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4 min
Invierno
Suspense |
19.02.16
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Sinopsis

Cada día huele más a verano y todavía es invierno, un invierno que se ríe del frio. Un invierno que no quiere serlo, un invierno que quiere ser primavera, como cuando una mujer siendo morena decide que es rubia.

Cada día huele más a verano y todavía es invierno, un invierno que se ríe del frio. Un invierno que no quiere serlo, un invierno que quiere ser primavera, como cuando una mujer siendo morena decide que es rubia. Invierno que sabe a sueños y a dulzura.  

Mientras escribía dejé  intencionadamente un cigarro humeante para que se consumiera lentamente en el cenicero que había sido improvisado hace mucho tiempo y que en su anterior vida fue una reluciente flanera aunque ya nadie lo diría, para que luego digan que no existe la reencarnación. Miré con sorpresa a mi gata que de repente dio un respingo como si hubiera visto un fantasma en el pasillo, ella estaba sentada frente a mí, sentada en la mesa donde yo tenía instalado el improvisado escritorio en el comedor. Estuvo así mirando unos segundos expectante, miraba al pasillo y luego a la parte trasera del comedor como si lo que ella creía ver se hubiera desplazado. Esos instantes parecieron alargarse  minutos y me hicieron girarme un par de veces a comprobar que realmente mi gata estaba equivocada.

Por un momento intenté mirar a través de sus intensos y claros ojos azules para ver si yo también podía ver el secreto que escondían pero una pupila grande y oscura me lo impedía del todo. De hecho lo intenté pero en realidad no quería, era un acto de valentía muy cobarde.

Yo solo quería seguir en mi vida bebiendo a pequeños sorbos mi  taza de café en un vaso mientras en bucle escuchaba la misma canción una y otra vez en mi reproductor de música, mientras me preguntaba con misterio por qué esa canción se había quedado atascada unos días en mi equipo de música y no quería cambiar. La letra no ordinary  man decía incansable que no era un hombre ordinario… puede que fuera un mensaje para mí. Puede que mi torpeza no acertara a entender el motivo de ese atascamiento de canción eterno en mi aparato, y no por algo metafísico que sería lo más atractivo de creer, de cualquier forma ese mismo hecho tenía su lado misterioso si querías verlo. ¿Por qué yo no acertaba a encontrar el motivo de que esa canción no quisiera marcharse? Había otras canciones preparadas para sonar, de hecho las veía y parecía disponible la opción de escucharlas pero cuando le daba a reproducir, sonaba la misma una y otra vez. La cuestión es que un hombre normal no lo era sin duda alguna y eso  muy a mi pesar podían confirmarlo muchas personas que me conocían, las  que me conocían menos con más ventaja por supuesto.Pero a lo mejor no se refería a mí.

Me había dado cuenta hace tiempo de que necesitaba separarme del ego a toda prisa para llegar más lejos. Más lejos en mi autoconocimiento. en el conocimiento del mundo, de la vida. Y cuando conseguía no perderme en el caos propio o me veía arrastrada por el ajeno lo veía todo más claro. Pero escribiendo era una tarea difícil, porque entonces esa tímida pregunta  de ¿a ver como lo he hecho?  A veces me asustaba. ¿Escribía por placer o por sentirme reconfortado? Creo que por las dos cosas, pero mi meta era alejarme de la segunda sin mirar atrás. Pues así con todo, alejar al ego de mi vida, al ego y al miedo a los dos. Al ego porque te impide ir a por lo tuyo sin importarte nada más. Al miedo porque necesitaba saber, explorar, conocer no solo este mundo si no otros y el no podía venirse conmigo, no estaba invitado.

Ese sin duda era mi deseado final feliz.

Creo que mi gata ha vuelto a creer que ha visto algo, voy a ver.

 

 

 

  

 

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  • Bien hecho, cuando alguien carece de identidad o autoestima no quiere ser lo que es. Saludos, Santiago Gómez - Prodomo
    Te has metido en profundidad en la mente del escritor, entre sus miedos y su ego cegador que le impide ser objetivo. Me alegra verte por aquí de nuevo, como apunta Purple la página anda un tanto falta de calidad desde hace algún tiempo. Un saludo Nora.
    Una buena reflexión Nora. Me gusta mucho el primer párrafo, sobre todo la frase "un invierno que no quiere serlo"...Una alegría volver a verte por la página que últimamente está un poco sosa. Saludos y a seguir escribiendo.
    Por otro lado, gracias por leer las aventuras de Elis :) Espero te mantenga hasta el final, jeje. Mucho tiempo le he echado, así que siento mereció la pena. Sobre el relato, la primera pregunta es lo que dices, el miedo a la muerte, y la diferencia con la tercera es que ésta teme la muerte en vida, peor que morir. El estancamiento puede estar relacionado. Es difícil no sentirse ínfimo en mitad de la multitud, solos y rodeados. Hay veces que siento es un suicidio en vida.
    Me gusta tu reflexión. Interpreto estancamiento, y no está mal encaminado lo del ego, pues nos limita y preconcibe ideas por mucho tiempo, incluso viendo lo contrario. Es difícil cambiar, y sin embargo sucede constantemente. No ceses de escribir, es lo importante. Y dinos por favor si la gata vio algo, jeje.
    Nunca dejes de ver y menos de escribir
  • Si tuviera alas volaría, volaría tan lejos que me perdería, me perdería y no podría volver nunca más.

    La tristeza que me invade es tan grande que me asusta.

    No vuelvas porque me desordenas la vida, y es curioso porque eres con diferencia, la persona más ordenada que conozco.

    Abrázame fuerte, déjame llorar sin consuelo en tus brazos, no ser nadie por un rato, que el tiempo se pare y sienta la quietud de mi alma.

    Siento muchísimo haberte hecho daño, siento las lágrimas, los temblores, el desasosiego que te causé. Las ilusiones rotas, los esfuerzos en vano, las dudas, las noches sin dormir, los cigarrillos de más, las charlas infructuosas, mi mirada perdida, mis pocas ganas de seguir, mi melancolía, mi tristeza, los dolores de cabeza.

    El sueño, parece no querer abandonarme, ha vuelto el letargo a apoderarse de mí. Es la sensación de estar en un receso momentáneo de los días, de las horas, de la vida…

    Por fin ha llegado el día, por fin me encuentro conmigo misma y con mis palabras de nuevo...

    He pensado tantas veces en que sería de mi presente si hubiera elegido otros caminos que la sola idea de volver a intentar valorarlo me aburre.

    Los pájaros que cada día visitaban mi soleada terraza aún no habían venido, todos los días hacía lo mismo, sacaba al perro a la misma hora y la misma pregunta a horas distintas.

    Cada día huele más a verano y todavía es invierno, un invierno que se ríe del frio. Un invierno que no quiere serlo, un invierno que quiere ser primavera, como cuando una mujer siendo morena decide que es rubia.

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