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3 min
INSTINTOS
Terror |
17.09.17
  • 3
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  • 1928
Sinopsis

Una historia brutal...

INSTINTOS

Nunca sabré qué me empuja a cometer tales atrocidades.

Esa fuerza se apodera de mí, me arrastra, saca a la luz toda la oscuridad del fondo de mi alma.

Anoche volvió a suceder. Aquella fuerza se apoderó nuevamente de mí.

Salí a la calle, dispuesto para saciar mis más bajas pasiones, mis más bajos Instintos.

No tardó en aparecer mi primera presa.

¡Qué hermosa era!

¡Tan joven, tan vital, tan inocente!

Me sonrió tímidamente desde su solitaria mesa del pub de moda de la ciudad.

―Hola –me saludó.

―Hola –me acerqué a ella, y le devolví la sonrisa―. ¿Qué hace una joven tan guapa como tú sin compañía?

―Mmm, esperar a que un hombre como tú la invite a tomar algo –se inclinó hacia delante, mostrando su amplio escote.

Tetas grandes, firmes, redondas.

Mi polla se puso como una roca.

La zorra pareció darse cuenta, e intentó calentarme, aún más si cabe, pasando sus dedos por su vientre liso, subiendo hasta sus pechos.

―¿Qué te apetece tomar? –Me senté a su lado, y puse mi mano sobre una de sus desnudas rodillas.

―J.B. con hielo.

Le hice un gesto al camarero más cercano.

La cosa marchaba. La linda putita estaba en el bote.

―¿Te gusto? –Se arrimó a mí, restregando sus enormes pechos contra mi costado; su mano en mi entrepierna―. ¡Veo qué sí! –Lanzó una sonora carcajada, y apretó mi  miembro con sus dedos.

―¿Te gustaría...? –Pasé mi mano sobre sus blancos hombros, y la introduje por debajo de la tela de su vestido, descubriendo que no llevaba sujetador.

―¿Te gustaría a ti? –Comenzó a frotar mi polla a través del pantalón―. Mmm, qué grande.

Salimos del local camino de mi casa.

La zorra se apretaba contra mí, no dejaba de sobarme.

¿Cómo describir lo que sucedió entonces?

Habíamos llegado a mi patio. Nos detuvimos.

Ella, pobrecilla, no pudo ni tan sólo gritar cuando golpeé su cabeza contra el blanco mármol del portal.

Los Instintos habían despertado.

Aún respiraba cuando la subí al piso y la desnudé.

Murió mientras la follaba y me corría sobre sus gigantescos globos de carne.

Tan joven. Tan bella. Tan caliente. Aún después de muerta.

Volví a correrme en su boca sin vida.

Y eso fue todo.

Me deshice del cadáver a la manera acostumbrada.

Sé que algún día me atraparán.

Pero mientras tanto...

Mis Instintos vuelven a despertar.

¿Alguien quiere conocerlos?

FIN

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