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4 min
La división azul en Krasny Bor
Históricos |
15.10.14
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Sinopsis

Una nueva aventura de Vermudo, esta vez le toca viajar a la gélida Rusia en plena 2ª Guerra Mundial

Abre los ojos, es su tercer "viaje" pero Vermudo no se acostumbra a las "molestias" que se producen en su cuerpo, tarda varios segundos en orientarse, ve todo como a cámara lenta, no escucha ningún sonido, es como despertarse de un sueño profundo.

 Sus sentidos poco a poco van recobrando su funcionalidad, ve muchos heridos uniformados de gris, levanta la cabeza y puede ver el cielo, pero esta rodeado de paredes con puertas por las que entran y salen soldados.

 Se apoya aun con dificultad en la pared, va palpando hasta que se encuentra seguro de si mismo, justo delante suyo ve una bandera, sabe que debería reconocerla pero no logra acordarse de que significa.

 Es  negra, con un escudo con los colores de España, tiene palabras en alemán, pero Vermudo no lo estudiaba desde su etapa en secundaria por lo que no entendía lo que significaba, también había un número, el 250 acompañado de la palabra division.

 Se esfuerza en intentar recordar de que le sonaba, pero su cabeza aún está confusa por los efectos del  cristal y no logra concentrarse, apoya su espalda contra la pared, nota que se deshace un poco, estaba hecha de tierra.—"Estoy en una trinchera"—.Se dijo, pero no le importó demasiado.

 Se mira la ropa, como por arte de magia vuelve a estar vestido como los presentes, ve un espejo apoyado contra una caja grande madera, se acerca y se mira...Por primera vez logra ver su rostro en ese otro "mundo", había pensado muchas veces sobre ello, por eso le sorprendió un poco lo que vio.

 Entra un chico en la instancia dando voces, era joven, no mucho mayor que Vermudo. —El Teniente necesita un voluntario que lleve un mensaje al cuartel general—. Dijo con voz firme.—¿Alguno de los heridos puede andar?—.Pregunta a otro individuo con pinta se ser un médico.

 Antes de que el soldado de bata manchada casi por completo de sangre hablara, Vermudo , da un paso al frente, el no era valiente y llevar una carta a la retaguardia podría ser lo más sensato en ese momento,  la última aventura con los indios estaba presente en su mente todavía.

 El soldado que acababa de entrar asiente con la cabeza satisfecho, sale hacia un corredor en un lateral de la pared e indica  que le siga con un gesto con la mano. Inmediatamente Vermudo parte tras él, caminan por unos pasadizos estrechos hasta llegar a una especie de búnker construido con sacos de arena y bloques de hielo.

 En la habitación se encontraban tres hombres que estaban mirando un mapa,  por la forma de como hablaban entre ellos era evidente quien era el teniente, al cabo de unos minutos, el oficial se dirige a Vermudo y le pregunta—¿Sabes escribir chico?—. 

—Si señor—.Contestó aparentando la mayor dignidad que pudo reunir, le inquietaba el hecho que en todos los lugares que "viajaba" le llamaran chico, parecía una broma pesada.

—Bien, entonces coge papel y lápiz del escritorio que esta detrás de ti y escribe—. El teniente espero hasta que Vermudo estuvo preparado.—General Don Agustín Muñoz Grandes, le escribo desde el búnker de avanzada en Krasni Bor, los comunistas nos han estado bombardeando durante 2 horas con unas mil piezas de artillería, a continuación lanzaron su aviación para destruir los restos de nuestras defensas, esperamos una ofensiva terrestre con la intención de envolvernos. Actualmente contamos con unos ciento veinte soldados... 

 El teniente deja de hablar, se oye un estruendo de fondo, todos salen a asomarse a la ventana del búnker, el paisaje era desolador, donde antes había metro y medio de nieve ahora era un lodazar marrón, el intenso bombardeo había fundido todo el hielo.

 Pero lo peor era lo que venía hacia ellos. en el horizonte se veía una oleada de soldados rusos avanzando a duras penas por el lodo y más atrás unos enormes  tanques T-34 que con la ayuda de ingenieros intentaban moverse entre el lodazal.

 Rápidamente el teniente manda a tiradores a los puestos de avanzada, de la trinchera principal salen tres ramas, parecidas a la pata de una gallina, en ellas se posicionaban  los soldados, dentro en el búnker hay una MG-42 la única arma decente que disponían los españoles,  el chico que fue a buscar voluntarios a la trinchera de evacuación estaba en la ametralladora, a Vermudo le encargaron que le suministrara la munición y a otro soldado la tarea de observador.


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