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3 min
la castañera
Reales |
19.12.08
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Sinopsis

Quien de nosotros, no tiene esos recuerdos de infancia, dificiles de olvidar, y bonitos de recordar en estos días mágicos que se avecinan... a todos vosotros, que paseis unas felices fiestas navideñas.



Las tardes libres de otoño convertían el paseo de la alameda en un crisol de colores, los ocres, naranjas y amarillos veneran en la batalla otoñal al verde debilitado por el frescor de las noches.

            Ángela bajó la centenaria escalinata que unía la empinada cuesta con la explanada principal de la catedral, pasó frente a la tienda de los Velasco y con la excusa de haber comido tarde, evitó comprar su bolsita de almendras de todos los días.

Al traspasar el milenario arco romano y al enfilar el paseo de Castilla notó el crujir de las hojas secas bajo sus pies, y le abrió las puertas de su niñez.

Se miró a los pies y se vio en el primer día de escuela, estrenando aquellos zapatos que nunca entendió que se llamaran merceditas, y que aún conservaba en el desván en una caja, entre olores a lavanda seca.

Pero la sensación que la trasladó definitivamente a los otoños de aquellos años entró por el sentido del olfato. Cerró los ojos, levantó la cabeza y robó al aire aquel olor a castañas asadas que sentía suyo.

Ángela abrió los ojos con la seguridad de que esa mujer estaría allí. Se acercó y descubrió como el paso de los años habían hecho mella en su rostro surcado de arrugas, y sus ojos delataban esa mirada opaca que te miran sin ser vista.

Sus ademanes lentos hacían presagiar que aquellas manos que en otros tiempos se movían con soltura y a la vez con calidez, ahora iban moviéndose lentamente calibrando la temperatura ideal en aquella estufa de hierro fundido.

      La brisa fresca que se percibió en ese momento, hizo que instintivamente se abrigase con el foulard que llevaba alrededor del cuello.

            Acercándose más hacia ella, observó que de cerca su rostro marcado por el tiempo daba cuenta de una vida larga y dura, más su mirada que en otra época de su vida, irradiaba fuerza y sabiduría , ahora se encontraba inmersa en un silencio.

      Todavía no había notado su presencia, y Ángela la observaba desde el lugar donde la contemplaba con orgullo, varias veces le había ofrecido su ayuda, y otras tantas se la había rechazado.

      Se sentía en deuda con ella, desde aquel día que Ángela con apenas 5 años paseando por el parque con su abuelo, se había extraviado en un descuido de este.

      Como ella al notar que aquella niña se encontraba sola, la acercó a su estufa para que calentase sus manos. Como la calmó cuando asustada le había dicho que se había perdido.

      Fue entonces, cuando sin palabras se juraron amistad eterna, cogió sus manos mustias color ceniza y sintió el mismo sosiego que cuando eran fuertes le espantaron sus miedos, y con el mismo ritual de todos los años, le preguntó con la misma sonrisa infantil.

- ¿Eres la madre de Dios?

- Si a Dios, le gustan las castañas tanto como a ti, posiblemente no tenga inconveniente en que una castañera sea su madre.

      Apartó la estufa, levantó los brazos y ambas se cobraron el abrazo pendiente.

Una mezcla de perfume y humo embriagó los sentidos de Ángela y le apeteció llorar.



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  • Hermoso en verdad. La felicito.
    Es hermoso por lo sencillo y transparente
    Segovia está llena de castañeras... jeje
    Pero que bonito por dios!!! Me ha encantado!! es de las cosas más bonitas que he leido por aki...muchisimas felicidades =)
    Linda forma de hacernos compartir tus recuerdos. Fresco y tierno...
    Estimada Lucía, con este relato me fuí a mi niñez, en Castilla León somos muy de castañas, y todos hemos mirado con intriga alguna vez a aquella señora que nos daba cada tarde un cucurucho de castañas, genial, con tus relatos estás haciendo que recordemos a todos esos personajes que aparcamos en nuestra niñez..gracias mil.
    Gracias por tu valoración y lleno de sensibilidad tus relatos. No lo digo por corresponder. saludos
    Respecto a lo que tú ya sabes, perfecto. Respecto al realto... ¿A que estabas oliendo castañas de verdad mientras escribías? jajjaja
    Desde luego has logrado interpretar los pequeños detalles que se hacen grandes en la vida de una persona. Muy tierno.
  • Llegó mi turno... esta semana estaba muy liada pero no he querido que pasara más tiempo... así que Roberto es hora de que pienses en una buena venganza... jejeje. Esto se acaba y me da penaaaa...lo he pasado bien. Gracias a todos por dejarme compartir espacio en estas páginas.

    La historia se reparte en tres capítulos...los niños soldados y el porqué de su crueldad. Siempre detrás de ellos está la mano negra...

    La historia de Samir la voy a repartir en tres entregas...

    Espero que no tengamos que esperar a esto para firmar un contrato indefinido... ojalá se arreglen las cosas pronto...

    No he podido evitar incluir un toque de romanticismo...drama...y alguna sorpresa. Espero que os guste,lo he escrito con mi mejor intención y he disfrutado haciéndolo. Ahora le toca a nuestra compañera Marfull así que ánimo, y a seguir escribiendo que es lo de que se trata.

    De lo bueno a lo malo solo hay un paso...y viceversa...

    A veces se escoge el camino equivocado para llegar a un fin...

    Una ilusión... un hecho... y no solo una vida destruida. Es un relato largo y por eso lo enviaré en tres o cuatro capítulos. Me apetecía volver...

    A escribir se aprende escribiendo, no dejemos nunca de hacerlo.

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Me gusta escribir para transferir a la realidad cosas positivas. Y en esta balanza de la vida además de obligaciones compartimos aficiones.

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