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2 min
Indestructible
Reflexiones |
26.02.15
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Sinopsis

Sentía los ligeros destellos de su existencia, los fugaces mareos, aquellos efimeros momentos de furia incontenible arrancada sin motivo de lo más hondo de mi alma. Notaba las palpitaciones en mi mente, y en mi pecho, todo aquello significaba una sola cosa: la criatura estaba viva y había nacido ya dentro de mí. Todo desde aquel momento que toqué el artefacto venido de lo más hondo de los océanos, de lugares inmutables y ajenos a la mediocridad humana. Estadios pasados más longevos que nuestros milenios, construcciones ciclópeas erigidas antes siquiera de que nuestro sol palpitase de fuego.

Y ahora se había reencarnado en mi persona, en un simple comercial que vagabundea todos los días para cobrar un sueldo con el que pagar el alquiler. Hubo ocasiones en las que me dejé llevar por el creciente resonar de mi fuerza, por aquel calidoscopio de sensaciones caóticas y majestuodosas. En aquellos instantes sentía que era capaz de todo, que todo confluía en mí y sólo para mí. 

Fue precisamente en uno de aquellos estados cuando, obnubilado, lanzé una motocicleta a un pobre desgraciado que sólo esperaba al autobús de las tres de la madrugada. Bien es cierto que cuando el efecto de mi propia divinidad se esfumó llamé inmediantamente una ambulancia, y que me arrepentí profundamente de mi acto. Sin embargo, cuando me hallaba atrapado voluntariamente en esa esfera impenetrable traída de otras dimesiones, no sentía piedad, ni remordimiento..., era yo, un hombre, carne mediocre transformada en tungsteno, sangre que fluye como carbono líquido por un cuerpo que ha alcanzado un estado invulnerable. 

Y he de decir que no pasaba día en el cual no maldijese cada minuto vivido en aquel cuerpo frágil y perecedero, encarcelado en una amalgaba de seres vivos y repugnancias. Pero aquello ya sólo son difuminados fotogramas, pesadillas distantes, pues ahora disfruto de mi nueva condición como aquel que, através de un milagro excepcional, recobra la visión que nunca ha tenido. Ahora y sólo ahora estoy vivo.

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