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3 min
I chou chou
Amor |
09.03.21
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Sinopsis

Que injusto es separar a dos almas que están unidas. Por eso una despedida a veces es tan cruel.

Ahora tengo que partir, estaremos separados una temporada, puede que te parezcan años casi siglos, lo sé. Sólo te pido que no llores cuando cruce esa puerta. Yo aun recuerdo tus ojitos mirándome entumecidos la última vez que eso pasó y casi se me parte el corazón. Pero ya que me voy, te pido que no olvides quién te abrió los ojos a un mundo que no conocías. Donde no había nada ahora hay recuerdos, donde sólo había silencio ahora hay matices. Te enseñé lo complejo que podía ser todo, comentándolo contigo una y otra vez, sé, que, compartir esa visión puede ser algo triste, aunque no tengo claro que lo sea para ti, porque nunca me pareció que te importasen los problemas del exterior, claro está, a excepción de algún vecino de esos que van siempre con cara de perro que te hacen caer en la locura. También te enseñé lo divertido que podría ser todo, la brisa, las carreras, incluso nuestra soledad en casa, tú, yo y nadie más. ¿Recuerdas cuando jugábamos los dos solos y tú querías más y más y yo agarraba la soga y te la ponía entre los dientes apretandola hasta que gruñias de placer? Eso sin mí, antes, en tu camino perdido y de soledad era imposible. Te mostré que había más allá del horizonte, tú solo veías una línea lejana, y yo te descubrí un universo de ideas y sensaciones que jamás hubieras encontrado sin mí. Palabras, conceptos, gestos, muchas cosas te enseñé, pero ahora, amor mío debo partir. Sé que me echarás de menos, y también sé que no soy tan importante para ti como lo es tu madre a la que amas tanto y que mejor no te puede tratar. Hace poco, mismamente me levantaba con tus labios en mi boca y esas cosas siempre las llevaré en mi corazón. Ahora he de partir, pero aunque tú no lo sepas pronto volveremos a estar juntos. Mientras esté fuera, tranquilidad, intenta no romper nada y espera a que llegue para mover y remover la cola. Pero sabes que te quiero, y que el mundo es nuestro. Y aunque no eres mi "perrijo", (imagina lo que te debe querer tu mamá humana), cada vez que te veo, mis ojos brillan. Así que ten paciencia y pórtate bien. "El discurso de despedida a nuestro compañero perruno (de mi novia y mío), cada vez que salgo"
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  • Que injusto es separar a dos almas que están unidas. Por eso una despedida a veces es tan cruel.

    Esto podría pasar perfectamente, ¿o no?

    ¿Somos producto de nuestras circunstancias?, ¿El esfuerzo garantiza seguridad?, o ¿es todo una cuestión de suerte? Quizás una mezcla de todo un poco.

    Los hombres somos capaces de amar intensamente, hasta la muerte y con locura , pasional e irracionalmente, las mujeres igual pero sabes que esa chispa se apagará en ella cuando se cansen, o pueden decepcionarse, poner límites, y apagar la pasión, pero el sol del deseo, es un poderoso y cruel estigma que todo hombre tiene. Pues no hay dios mas poderoso que el que se encuentra entre las piernas de una mujer.

    No es un término muy psiquiátrico, pero básicamente viene a decir lo mismo. Tener un problema serio es una similitud muy acertada con el título de este relato. Dedicado a los que lo puedan entender, sin duda, de ellos es, porque a veces la locura no es locura, es el amor que no tiene cura.

    No hay Sinopsis de lo que no debe haberla.

    Pequeñas cosas muy de continuo acaban desgastándonos... la vida con sus golpes y giros de tuerca a veces puede vencer a tu estado anímico, pero... así es la vida, con lo bueno y con la lucha del día a día. Hay qué intentar no perder nuestra identidad.

    Una poesía dedicada a todas esas mujeres (y a la figura de la mujer) que están a nuestro lado cuidándonos desinteresadamente, porque simplemente nos quieren. A todas esas madres, hijas, esposas, tias, abuelas y amigas, gracias, sobre todo por las veces en las que nos olvidamos de decirlo.

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