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6 min
La búsqueda V
Fantasía |
23.06.15
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Sinopsis

Sigue a las hadas en La Búsqueda.

     El banquete estaba dando a su fin. Ellyon había estado hablando con todos los buscadores, con todos menos con Abatwa. Este había permanecido siempre en la sombra y casi siempre solo. En una ocasión vio como Edrielle se acercaba a él y le hablaba, como si intentara animarlo a que se uniera a la fiesta. Él solo negaba con la cabeza. Una tristeza infinita se reflejaba en todo lo que hacía. Edrielle le acarició el rostro con el dorso de la mano. Abatwa se dejó hacer mientras cerraba los ojos. Cuando los abrió miró directamente a Ellyon y desapareció en las sombras. El hada del aire se giró para mirar lo que había visto Abatwa y se encontró con la expresión de remordimiento del nuevo buscador Dríade. 

      Licke prácticamente no se había separado de Ellyon en toda la fiesta. Le había llevado de un lado a otro presentándole a todas las hadas del lugar. Y a los que no conocía se presentaba ella también. Su entusiasmo era contagioso, y no habían parado de reír en todo el tiempo. Aunque podía ver como dedicaba miradas furtivas a la sombra donde se encontraba aquel ser que tanta curiosidad le producía.

     Había hablado un rato con Morrigu, pero esta estaba más centrada en los de su especie, no paraba de preguntar por las anteriores búsquedas, y por su antecesor. Sus ansias por aprender no tenían límites. Los demás les respondían con educación, pero intentaban ser escuetos, querían divertirse, sabían que les quedaba por delante una ardua tarea.

      Edrielle era muy diferente a los demás, caminaba entre ellos casi flotando con una elegancia perfecta, irradiaba fortaleza dentro de esa delicadeza que la invadía con cada paso. Hablaba con unos y otros y Ellyon podía ver el efecto que causaba en las demás hadas. Aunque todos se sentían felices cuando hablaban con ella, el rostro de Edrielle reflejaba algo más detrás de aquella sonrisa.

      Ellyon miraba de un lado a otro, observando, intentando quedarse con cada detalle de cada uno, siempre había sido muy observador, todos le decían en casa que tenía una capacidad especial para distinguir los sentimientos de los demás. Y ahora parecía como si ese don se hubiera acrecentado al haberse convertido en Dríade.

      La fiesta se estaba acabando y Arien se acercó a él. A su lado la acompañaba otra dríade que él no había visto. Era muy hermosa, casi más que Arien, conservaba un halo salvaje que Ellyon no había descubierto en ninguna otra hada del lugar.

    - Ellyon, te presento a tu maestra, ella es Eglantina. Te va a enseñar a usar todos tus poderes, ella te entrenará y te guiará para que hagas una buena búsqueda.

     Ellyon se acercó a ella para saludarla con el saludo de las hadas. Licke le había enseñado a hacerlo. Juntaron sus frentes y cerraron sus ojos. Licke le había explicado que aquella era la única manera de saber que el que tienes enfrente tiene un aura limpia. En esta ocasión Ellyon lo sintió con más fuerza. Tanta que se retiró rápido de la impresión. Eglantina sonrió.

     - Esta será tu primera lección. Tienes mucho que aprender muchacho y tenemos poco tiempo. Ahora es el momento de sosegarse. Necesitamos la noche para dormir y despejar las ideas que nos aturullan la mente, así que ve a descansar, mañana será un largo día, empezaremos temprano. Y no admito ningún retraso. Te quiero bien despierto y con el estómago lleno. 

      Tras decir aquellas palabras Eglantina se alejó. Arien lo miraba con curiosidad.

     - Espero que sepas cumplir con el legado que te dejó tu abuelo. Después de él solo hubo una dríade que lo sustituyó. Cuando te vi, pensé que él había vuelto, que no nos había dejado como prometió la última vez que vino. Pero en vez de eso mandó a su nieto. 

     Ellyon vio algo parecido a la nostalgia en su voz. ¿Podría ser? Su abuelo jamás le había contado nada sobre aquel mundo, y por mucho que intentara recordar no encontraba en su mente nada relacionado con Arien. 

      - ¿Por qué mi abuelo prometió no volver jamás?  ¿Qué pasó?

      - La última búsqueda de tu abuelo no resultó como esperaba. - Arien suspiró, se detuvo, no sabía si continuar hablando. - No sé si soy yo la que te debe contar esto, creo que es una historia de tu abuelo. 

      Ellyon no preguntó más, sabía ya por experiencia que cuando Arien no quería hablar, no lo haría.

     - Dormirás en la cabaña reservada para los buscadores con Licke, Edrielle y Morrigu.

      - ¿Y Abatwa?

     - Él prefiere dormir fuera de la ensenada. Y ahora basta de preguntas. A descansar, que mañana te espera un largo día.

     Ellyon se dirigió a la cabaña que le había señalado Arien. Allí ya estaban las demás buscadoras. La cabaña era sencilla, solo tenía tres habitaciones, una de ellas, algo parecido a una cocina, con diversos frutos en una mesa de madera. Otra era un baño y la tercera estancia era la principal, en ella había tres literas pegadas a la pared. En la cuarta pared había una chimenea, estaba apagada. En medio de la habitación una mesa con varias sillas, Ellyon las contó, eran seis. ¿Por qué seis, si eran cinco? Otra incógnita que debía resolver.

      Morrigu descansaba en la cama de arriba de una de las literas, tumbada mirando al techo jugaba con una pequeña bola de fuego. Edrielle parecía dormir en la misma litera en la cama de abajo. Y Licke no paraba de dar vueltas en la de al lado. Ellyon eligió la cama de abajo de la litera vacía. Se tumbó pensando que no podría dormir en toda la noche. Pero el cansancio hizo que los párpados cedieran. Lo último que vio fue una bola de fuego volando por la habitación.
 

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