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La actividad del Hombre como alimento del Historiador.
Varios |
04.08.15
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Sinopsis

El historiador no investiga al azar, no toma cualquier tipo de fuente y la estudia, "[...] sino que sale con un plan preciso in mente, un problema que resolver" y lo aborda de distintos modos. Ésta forma de abordar dichos problemas es lo que deseo explicar en estas páginas, destacando el principal objeto de estudio del historiador, como se alimenta de él y el método con el que procesa las fuentes que utiliza.

Dieta del Historiador

El historiador no investiga al azar, no toma cualquier tipo de fuente y la estudia, "[...] sino que sale con un plan preciso in mente, un problema que resolver"(1) y lo aborda de distintos modos. Ésta forma de abordar dichos problemas es lo que deseo explicar en estas páginas, destacando el principal objeto de estudio del historiador, como se alimenta de él y el método con el que procesa las fuentes que utiliza.

Destaco primero que aquellas fuentes que menciono están totalmente relacionadas con las diversas actividades y creaciones del hombre en otros tiempos(2), de hecho "Los hombres son el objeto único de la hisoria"(3), por lo tanto todo aquel vestigio que haya tenido o tenga contacto con el ser humano, ya sean simples piedras utilizadas para la confección de alguna herramienta o un texto que dé a conocer grande hazañas, es útil  para  la "dieta" del historiador, al momento de escribir el pasado y comprenderlo. Señalo que dicha dieta no consiste, solamente, en objetos de un pasado lejano u objetos puramente materiales, se pueden obtener fuentes, para entender un momento histórico cercano, de las mismas personas que hayan vivido en un período que plantee una problemática para cierto historiador; me refiero a las entrevistas y la información implícita que entrega el estudio del ambiente y los sentimientos expresados por el entrevistado(4). Los testimonios orales son fundamentales, nos entregan datos que la mayoría de las veces otros tipos fuentes no nos revelan o hay que deducir de ellas al interpretarlas(5),  o sea al contexto psicológico que nos da a conocer. Obviamente todo esto se registra al escrito, sin embargo se registra en el proceso mismo de la investigación, y "El proceso es, [...], el único caso de experimento historiográfico: en él las fuentes actúan en vivo, no sólo porque son asumidas directamente, sino también porque son confrontadas entre sí, [...], y se les solicita que reproduzcan, [...], el acontecimiento que se juzga"(6). Esto es "alimento" para el historiador, pero ¿Cómo procesarlo?

Primero hay que entender que todas aquellas actividades del Hombre que se investigan, están bajo un marco en el que sus decisiones le influyen tanto a él cómo a toda su sociedad; por lo que no se debe tomar un sólo fragmento del objeto de estudio, si no al Hombre en su totalidad.(7)

Luego todas estas fuentes mencionadas, tienen ciertos grados de subjetividad o sesgos. Por lo que el historiador debe ser cuidadoso al momento de elegirlas e interpretarlas.  Por ejemplo los registros orales escritos de juicios por parte de la inquisición están contaminados por la interpretación de los inquisidores, por lo que hay que buscar otra forma de poder deducir lo que dice implícitamente de las costumbres de los imputados; así complementándolas con recursos de otros inquisidores, predicadores y canonistas se puede completar aquella laguna de documentación y es posible conjeturar respecto a ello.(8)

Otro punto importante que hay rescatar sobre los registros orales, es que mientras se entrega el testimonio, este es recitado de memoria por el entrevistado o el imputado por lo que en ocasiones  puede ser poco fiable para la investigación, ya que la memoria es engañosa, poca verídica y crea una síntesis de aquello por lo que se pregunta; pero a raíz de esto puede ser reveladora de sentimientos o procesos mentales.(9) Lo que quiero hacer notar con esto, es que a pesar de que las fuentes de alimentación que le llegan al historiador sean poco comestibles, este las debe hacer trabajar, para su dieta, y así alimentarse de ellas; o sea, a pesar de que las fuentes sean poco fiables o incompletas, es posible averiguar y/o complementar la información obtenida y hacerla útil para la problemática planteada.

Ahora hay que entender que, sin importar que tipo de fuente sea, estos problemas se presentan de todas maneras, y es deber del historiador buscar la solución.

Ahora, se podría decir que todos los historiadores tiene su propia forma de digerir aquellos alimentos y el cómo buscarlos, su propia inspiración en "[...] "cuadros" y "perfumes" del pasado, a través de los acontecimientos y personajes. [...]".(10)

Para algunos es el transportase a otras culturas, y olvidar la propia, para así conseguir una comprensión más profunda, ya que ningún hombre puede interpretar su aspecto exterior al menos que alguien más lo haga.(11) Para otros, todo un viaje por el tiempo:

 

"Ahora bien, yo pretendía ingenuamente conseguir una comunicación directa con aquellos guerreros, con aquellos campesinos. Iba  a su encuentro con la esperanza de acercarme lo suficiente, [...], como para distinguir los lazos que les unían entre sí y la relación que creían tener con el mundo [...]. Llegar a través de ocho siglos a aquellos hombres, aquellas mujere".(12)

 

De esta forma pueden entender y disfrutar el proceso historiográfico; disfrutar y hacer de ellos la profesión que aman y ponen a la disposición de la comunidad. Todos proceden de tal forma que se podría decir que cada historiador tiene su propio estilo culinario al momento de digerir las fuentes alimenticias.

La historia se crea e interpreta con documentos escritos, pero si no los hay, se puede y se debe hacer sin estos documentos; con todo lo que el ingenio del historiador sea posible de entender.  Con todos aquellos signos que pueda identificar, con todas aquellas señales que la naturaleza le presente, con todo aquello que le pertenezca al hombre.(13)

Por lo tanto se puede decir, que todo historiador tiene su propio estilo con el cual abordar cierta  problemática que se plantea, identificando primeramente la fuente y su vínculo con el Hombre; descifrando el contexto en el cual está inmerso; analizando los pros y los contras de aquellas y estableciendo nexos entre la veracidad o la falsedad de las fuentes para así interpretar, entender y hacer más rico lo que dice la fuente respecto a cierto proceso pasado o en curso. Y todo esto bajo el mundo que inspira al historiador para seguir escribiendo y entregándonos periódicamente los resultados de sus investigaciones en los constantes viajes que realiza a otros mundos, a otras épocas.

Citas:

(1)Carlo Ginzburg, El juez y el historiador, Anaya, Madrid, 1993, p.39.

(2)Cfr.,  Lucien Febvre, Vivir la historia. Palabras de iniciación, en Combates por la historia, Ariel, Barcelona, 1992, p.40.

(3)Ibid., p.40.

(4)Cfr., María Rosaria Stabili, El sentimiento aristocrático. Elites chilenas ante el espejo(1860-1960), Andrés Bello, Dibam, Santiago 2003, p.42. 

(5)Cfr., Carlo Ginzburg, El juez y el historiador, Anaya, Madrid, 1993,  p.59.

(6)Cfr., Ibíd., p.24

(7)Cfr.,  Lucien Febvre, Vivir la historia. Palabras de iniciación, en Combates por la historia, Ariel, Barcelona, 1992, p.41.

(8)Cfr.,  Carlo Ginzburg, El inquisidor como antropólogo. En Mapocho Nº 31, Santiago, 1992, pp., 407-409.

(9)Cfr., María Rosaria Stabili, El sentimiento aristocrático. Elites chilenas ante el espejo (1860-1960), Andrés Bello, Dibam, Santiago 2003, p., 38.

(10)Ibíd., p., 36.

(11)Cfr., María Rosaria Stabili, El sentimiento aristocrático. Elites chilenas ante el espejo (1860-1960), Andrés Bello, Dibam, Santiago 2003, p., 37.

(12)Georges Duby, La historia continua, Debate, Madrid, 1992, p., 37.

(13)Cfr., AntoineProst, Las preguntas del historiador, capítulo 4, Doce lecciones sobre la historia, Catedra, Madrid 2001, p., 92.

 

 

 

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