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6 min
La bestia del mausoleo
Terror |
30.12.13
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Sinopsis

El cazador sale a perseguir...

No sé, creo que se me está acabando el aire, pero si abro la tapa del ataúd que me sirve de refugio para que entre un poco de aire estoy seguro de que él me oirá y descubrirá mi escondite, pero ya da igual, al fin y al cabo yo soy el responsable de que se despertara y saliera de su sueño eterno, en el cual debía seguir sumido, ahora solo me queda la esperanza de que me dé tiempo a relatarlo todo antes de que me encuentre.

Todo comenzó cuando volvía de la facultad, en la que estudio Arqueología, una materia que me apasiona desde pequeño, recuerdo la cara de incredulidad que ponían mis padres cuando les rogaba que me llevasen al museo, mientras que  los demás niños de mi edad se divertían jugando en el parque al futbol, también recuerdo cuando, al mirar una reliquia o pintura antigua, sentía como me trasladaba a la época de dichos objetos. Volviendo a lo de antes, era de noche y volvía en mi rutilante Yamaha. Había comprado esa maravilla de moto en una tienda de ocasión unas semanas antes del día en que cumplí los 18 años, claro signo de que me había independizado de  mis padres, esa Yamaha, arreglada con mis manitas desde el acelerador hasta el guardabarros trasero, esta máquina  era lo que yo mas quería en el mundo después de Lili, mi novia, pero esto no viene al tema, ahora lo que importa es que cuente como he acabado aqui, yo volvía  a casa de mis padres, que viven en Lugo, cuando un pequeño cementerio llamo mi atención, no era el cementerio, era un extraño mausoleo que lucía en lo alto la figura de un ángel, con una mitad blanca y otra negra, en ese momento no me di cuenta del funesto error que acababa de cometer, pues un coche se dirigía hacia mí, y yo despistado como estaba admirando ese ángel no me di cuenta de las luces que me alumbraban hasta que sentí un impacto como de un cañón y me sumí en la negrura de un pozo sin fondo.

Cuando me desperté, estaba apoyado contra un muro muy frio, seguramente hecho de granito o algún material similar, estuve un rato intentando recordar lo que me había pasado, cuando recordé las luces centelleantes de aquel coche, y aquel impacto brutal, intente levantarme, pero un punzante dolor en la columna me advirtió de que no lo hiciera, espere un rato hasta que fui capaz de  levantarme  jadeando apoyándome en el muro, evalué los daños que había sufrido tras el accidente, tenía un fuerte dolor en el cuello, sin contar las punzadas de dolor que me recorrían la espalda, sentí algo cálido bajando por mi cara, no era sangre, eran lagrimas, pensé que había sido afortunado, ya que otros que habían sufrido la misma suerte que yo no podían levantarse, pero ahora que estoy aquí escondido pienso que ojala ese coche me hubiese llevado por delante, que nunca hubiera puesto el pie aquí, pero los humanos pagamos muy caros los errores del pasado, y yo no soy una excepción. Volvamos al momento en el que me desperté en el cementerio, ya que luego lo reconocería por el ángel que había en lo alto de un mausoleo, un ángel mitad negro mitad blanco.

En el mausoleo había una especie de piedra vertical, en la que había grabadas varias calaveras, yo sabía que el culto a los muertos había pasado por Galicia, pero ese era un hallazgo magnifico, con un poco de suerte esa piedra seria del periodo megalítico, al retirarla descubrí una especie de fosa oscura, recordé cuando en clase habíamos aprendido a medir la profundidad de una fosa tirando una piedra y contando los segundos hasta que chocaba contra el fondo, ya pasaban más de veinte cuando se oyó un ruido apagado, el ruido de la piedra al chocar con el fondo, y también percibí el sonido de algo subiendo, aterrorizado salí corriendo del mausoleo, y me oculte tras una lapida, a ver lo que pasaba, casi grite cuando del mausoleo salió una especie de esqueleto, intente salir, pero tropecé con un saliente, y me golpee contra otra lapida, de pronto esa bestia giro la cabeza hacia mí y yo comprendí lo que me quería decir, que ya me había visto y no pensaba olvidarse de mí, corrí todo lo que pude hacia la salida pero como me esperaba estaba cerrada, así que corrí hacia aquí notando como si la espalda me explotaba de tan fuertes como eran los dolores, un ataúd medio abierto y vacio, y aquí estoy, esperando mi hora. Creo que este error mío lo va a tener que pagar toda la humanidad. Que ha sido eso? He oído unos pasos apagados que se dirigían en mi dirección, luego silencio, ese  silencio sepulcral que caracteriza a los cementerios. Qué a sido eso¡ debe está intentando arrancar la tapa del ataúd, yo ya había tomado la decisión de atrancarla, pero no tardara en hacerla pedazos, entonces le veré los ojos a mi verdugo, ese ojos que siento sobre mi desde que me miraron por primera vez en el mausoleo. Entonces acabara conmigo, no me quejo de mi castigo, pues yo soy el culpable de que esa bestia este libre. Pero si alguien encuentra este escrito y  lo que quede de mi solo le pido que no lo tome como los desvaríos de un loco, sino la confesión de una realidad atroz. Ahora me doy cuenta de todo lo que voy a perder: nunca veré mas la luz del día, nunca mas veré a Lili, y sobre todo no conseguiré mi sueño, encontrar pruebas de que en Galicia pasaron cosas horribles que la historia a intentado ocultar desde la antigüedad, ha saltado un trozo de la tapa de ataúd, y se ha abierto una pequeña rendija por donde puedo ver ahora mismo unos ojos en los que brilla una ira incontrolable, unos ojos en los que danzan las llamas del averno. Solo se me ocurre una forma de esto acabe, que la bestia quede aquí aprisionada, quizás así la bestia, privada de la maldad que la sostiene vuelva al estado en el que estaba antes de que la despertase, de aquí al fin de los tiempos.

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