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2 min
LA CHICA QUE DIBUJABA MONTAÑAS (3)
Amor |
28.09.16
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Sinopsis

Alina lo vio antes que nadie. Lo vio llegar antes que nadie. Empezó a llover, de forma suave, pero luego se desencadenó un temporal terrible que no paró durante días y días y el único refugio que encontró fue una pequeña caseta de madera y de cemento que había al otro extremo de un ruinoso puente de ladrillos...

Alina lo vio antes que nadie. Lo vio llegar antes que nadie. Empezó a llover, de forma suave, pero luego se desencadenó un temporal terrible que no paró durante días y días y el único refugio que encontró fue una pequeña caseta de madera y de cemento que había al otro extremo de un ruinoso puente de ladrillos que habían construido (¿quién?) hacía cien años. Puente por el que todavía pasaban la mayoría de los coches de la ciudad.

No fue casualidad que Samsa, quisiera vivir con ella. Parecía que Alina tenía el don innato de predecir las catástrofes. No muy lejos había un supermercado, lo habían dejado abandonado y aun quedaba la mitad de alimentos, latas de conserva,  paquetes de espaguetis, de pizza congelada, mermeladas y helados.

-Con esto tenemos suficiente para pasar el invierno -le dijo alina a Samsa, mientras este la seguía con su armónica dorada (ya le le había dicho a Alina que algún día le contaría toda la historia de su vieja armónica dorada).

-Vale -le dijo Samsa- lo que no sabía es que estuviéramos en invierno. parece como si estuviéramos en una primavera que nunca se acaba. Y Alina recordó que en el pantalón trasero de sus vaqueros aun lleva su grueso lápiz de dibujar montañas, pero la verdad era que hasta entonces no había encontrado ni una pared, ni un muro decentes donde dibujar sus queridas montañas, que surgían de su imaginación, como si de verdad existiesen en algún lugar del mundo que todavía no había visto.

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