos momentos descansaba el maldito
miedo. ¿Voltear? Créanme que quise hacerlo pero no pude, no tuve el suficiente
valor, ni siquiera se encontraba conmigo ese día, me había abandonado como
Tomás en algún momento abandono su fe para con Jesús.

Oí unos pasos que descendían, pero que nunca se fueron, los próximos sonidos
los percibí aún más audibles que los primeros: unos gemidos o murmullos de
¿copulación? Seguido de unos pataleos que chocaban progresivamente en los
asientos que encontrados a sus pies, ¿era la pareja? Me sentí un poco más 
tranquilo pero… esa tranquilidad transmuto cuando el quiebre de un papel se
presentó inmediatamente de un ahogamiento (debido, pensé, al exceso de beber
refresco)… Ya no quería permanecer allí… un terror me empuñaba sombras y
oscuridad en mi alma y mis piernas quedaron inmóviles, sentí que me desvanecía
y este elemento hubiera imperado si no hubiera sentido en mis pies algún líquido;
lo que me hizo correr despavorido de la sala, y al hacerlo, ni siquiera volteé, corrí 
lo máximo que pude viendo que las personas me miraban como si estuviera
drogado. Al llegar a casa, me encerré en mi cuarto y no comenté nada a nadie,
este secreto lo llevaría conmigo, ó eso creí… 

Al día siguiente, unos agentes visitaron mi casa con el propósito de interrogarme e
investigar. Dijeron que en la sala 6 había ocurrido un asesinato (lo que supuse), que algún tipo de loco enterró un arma blanca en el cuello de dos personas y que
lo había hecho al mismo tiempo, por lo que concluyeron que era ambidiestro y que 
a los cuerpos les faltaban órganos como el corazón, y las otras dos víctimas; la
primera tenía el cuello roto y la segunda estaba muerta por estrangulación, y a los
dos también les faltan órganos… Ahora pienso: ¿Cómo fue capaz de realizar
aquel acto sin que nadie se percatara? ¿En dónde estará aquel monstruo? ¿Qué
estará haciendo? ¿Por qué no me mató como a los demás? ¿Por qué realizo tan 
semejante atrocidad? ¿Qué será de los órganos faltantes? 

 

 

 

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    ¿Realmente conoces el miedo en su total apogeo? El narrador lo experimenta por primera vez al estar en una sala de cine común y corriente, sólo que éste tiene uno de los sentidos más desarrollado que los demás.

    Una carta que es enviada al tío del narrador que desglosa lo que en realidad sucedió esa noche... ¿Encerrado? ¿Qué fue lo que sucedió realmente?

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