cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

12 min
La decisión de Elsa
Suspense |
13.12.17
  • 4
  • 6
  • 2562
Sinopsis

¿Quién es quién en este juego de apariencias e identidades?

Me llamo Elsa von Richter. Vine hasta Bruselas para matar a un hombre.

No soy una fría asesina a sueldo, aunque los 4 millones de euros, que ofrecían por la cabeza de aquel individuo hubiese hecho dudar a cualquiera de mis verdaderas intenciones, lo que me hizo aceptar ese trabajo fue algo personal.

Llegé al aeropuerto a las 19.30. Mi contacto en la ciudad me recogió en un BMW negro.

Hablámos del precio y las condiciones. Tenía que parecer una muerte accidental, también me advirtió que otros cazarecompensas irían tras mi objetivo. Por eso la maquinación que idearon era algo que solo podía hacer una actriz, sería el plan más astuto y discreto de todos.

Roch Edelberg, el objetivo, era un retorcido hombre de negocios cuyo modus operandi se basaba en el engaño, las trampas legales, el chantaje y la manipulación de datos entre otras cosas mucho peores.

Era así como había arruinado a multitud de empresas de la competencia absorbiéndolas en su holding más tarde, amasando una fortuna tan inmensa que a sus 64 años era uno de los hombres más ricos de Europa. Nunca se casó ni se le conocían familiares, pero mi propia familia fue una de las víctimas colaterales de su desmedida ambición. Con una calumnia tan absurda como falsa y comprando a varios magistrados y tribunales, hizo que nuestra empresa quebrase y fue comprada por él a precio de saldo, desposéyendonos además de todas nuestras propiedades.

Nos fuimos al pequeño piso de unos parientes en Viena. Mi madre fue enfermando y murió un año después. Mi padre se suicidó a los pocos meses de perderla.

Roch Edel, como se le conocía en los círculos financieros, seguía enriqueciéndose con su estilo inhumano y despótico, impune a todo, interviniendo en las decisiones políticas para llevar a la bancarota a la población, arruinando a sus rivales y creando un trust cada vez más y más poderoso.

Su último proyecto: La zona maderera del río Oder, cazadores profesionales enviados por él ya habían avanzado en círculo exterminando a toda fauna que encontraban a su paso en 160 km  hacia el centro del valle, vendiendo sus restos y pieles, dejando el campo libre para arrasar los bosques, una de las últimas reservas verdes que quedaban al occidente de Europa entre Alemania y Polonia y había conseguido la licencia de los dos países para acabar con aquel entorno, la mitad de su trabajo ya estaba hecho.

Nada parecía poder acabar con su imperio del terror. Pero un factor invisible con el que no contaba iba siendo dirigído hacia él: Yo, una actriz austríaca, que había sido Miss Viena y que sin poder ir a la universidad tras morir sus padres, vivió de lo único que le quedaba: Su belleza, intervine en algunos films de bajo presupuesto pero ganaba mucho más acudiendo a fiestas de lujo como mero objeto decorativo, aunque nunca estuve a la venta como muchas de mis compañeras, actrices o modelos de Élite, ser un objeto de deseo imposible ya era suficiente para la visión que tenía de mi misma como objeto.

La próxima noche, Roch daba una de sus famosas y orgiásticas fiestas, desde mi hotel situado estratégicamente frente a su apartamento le observaba con unos prismáticos;

era un hombre corpulento y desproporcionado, de rostro gélido y despectivo, con el pelo gris peinado hacia atrás. Repasaba documentos en su despacho. Le veía y sentía crecer mi ira. Tenía cerca un rifle de mira telescópica, por si se torcían las cosas y le apunté con el, soy muy buena disparando y no hubiese fallado, la tentación me golpeaba de lleno explosionando en mi interior, quería hacerlo pero sabía que no era así como me lo habían encomendado, sin embargo seguía apuntándole cuando repentinamente entró en la habitación un joven desconocido, saludó al viejo Roch con una palmada en la espalda y un gesto de cariño, no pertenecía al personal de servicio, además su elegante traje de ejecutivo le delataba como alguien cercano a Roch ¿Quién sería? ¿ Su nieto, su sobrino ? 

Un halo de duda me hizo estremecer. Ese joven era el hombre más atractivo que había visto nunca y su actitud hacia el viejo parecía llena de bondad e inocencia, mientras con afecto le ayudaba a ordenar sus papeles.

Aquello me hizo reflexionar sobre mi misión. Se suponía que Roch no tenía familia ¿Quién demonios era ese chico? Bajé el rifle y me acosté aquella noche llena de tribulaciones.

La tarde siguiente un equipo especial llamó a mi puerta, un par de estilistas, una maquilladora y un experto en armas que había luchado en la guerrilla servia.

Ellas peinaron mi largo cabello dorado oscuro dejándolo caer en bucles, trazaron líneas para enmarcar hipnóticamente la mirada de mis ojos violeta, un toque leve de carmín en mis labios, ligeros polvos irisados y ya estaba preparada para recibir el vaporoso y ceñido vestido de noche comprado en Dior haute couture de París, aderezado con joyas de Cartier, todas auténticas. Tenía la apariencia de una diosa griega, tan bella como letal.

El servio me dió la invitación y mi nueva identidad:

- Serás la baronesa Edda von Swartz, mucho cuidado con lo que haces, Roch Edelberg suele elegir varias mujeres para pasar una sola noche, pero tienes que procurar ser la única antes de las 12. Filtraciones sobre sus informes médicos indican que toma la pildora azul desde hace años para seguir teniendo sexo, le sobrevino un infarto el año pasado, su corazón está muy débil, no resistiría otro ataque. Tienes unos polvos en el medallón de diamantes para ponérselos en la bebida, si todo sale como preveemos Roch Edelberg estará muerto entre las 2 y las 3 de la madrugada. Si fallas con la sustancia aquí tienes una pistola con silenciador, es un arma pequeña pero muy poco conocida y sofisticada; si vas a dispararle haz que primero dejé sus huellas sobre el arma para que parezca un suicidio, y sobre todo abandona cuanto antes la escena y deja que sean otros los que descubran el cadaver. Confiamos en ti - concluyó.

-  No os defraudaré - respondí en voz baja.

Un ostentoso Ferrari me condujo al lugar de la celebración, después de que me presentasen, llamé la atención de más de uno de los asistentes, todos hombres maduros con mujeres jovenes, pero pronto todos bajaron sus ojos azorados porque eran perros de presa de Roch, el primero que me miró e invitó a acercarme.

- Así es que usted es de la nobleza, muy escasa ya, tanto en Alemania como en Bélgica donde estamos ahora.

- Si, lo se - asentí con un gesto.

- Yo también soy alemán, pero como sabrá mis negocios se extienden por todo el mundo.

- Conozco su fama como banquero y empresario señor Roch. ¿Cuantos bancos le pertenecen ya? añadí con una sonrisa lacónica - ¿Cuenta usted lo que gana cada día también en bolsa? Debe ser impresionante.

- Lo es señorita, no le quepa duda.

Mi papel en aquel momento era parecer la "estúpida" noble arruinada y cazafortunas que con su belleza intenta seducir al empresario adinerado atraída por su poder financiero, la víctima ideal de cuya ignorancia y vanidad Roch estaría encantado de aprovecharse aquella noche.

Seguimos un rato nuestra conversación aderezada con copas de Champagne, hasta que sus proposiciones y palabras fueron subiendo de tono sugiriéndome ir al jardín privado de su habitación, para seguir celebrando nuestra propia fiesta privada allí.

Me vi bajo una glorieta verde de la que colgaban pálidas clemátides, mientras se oía a lo lejos el rumor de las fuentes. Él se giró al escuchar unos pasos, momento que aproveché para vertir los polvos en su copa, pero cual no sería mi sorpresa al descubrir que tras aquel ruido apareció el mismo joven que había visto antes en su apartamento.

Se pasó la mano por su abundante cabello oscuro y sus ojos, grandes, grises, hermosos, me miraron con alegría:

- ¡Vaya tío Roch, eres incorregible! otra vez importunando a bellas damas a las que no interesas.

¿Le han molestado los comentarios de este viejo sinvergüenza señorita? - bromeó

- No, en absoluto, de hecho ha sido muy cortés.

"¡Maldito muchacho! " pensé "¿Qué está haciendo aquí? ¿ y por qué siempre que le veo despierta ese lado sentimental en mi ?¿Ese lado lado que creí muerto para siempre y que me hace dudar tan fuertemente de llevar a cabo mi misión? "

- ¡Oh, bienvenido Hans !, la chica y yo solo manteníamos una conversación interesante-

mintió el empresario, dejando su copa sobre una balustrada.

Desde la orquesta, donde solo nos llegaba música clásica se dejó oir la melodía de un vals.

- Me concede este baile baronesa - dijo el joven.

- ¿Aquí sobre el mosaico del suelo ?

- ¿Por qué no? -adujo él tomándome por la cintura.

El hechizo de su sonrisa me estaba despistando de mis verdaderos propósitos, intenté centrarme;

- ¿ Qué te hace estar tan unido a Roch Edelberg ? por curiosidad

- Bueno, él me recogió cuando era un niño. También soy hijo de nobles pero suizos, Roch no es mi tío en realidad pero me convirtió en su ahijado y hoy en día es todo para mi.

-¿ Dónde está tu familia ?

-  No merece la pena hablar de ellos, creeme. Fueron condenados por cometer una gran estafa a nivel internacional. Mi padre aun sigue en la cárcel y mi madre nos abandonó por otro hombre. Yo era hijo único y Roch me llevó con él y me enseñó un poco sobre finanzas.

La música seguía sonando y su perfume me perturbaba tanto como su seguridad y apariencia. Estaba temblando pero intentaba que no lo notase.

- Tu...¿ Estás de acuerdo con los métodos de tu tío ? - dejé caer sin poder evitarlo poniendo en riesgo toda la misión.

- ¿Qué métodos?- preguntó sonriendo - Si voy a ser su único heredero debería conocerlos.

- No te hagas el tonto, sabes a lo que me refiero. A Roch Edelberg no le importan en absoluto las vidas que destroze con tal de aumentar su enorme capital. Las muertes y ruinas que acumula en su conciencia deben ser tantas que ya no queda espacio para más.

- Estás esgrimiendo acusaciones muy graves. Él no es un hombre corriente, si se hubiese andado con miramientos no hubiese construido este imperio, observa a tu alrededor, todo es armonía, belleza.

¿ Qué importan las vidas de tantos desconocidos anónimos ? La gente sufre y muere en este planeta cada día por muchas causas distintas. No es culpa de nadie. Es su destino.

Este mundo es cruel y nos hizo crueles, solo porque preferimos estar en la cúspide y no en el barro.

- Tus palabras denotan una falta de humanidad tan grande como la de tu tío. Y ni siquiera sabes quién destruyó a tu familia, pero yo si : Fue el propio Roch Edelberg.

- ¿ Y qué ? - respondió con ojos inquietantemente brillantes - con ellos solo hubiese heredado un par de bancos y unas cuantas fincas entre los Alpes suizos y Baviera, con Roch en cambio tendré todo lo que ellos no tuvieron capacidad para legarme.

Me separé bruscamente de él y me dirigí amigablemente hacia Roch sin dar crédito a mis oídos, hablé un rato con el viejo de temas intrascendentes y en un momento dado saqué la pistola de mi Vuitton de piel y se la enseñé:

- Uff... vaya, cada día las mujeres lleváis cosas más increíbles en el bolso para defenderos. Un revolver CK ruso, siempre me encantaron las armas de la época soviética.

- Puedes tocarlo - añadí ofreciéndoselo desde mis mitones de seda - es tan suave como la muerte que dicen que produce.

 Edelberg rió sosteniéndolo, vi con sorpresa que hacía rato que había consumido el contenido de su copa. Hacerle tocar el revolver había sido inútil, ahora solo me quedaba alejar de allí a ese joven impertinente.

- ¿ Me concedes tu ahora este baile ?- le propuse.

- Por supuesto

- Y... dime ¿ qué vas a hacer cuando heredes toda la fortuna de tu tío ? No me digas que serías como él, no podría creerte.

-Oh no mi bella dama, deslumbrantemente ingenua - susurró con malícia:

- Seré mucho peor que él, terminaré el actual proyecto en el valle del Oder, pero iré mucho más lejos de lo que pretendía mi tío, en el subsuelo hay yacimientos de carbón y cobre, destriparé cada montaña, pero no sin antes haber vendido los terrenos lindantes para construir, cuando se den cuenta el ambiente será tan poco saludable que las familias tendran que abandonar sus hogares o vender a precio de risa y ese será solo el principio. Reforzaré sus holdings, devoraré muchas más empresas, contrataré expertos en biotecnología para crear enfermedades que solo curarán los medicamentos que vendan nuestras farmacéuticas, será entrar en una era diferente y yo seré capaz de llevarlo a cabo - aseguró con soberbia.

Mientras, en el reflejo de la cascada del jardín que resplandecía tras él, veía caer a Edelberg agonizante y en ese momento apuntando con mi revolver disparé al sorprendido Hans dos tiros en la frente.

 Entonces supe a quién debí matar primero aquella noche.

 

                                                 Marian Vanderlest

                       derechos de autor reservados, all rights reserved

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Joven pintora y escritora. Estudié un Grado superior en Geografia e Historia en la UNED, y realizé también estudios de Artes y oficios. Hace años publiqué un libro de relatos "El espejo de oro" y me gustaría publicar más, trabajo como modelo, eventualmente. Pero escribir es mi verdadera pasión.

Tienda

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
10.03.20
13.08.19
Encuesta
Rellena nuestra encuesta