cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

6 min
La Caja Negra
Terror |
11.04.15
  • 4
  • 1
  • 362
Sinopsis

Una carta que es enviada al tío del narrador que desglosa lo que en realidad sucedió esa noche... ¿Encerrado? ¿Qué fue lo que sucedió realmente?

Ciudad de México, 25 de febrero de 2015

Querido Tío: 

¿Cómo has estado? Hace 5 años que no te veo, espero que te encuentres bien
tanto física como mentalmente. Quiero decirte que aquí no ha cambiado nada
desde hace 5 años, todo sigue exactamente igual: misma comida, juegos que no 
cambian, apuestas que no rebasan la cajetilla de cigarrillos, en fin… todo es
monótono. A propósito, quiero darte las gracias por mandar cada mes cigarrillos,
la verdad es que me mantienen despierto y se me ha vuelto un hábito que creo
difícil de superar pero como no hay nada que hacer, fumo constantemente para
sentir que estoy vivo. 

El motivo de esta carta es por dos razones, la primera, es para preguntarte si ya
han dado con mi hermano. Yo tengo fe en que tú junto con las autoridades hacen
hasta lo imposible por hallarlo, por favor tío, no se rindan, yo siempre mantendré la
esperanza y en cuanto salga de este lugar, mi única prioridad será encontrarlo
aunque me cueste la vida. 

Tío, te vuelvo a recalcar que este sitio no es para mí, no sé por qué razones estoy
aquí, en realidad, no hay en mí algo fuera de lo común, no comprendo porque
Monserrat querría meterme en un lugar como este, ella es… un pan de Dios, por
eso no lo entiendo. ¿Por mi bien, según?  

El segundo motivo de mi carta es para contarte exactamente lo que sucedió aquel
día, espero que te pongas en mis zapatos y me comprendas y si no, serás uno
más del grupo. Creo absolutamente necesario narrarte todo lo acontecido de mi
propia letra y mano, no te apegues a lo que te dijeron aquella noche, créeme a mi
tío, que soy tu sangre y sabes que yo nunca te he mentido en mi vida; tú conoces 
perfectamente que mentir no es una de mis características, al contrario, detesto
mentir y aunque yo quisiera, no lo puedo. Nunca aprendí a mentir.  

Fue un martes. Yo regaba las plantas en el segundo piso, un sol rotundo invadía
todas las flores y plantas, así que comencé a ponerles agua; antes debo 
mencionar que justo en la entrada de casa, particularmente en la estufa había visto una caja negra, como un tipo de lonchera pequeña de aproximadamente
unos 50x25, un tipo de rectángulo, a decir verdad, era la primera vez que yo había 
visto tan semejante objeto en nuestra casa, no preste mucha atención, no lo creí
necesario, pero como me arrepiento de no haberme desecho de ella, a
consecuencia yo no estuviera aquí y mi hermano estaría conmigo. ¿A quién
pertenecía? No lo sé, ¿Cómo fue que llegó allí? Tampoco lo sé. 

Al terminar esta labor (regar las plantas), bajé para merendar algo rápido,
entonces un frío me recorrió la médula, como algún tipo de intuición y terror que se
mezclaban en mi estómago y a su vez un aire le faltaba a mi pecho, una
sensación tan horrible y fatal que puedo asegurarte que ha sido lo más espantoso
que hasta ahora ha experimentado  mi cuerpo (exceptuando las malditas drogas 
que ingiero obligatoriamente), justo en el cuarto peldaño gire mi cabeza (o más
bien, ella lo hizo) y mi terror se volvió más notable cuando, te juro, que vi una
clase de portal que emergía de la caja negra, era un maldito agujero y de el
brotaban todo tipo de bestias extrañas, a mi parecer eran animales alterados
genéticamente, primero vi una clase de elefante, tenía dos trompas y bajo ellas
una clase de boca dividida en tres partes, en la parte de en medio poseía una
prolongación un poco larga de unos 70 cm, mientras que a sus lados eran dos 
cavidades de unos 15 cm. y unas orejas grandes en forma de triangulo, sus
pesuñas eran como laminas filosas. Y en seguida noté a un tipo de jabalí un tanto
raro, como una mezcla de éste  y un cerdo, el tamaño de un perro, colmillos
subjetivamente afilados y unos cuernos puntiagudos que casi convergían, ojos
color carmesí y piel marrón.  

No me detuve a mirar más detalles, estos monstruos notaron mi presencia y
lentamente se dirigían a mí, yo corrí a lo más alto de la casa (la azotea),
advirtiendo a  la vecina del primer piso que corriera, no me importo si me había
escuchado o no, yo huía por salvar mi vi da y mientras así lo hacía, miré como
estas infelices criaturas destruían todo a su paso, mi desesperación concurría por 
mi alma al ver que la bestia inmensa (“elefante”) corto la espalda de la vecina que
al parecer venía tras de mí; la bestias se detuvieron a comer de ella como perros
peleando por un hueso, y la sangre salpicaba por todas las paredes. 

Yo estaba ya a salvo (o eso creí) en la azotea, tratando de gritar a lo que fuera
que me escuchara que me salvara, entonces, volteé lentamente al percatarme de 
un ruido que emergía de las escaleras, -este es mi fin- pensé, lloré, cerré mis ojos
y me pregunté cómo sería la muerte y quién vendría por mí, ¿sería un sueño, un
premio, un venganza de la vida? ¿Cómo sería el próximo dolor que
experimentaría? ¿Sería rápido o tardado? Varios “sería” se me venían a la
cabeza, sentí una presencia que se acercaba lentamente… mi corazón palpitaba
con más frecuencia… los latidos incrementaban… abrí los ojos despacio… y… no… era mi hermano, empapado de sangre empuñando un arma, lloraba y me
reprimía -¿Por qué no fuiste por mi? ¿Por qué?- no supe que responder, sólo lo 
abrace fuerte, como si ese hubiese sido el último abraso que le di  (y así fue); algo
tan asqueroso y nauseabundo se apoderaba de mi, un horror que afectaba todo mi
organismo y después me desvanecí.  

Desperté en un hospital sin saber de lo sucedido, juzgándome como un asesino; la
vecina de al lado me acusaba de haber perdido el control y asesinar a sangre fría
a la vecina del primer piso. Al declarar todo lo que yo había visto, me tomaron
como un loco y decidieron que lo mejor era encerrarme en un psiquiátrico y heme
aquí tío. Era esto o ser encerrado en prisión, pero, ahora que lo pienso ¿Cuál es la
diferencia? Lo hice sólo por Monserrat. 

No tengo conocimiento de lo que paso después tío, me siento tan frustrado y triste 
que ya no sé si en verdad estoy loco; he optado por irme de este lugar,
decepcionar a Monserrat, dejándolo todo. Ya no aguanto más, tienes que sacarme
de aquí tío, te lo pido. 

Estoy recordando… la caja… tenía las iniciales de tu nombre… Ahora lo
entiendo… ¡Tú!... ¡Rata inmunda! ... ¡¿Y te haces llamar mi tío?!… Espera que
salga… ¡¿Cómo pudiste?!... 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Qué misterioso y delator con ese final.
  • ¿Qué puede ser lo peor que pueda hacer alguien? ¿arte?

    Estamos rodeados en un mundo de locura. Pero, ¿sabemos lo que es la verdadera locura? ¿Tenemos conocimiento, acaso, de nuestras propias acciones? Conscientes e Inconscientes. Verdadero ejemplo de ello lo vive nuestro protagonista.

    ¿Qué fuerza existe realmente en nuestro interior? ¿Una dualidad o es que simplemente no existe nada? ¿Somos gobernados por nuestra religión o por nosotros mismos?

    ¿Realmente conoces el miedo en su total apogeo? El narrador lo experimenta por primera vez al estar en una sala de cine común y corriente, sólo que éste tiene uno de los sentidos más desarrollado que los demás.

    Una carta que es enviada al tío del narrador que desglosa lo que en realidad sucedió esa noche... ¿Encerrado? ¿Qué fue lo que sucedió realmente?

  • 6
  • 4.0
  • -

¿Quién soy yo sino la nada eterna?

Tienda

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta