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6 min
LA CHICA DEL PUENTE (3.4) vs Musi
Amor |
25.02.21
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Sinopsis

El día que Hanna terminaba su condena se le hizo eterno. Al salir de la cárcel su primera visita fue para Marina en el sanatorio donde pensaba que todavía estaba ingresada. Al preguntar por ella, la recepcionista, tras hacer una breve llamada, la acompañó al despacho del director del centro. Aún tiene grabadas las palabras de aquel desagradable hombre en su memoria: 

"—La señorita Marina falleció hace un año. Lo siento. Su familia, que se había trasladado a otro municipio, se llevó su cuerpo para enterrarla en el cementerio de allí. No, no puedo decirle dónde viven ahora, entienda que no estoy autorizado a ello."

Huyó de ese tétrico lugar; no podía retener las ganas de llorar con la desolación llenándole el corazón; ni siquiera pensó en pasar a ver su antigua casa. Diez años... sufriendo en esa maldita cárcel de mujeres, dónde sólo la esperanza de volver a estar juntas la ayudó a sobrevivir, para no poder ver siquiera dónde reposaba en paz su pequeña Marina. 

Hanna recogió sus pertenencias del trastero de un buen vecino, que tampoco sabía nada de lo ocurrido con Marina y sin mirar atrás se fue para siempre del lugar. Finalmente subió a un autobús que iba hacia el norte, no se fijó a dónde, solo quería alejarse de su sufrimiento. Cuando contempló aquel hermoso paisaje presintió que era un buen lugar para iniciar una nueva vida con los recuerdos de la mujer que todavía amaba.

 

En un valle entre montañas Hanna ocupa una pequeña granja donde reside desde hace diez años. Cada mañana se levanta con las primeras luces y contempla el brillante verde que tapiza todo lo que cubre su vista en contraste con el gris de los picos en sombra y el lila en los grandes maceteros de hortensias del pequeño jardín. Y cada mañana siente el dolor de su soledad, sin haber dejado de recordar ni un solo día. Esta mañana tiene que visitar un granjero vecino, para ayudarle a curar la pata de un caballo. Continúa su trabajo pero ahora va por las granjas en lugar de recibir los animales en una consulta. Los vecinos viven en caserones muy distanciados entre sí y fueron ellos mismos los que le ofrecieron casa y automóvil, contentos de tener su propia veterinaria.

—¡Buenos días, Juanito! —Saluda al hombre que la espera en la cerca de los terrenos.

—¡Buenos días Hanna! Hoy Pelón está mejor, a ver si por fin podemos quitarle el vendaje. Pero vamos primero a la casa, que mi mujer le ha preparado café y tostadas.

—Claro, ¡con mucho gusto!

Dirige el coche hasta la puerta y entran en la casa después de quitarse las botas para evitar ser regañados por la dueña. El nuevo televisor de veintiuna pulgadas es el orgullo de Juanito, lo tiene encendido todo el día. Hanna no tiene televisor, ni siquiera radio. El único lujo tecnológico es un pequeño reproductor de CD's que escucha de vez en cuando.

Están dando el noticiario de las ocho de la mañana y la presentadora empieza a desbrozar una noticia que ellos, enfrascados en una charla sobre las temperaturas del valle, no escuchan.

Pero Hanna se queda con la taza de café a medio camino de sus labios cuando ve una fotografía a todo color de una mujer en la pantalla.

—¡Cielo santo! ¡Marina!

La noticia de una enferma mental fugada se publicó en los periódicos y salió en todos los canales de televisión. Pedían ayuda para encontrarla pues sin medicación, su estado podía ser grave. A Hanna no le cuesta mucho saber que su amor vive, que ha escapado del sanatorio y que ha desaparecido. Noticias que la alegran, apenan y asustan en partes iguales.

No lo piensa dos veces. Después de la cura de Pelón y de avisar que va a pasar unos días fuera, coge el coche y pone rumbo a La Milagrosa.

Al llegar a la institución mental y pedir hablar con el director, la hacen esperar en un incómodo banco de madera en el largo y blanco pasillo. El nombre no es el mismo, en este tiempo otro hombre ha ocupado el cargo y quizá ni siquiera sepa nada de la historia de Marina. 

Parece que tiene para un buen rato y se dispone a esperar pacientemente. Desde  una puerta cercana se oye a unos hombres conversando y se envara al escuchar sus palabras:  "... la policía y los voluntarios rastreadores. A ver si encontramos viva a esa desdichada muchacha..."

Hanna intuye que ahí no le van a decir nada, por eso cuando los hombres se separaran, decide seguir al que se va. Lo sigue hasta el Hospital Comarcal, a una habitación donde una mujer está tendida en una cama. Haciendo como que espera para entrar, escucha una curiosa e interesante conversación entre ese hombre y la mujer dormida...

Tras un rato de silencio en el cuarto, se abre de repente la puerta y sale el hombre con la mirada puesta en el reloj de su muñeca. Ella no puede reaccionar a tiempo y el encontronazo es inevitable.

—¡Disculpe, señorita! ¿Está usted bien? —el hombre parece preocupado.

Ella le mira con intensidad, este hombre tiene escondida a Marina, se supone que para ayudarla. No sabe cómo iniciar una conversación para irse con él. Pero no va a necesitar ayuda. Por su mirada inquisitiva, él le requiere:

—Perdone, ¿acaso nos conocemos? —sus ojos se achican como intentando hacer memoria.

—No señor. Pero quizá tengamos algo en común.

—¿Algo como qué? —Vuelve a preguntar ante tanto misterio.

—A Marina. Yo soy Hanna.

 


Continuará

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  • Mi querido Francesc, no sabes cómo me alegra que te intrigue el final, haces bien en dar ideas, pues cada vez está más enredado. Como bien sabes tú, e imagino también el resto de los que escribimos, un relato tiene sus recorridos y son bastantes las horas que se tienen que dedicar para darle coherencia a un texto, así que intentaré, más pronto que tarde, publicar el capitulo final de esta serie. Igualmente puedes leer a Musi, que publica también su parte del relato, para tener una idea de lo que va a ser la totalidad de la historia. Te envío un abrazo!
    ¡Oh, que interesante! Nos has dejado intrigados. ¿Qué pasará? Puede suceder de todo; desde un trio amoroso, a un relato de suspense. Tienes muy buen pulso narrativo, y haaces que el lector quede atrapado en la trama. Eres una escritora con todas las de la ley.
    Gracias, Ana, de parte de los dos, por tu interés en la historia que llevamos entre manos e intentaremos de buen grado satisfacer tu curiosidad. Un cordialísimo saludo!
    Bravo Serendipity!! un giro argumental en el trama, le imprimen a la historia, una cadena de acontecimientos inesperados para un ávido y atento lector. Espero un desenlace, que sin duda estará determinado con un sorpresivo final. Un saludo afectuoso para ambos, padres de esa interesante historia.
    Edgar, agradezco tu comentario, y me alegra haberte sorprendido! Saludos!
    Si la vida está llena de sorpresas, imagina la ficción... encantada de que te guste querido Musi, supongo que compartir relato contigo me inspira. Vamos hacia el desenlace, a ver qué nos tienes preparado. Muchos kisses!
    !!!!que bueno!!!! Ni de lejos lo imagine..!!!que buen giro!!!!
    Habían engañado a las dos! ¿Qué oscuras razones tendrá ese centro para urdir tal abominación? Ésto se anima querida Seren! Me toca mover ficha. Me gusta como le has dado la vuelta, volviendo con el otro personaje del principio. Hanna también merecía algo más de protagonismo. Besazos abrazados a tí
  • Gracias Ana Sabrina, acepto tu invitación en el día de hoy: el Día Internacional del Beso, al que he dedicado con cariño muchas de mis letras, entre ellas "La fugacidad de un beso", "Un beso, una sonrisa, un paisaje", "Besos escondidos", "Tantas veces, tantas noches, tantos besos", "Microbesos", "Otro de besos"... y si, hasta yo me sorprendo! ¡Feliz día a todos!. No os olvidéis de dar ese beso a quien lo espera...

    Un poco de prosa poética para celebrar el Día mundial de la Poesía.

    Estáis invitados a celebrar mi 200 con este disparate de la serie "Diablillos": ... de cómo es de eterno el amor... hasta que se termina. Mil gracias por vuestra compañía.

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