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2 min
LA CONSPIRACIÓN DEL POLO NORTE
Terror |
13.04.07
  • 3
  • 4
  • 1825
Sinopsis

La humedad que sintieron fue carcomiendo sus huesos y provocándoles dolores tremendos. Sabían que estaba a punto de concluir, que la gente habría terminado de emigrar, pero a ellos les daba igual. Tan anclados en su antiguo modo de vida, no sabían cómo reaccionar ante semejante evento. Sí, habían anegado todo de desesperanza, de miedo, de humedad: toda la civilización colapsada por su culpa. Malditos. Indeseados. Culpables. Así les llamaban ahora sus semejantes que, con un poco de suerte, habían pasado al otro bando. Siempre así, dos bandos, buenos y malos, cuando todos sabemos que todos contribuyeron lo suyo.
-No te preocupes -le dijo a su mujer-. Dentro de nada todos se acostumbrarán a lo que hay.
Pero el calor se hacía insoportable, aunque a ellos les daba igual.
-Parece mentira que lo hayamos hecho en tan poco tiempo -le contestó ella.
Él la miró con una sonrisa en la boca:
-En realidad lo hemos hecho todos, aunque no lo reconozcan. Sólo que nosotros estamos orgullosos.
Querían esa forma de vida y ahí la tenían.
Malditos.
-¿Qué será de las zonas anegadas?
Salieron a mojarse los pies. Y el agua estaba bastante cálida.
-No sé. Me da igual. Si sobrevivimos a uno hace miles de años podremos con ésto. Total, sobra gente en el mundo -pensó sobervio.
Indeseados.
-¿Y ahora qué haremos? -dijo ella.
Él escupió al agua y salió, mirando socarronamente.
-Nos aprovecharemos: somos el mejor país del mundo y ahora tenemos las últimas reservas de petróleo. ¡La gente no puede cambiar su modo de vida, no quiere!
Los dos se rieron y entraron en la casa.
-Cuando acabemos nuestras vacaciones volveremos al trabajo. Y les diremos que la culpa es de algún otro país.
Culpables.
-Tontos, y la principal culpa es de todos ellos -se desternilló de risa-. Gracias a ellos el mundo es nuestro.
Y brindaron por una victoria más de la ignorancia del ser humano.
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