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4 min
La de los mensajes
Amor |
10.12.14
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Sinopsis

La decepción no debería ser parte de ninguna relación, no debería siquiera ser referencia a alguna situación, sin embargo, aparece y mata todo o quizás es una de las grandes cuestiones de la vida que no vemos, y tal vez incluso ignoramos a sabiendas de que está ahí.

Las palabras, esas palabras, lo que ella disuelve con sus dedos tras el touch, ¿cómo es posible?, siempre he tenido la teoría de que las relaciones se basan en el contacto físico, y yo la deseo, la pienso todos los días, despierto más temprano para estar atenta al minuto exacto en que llegara ese famoso mensaje que me hace sentir nervios de niña en navidad esperando por los regalos. Y resulta que coincidentemente siempre que lo veo o que voy a escribir hay esta, ese mensaje que hace empezar mi día con más energía, a lo que voy es

-¿Cómo logra eso?

Es como si me diera un beso de buenos días, se siente como si ella de verdad estuviese a mi lado solo con un mensaje.

El problema es que no sé cómo se va sentir cuando la vea, y me desespera la situación, porque la siento tan necesaria, deseo tanto volver a probar esos besos.

Y hay están otra vez esos mensajes de voz, el nervio cuando me dice que la espere… y yo ahí estoy, ayer pase toda la tarde dibujándole, pensando que es lo que conseguía demostrándole todo esto, al menos ya mis pensamientos no se basan en el dolor, si no en la inseguridad de no saber si estoy consiguiendo mi propósito, pensé que iba ser más complicado volver a entrar en la jungla de la caza de mujeres.

Sin embargo, no ha sido tan dificultoso he tenido suerte creo, y la encontré a ella, con su personalidad tan compatible a mí que sentía como si la conociera de otra vida o de esta misma.

Me invaden los deseos lujuriosos de poder poseer toda esa maravilla, de saber que gusto tendrá su piel cuando rose con la mía, saber cómo será su respiración, que tan incontenible será el momento antes de entregarle todo, como va ser cuando la bese lentamente y mis manos empiecen a buscar todo en ella, todo lo que se encontrare y que me encanta, quisiera ver cuán luminosos serán esos ojos cuando sepa que seré toda suya.

Lo he soñado tantas veces, y sigo deseándolo, quiero esa sensación de cuando ella supo tocar con exactitud el punto más vulnerable de mi cuerpo y casi lo hace estallar.

Como nadie jamás lo había hecho sin previa práctica, ella solo con sus besos ardientes y húmedos logro prender la llama que sentía apagada.

Y convoco a los mensajes nuevamente, su risita nerviosa me hace más que sentir excitada, me causa una extraña sensación que había olvidado, esas maripositas cliché en el estómago son verdaderas.

Y para responder a su pregunta de que es lo que haría cuando le vea, bueno para empezar la besaría lentamente, le quitaría la ropa con tanta ligereza que ni cuenta se daría, y luego llevaría tus manos a mis pechos para que vieras que han deseado ser acariciados por ti, besaría tu cuello y bajaría, mientras tras una maniobra me despojas de todo lo que pudiera interponer entre tu boca y mi piel, concentraría toda mi mente en sentir el calor de tu piel con la mía, buscaría los rincones más añorados de tu cuerpo y los haría hervir en deseo, mientras tú ya gozaras de lo que tengo para ti, mi virtuosa feminidad entregada bajo ningún contrato, solo esperando que sacies las ganas que hemos explotado cada día, utilizaría cada recurso de mi para darte el éxtasis que me provoca presenciar cuando estalles ante mí, y yo ante ti.

Como serian estas palabras si me dejaras hacerlo realidad, cuantas odas escribiría a tu nombre mi amada, fuiste la conclusión de esa noche, fuiste la mano de mi mano, fuiste el cuerpo para mi cuerpo, fuiste el alma, fuiste el fuego, solo dame una noche, unas horas, lo que sea, y veremos que estas palabras podrían hacerse realidad.

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