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5 min
La artista de la guerra (parte 1)
Ciencia Ficción |
17.05.15
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Sinopsis

Una mirada artística a los hechos ocurridos entre 1930 y 1950 cambiarán la manera de pensar de un joven de la época a través de la imaginación proveniente del arte. La destrucción y el caos representados en simples formas, sonídos o colores.

   03 de abríl, 1929. Sur de Argentina...

  "Estos fragmentos de diario pertenecen a B.E.E.D. escrito por su puño y letra, escribo fragmentos de diarío porque solo son hechos que él escribía y con él me refiero a mi. Estas son mis memorías, pues ahora solo escribo desde una maquina sentado sobre una silla de ruedas. Aquí solo les contaré que me sucedió durante ese periódo tan oscuro en la história de la humanidad, como sobreviví, como escapé y como casi me enamoré".

   Acababa de almorzar y escuchaba la radio desde el baño, estaba preparandome para salír al trabajo, (un día más, otra moneda al bolsillo). Los nuevos movimientos sociales de los que hablaban sinceramente me perturbaban. Golpes de Estado en Centroamérica, socialismo expandiendose por gran parte del mundo como un virus, ultraderechismo en la hermosa Europa, combinada con el olor de la libertad de la que toda persona debe de poseer en su totalidad. Y en mi, bueno, nuevo país, pues yo soy extranjero aquí, el desempleo crece desenfrenadamente, y las nuevas ideologías, frescas en estos momentos e instaladas ya en las mentes de muchas personas, no tardaron en llegar.

 Cuando terminé de vestirme, tomé el sombrero y me lo puse, me miré al espejo y me dije, joven y apuesto, igual Carlos Gardel, de donde haya venido, tiene carisma. Abrí la puerta y salí, bajé los escalones, todo como de costumbre, no tenía auto, yo siempre prefería caminar, aunque en estos tiempos, tener uno, era demostrar tu capitál. De todos modos, trabajaba a pocas calles de casa. Saludé al vendedor de la esquina que tanto hace ya que conozco, aprovechando a preguntar:

   —Ernesto, ¿qué tal va el negocio? —mientras sacaba monedas para comprar el diario—. El hombre solo suspiró y respondió desalentado:

   —¿Qué quieres que te diga?, las cosas van mal, es difícil mantener a mi familia y todo sigue empeorando —, pero no dejaré de trabajar, yo se que algún día esto mejorará... O eso espero. Me dió el diario de hoy y me despedí de él, continué camino al trabajo y cuando estaba por entrar, vi que el edificio de al lado estaba adornado, ironicamente, con un cartel que decía "Si vendemos, usted gana". Extraño, pensé, este lugar funcionaba ayer.

 Cuando entré, atravesé un pequeño pasillo con otras puertas a los costados, yo me dirigía al fondo, al llegar, doblé a la izquierda, hacía el despacho del jefe, me quité el sombrero y entré, el jefe era un hombre bastante alto y robusto, con una mirada que casi causaba miedo, pero solo en los que no lo conocían, escaso pelo canoso, su ropa de alta calidad y siempre con su habano en boca, fino ante todo el pez gordo, siempré he usado esa frase cada vez que canto en el baño. Me saludó y me ofreció asiento, tomé en cuenta el hecho de que había alguien más en la habitación, mientras iba a sentarme me presentó al invitado.

   —Has llegado, bien, quiero presentarte a la señorita Mikka, es una artista única y oríginal, sus dibujos, pinturas y demás han creado un desorden entre todos los demás, respecto a su nombre, me ha comentado que es un apodo que prefirió usar desde que comezó con esto—. Le estreché la mano con delicadeza y le dije mi apodo, "Bid", también le expliqué que en realidad son dos E, que el apodo lo había recibido por una broma y que B.E.E.D, son mis iniciales. Ella me dijo que el suyo era por un gusto de su infancia.

   —En fin —interrumpió el jefe—, basta de presentaciones, vayamos al punto importante, Bid ¿recuerda que ayer le pedí que viniera?, pues era para establecer un, pequeño negocio, entre las ídeas de la señorita y usted. El hombre se levantó y continuó hablando. Como sabe, nosotros somos una empresa dedicada al bienestar de la gente, estando ahí el punto crítico, son tiempos difíciles. Necesitamos rapidamente una manera de contentar a la gente pero no utilizando una técnica al estilo pan y circo. Quiero algo revolucionario, lejos de lo político, que sea novedoso y atractivo. Ustedes dos tienen ideas símilares. Yo tengo el proyecto y el dinero.

  Luego de explicarnos todo, nos ofreció ser parte del proyecto social. Proyecto social, en si, me sentía como si estuviera haciendo política, ambos aceptamos. Admitió que sería un buen plan y nos dijo que salieramos a buscar en la ciudad atractivos apreciables para la gente. Salír de paseo con una mujer que apenas conocí hace poco. Cuando salimos ella me recomendó un sitio para visitar. Mientras caminabamos rompí el silencio.

   —Músico—.

   —Dibujante y pintora—.

   —Aún no estoy convencido de la ídea de mi jefe, quiere tratar de relajar a la gente con la música y la pintura en tiempos complicados. Toda una hazaña—.

   —Yo creo que si puede lograrse, la división de la política solo ha hecho cosas terribles, y cosas aún peores están por venir—.
  Me quedé callado pensando en qué sucesos terribles querrá decír. Y continuamos caminando. Esa mujer tal vez si era de ídeas innovadoras, pero si que haría cambiar mi pensamiento.

 

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    Londres, una ciudad con muchas historias, personajes que han pasado a la historia, ya sea por su benevolencia, su valentía o su caballerosidad. Pero siempre existieron también sus opuestos, los que la gente prefiere no recordar ni nombrar. Entre las peores leyendas, hubo un hombre que combatió contra esos opuestos, pero aún así, nunca se le mencionó de buena manera.

    Luego de la batalla de Troya, hubo muchas historias dignas de recordar, pero para algunos solo hubo muerte y misterio. Un soldado griego enfrentó hasta su propia muerte, estando tan cerca de entrar al reino de Hades. Entre la desesperación, la soledad y sin vista alguna del horizonte, este hombre enfrentará a una bestia posiblemente extinta.

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