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3 min
Instrucciones para pelar pipas
Humor |
16.06.21
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Sinopsis

Humilde homenaje a Cortázar

El maná son esos bebés no natos de girasol, esos embriones embolsados bañados en grasa y sal. Lo que pudo ser un incesante adorador del sol en tu boca , ahora es masa plastificada. Otra vez la desacralizacion del fruto divino, de la semilla. De la vida en potencia. Lo que le daba valor a esas pipas peladas era el tiempo invertido en pelarlas, limpias, sin grasa, apenas sin sal. Las acumulabas con paciencia sobre la superficie pulida de la mesa camilla y las defendías de posibles ataques de alguna mano extraña. Mano que podía ser incluso fraternal.

Ahora recuerdas todo eso mientras observas el fuego tras el cristal de la estufa y los labios se agrietan y casi escuecen de la sal acumulada en ellos. Ya no amontonas las pipas para luego comerlas todas en masa. Las comes una a una. Notas hinchadas las papilas gustativas encargadas de diferenciar lo salado del resto de sabores . Nunca habías pensado en el proceso de pelado, es mecánico. Como andar. Casi como respirar. Tiene algo de inercia que impide parar de hacerlo. La boca llega a doler. Coges una pipa del montón, la colocas de perfil de manera que su parte más aguda apunte hacia la punta de tu lengua, la aprisionas entre dos incisivos. Sueles elegir los más frontales, en concreto los de la derecha. Aprietas levemente y la cáscara se resquebraja. Se abre esa cápsula orgánica que guarda el fruto, que espera paciente a que tu lengua tantee y lo busque. El contacto es suave. La lengua se adhiere a la pipa con ayuda de la saliva. La pipa se adhiere a la lengua. Y entonces un viaje hacia los incisivos que otrora abrieran la cápsula, la carcasa, la cáscara que ahora descansa, rota, inservible, alimentando un montón de cadáveres de pipas muertas.

Sueles machacar primero el fruto, duro, seco, con esos incisivos. Luego lo trasladas hacia los premolares y allí acabas la tarea. La masa se mezcla con saliva y tragas. Luego vuelves a comenzar el ritual. Y al acabar la bolsa tus dedos son de sal. Tus dientes son de sal. Tus labios son de sal. Tu lengua, tu boca, como en el mito, son estatuas de sal. Y demandan abundante agua para revivir.

Lo que se ha plantado en tu boca es una inmensa sed. Debes parar de comer pipas y hay otra bolsa en el cajón. Debes parar y no puedes. Es tu vida lo que está en juego.

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