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20 min
La Barriga se abre
Ciencia Ficción |
10.06.19
  • 4
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  • 301
Sinopsis

Las historias no suelen repetirse, siempre hay variantes novedosas, pero en este caso lo que si se repetía era el pueblo en que sucedía, contada en el mismo bar, con los mismos parroquianos ávidos de sensacionalismos nuevas y con el mismo narrador mayor, con escaso pelo blanco y la cara rojiza…amigo del cuartel de policía del pueblo, lo que daba para informaciones de primera mano. Todo ello ya lo vimos en el relato “¿Quién disparó?”… el de la joven y bella viuda Adela…pero ahora la historia es muy diferente,  extraña y difícil de contar.

       Todos en el bar estaban esperando la entrada del narrador de la cara rojiza. El suceso que había tenido lugar hacía un par de días, daba para que los asiduos del bar estuvieran nerviosos y con ganas de saber más.

        Finalmente, entró el narrador…él intuía que lo estaban esperando, así que con una sonrisa maliciosa se dirigió hacia la barra del bar, a pedir un vaso de vino y se desentendió del tumulto de los fieles parroquianos que unas mesas más allá, esperaban con impaciencia al de la cara rojiza. Este haciéndose rogar, ignoró a los que le esperaban y empezó a degustar su vaso, como si tal cosa, en la barra del bar.

        No tardaron en levantarse dos bebedores de cerveza y fueron hacia el viejo de escaso pelo blanco

        -Un día que te esperamos y llegas inusualmente tarde. Vamos, queremos saber de la historia que ha sucedido con el doctor y su esposa. Seguro que tú debes saber detalles por tu amistad con la policía.

        -Hora voy…ahora voy-dijo el viejo henchido de satisfacción- ir para allá y dejarme tomar un  sorbo más, tranquilamente.

         El sorbo se lo tomó lo más lentamente que pudo, ya que así iba engrandeciéndose la expectación, hasta que finalmente con paso indiferente se dirigió hacia las mesas que o esperaban.

        -Bueno…ya sabéis todos que el doctor es un científico de reconocida valía y su esposa es profesora de filosofía…los dos trabajan en la ciudad…

         -Vamos, abrevia…pasa al meollo del asunto…largó el más nervioso de los oyentes

        -Bueno, bueno…calma…la verdad es que el asunto no se deja ver con claridad…

        -¿Qué sabes de la visita de la policía a la casa del doctor? Soltó otro que ya llevaba en su haber varias cervezas

        -Sí…este puede ser un buen hilo argumental…La verdad es que la policía se personó en casa del doctor al día siguiente de haberse presentado un aviso por parte del cartero  del pueblo, de que la puerta de la casa, permanecía abierta y tras las voces del cartero, nadie se había presentado.

         La policía inspeccionó la casa y salvo la puerta abierta, lo encontró todo en orden…la americana con la cartera, los documentos y el dinero del doctor colgados en el armario ropero de la entrada…lo mismo que el bolso de su mujer…las joyas de esta en la caja fuerte que pudieron  abrir con las llaves que estaban a la vista de todos…

     En fin que todo destilaba normalidad, si bien la verdad es que la pareja había desaparecido misteriosamente. Entonces el  dúo de policías se dedicó a observar por los alrededores por si algo les ayudara a aclarar el caso.

       El narrador comprobó que la parroquia no acaba de entusiasmarse con sus palabras, así que intentó que estas brotaran con mas lentitud y dificultad a fin de hacerlas más deseadas.

       -¡¿Y ahora qué te pasa!? ¿Por qué te callas?!

        El narrador comprobó con satisfacción que el caldo de cultivo, volvía a ser el adecuado, así que prosiguió

        -Al lado de la casa, hay un campo de maizales que pertenece al doctor y que lo cultiva un agricultor del pueblo. Este maizal siempre ha sido codiciado por los hermanos González, que tienen su casa justo después de la extensión de mazorcas. Así que no es de extrañar que la policía sospechara de los hermanos González, pudiera ser que de alguna forma tuvieran algo que ver en todo aquello.

         Todavía más se incrementaron las sospechas de la policía, cuando comprobaron que una extensión de aproximadamente unos 75 metros en perfecto círculo, los maizales aparecían requemados y aplastados. La policía pensó que de alguna forma los hermanos González habían provocado aquello para asustar al doctor y obligarlo a cederles los terrenos.

        -Pero esto no cuadra con la desaparición de la pareja-Volvió a interrumpir el de las cervezas

        -Muy agudo…te felicito…esto mismo pensó la policía. Así que la pareja de polis, aprovechó para ver una tercera casa, la de D. José, desde donde también se divisaba el maizal requemado.

        Cuando llegaron a la casa de D: José, este les esperaba en la terraza de su casa con un vaso de coñac en la mano…y les dijo

         -Sabía que vendríais a husmear por aquí. No os importa que el viejo José, sea un borracho y que por las noches se vea obligado a tomar varios Orfidals para conciliar el sueño…queréis saber si la otra noche, vi algo de anormal en el maizal. ¿No es así?- El viejo José, con la mente nublada por la bebida y las pastillas añadió con aire apocalíptico y tremebundo, teatralizando con la mano–Una gran bola de fuego, apartó las estrellas del firmamento y lentamente se posó en el maizal, requemándolo. La bola de fuego se apagó, abrió su barriga y se quedó en compás de espera, envuelta de oscuridad. Al cabo de poco rato, me pareció que unas sombras se movían debajo del platillo…pero esto último, no puedo asegurarlo-dijo el viejo dando un par de traspiés por los vapores del alcohol- Finalmente la gran bola de fuego, volvió a encenderse y subió rauda hacia el Más Allá.

        

Las historias no suelen repetirse, siempre hay variantes novedosas, pero en este caso lo que si se repetía era el pueblo en que sucedía, contada en el mismo bar, con los mismos parroquianos ávidos de sensacionalismos nuevas y con el mismo narrador mayor, con escaso pelo blanco y la cara rojiza…amigo del cuartel de policía del pueblo, lo que daba para informaciones de primera mano. Todo ello ya lo vimos en el relato “¿Quién disparó?”… el de la joven y bella viuda Adela…pero ahora la historia es muy diferente,  extraña y difícil de contar.

       Todos en el bar estaban esperando la entrada del narrador de la cara rojiza. El suceso que había tenido lugar hacía un par de días, daba para que los asiduos del bar estuvieran nerviosos y con ganas de saber más.

        Finalmente, entró el narrador…él intuía que lo estaban esperando, así que con una sonrisa maliciosa se dirigió hacia la barra del bar, a pedir un vaso de vino y se desentendió del tumulto de los fieles parroquianos que unas mesas más allá, esperaban con impaciencia al de la cara rojiza. Este haciéndose rogar, ignoró a los que le esperaban y empezó a degustar su vaso, como si tal cosa, en la barra del bar.

        No tardaron en levantarse dos bebedores de cerveza y fueron hacia el viejo de escaso pelo blanco

        -Un día que te esperamos y llegas inusualmente tarde. Vamos, queremos saber de la historia que ha sucedido con el doctor y su esposa. Seguro que tú debes saber detalles por tu amistad con la policía.

        -Hora voy…ahora voy-dijo el viejo henchido de satisfacción- ir para allá y dejarme tomar un  sorbo más, tranquilamente.

         El sorbo se lo tomó lo más lentamente que pudo, ya que así iba engrandeciéndose la expectación, hasta que finalmente con paso indiferente se dirigió hacia las mesas que o esperaban.

        -Bueno…ya sabéis todos que el doctor es un científico de reconocida valía y su esposa es profesora de filosofía…los dos trabajan en la ciudad…

         -Vamos, abrevia…pasa al meollo del asunto…largó el más nervioso de los oyentes

        -Bueno, bueno…calma…la verdad es que el asunto no se deja ver con claridad…

        -¿Qué sabes de la visita de la policía a la casa del doctor? Soltó otro que ya llevaba en su haber varias cervezas

        -Sí…este puede ser un buen hilo argumental…La verdad es que la policía se personó en casa del doctor al día siguiente de haberse presentado un aviso por parte del cartero  del pueblo, de que la puerta de la casa, permanecía abierta y tras las voces del cartero, nadie se había presentado.

         La policía inspeccionó la casa y salvo la puerta abierta, lo encontró todo en orden…la americana con la cartera, los documentos y el dinero del doctor colgados en el armario ropero de la entrada…lo mismo que el bolso de su mujer…las joyas de esta en la caja fuerte que pudieron  abrir con las llaves que estaban a la vista de todos…

     En fin que todo destilaba normalidad, si bien la verdad es que la pareja había desaparecido misteriosamente. Entonces el  dúo de policías se dedicó a observar por los alrededores por si algo les ayudara a aclarar el caso.

       El narrador comprobó que la parroquia no acaba de entusiasmarse con sus palabras, así que intentó que estas brotaran con mas lentitud y dificultad a fin de hacerlas más deseadas.

       -¡¿Y ahora qué te pasa!? ¿Por qué te callas?!

        El narrador comprobó con satisfacción que el caldo de cultivo, volvía a ser el adecuado, así que prosiguió

        -Al lado de la casa, hay un campo de maizales que pertenece al doctor y que lo cultiva un agricultor del pueblo. Este maizal siempre ha sido codiciado por los hermanos González, que tienen su casa justo después de la extensión de mazorcas. Así que no es de extrañar que la policía sospechara de los hermanos González, pudiera ser que de alguna forma tuvieran algo que ver en todo aquello.

         Todavía más se incrementaron las sospechas de la policía, cuando comprobaron que una extensión de aproximadamente unos 75 metros en perfecto círculo, los maizales aparecían requemados y aplastados. La policía pensó que de alguna forma los hermanos González habían provocado aquello para asustar al doctor y obligarlo a cederles los terrenos.

        -Pero esto no cuadra con la desaparición de la pareja-Volvió a interrumpir el de las cervezas

        -Muy agudo…te felicito…esto mismo pensó la policía. Así que la pareja de polis, aprovechó para ver una tercera casa, la de D. José, desde donde también se divisaba el maizal requemado.

        Cuando llegaron a la casa de D: José, este les esperaba en la terraza de su casa con un vaso de coñac en la mano…y les dijo

         -Sabía que vendríais a husmear por aquí. No os importa que el viejo José, sea un borracho y que por las noches se vea obligado a tomar varios Orfidals para conciliar el sueño…queréis saber si la otra noche, vi algo de anormal en el maizal. ¿No es así?- El viejo José, con la mente nublada por la bebida y las pastillas añadió con aire apocalíptico y tremebundo, teatralizando con la mano–Una gran bola de fuego, apartó las estrellas del firmamento y lentamente se posó en el maizal, requemándolo. La bola de fuego se apagó, abrió su barriga y se quedó en compás de espera, envuelta de oscuridad. Al cabo de poco rato, me pareció que unas sombras se movían debajo del platillo…pero esto último, no puedo asegurarlo-dijo el viejo dando un par de traspiés por los vapores del alcohol- Finalmente la gran bola de fuego, volvió a encenderse y subió rauda hacia el Más Allá.

        

El narrador comprobó cómo sus últimas palabras habían producido disparidad de opiniones es su auditorio, enseguida surgieron detractores de las palabras del alcohólico y crédulos que se atrevían a dar por buenas sus palabras.

        -Ni que decir tiene que la policía al oír la fantástica versión de D. José, optó por considerarla una alucinación producto del coñac y las pastillas e inmediatamente volvieron a sospechar de los hermanos González.

        La pareja de policías se personaron a casa de los hermanos para interrogarlos. Los dos hermanos justo estaban sacando del garaje las herramientas agrícolas  y el tractor para cultivar sus campos. El jefe de la pareja de policías les hizo varias preguntas y se asombró de lo bien que los dos hermanos interpretaban su papel. Ambos hermanos desconocían cualquier noticia del tema del maizal quemado y encima se hacían los sorprendidos y contraatacaban haciendo preguntas sobre el tema.

         -Menuda desfachatez…está visto que la gente es la reina del disimulo-soltó uno.

         -Sí, sí…eso fue lo que exactamente pensó la policía-dijo el de la cara rojiza- pero antes de llegar a cualquier conclusión, dejar que os cuente un par de cosas sobre la pareja desparecida.

         Es conocido que el doctor es un gran científico…pero conozco a gente que lo frecuenta y en el fondo él no está contento con su labor…no me malinterpretéis… sí que está contento, pero sabe que su trabajo y conocimientos son fruto de una época de tiempo muy determinado. Sabe de sobra que sus experimentos quedaran superados en breve tiempo. Esto le frustra en demasía pues conoce que incluso los más grandes científicos se ven sobrepasados por  el tiempo y por nuevos descubrimientos que les dejan a ellos como anticuados y como un mero eslabón de una cadena que por ahora no tiene fin.

     Uno que parecía que no estuviese, pero que se enteraba de todo, dijo-Los grandes científicos se apoyan y miran por encima de sus predecesores para poder ver más allá… con ellos, los que vengan harán exactamente lo mismo.

       -Sí, si … exacto…-dijo con sorpresa el narrador- pero lo que quiero decir es que el doctor sabe que la búsqueda de la Verdad que él busca, es una búsqueda inalcanzable, sabe que solo podrá lograrla muy temporalmente. Que el saber autentico  solo es alcanzado y dado en respuesta tras la inmensidad del tiempo, las cosas se empiezan a saber a través de muchos siglos…de una evolución que se nos escapa. ¿Me seguís? ¿Sabéis por donde voy?

        El que había hablado hacia un momento no pudo permanecer callado y dijo - ¿No estarás sugiriendo, que el doctor, como en esta vida no tenía respuestas a sus preguntas, se subió voluntariamente a una nave de extraterrestres,  que en teoría, por su evolución y desarrollo intelectual, podían satisfacer las preguntas e inquietudes del doctor? Ya sé que la vida es breve como un paseo, pero el hecho que cogiese a su mujer y se arriesgara a subir al platillo para dar respuesta a sus muchas preguntas…

        -Bueno…no sugiero nada…pero las conclusiones lógicas no me motivan…en cambio las paranormales me encantan. Recordemos que la mujer del doctor, también está desaparecida. Ella es profesora de filosofía. También las preguntas metafísicas que se puede hacer, quedan todas sin respuesta o sujetas a una ambigüedad desesperante, luego también ella estaba en la misma condición de falta de respuestas que su marido.                                                                     

       -No entiendo nada- dijo el de las cervezas- Vamos aclárate… ¿Quiénes son los culpables, los hermanos González, que son reales y tangibles. O bien sucedió, como el borracho y medio loco, D. José,  sugirió diciendo que el platillo extraterrestre tuvo algo que ver?

       -Yo que sé…-dijo el narrador, poniendo unos ojillos maliciosos-la realidad muchas veces es confusa y no se manifiesta…las historias no acostumbran a ser lo claras que desearíamos, pero de lo que si estoy seguro, como dice el refrán, es que los borrachos y locos, suelen decir la verdad.

     Pasaron tres días y una noticia bomba estalló en el pueblo…el Doctor y su señora, habían regresado a su casa, a los dos días, de su desaparición, de una forma ambigua y rodeados de dudas. Encontraron la puerta cerrada y les informaron que las llaves estaban en la comisaría, por precaución.

       Esta noticia cogió con el pie cambiado a todo el pueblo y desde luego al bar de la población. En las mesas había un revuelo considerable y se esperaba al narrador de la cara rojiza con impaciencia. Este, sabedor de su compromiso para con los parroquianos del bar que le aguardaban ávidos de noticias, franqueó con presteza la puerta del bar, con la cara todavía más roja por la congestión.

      -¡Ya está aquí!

      -Velo a buscar y que no vaya a la barra a por vino

       Trajeron en volandas al narrador y este se vió obligado a empezar su relato

        -Bueno…bueno…tranquilos…me he pasado antes de venir aquí por la comisaría y he averiguado algunas cosas

        -¿es verdad que llegaron a subir a un platillo volante en busca de respuestas? Pregunto el que parecía que tenía más luces de todo el grupo.

        -La verdad es que ellos creen que sí, aunque la policía cree que todo es una maquinación humana, concretamente de sus vecinos González

        - Explícate- le exigieron

        -El doctor y su esposa contaron, delante de la policía, sus recuerdos, muy desdibujados por una amnesia y una deformación de los hechos que creían producidas por no sabían exactamente porque drogas. Cuento, no literalmente lo que dijeron

           “La barriga del enorme platillo volante se abrió y pudimos ascender por una escalera metálica. Subimos, con prevenciones, y nos encontramos en  una pequeña sala circular que permanecía vacía de seres animados, pero no así de toda clase de paneles, pantallas y mandos extraños. Algo parecido a dos sillones, se encontraban ubicados en medio de la pequeña sala y una voz  tamizada por unos altavoces metálicos nos conminó a sentarnos. Aquí, empezaron las lagunas de memoria y nuestros  lapsus en el desarrollo temporal…pero bueno, continuaré como buenamente pueda-dijo el doctor-

           La voz metálica, como distorsionada, continuó con su discurso diciendo- Habéis subido a nuestro platillo con la esperanza de que debido a nuestro desarrollo intelectual en el tiempo y en la ciencia, podamos responderos  a vuestras numerosas incógnitas.  Concretamente la profesora se pregunta por qué esta en la tierra,  si los acontecimientos que vivimos,  son producto del azar o tienen algún sentido, si tenemos un destino al que seguir, si  somos un mero producto de nuestra determinación biológica o si realmente tenemos una disposición a la libertad, si  realmente existe Dios, si existe el alma, si tenemos una continuación en otra vida…

           Continuó diciendo- un ente espiritual, tiene la obligación a hacerse todas estas preguntas, para realmente darse cuenta de que no  es un mero animal

            En cuanto al doctor, sus preguntas están más relacionadas con la ciencia, pero el fondo también son metafísicas. Quiere saber si el universo es finito o infinito, si existía algo antes de la gran explosión del universo, si las cuatro fuerzas que rigen en el universo (Gravitacional, electromagnética, nuclear débil y fuerte) rigen verdaderamente en todo el universo, si hay varios mundos o universos y un montón de preguntas relacionadas con la medicina y la técnica de su tiempo…

            Todo ello es muy loable y quizás nosotros por nuestra inteligencia y escala evolutiva pudiéramos contestar a muchas de estas preguntas pero todo ello no puede hacerse de manera sencilla o en forma de frases breves… recuerden que su civilización es fruto de una evolución y que han necesitado miles de años para poner en escrito un conocimiento que va cambiando continuamente. Lo que quiero decir es que nuestro  saber no se puede plasmar ni en un libro ni en mil, sino que al contrario es producto de una evolución y una inteligencia que llegará  a ustedes con el paso de muchísimas generaciones. Nuestras respuestas no las entenderían…nosotros también estamos aprendiendo…lo siento

            Entonces la voz, continuó hablando y me asusté. –Más lo siento porque  nuestra obligación es estudiar su forma corporal. Sabemos muy poco de los humanos. Dentro de muy poco se desmallaran y les haremos unos experimentos inocuos.

            El doctor continuó hablando…-unas rejillas que había en la pequeña sala circular, empezaron a expulsar un gas indeterminado. Entonces me fijé  como uno de los paneles de acero en forma de puerta corredera, empezaba a abrirse y entre las brumas del gas, surgieron unas sombras.”

             El narrador, el de la cara rojiza, que también había ido viviendo la emoción del relato,  se detuvo de súbito para comprobar el efecto que su discurso había producido. El resultado era impresionante…ni el más listo de los tertulianos, ni los que más interrumpían, ni tan siquiera los borrachos de cerveza…nadie se atrevía a decir nada. Entonces uno, osó, decir

            -¿Qué pasó? Por favor, sigue, sigue….

            -La verdad es que el doctor y su esposa, perdieron el conocimiento, justo cuando las sombras irrumpían en su estancia. Conclusión, no os puedo decir cómo eran los extraterrestres, si hombrecillos verdes con cabezas grandes, si seres extraños con tentáculos o del tipo insectos inteligentes y  de otra dimensión

            -¿Y la policía que dijo de todo esto? Preguntó el más inquieto

            -La verdad, es que no creyeron la versión del doctor, sino que adoptaron otra más racionalista, consistente en  creer que todas las palabras de este y de su mujer, obedecían a que sus vecinos los González, les habían suministrado una droga que se denomina Rohipnol que provoca lagunas mentales y de comportamiento…una droga potente. Todo  ello con el fin de atemorizarlos y hacerse con el maizal. La policía se dedicaría los próximos días a confirmar esta hipótesis.

     Concluyendo el doctor y su mujer se vieron de nuevo arrojados a la realidad de sus        vidas  con una experiencia enigmática pero enriquecedora a sus espaldas.

      El narrador observó a sus oyentes…el silencio era total, nadie dudaba que la pareja había subido al platillo. Todos meditaban sobre este suceso. El de la cara rojiza era consciente que había alterado las tranquilas tertulias del bar en las que solo se hablaba de football, de mujeres y de política. A partir de ahora los tertulianos sabían que era una tontería pensar el que las personas  éramos el centro del universo. Un nuevo y trascendental tema se introducía. Las tertulias del bar, a partir de ahora serian muy diferentes.

            

 

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