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4 min
Intentando escapar del mundo
Drama |
23.10.13
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Sinopsis

Hay situaciones en la vida, en las que no sabes donde meterte, te gustaría que te tragara la tierra y que nadie te reconociera...., pero por muy lejos que te escondas...., no es posible.

Sentada en el sillón con una taza de café, delante de la chimenea, la había encendido nada más llegar, y perdida en sus pensamientos. Lo necesitaba, quería estar sola, había dejado el móvil en la ciudad, no quería que nadie la molestara, no deseaba saber nada de nadie, ahora era ella y solo ella la que importaba.

Aquella cabaña era muy acogedora, pequeña, suficiente para una persona que quería aislarse del mundo. Un salón, una cocina, un baño y una habitación, en mitad de la nada, había tardado dos horas en llegar allí. Por primera vez en mucho tiempo, se sentía bien, segura, tranquila, relajada...

No apartaba la mirada de las llamas que la tenían hechizada, estaba anocheciendo y hacia bastante frio, se levantó para coger una mantita que había visto encima de una silla, muy bien doblada, estaba todo muy limpio, a pesar, de que hacía mucho tiempo que nadie alquilaba esa cabaña, eso le había dicho el chico de la agencia que se la alquiló. Se la echó por encima de los hombros y volvió a sentarse en el sillón, no tenía hambre, mañana ya se preocuparía de arreglar el tema de la comida. Estaba tan a gusto..., que se quedó dormida.

Se despertó sobresaltada, ya era de día, entonces supo que la había sacado de ese dulce sueño, llamaban a la puerta, miró a su alrededor, se puso muy nerviosa, ¿quién sería?, no era posible, nadie sabía que estaba allí, no se levantó, volvieron a llamar pero no quería abrir, poco después escuchó el motor de un coche que se alejaba, hundió su cara en la manta y rompió a llorar.

Pasó una hora antes de que se tranquilizara, hacía tiempo que no dormía tan bien, últimamente, solo lo conseguía tomando pastillas. Miró el reloj, y se levantó de golpe, ¡eran las 12 de la mañana!, tenía que bajar al pueblo a por comida. El chico de la agencia le dijo que había un pueblo al otro lado de la montaña, a una media hora en coche. Se levantó, tomó una taza de café con leche y se preparó para salir, se puso un gorro de lana, unas gafas de sol grandes que le tapaban casi toda la cara y una chaqueta de cuello alto, no quería que nadie la reconociera.

El pueblo era pequeño, mejor para ella, menos gente; compró lo que necesitaba en el súper para sobrevivir durante una semana más o menos y volvió a la cabaña. Hasta que no apagó el motor no estuvo tranquila, se quedó un momento sentada con la cabeza apoyada en el volante, respiró hondo y salió del coche.

Puso música, hacía mucho tiempo que había perdido la costumbre de escuchar música cuando estaba en casa, y empezó a prepararse la comida, después de comer se daría una ducha y saldría a dar un paseo, le apetecía mucho.

Cantaba y hasta se puso a bailar..., entonces, llamaron a la puerta y sin pensarlo fue a abrir:

- Buenas tardes señorita, soy el guarda forestal, he visto su coche esta mañana y he venido a saludar y a ponerme a sus órdenes, hacía mucho tiempo que no alquilaba nadie esta cabaña.

Ella apartó la mirada, y ni si quiera le contestó, empezó a temblar, no podía ser, ¿que había hecho?, estaba al descubierto, ¿la reconocería?.

El guardia al verla en ese estado se acercó a ella, y le preguntó:

- ¿Se encuentra bien?, ¿puedo ayudarla en algo? - y poniendo un dedo en su barbilla le levantó la cara y ella le miró.

Automáticamente, dio pasos hacia atrás tan asustado que cayó por los escalones de entrada y, titubeando y con los ojos que se le salían de las orbitas, consiguió decir...:

- Usted..., usted es..., ¡ha salido en todos los periódicos!, ¡asesinó a su marido!, ¡es una asesina...!

Ella dio un solo paso al frente, y le chillo como si fuera el mismísimo demonio:

- ¡¡¡Soy inocente!!!, ¡¡¡me han declarado inocente!!!, y cerró la puerta dando un portazo.

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  • Estoy totalmente de acuerdo contigo Jose Manuel, gracias de nuevo por leerme,besos.
    La pena de banquillo es cruel y no distingue entre inocentes y culpables (pero es siempre injusta para todos); sus verdugos (los espectadores, las audiencias, la masa embobada que reclama su "soma") son implacables. La protagonista está asustada y me da la impresión de que su vía crucis sólo ha comenzado. Saludos.
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    Hay situaciones en la vida, en las que no sabes donde meterte, te gustaría que te tragara la tierra y que nadie te reconociera...., pero por muy lejos que te escondas...., no es posible.

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    Historia de amor, muchas veces merece la pena esperar para disfrutar de algo muy deseado. El deseo se multiplica, y la recompensa es tocar el cielo con las manos.

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Tengo 38 años,casada y con dos hijos. Amo la música, leer, pasear, viajar y todo lo que sea divertido.

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