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6 min
Je veux te dire
Suspense |
18.05.18
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Sinopsis

Bienaventurados aquellos que tienen el honor de conocer a Satán, el grandioso Dios de las tinieblas, la mentira, y ese éramos nosotros , era un gran privilegiado en estar en su primera lista de verlo, no estaba entusiasmado en conocerlo, al escuchar las pláticas de los demás seres humanos, le hacían que se lo imaginará e incluso a hablar con él. Aunque por el destino aún no lo hacía en persona, solamente tenía conocimientos de unos  de sus seguidores  y uno de sus recuerdos más íntimos con él y sus demonios.

Las demás gente no tardaría en llegar y llenar la iglesia, estaba emocionado, la sonrisa sádica en mi rostro se podría ver desde lejos, era mi primera vez en entrar a una iglesia…De ellos. Unos sacerdotes habían mencionado algo sobre un tema prohibido para los nuevos.

La misión de los jóvenes  Alex y su hermana menor, Rosalía, era sencilla y fácil. Eso era lo que les habían dicho. ¿Pero realmente lo era? Estaba nervioso, su hermana sudaba de lo nerviosa que estaba, me miró, luego miró a las mujeres con sus largos vestidos negros y su velo negro. No sé les  miraba sus ojos, era como sí, fueran una sombra.

Uno de los ancianos entró a la iglesia, con él traía un pequeño sarcófago. Lo dejaron sobre la pequeña mesa que estaba al frente de ellos, en aquella mesa, había unas cuantas velas negras, un pentagrama mediano, —Ya que en el techo había uno demasiado grande; según para protección.— dos calaveras, dos copas llenas de un líquido rojizo, tal vez sangre o jugo de uva. También había dos cristos boca abajo y la figura de Luzbel. Podría jurar que aquella figura podía sentir mi respiración e incluso podría moverse por sí sola.  Era de las típicas pinturas que se mueven cada vez que caminabas.

El mismo anciano, se acercó al sacerdote que estaba sentado a primera fila. Le susurró en el oído y éste se levantó, estiró su largo traje negro, saludo a sus seguidores, luego subió al escenario.

—Bienvenidos, hijos míos.—Dijo el anciano  y extendió ambas manos hacia el aire.

Las demás personas imitaron su saludo e incluso unos estaban aplaudiendo. Un gran silencio se hizo de la nada cuando, dejo de entrar la luz de la luna roja a la iglesia, le daba ese toque de siniestro, como si fuese una película de terror. Donde ambos chicos  protagonistas serían asesinados o sacrificados.

Un gran escalofrío recorrió por su nuca de solo pensar aquellas cosas. Al sentir una mano helada sobre su hombro esté no dudo en voltear hacia atrás y al ver al gran hombre de unos 40 años detrás el ambos críos, sonriendo con aquellos grandes dientes blancos, con su traje de color negro y su corbata roja. Lo miré a sus ojos cuando hablo, estos mismos le brillaban eran un color rojizo. ¿Acaso tenemos cara de que la estamos pasando bien? Que jodida pregunta. Pensó y bufó para luego contestar.

—Sí.

El hombre de traje, cerró por completo sus ojos y se encaminó a donde estaba el sacerdote dando su discurso. Por un momento, miré a mi hermana Rosalía, estaba temblando, sudándole sus manos, se movía como sí algo le molestaba. Luego ella se puso de pie, para salir de la iglesia. Las demás mujeres le miraron con disgusto e incluso murmuraban en voz baja.

Después de quince minutos. Unos eufóricos gritos me sacaron de mi mundo mental, realmente me había dormido ya que mi hermana no había regresado desde que ella se salió; Las personas se habían marchado, el padre no estaban, las velas y todo lo que había en la mesa no estaban. Me levanté de golpe de aquel asiento y corrí hacia donde estaban los gritos.

Aquella escena, era horrenda, mi hermana, desnuda por completa, un animal con cabeza de chivo y cuerpo de hombre se la estaba follando, mientras que los pequeños niños le amarrada en un palo donde colgaban a los espantapájaros debajo de un gran pentagrama. El mismo señor que había puesto su mano sobre mis hombros, se hinco para prender el pentagrama.

Los gritos de mi hermana rezumbaban en mi cabeza, cada vez que trataba de acercarme a ella, una especie de persona me detenía, señalándome con uno de sus dedos que me apartase del lugar. Ella cada vez que gritaba, los sacerdotes gritaban y proclamaban el nombre de “¡Alabado sea el señor de las tinieblas, rey y príncipe del mundo, a ti, te agradecemos este fruto!”

Alex, era terco. Se lanzaba cada vez que podía cuando los sacerdotes estaban distraídos, pero ya era tarde. El cuerpo de su hermana ya hacia calcinado; aquella bestia se había marchado la luna roja estaba por desaparecer, los sacerdotes, se habían transformado en cuervos. De repente, algo golpeo mi nuca haciendo que cayera inconsciente.

 

3 Años después. -  Hospital Psiquiátrico

Hoy, por fin, seré libre de esta prisión que he estado durante mucho tiempo. Mi doctor, dice que sí, estoy curado de todo espanto; que por fin, volveré a ver a mi hermana saliendo de aquí. Hoy fue a verme una mujer, traía una niña en brazos y con ella venía un sacerdote. El doctor vino a verme otra vez, no era normal que viniera más de una vez a mi celda a ‘checar’ todo de nuevo. Hoy vino con él el mismo sacerdote que venía con aquella mujer, el sacerdote sabe mi nombre, sabe quién soy, me sonríe muy amable. Me han examinado por completo. Me he despertado, amarrado en un palo donde colgaban a los espantapájaros. No podía abrir bien mis ojos, era como sí me hubieran sedado durante horas. No sentía mis manos, ni mucho menos mis piernas. Un extraño señor se acercó a donde estaba, me susurró en el oído. “¡Alabado sea el señor de las tinieblas, rey y príncipe del mundo, a ti, te agradecemos este fruto!”

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  • Bueno, si quieres una crítica, pues te falta un poco más de estructura, pero sin duda puedes mejorar, tienes la idea. Una opinión: Te sugiero que, antes de desarrollar una idea, te tomes el tiempo de investigar un poco, y sobre todo, saber que mensaje intentas transmitir al lector, que influencia causa, que se puede llevar el lector de ti, una impresión, un razonamiento o una risa, todo depende. Saludos.
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Hola, llamadme Ángel de papel o Beret. Generalmente no suelo escribir mucho sobre mí, porque es algo que no viene al caso. Pero, les contaré, tengo diecinueve años. El catorce de Junio cumpliré los veinte, mi sueño a cumplir es: Escribir una novela o algún libro; casi siempre, me inspiro en escribir en personajes de Animes, como es el caso de hoy: "Ángel de papel" me inspiré en el personaje femenino de Naruto, Konan. No soy profesional escribiendo , pero intento mejorar cada día de mi vida. Acepto tanto criticas malas como buenas, así me ayudan a mejorar un poco en la escritura. También acepto ideas para escribir algo nuevo. :D Por lo general, siempre escribo las ideas que se me vienen en la mente, después, les doy forma. O a veces, las escribo tal y como están en la mente.

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