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10 min
LA AVENTURA SENTIMENTAL DE ROBINSON CRUSOE
Reales |
16.06.21
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Sinopsis

Todo el mundo conoce la novela de Robinson Crusoe de Daniel Defoe. Pero parece ser que existe otra obra desconocida sobre este personaje que trata de una relación amorosa que él tuvo en la isla con una mujer. Este relato es una versión libre de dicha historia.

A  mediados del siglo XVll un galeón que era un barco de vela que igual servía para la pesca como para la guerra en el que viajaba también una joven mujer morena, de cabello corto y de ojos grandes en los que se reflejaba un espíritu vivaz y aventuero; que a su vez era una eficaz enfermera en un hospital de Londres; llamada Victoria Holmes, detuvo su lenta tayectoria junto a una isla que durante un mucho tiempo  se había considerado que estaba desierta la cual se hallaba en la Costa de América cerca de la Boca del gran río Orinoco.

La tripulación del barco iba a explorar la isla en busca de un marino llamado Robinson Crusoe cuya nave había naufragado hacía veintiocho años y era muy posible que aquel hombre se hubiese refugiado allí. Si esto era así ¿en qué condiciones se podía encontrar? Pues a pesar de que él estuviese con buena salud puesto que la isla contaba con suficientes recursos para la subsistencia, lo más fácil sería que el tal Robinson se hubiera convertido en un salvaje; o en un ser misántropo y huraño incapaz de relacionarse con sus semejantes.

A Victoria Holmes que le gustaban los retos singulares y había sufrido un desengaño amoroso, el hecho de conocer a alguien que estuviese inmerso en la exótica Naturleza de aquel lugar le excitaba de tal manera la imaginación que estaba dispuesta si las cosas se desarrollaban bien a intimar con aquel naúfrago.

Se acercaba el ocaso del día y el inmenso cielo había adquirido un tono carmesí que se desplomaba en la llanura océanica,a la vez que el cromatismo de la exuberante vegetación que reinaba en aquel agreste paisaje perdía su brillanteez diurna por lo que aquel entorno se aparecía envuelto en un halo sombrío. Seguidamente la tripulación del galeón después de mucho caminar dió por fin con el rústico habitáculo en el que vivía Robinson Crusoe y a pocos pasos del mismo se hallaba un pequeño huerto.

Victoria Holmes se apercibió que el dueño de aquella vivienda era un sujeto de estatura mediana, ancho de espaldas, moreno, con una espesa barba; y muy fuerte tanto de constitución física como de temperamento.

Tras las presentaciones de rigor todo el mundo pudo constatar que el naúfrago se mostraba turbado por aquel inusitado encuentro porque era evidente que había perdido la costumbre de relacionarse con el sofisticado mundo occidental. A su lado estaba Viernes, que era un indio nativo de aquella zona y había sido el único contacto humano que Robinson había tenido durante aquellos largos años.

Victoria llevada por su celo profesional de enfermera se interesó enseguida por la salud de aquel hombre.

- Estoy bien - respondió con sequedad Robinson-. Una vez caí enfermo de unas fiebres tropicales, pero mi amigo Viernes cuidó de mí haciéndome tomar unas hierbas medicinales de la isla.

- ¿Quién? ¿Este hombre? - inquirió la visitante lanzando una mirada entre displicente y escéptica al nativo.

- Sí, claro. Él sabe lo que se tiene qué hacer en estos casos - expresó algo contrariado Robinson. Pues daba la impresión que aquella dama se consideraba que era alguien muy superior al indio.

La enfermera durante la cena quiso poner en antecedentes a su anfitrión sobre los aconteceres de la sociedad de Londres; mas éste se mostraba indiferente de lo que ella le pudiera contar. Se diría que había cortado todo vínculo que en su día le había unido con la gente que le vió nacer.

En un momento oportuno, Victoria pidió al capitán de la tripulación que la habían acompañado en aquella loca expedición que la dejasen a solas con Robinson y convinieron que la vendrían a recoger al cabo de dos días. Así que todos aquellos hombres regresaron al barco cargados de provisiones.

- Pienso que debería regresar con nosotros a Inglaterra, que ese es su ámbito natural. Allí podrá ser deidamente atendido en caso de enfermedad y podrá disfrutar de la cultura que es propia de su genuina civilización - le dijo Victoria muy seria al isleño

- ¿Cómo? ¿Volver yo a Inglaterra donde todo es una farsa? ¿Donde el orgullo patrio se basa en el dominio y la colonización de otros pueblos? ¿Donde los sagrados principios morales del Imperio se han reducido a un hipócrita formulismo por debajo del cual subyace un despiadado mercantilismo? ¡Ah, no! - se revolvió él un tanto soliviantado debido a que no le gustaba en absoluto que una mujer venida del llamado "civilizado" mundo le dijera de pronto lo que tenía qué hacer como si fuese una institutriz o una maestra de escuela y él un parvulito.

- Ya. ¿Y no cree que aislarse de su mundo es también un modo de egoísmo y sobre todo de cobardía? - replicó ella picada en su amor propio-. Sí, esta vivienda está muy bien. Y es admirable lo que usted ha hecho para sobrevivir. Pero está claro que usted necesita tener a alguien que le cuide. Por ejemplo una mujer.

- ¡Ya entiendo! Mire. Yo antes era un petrimetre bastante superficial abocado a los juegos de azar. pero muy inseguro de mi mismo. En cambio aquí he descubierto de lo que soy capaz de hacer; de lo mucho que puedo dar de sí, cosa que nunca me lo hubiese llegado a imaginar. Y por otra parte mi amigo Viernes me ha enseñado a  no ocultar mis sentimientos.

- ¿Y el amor? ¿Qué me dice del amor de Dios? ¿También para usted es una quimera? - preguntó ella desafiante, que era una mujer bastante devota.

- El estar yo solo aquí me ha hecho reflexionar, ya que desde la distancia uno se vuelve más objetivo y adquiere mayor perspectiva de las cosas, de las doctrinas. Las religiones han sido otro fracaso de la Humanidad, porque han sido motivo de discordias y de muchas guerras, puesto que ellas han estado inspiradas por este prepotente espíritu de superioridad respecto a otras culturas - respondió Robinson con convicción-. Y si la Naturaleza que nos rodea ha sido creada por un Dios, resulta que este Ser Omnipotente es alguien muy cruel porque dejando aparte la estética pictórica del paisaje, tiene una dinámica de lucha descarnada en su fauna de superviviencia y de muerte en la que siempre gana el más fuerte. Y en cuanto a los humanos, el malvado que es muy listo siempre sale ganando y abusando del pobre por bueno que sea.

- Pues a pesar de todos los defectos de la Humanidad yo sí creo en el amor al prójimo. Sobre todo entre el hombre y la mujer - dijo Victoria.

De súbito una pequeña luz de esperanza se encendió en la mente de Robinson ya que advirtió en el tono de aquel comentario una sutil insinuación amorosa, por lo que se sintió zarandeado por un sentimiento contradictorio. Por un lado no deseaba abandonar su independencia; se le hacía muy cuesta arriba tener que adaptarse a otra persona; pero por otro lado se sentía fuertemente atraído por el embrujo de aquella mujer. Su vitalismo sensitivo tiraba con fuerza de él eclipsando cualquier razonamiento.

Por tanto, de un modo instintivo Robinson se acercó a la dama que le miraba fijamente a los ojos con una insinuante sonrisa y le susurró mientras le acariciaba las mejillas con cierta torpeza: "Eres... eres muy hermosa Victoria".

Entonces Robinson momentáneamente su idea de que el amor no era más que un invento occidental para satisfacer la pasión sexual, teñida de un egoísmo posesivo y que para alcanzarlo se tenía que pasar por una serie de conveniencias sociales saltó por los aires, dado que dicha idea le había servido  hasta ahora de excusa para justificar su soledad de náufrago en aquella isla; pues de su capa había hecho un sayo pero por lo que él podía ver la actitud de entrega de Victoria parecía sincera.

Robinson, como un animal en celo, con un desbordado frenesí se aproximó a Victoria y empezó a besarla y a morderla en el cuello, en los lóbulos de las orejas y en la boca, a la vez que repetía sin cesar sin darse mucha cuenta de ello: "Te quiero, te quiero... y te deseo". Habían sido demasiados años sin tener contacto con ninguna mujer.

Victoria también se implicó a fondo en aquel acto de sensualidad, por lo que se echaron en el camastro de Robinson; ella se levantó las faldas hasta arriba y lo agarró por la cintura con sus recios muslos para que él la pudiera penetrar sin dificultad y copularon a conciencia y con alegría.                                                                                                                                                                                   - ¿Crees que lo nuestro también ha sido un fraude? - le preguntó ella con ironía.

- No,no. Pero no quiero que mi amor por ti condicione mi libertad y deseo que sea generoso y sin ataduras. Que no me obligue a integrarme en una sociedad que solo crea problemas. Yo sólo quiero estar contigo y con nadie más. ¡Quédate conmigo! - le suplico él.

-¡ Huyyyy muchacho! Tú pides la luna. Yo soy una mujer muy práctica y la convivencia con otra persona requiere asumir nuevas responsabilidades porque formamos parte de una sociedad. Eso que me pides de quedarme aquí contigo no puede ser.

Dos días después cuando la decepcionda Victoria se disponía a embarcar rumbo a su conservadora Inglaterra le salió al paso Robinson y le dijo:

- ¿Puedo ir contigo? Tal vez nos podamos entender.

- No creo que saliera bien - respondió ella tajante-. Tú tienes tu mundo y yo tengo el mío que son bien distintos. Yo amo a Inglaterra y tú no.

Un tiempo después de la partida de Victoria Robinson Crusoe y su inseparable amigo Viernes tuvieron que hacer frente a unos piratas que querían posesionarse de la isla.cuya aventura se publicó en otra novela de este héroe, el cual si se hubiese ido con Victoria a Inglaterra no se hubiese escrito jamás..                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

 

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  • muy bueno Francesc. Hay una película que me gustó mucho, (es vieja) actúa Peter O'toole, gran actor ingles. la peli se llama "un hombre llamado viernes". te la recomiendo. Lindo tu relato, abrazo
    Nunca te acostarás sin aprender algo nuevo, un saludo
    francesc, una historia para mi desconocida,, que me hace reafirmar más que, "solo se que no se nada". Un Robinson decepcionado se encontró así mismo en una isla y renunció a sus raíces, pero nunca a sus instintos, Saludos
    La convivencia no siempre es tan maravillosa como puede hacerla parecer la imaginación, la prosaica realidad hace bajar de las nubes al más romántico. Y la enfermera tenía poco de romántica y sí de prosaica. A veces tener sexo no lo es todo si el precio a pagas es la libertad o vivir en una sociedad de la que no se aprecian los bienestares que ofrece. Pues ya que el hombre se quedó, ya nos mostrarás la historia de los piratas! Un abrazo, Francesc!
    Excelente Francesc...tú versión libre sobre la obra de Defoe, trae un aspecto interesante y vigente , entre las relaciones de parejas: sopesar el interés de cada quien para sus propósitos. Aspectos éstos, que para la época de Robinson, no eran considerados, porque el hombre opinaba y disponía. Victoria actúa como las mujeres de ahora, las que tú llamas "progresistas": Tú tienes tú mundo y yo tengo el mío", le indica a Robinson, respuesta válida en el contexto socio -cultural y aceptada actualmente. Un abrazo y felicitaciones! Me gustó la aptitud de Victoria.
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He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

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