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2 min
S(II) A la espera de una nueva invitación.
Varios |
02.01.15
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Sinopsis

Este asunto hay que tratarlo con delicadeza. En este momento el protagonista es el hombre que saludó a la mujer. Su vista desde esa ventana.

Se alejó de la concavidad maltrecha por la que asomaba su nariz carcomida por la droga.

Dirigiéndose a una caja de madera  con una pegatina de: "¡Material peligroso, proteja a su familia!",rasgó con una uña sucia y, algo larga, el aviso, -mierda- maldijo al escuchar quebrarse la uña. Encima de la caja había un portátil recién comprado. Lo encendió.


<<Esto va de maravilla>>, se decía mientras se iluminaba la pantalla. Cliqueó Google y se dirigió a su destino: el porno matutino. Chasqueó la lengua, apretó su mano contra el ratón del ordenador, casi estrangulándolo. 


<<Bien, así está bien>>, se animó. Por la noche, al estar  observando a la joven muchacha que vivía en el edificio de enfrente, le entraron unas ganas imperiosas de zambullirse en el mundo del placer, atrayéndola e insistiendo en su colaboración. 


<<Eres mi Afrodita>>, se decía mientras se desabrochaba la cremallera del pantalón.


<<Lo harás, te obligaré, pequeña>>.


 En alguna parte del mundo, entre este harapiento hombre y esa zozobrada mujer, se había creado un vínculo, una conexión escabrosa. ¿Qué buscaba él en ella? ¿Qué buscaba ella en él?


<<No sé si cuando me asome estarás ahí, pero, hazme caso, esto tiene un porqué, y conseguiré tener tus piernas entre mis manos, nena>>.


En alguna parte del mundo, los niños, bajo esos muros, jugarían a pasarse el balón, huyendo del adversario y propinando patadas a aquél que se les acercase. Se esconderían ,tras arbustos, para no ser reconocidos por sus compañeros. Con ojos inocentes, saludarían al sol, a las estrellas, a la luna. Con ojos inocentes, vislumbrarían a este hombre, saludándolo como a un vecino más...

 

La inocencia pululaba por las calles de ese pueblo, era un blanco fácil para hombres sedientos de almas vulnerables y caricias en el costado. Estos hombres fluctúan entre ser rápidos e impredecibles o ser pacientes y ordenados; escogiendo una de las dos opciones caerían en la obscenidad. 

 

<<Esta noche, nuestra noche, sólo para nosotros dos, hasta la eternidad...>>. se dijo con una voz entrecortada. <<Nadie nos puede robar el momento...>>

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