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8 min
LA ÀGORA DOMÉSTICA
Reflexiones |
07.07.21
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Sinopsis

La Àgora es el simbolo del diálogo que hay que recuperar.

Todos nosotros hemos visto en innumerables ocasiones los desagradables enfrentamientos entre los partidos políticos en los Parlamentos que en una gran parte se deben a la ideología dogmática de los mismos a la hora de abordar los problemas que preocupan a la ciudadanía, por lo que da la sensación de que éstos vivan en una burbuja elitista en la que lo único que cuenta es la lucha por el poder, sus intereses particulares y poca cosa más.

Se dice que si la clase política es tan mediocre, tan de escasa calidad es porque es un reflejo de la sociedad que es tan decadente como ella, ya que nuestros líderes no han venido de otro planeta sino que forman parte de la misma y algo de verdad hay en esta apreciación. Creo que se ha caido en un sensiblero infantilismo social que nada tiene que ver con la Democracia, dado que ésta como muchos saben fue creada en la antigua Grecia por el gobernante Pericles, y que a su vez estaba alentada por la Filosofía que nació en el siglo Vll A.C. en las colonias griegas de Asia Menor la cual fue sin duda una apuesta por la Razón y que en la práctica se cristalizó en la Àgora que era un término por el que se denominaba a las plazas de las ciudades-estado de aquel tiempo donde se solían debatir los asuntos que afectaban a a comunidad. Era asimismo un espacio abierto en el que se centraba el comercio, la cultura y la política. En suma la vida social de los griegos.

Siglos más tarde la idea de la Democracia volvió a florecer con la Ilustración que igualmente se apoyaba en la victoria de la Filosofía y por tanto de la Razón, que se erigió por encima del fanatismo de cualquier pelaje.Mucha gente cree que el filosofar consiste en echar un largo y enrevesado discurso de un modo general sobre un tema, pero lo cierto es que se trata de un ejercicio reflexivo que se basa en la pregunta: "¿Por qué?" o "¿Cuál es la causa de tal problema?" y a partir de ahí se elabora un concepto  acerca de dicho asunto que le dé una posible explicación razonada aunque algunas veces esto es imposible. Si el ser humano no se hubiese molestado en formularse preguntas no se hubiera inventado nada que valiera la pena. Es verdad que hay pensadores crípticos de dificil comprensión, pero también hay otras teorías filosóficas que nos ayudan en nuestra existncia; son también un estilo de vida como pueda ser por ejemplo el Estoicismo y el Prgmatismo. En cualquier caso si queremos ser democráticos debemos de impregnar nuestra mente de racionalidad.

Mas fatalmente esto no ocurre hoy en día en el que se enaltece a la emotividad que se confunde con lo que es la idea o con el pensamiento, sobre todo en el "callejón virtual" llamado Redes Sociales que emplea un falso lenguaje eufemístico que no significa nada, a costa de la racionalidad en sí, y que es fruto de esta inmadurez social que padecemos; que por cierto hace ya bastante tiempo que los psicólogos nos están advirtiendo que estamos envueltos en esta simplona ola anímica, debido a la cual se confunde a la gimasia con la magnesia en un alarde de ignorancia supina en favor más de una gran cantidad de gente insubstancial que de quienes nos pueden enriquecer a un nivel personal. Pues la cantidad nunca es sinónimo de veracidad. Por ejemplo el hecho de que haya una mayoría de gente que diga que hay un burro que vuela no significa que esto sea cierto.

¿Hasta cuándo tenemos que seguir agarrados como a un clavo ardiendo a nuestra emotividad romántica para evadirnos de una realidad que no nos gusta nada; que se nos antoja hostil, cuando ésta está muy lejos de ser un utópico "Jardin del Edén" porque si bien por un lado hacemos poemas de amor paradójicamente por el otro lado podemos ser terriblemente homófogos, egoístas y fanáticos; o lo que es lo mismo mostrar el "ello" de nuestro subsonciente que es la parte más animal y depredadora del ser humano como señaló Freud?

Se habla de diálogo político, pero con un adversario fanático es casi imposible llegar a un acuerdo porque él vive obsesionado por su manía dogmática sea religiosa o política. Es decir que en la emotividad subyacen siempre los peores prejuicios y los más viles sentimientos tiránicos que son los que prevalecen en la mayoría de la gente y que son capaces de aplastar la la genuina manera de ser de los demás. La "Gran Causa" sea de un color o de otro siempre tiene que estar por encima de la persona y ésta se tiene que adaptar a ella por cruel o estúpida que sea, si no quiere verse sancionada, ignorada o eliminada. Y dicha "Gran Causa" se vale solapadamente de la manipulación informativa y del chataje laboral como se ha constatado en la Educación así como en otros centros oficiales.

Cada vez que la Humanidad se ha dejado llevar por esta sacralizada emotividad y ha despreciado al intelectual de pensamiento libre que es lo mismo que decir a la Razón ha sido un desastre; pues la Historia ha demostrado hasta la saciedad que cuando el ser humano se ha emocionado; se ha dejado seducir por los dogmas ideológicos se han producido guerras y genocidios en nombre de una etérea Causa emanada de la irracional emotividad.

Creo sinceramente que es necesario recuperar el espíritu de la clásica Àgora pero en el seno de los hogares familiares que es donde recibimos la auténtica educación. Si queremos mantener los principios democráticos por encima de todo tenemos que habituarnos a no dejarnos arrastrar por las pasiones y atender a la razón tratando de ser lo más objtivos posible para poder discutir cualquier problema que se nos presente. En nuestra familia hay miembros con distintas maneras de ser. Puede suceder que algunos de ellos nos sean antipáticos y desagradables (un cuñado, un primo, o un hermano) porque no coinciden con nuestros puntos de vista. Sin embargo ante un problema determinado pueden tener razón por lo que se refiere al modo que tengan ellos de abordarlo y de buscar una solución al mismo. Para que esto sea así hay que dejar de ser envidiosos y de ser tan relativista como se es hoy en día y no repetir como un loro el estúpido tópico de que todo es una opinión fuera de la realidad del que habla porque hay hechos de un asunto que son evidentes y hay que saberlos ver. Sobre todo hay  que dejarse de mirar el ombligo y decicarnos a escuchar al sujeto que no es como nosotros. Esto significa que hay que preguntar a nuestro interlocutor sobre lo dicho para que nos dé argumentos de su parecer; al tiempo que nosotros hacemos otro tanto. "¿Por qué...?" Y para que esto sea posible hay que centrarse en unos mínimos humanos lógicos al margen de cualquier dogma, creencia y prejuicio que podamos tener en aras del interés común. Pues en la actualidad se habla mucho, se pontifica mucho, pero apenas se sabe dialogar ni conversar.

La Democracia no es sólo ir a votar cuando toque; pues esto no es más que un formulismo. El sistema democrático es algo más serio que se basa en unos principios de convivencia amparados por una Constitución que para que éstos sean efectivos se tienen qu vivir en la práctica y sobre todo aprender a verlos con claridad para que se puedan asumir.

De lo contrario, si seguimos en la onda de la inmadura frivolidad y de la ignorancia caminamos hacia las indeseables dictaduras xenófogas y populistas sean de derechas o de izquierdas que imponen un falso pensamiento único.

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  • No paras de asombrarme con la cantidad de reflexiones que cuelgas en esta pagina, haciendo que veamos cosas que pasábamos por alto o desconocíamos, un saludo
    El Ágora siempre fue una asamblea para tratar,debatir el futuro, abastecimiento etc...Pero el Ágora doméstica dista, ha evolucionado no para bien. Hay un egocentrismo exagerado, no se escucha ni se quiere respetar otras opiniones. Se impone y eso anula la democracia, pero en todos los ámbitos. Cuando a las personas acotan, merman, las hacen sentir inútiles, incluso a veces en alguna reunión se encuentran hablando solas. Ser tolerante, y escuchar porque todo es respetable desde el respeto.La diversidad nos hace grandes, mejor personas.Excelente reflexión.Un saludo Francesc.
    Ya te dije que la intransigencia y el individualismo me parece que priman ante el razonamiento y el respeto al prójimo. Hablar y escuchar, no sólo oir, y comprender... estamos yendo por un camino complicado hacia el futuro. Un abrazo, Francesc. Te dejo respuesta al otro lado.
    Interesante reflexión, Francesc. El problema de las sociedades actuales ya no es que se hable poco, sino sobre todo que no se escucha. El ágora exige hablar y escuchar, compartir, transigir, llegar a acuerdos. Por lo visto, todo eso cada vez resulta más difícil. Un fuerte abrazo
    Una reflexión radiográfica de una realidad tangible: una sociedad sumergida en acciones y acciones, motivadas al efecto de "afuera", sin pensamiento propio, gobernada, por cúpulas partidistas, individualista, prepotente y divorciada del interés común. Tú propuesta es valedera, hacer de nuestros hogares, ágora domestica, para la conversación en los desacuerdos y resoluciones de conflictos, pero sin amor, tolerancia y respeto, no será posible, porque lo que se ha pedido son los valores, los que siguen invertidos. He aprendido, a través de la experiencia, que lo que permite al ser humano, desenvolverse armoniosamente con sus pares, es actuar conforme a sus valores. Saludos fraternales.
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He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

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