cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
La dama, la sirena, la rosa
Poesía |
30.05.18
  • 4
  • 1
  • 1946
Sinopsis

Lo que pasaba 

Era que el cielo

Estaba sin estrellas

Negro como un río al que le falta

Los rayos de la luna 

O un mar en que las sirenas 

Ha dejado de cantar

 

Lo que pasaba era que

Algunas ciudades estaban vacías

Nadie sabia de lo que había

Pasado con sus 

Habitantes

 

Lo que pasaba era que una tormenta 

De fuego había arrasado todos

Los libros

Y las bibliotecas ardían por las noches

 

La única música que se oía

Era la hojarasca caída como en un día

De invierno

 

Tenemos que hacer algo con esa hojarasca

Dijeron

Pero los montones de hojarasca

Llegaba hasta los primeros pisos 

De las casas

Cubrían sus techos

Era una ciudad arruinada 

En la que nadie podía ni quería 

Entrar

 

Lo peor de todo

Era que el viento se arremolinaba 

Sobre las hojas

Sobre las aguas del río

Sobre las colinas

Sobre los parques del banco

No había ni una sola alma

 

Quedaba un solo

Hombre que paseaba por las calles

Solitarias

Buscando algo o alguien

Buscaba algo de belleza

 

Pero sus pies se hundían en la hojarasca

Sus pasos eran tan lentos que por fin se sentó

En uno de los banco  fumó un cigarrillo

Y desde la terraza vio a una mujer que lo miraba

 

Al poco estaba tomando un café con ella

Una mujer desnuda pero bella

Una mujer que parecía que tenia rubíes 

En los ojos

 

Desde entonces el hombre decidió quedarse con ella 

Ella salía todas noches

No se sabia a dónde

Cuando regresaba se echaba sobre el pecho

De su invitado

Y le decía que no hablase

Que ella prefería el silencio la calma la soledad

El hombre salió a la calle

Y lo qie vio fue los cuerpos sin vida 

De hombres de mujeres

Unos pocos

 

Ha sido ella 

Dijeron los muertos

El hombre regreso a su casa

A la casa de la mujer

¿Pero mujer que es lo que has hecho?

¿Que es lo que pretendes?

La mujer abrió los ojos 

Abrió la boca

Y se arrojo sobre el hombre

Le mordió sus afilados dientes en el cuello

Era hombre cuando despertó

Era

Un hombre inmortal

 

Es lo que querías 

¿No?

Dijo la mujer 

El hombre se encogió de hombros

De pronto aquella criatura le parezca 

Detestable

La dejó

Caminó

Tenía hambre

Sed

Tenia algo que no podía explicar

 

Fue hasta el río

Y en el río encontró a la única sirena

Y ella se enamoro de el

Y el le contó su historia

No me importa todos eso le dijo la sirena

Lo único que sé es que te amo

 

El hombre vivía en una cabaña de madera

La sirena nadaba y se hundía en el río

Cuando el hombre se quiso marcharse

Ella lloro y suplico

Pero el hombre era duro de corazón

La dejo

 

La sirena murió de pena

Lo supieron todos

Lo señalaban

Le recriminaban la muerte de la sirena

 

¿Pero que puedo hacer con ella? Ya ha muerto

Siempre hay algo que puedes hacer, dijeron

 

Fue a hablar con su primera amante y le pidió ayuda

Ella le dijo que podía hacer solamente una cosa

Y bajaron al río

Encontraron a la sirena

La mujer clavo sus afilados dientes en la pobre sirena

Sus ojos recobraron vida pero una vida extraña

Ella beso al hombre y se sumergió

En el agua

Y no la volvió a ver mas

 

Siempre me ocurre lo mismo

Dijo el hombre

Las mujeres se separan de mi 

No se que hacer

 

Y un anciano le dio un consejo

 

Olvídate de todo sigue a tu corazón

Busca una rosa

Bésala

Sé feliz

 

El hombre busco la rosa

La beso

Y sus pétalos cayeron al suelo

Y el lloro

Y la rosa solamente le ofrecía

Las crueles espinas de su 

Tallo

 

Esto es lo qie dijo el anciano

 

Después de la belleza 

Viene el dolor

 

El hombre

Apretó mas la mano

Sobre las espina hasta que la sangre cayo en gotas al suelo

Pero la rosa no pudo revivir

 

El hombre recomenzó su caminar

Nada de bellas damas

Nada de sirenas

Nada de rosas

Solamente esas 

Espinas

 

Cuanto más le dolían

Más vivo 

Se sentían.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 39
  • 4.45
  • 398

Tienda

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta