cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

20 min
Ike vuelve a casa
Suspense |
24.06.15
  • 0
  • 0
  • 367
Sinopsis

Un joven enfrenta la idea de escribir un fanfiction. Ha leído un libro de Stephen King. La historia de Lisey. A medida que va leyendo la novela. Una novela bastante personal del autor, Jacinto lee lo que sería un titulo de un manuscrito del personaje Scott Landon; Ike vuelve a casa. Utiliza este titulo para crear un relato corto. Pero lo que nunca creyó, es que el mundo de Stephen King lo acosaría. El chico presencia varios personajes ficticios del autor. El autor hace una aparición, donde le exige que deje de escribir el relato que ha empezado. jacinto se debate entre, si todo lo que ha comenzado es real o irreal. ¿Existe la visión del mundo de Stephen King? ¿Sera capaz de aparecer a través de portales mágicos e impedir que escriban un relato, bajo un titulo de su autoría?

Si buscas de desarrollarte como escritor no puedes tomar prestado el trabajo de alguien por mucho tiempo.

George R. R. Martin

 

Domingo y, en una noche de lluvia, Jacinto no dejaba de teclear en la portátil. Aprovechando que la lluvia no ha jodido aun el WIFI.

El chico de piel pálida, sin un vello en el pecho ni en el estómago, estaba desnudo. Excepto, con tan solo el calzoncillo puesto. La luz azul que omitía la portátil, daba tonos azules en su tez, en aquel umbral oscuro de su habitación. Jacinto se acomoda en la butaca, echa el espaldar hacía atrás, y de la abertura del calzoncillo, saca su verga dura. La deja un tantito quieta; el empinamiento busca desaforadamente mediante pálpitos, salir del capullo, y así lo hace. Mientras, el chico, busca una buena porno, para jalársela sabroso.

Encuentra una, un video porno bastante escalabrado. ¿Qué es eso? De buscar porno, aludiendo al incesto, entre madre e hijo. Pero piensa; no soy yo, es mi alter ego. O mi alter sexual…>>

Las pupilas de sus ojos claros, parecen estar dilatadas, como un drogo en trance. Jaci ha entrado en ese trance, pero sexual. Sujeta con ferocidad por el tronco de su verga, jala lento pero intenso. Bajando y llevando de nuevo al prepucio al capullo. No hace falta escupir, ha lubricado lo suficiente, para aminorar esas sacudidas que da a su felpudo amigo erecto.

La mujer con unas tetas grandes y curvas pronunciadas, de culo redondo, esta de rodilla mamando un buen trozo de verga blanca. El chico “parece tener su edad” y la señora del video porno, es exageradamente buenota, como para ser una madre “americana” pero la intención está, y esto le produce placer.

Aprieta los ojos, inca su cuerpo en la butaca. El estómago se le aplana (dejando entrever unos próximos músculos desarrollados). La mano con una agilidad sorprendente, se empina con una intensidad única. Jaci parece devorarse así mismo… que rico se mete la guara esa, el pene en la boca… ahss. ¡Toma perra! ¡Toma! ¡Toma! >>.

Entrecierra los ojos, y la visión se le emborra un poco. Siente cerca lo que busca, ahí viene. Jala más rápido muchacho que ya lo vas alcanzar. Viene sí, ¡vamos dale!

Piensa en todo lo que te gusta, ya no es el chico de la porno, ese eres tú. Dale, échale toda esa leche en la boca. Empúñate hacia adelante, acabale y has que se la tome toda. Déjalo salir, ya viene, no lo detengas, solo ere tú en esa habitación. Cierra los ojos, tu cuerpo se crispa, tiemblas, te afincas, tu mano volatiza… ahhh… ohm… ahhh…ahss…>>.

Todo el semen salió expulsado con la fuerza viril y juvenil. Estalló en un mar de eyaculación, unos que otros (sobre todo los primeros lechazos) salieron expulsados al teclado. Lo demás, se rego en su estómago pálido, chorreando todo el tronco de su verga. Regando el semen en las bolas, y el resto cayendo como un escupitajo lento al suelo.

<< ¿Qué cochinada no?>> pensó.

Se sacó el calzoncillo y con el mismo limpió su mano y toda la entrepierna. También limpio el suelo, ha igual que el teclado. Jacinto quedo con una inercia relajante, una gran tensión ha salido de su cuerpo. Quedo liberado y flojito. Así como para ir directo a la cama y lanzarse en los brazos de Morfeo.

Lo hizo, pero no antes de ponerse un calzoncillo limpio, y el sucio dejarlo metido debajo de la cama.

 

2

 

El sueño, fue un sueño limpio. No hubo nada que estorbara ese breve sueño profundo. El muchacho cayó muerto en la cama.

Al lado, hacia la pared en la misma cama, reposaba el celular y un libro. Un libro de tapa roja, marcado aun en el capítulo 1. El libro se titula La historia de Lisey de Stephen King.

Jacinto está durmiendo plácidamente… ¿por qué coño tuvo que despertar? Esto se preguntó al día siguiente.

Abrió los ojos, como si de una anestesia despertara. Lento y pausado, apenas tratando entender donde coño se ha quedado dormido.

Un reflejo parece ver allá al fondo de sus pies. Un brillo reluciente de un espejo o vidrio negro. Da la intención de ser una ventana o un cajón con una puerta de vidrio negro. Y ahí es cuando empieza a preguntarse; ¡qué coño es eso! –no tengo nada atravesado –. Abre los ojos de sopetón y mira al fondo de su habitación. Ya no es una ventana, es una caja simulando un gavetero. Y Jaci no tiene ningún gavetero, sino un closet de madera.

Y del gavetero, comienza a salir un hombre alto. Parece estar atravesando un portal de marco bajo. El hombre baja para poder pasar, no vaya ser que el sombrero de solapa le caiga al suelo. Jacinto enmudece, ya no está dormido, está más que despierto. Encoge los pies, porque el hombre viene encima sobre él con un tacto gravitacional. Jacinto quiere gritar, pero apenas un aullido sale de sus labios, impresionado siente como los pelos de su cuerpo se erizan al mismo tiempo que el hombre alto esta sobre su regazo. Jaci encoge las piernas, se respinga a la pared, recoge y abrazas sus rodillas. Desde los pulmones, desde todo adentro… el muchacho grita.

Cerro los ojos, y sin dejar de gritar pone los pies en el suelo frio. Camina con zancadas anchas y piernas abiertas. Abre los ojos y ve el gavetero en el umbral oscuro. Atravesado ahí, al pie de cama. Al alcanzar prender la luz, con la misma abre la puerta de su habitación.

Jacinto queda en shock. Con los ojos espabilados, siente que el rostro se le contrae hacia atrás, y el cuerpo le comienza a crecer (o al menos eso cree). Se hace grande ha igual que todos los vellos de su cuerpo. Jaci dejo de gritar, pero se queda viendo fijo a la puerta de la habitación del frente de sus padres. En segundos el señor Jaime abre la puerta, se acomoda las gafas, y tratando de comprender el rostro de su hijo, atina a solo preguntar… ¿Qué paso?

 

3

 

A la mañana por la tarde, cuando ha regresado del colegio. En las manos tenía el libro de Stephen King. Leyó muy poco, porque aún se preguntaba que había visto anoche. Aquel hombre alto, con un sombrero de solapa ancha.

¿A caso era Roland Deschain?>> se hizo la pregunta con tintes jocosos. Jaci sonrió a medias. Pero coño… estaba como que vestido así. Parecía un tipo del lejano oeste…

Jaci… ¿acaso te estas volviendo loco?

El chico estaba sentado en el pórtico de la casa. No había nadie en casa, estaba solo pero no tardarían de llegar los padres del trabajo. Y adentro, la casa se ha vuelto lúgubre para el muchacho.

Vuelve abrir el libro, y sigue leyendo donde ha quedado. Pero en eso, de nuevo es interrumpido, no de sus pensamientos, sino de un chico que está en el frente de la casa. Jaci levanta la mirada, dejando de ver el libro y enfocando sus ojos en el chico desconocido.

Es de menos años que él, si acaso como de unos dos o tres años menos. Teniendo en cuenta que él tiene 17 años, el chico desconocido aparenta unos 14 años. El cabello lo tiene negro azabache, y como que embadurnado en aceite, le cae pegado a la frente, y desde el pórtico, Jacinto ve que son unos ojos verdes los que lo ven taciturno.

¿Qué quieres? –pregunta Jaci.

El chico no responde, sino que apoya la cabeza al enrejado de metal. Sin decir nada, de unos de los bolsillos de la campera que trae puesta, el desconocido muchacho, deja caer un papel apuñado como una bola al suelo. Cuando Jaci se pone de pie, el chico se retira de la reja, y sigue de largo por la acera y desaparece sin ir apurado.

Jaci camina hacia el frente, y va lanzando la mirada hacia la derecha, pero cuando llega a la reja y lanza la mirada hacia la calle, ya no ve a nadie. La calle parece estar desierta, solo barrida por el aire de una lluvia próxima en caer esa tarde.

Desconcertado Jacinto se queda pensado ahí en la reja, luego baja la mirada y ve el papel apuñado. Lo recoge del suelo, y las primera pringas de la lluvia comienzan a caer. En el trayecto, regresando al pórtico, Jaci va estirando el papel, para ver de qué se trata; quizás una lista de compra o quién sabe. Pero tiene que ver, porque el chico lo ha dejado tirado ahí dentro de la casa.

Lo alisa, y el papel todo arrugado deja entrever un escrito en el medio. Era escrito con lápiz, decía: IKE VUELVE A CASA

 

4

 

Si alguien lo hubiera visto en ese momento, hubiesen preguntando; ¿Jaci porque tan pálido? El muchacho releyó más de una vez el escrito. Y miles de preguntas se venían a la cabeza… qué coño pasa. De qué trata todo esto…

 

Impulsada por la curiosidad y por el hecho de que, a fin de cuentas, aquello apenas le llevaría un instante, Lisey apoyó la pala de plata contra la pared, levantó la página del título y miró de bajo. En la segunda página vio escrito  lo siguiente:

           

Ike volvió a casa zumbando, y todo iba bien.

¡DÁLIVA! ¡FIN!

 

*(Extracto del libro: La historia de Lisey – Stephen King)

 

Jacinto abrió el libro que estaba debajo de su axila. Busco el párrafo donde ya había leído lo siguiente; Ike volvió a casa. Un manuscrito de Scott Landon, personaje ficticio de la novela.

De nuevo se preguntó Jaci; ¿acaso es una broma?

 

5

 

Con vario intentos fallidos, Lisaida ha tratado de preguntarle a su hijo, que sucedió anoche, pero Jaci no tiene ganas de hablar de ello. Por la mañana, solo le dijo a su padre; tan solo fue un susto, creí ver algo ¡ya!

Por la noche continúo leyendo el libro, pero lo que leía no podía comprender la lectura. No porque fuese difícil de entender, sino porque los pensamientos no le dejaban imaginar lo que leía.

Jacinto vio a la portátil, pensó en una paja. Pero repetir lo de anoche ¿no sería lo mismo que repetir el espanto?>>.  Se quedó dormido, y no sabe quién apago la luz de su habitación. A lo mejor fue el papá o la mamá…

A la mañana despertó por su madre quien lo llamó. Cuando estaba por salir a la calle, cierra la reja, y al volver la vista, en la esquina de la calle, parece ver de nuevo al chico del día de ayer. Intenta correr, pero lo que menos quiere, es sudar cuando va al colegio. Jaci solo va a zancadas apresuradas.

Llega a la parada de las busetas, sin darse cuenta se le ponen a un lado. Él solo presiente la cercanía de alguien, y mira a su izquierda.

Medio respinga, tiene al chico de ayer, tan cerca que lo puede detallar lentamente. Ve a esos ojos verdes claros, y el pelo aceitoso pegado a la frente. El chico parece estar días sin bañar.

Se mueve a un lado, apartándose del chico, Jaci lentamente sin ser grosero, se mueve al otro extremo de la parada. Se queda mirando hacia la avenida, a ver si viene el bus que va al colegio. Cuando voltea hacia donde estaba ahorita parado, se impresiona y tiene al chico desconocido a su lado de nuevo. Esta vez no le da chance de retirarse. El chico habla con una voz quejumbrosa.

Yo soy jake –

Hace pausa y luego sube la mirada, al mismo tiempo que busca ver los ojos de Jacinto.

Ike está en casa… Roland está detrás de él – termina de decir el chico, y se queda callado.

Jaci esquiva la mirada perdida del chico, y ve de nuevo hacia la avenida. El bus se estaciona y pita la corneta, despidiendo humo y dejando a los transeúntes hediondos a gasolina. Jacinto regresa la cara hacia el chico (quien se hace llamar jake) y ya no está. Se ha ido o ha desaparecido.

El bus que esta estacionado, aun espera por más gente que suba. Ese bus lo dejaría en el colegio, pero Jacinto ha decidido, que va a faltar. Y sin esperar que el autobús se mueva, él se retira de la parada y coge derecho, por donde mismo venia de su casa.

 

6

 

No había motivo de tener miedo, Jaci entro a la casa sin pensarlo. Estaba solo y eso no le importó. Fue hasta su habitación, y en la pila de libros que tiene y que ya ha leído, busca el libro: La Torre Oscura IV Mago y Cristal.

Jacinto no es de tener amigos. Y los pocos que tiene, nunca han prestado su atención a la afición por la lectura que él tiene. Pensar que es una broma de sus “amigos” es casi ridículo. No es posible, nadie sabe de los libros que lee actualmente.  Y junto con lo del espanto de la noche, Jacinto teme por dos cosas; o todo resulta ser cierto lo que escribe Stephen King o él se está volviendo loco. Una e dos

Si todo es cierto, hay una duda que tiene con las ilustraciones de La torre oscura. En el primer libro, Michael Whelan ilustra a jake con el cabello rubio. Pero, en el III libro, Ned Dameron lo ilustra con el cabello oscuro.

El chico desconocido, es de cabello oscuro, y lo tiene aceitoso, como si no hubiese recibido un baño desde hace entonces. Según en el libro V  el ka-te de Roland están pasando por las duras. Además se han desintegrado… ¿Dónde quedó jake? Susannah, ha regresado a new york en busca de la librería… ¿no? También se ha encontrado o lucha con mía…

El séptimo libro no lo tengo ¿Cómo termina todo?

Jaci se preguntaba, y no tenía respuestas. Releyendo los libros IV y V. Un golpe de abajo se oye estrepitoso en la cocina.

Los nervios se ponen de puntas en Jaci. Un golpeteo, más bien como un tamboreo en los oídos, parece venir de lo externo. Como si el miedo pavoneara allá abajo, anunciando que debe temer por lo que viene.

Se intensifica, y sin poder más. O mejor dicho con coraje, Jacinto se pone de pie y a paso lento va saliendo al umbral del pasillo del corredor de las habitaciones. Oye de nuevo trastes de la cocina que caen al suelo.

No estoy en una película ni en ningún libro –se dice Jaci así mismo.

Jacinto pensando en bajar en silencio, al estar abajo saldría corriendo a la calle y ahí pedir auxilio. Pero va bajando por la escalera, el chico que se hace llamar jake lo espera abajo. Viéndole a los ojos, diciéndole que sabía muy bien lo que pensaba hacer. Jacinto de nuevo atrapado en una pesadilla, cree ahora que debe estar soñando. Detrás del chico, aparece un hombre alto. Vestido con un vaquero negro pálido, botas de cuero marrón. Camisa de seda negra o vino tinto oscuro. Tiene la cara larga, el cabello negro y a simple vista, dibuja una expresión jocosa. Jacinto sabe quién es… es Eddy de nueva york.

Pasmado, miedoso, a punto de liberar su vejiga, Jaci cae al suelo y el grito le queda asfixiado en la garganta. Se sujeta fuerte e intenta ponerse de pie de nuevo. Salir corriendo y escapar de aquellos dos que vienen subiendo. Pero sin poder lograrlo, Jacinto apabullado cae de nuevo al suelo, al mismo tiempo que toda su vista se hace color negro…

 

                                

7

 

Hay un sol limpio. Un sol de esos, que solo son apacibles cuando ya la tormenta ha pasado. Ese sol que provoca desnudar tu piel, para que te abrase y quite ese frio de adentro. Jaci está en el frente de la casa, precisamente en el porche de la casa de la abuela. Hay una pesadumbres en su cuerpo, los ojos los tiene como si hubiese dormido por mucho tiempo. El silencio es audible, sí ¡audible! Pitando fuerte en el oído, borrando rastros de presencias. Pero cuando gira la cabeza, hacia la izquierda; hacia el portón en sillas de plásticos, toda la familia está sentada. No parecen verlos, su presencia es como el rastro del tiempo olvidado. Jacinto mirando fijo a la reunión de su familia, tras de él se viene el cielo gris, ocultando vestigio de un sol débil. Ocultando la mera y momentánea felicidad y tranquilidad de que todo ha sido un sueño.

No existe voz, pero en la mente o presente en la escena… ¿acaso todo es cierto? ¡Tú eliges! ¿Dónde te vas a quedar?

¿O prefieres vivir este irrealismo?

Jacinto pensó que este sueño hace mucho tiempo lo tuvo. Este sueño pertenece a aquellos tiempos, cuando el tío de este fue asesinado.

Volteo hacia atrás, y miro dentro de la casa. En la sala de la nada, apareció jake. Esta vez, venia vestido como el propio chico de una película western. Se levanta el sombrero, unos ojos ahora azules le miran como esperando que entre, porque algo tiene que decirle.

Adentro en la sala, se sentó. En qué momento tuvieron las puertas y ventanas cerradas, no sabe cómo. Pero cuando ya estuvo sentado en la mesa, toda la casa estaba a oscura, puertas cerradas y ventanas tapadas.

Ya viene –le dice jake que está sentado a su lado.

¿Quién viene? –se pregunta.

Desde el pasillo hacia la cocina, estaba una penumbra a pleno mediodía. Si porque las cortinas estaban anaranjadas; eso quiere decir, que el sol afuera estaba incandescente.

¡Dáliva! ¡Fin!

Y del oscuro pasillo apareció un Stephen King magro, joven y de los años 80.

Pensó que todo era un sueño. Si así debe ser… ahora está más que seguro que es un sueño. Una puta jodida pesadilla. Jacinto alza el mentón como diciendo; no me asustas para nada. ¡A ver! Que te pregunto, ya que estas en mis sueños…

Stephen se acercó a la mesa, detrás del bolsillo del vaquero que trae puesto, saca un papel. Jake está viendo fijo a la expresión de Jaci. Cuando el papel desdoblado, Stephen lo puso sobre la mesa, alisándolo con ambas manos, Jacinto leyó que en el medio decía.

IKE VUELVE A CASA

No hubo sorpresa en el rostro de Jaci. Pero sí que se sobresaltó cuando Stephen golpeo la mesa y afilo la mirada a sus ojos y pronuncio cada palabra… ¡Deja! ¡Quieto! ¡Este! ¡Relato!

Y pufs… todo se vino abajo.

8

 

La piel le sudaba, y estaba tiritando. Jacinto luchaba por despertar, y cuando logra abrir los ojos, es lo único que puede mover. Tiene una parálisis del sueño. En eso se viene una sombra sobre su regazo, que va subiendo lentamente por encima de su cuerpo. Poco a poco se va dejando entre ver, como una imagen borrosa que ya está a punto de cargarse para ser descargada de la web.

El rostro, era de varios rostros a la vez. Algunos imaginados, otros  pensados, por las ilustraciones o letras de Stephen King en la novela La Torre Oscura. Pero el último rostro que vio, o que se figuró en la sombra, fue el de John Cusack como Denny Lachance.

Le susurró al oído, Jacinto sintió como la piel se le crispaba. El gorgojo de la voz masculina, recorrió toda su entrepierna, subió por la espalda y acabo en el cuello, provocando que lo ladeara a un lado, para sentir más como es sombra le hablaba.

Ike vuelve a casa –dijo la sombra –no lo llames más… deja de escribir sobre el… o va a venir por ti.

La sombra que ahora era mucho más que una sombra. Jacinto sentía todo el peso de Denny Lachance sobre él, le siguió la mirada cuando Denny dejo de verle a los ojos, y gira la cabeza hacia el closet de madera. No dijo nada, pero Jaci entendió a lo que apuntaba… ahí dentro del closet se esconde…

El personaje encima del cuerpo inerte de Jaci ¿acaso es el hermano de Stephen King? Si lo es, es el hermano de Eddy Dean, Henry Dean el drogadicto. Denny Lachance el hermano de Gordie Lachance. Paul Landon el hermano mayor de Scott Landon… ¡Dálivas! ¡Fin!

Abrió los ojos, y Jaci pudo mover el cuerpo. ¡Despertó! al lado estaba el libro La Historia de Lisey también estaba la portátil, curiosamente prendida. Con un documento Word abierto. Escrito casi dos páginas enteras. Y titulado Ike vuelve a casa Dáliva sangrienta.

 

9

 

Jacinto despertó, era domingo por la mañana. El cielo estaba color plomo a punto de desencadenar un aguacero. Hizo a un lado el cobertor, y tenía puesto un calzoncillo azul. Por la abertura le sobresalía la cabeza del soldado haciendo guardia por la mañana. Listo para el combate. Pero la mano derecha no sentía ganas de hacerlo caer y escupir en las sabanas.

Todo ha sido un sueño. Un sueño oscuro, un sueño donde Stephen King le molestaba que un inkunk, escribiera sobre un manuscrito de un personaje de una novela. Inspirado fuertemente sobre él y su esposa Tabitha Spruce.

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Este relato no tiene comentarios
  • Este relato no tiene valoraciones
  • Un joven enfrenta la idea de escribir un fanfiction. Ha leído un libro de Stephen King. La historia de Lisey. A medida que va leyendo la novela. Una novela bastante personal del autor, Jacinto lee lo que sería un titulo de un manuscrito del personaje Scott Landon; Ike vuelve a casa. Utiliza este titulo para crear un relato corto. Pero lo que nunca creyó, es que el mundo de Stephen King lo acosaría. El chico presencia varios personajes ficticios del autor. El autor hace una aparición, donde le exige que deje de escribir el relato que ha empezado. jacinto se debate entre, si todo lo que ha comenzado es real o irreal. ¿Existe la visión del mundo de Stephen King? ¿Sera capaz de aparecer a través de portales mágicos e impedir que escriban un relato, bajo un titulo de su autoría?

  • 1
  • 0.0
  • -

Asiduo lector. Aficionado amateur escritor... Léeme y te leeré.

Tienda

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta