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4 min
¡LA EDAD DE LA COSECHA!
Amor |
07.03.15
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Sinopsis

“El da esfuerzo al cansado, multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” La vejez es una obra de arte. El arte de envejecer, consiste en conservar la esperanza y la alegría. La madurez es el arte de vivir en paz con lo a que es imposible cambiar y conservar esa paz, que solo Dios da. Cuando envejecemos la belleza física se convierte en cualidad y belleza interior, para la mayoría de las personas la tercera edad es invierno para el sabio la estación de la cosecha.

En los ojos de los jóvenes vemos llamas, pero en los de los mayores vemos luz; no es viejo el que pierde el cabello o el que se llena de canas, sino el que pierde la esperanza. No es viejo el que mantiene su fe en sí mismo y en Dios el que vive alegre y convencido que para el corazón no hay edad. Amamos y valoramos los muebles antiguos, las monedas con historia, las pinturas y libros antiguos;  pero nos olvidamos por completo el valor de los ancianos. Goethe concluyo el Fausto a los 82 años, Toscanini dirigió una orquesta a los 87 años, Tiziano pinto obras maestras a los 98 años, Edison trabajaba en su laboratorio a los 83 años,  Benjamín Franklin contribuyo a redactar la constitución política de los EUA.  A los 81 años; Moisés comenzó la liberación de los judíos de Egipto a los 80 años y los condujo por el desierto por 40 años.

 Entonces ¡adelante! No hay fuerza capaz de detener al que sueña. No olvidemos que nosotros también algún día llegaremos, si Dios nuestro Señor nos da ese privilegio a ser adultos mayores, y nuestras capacidades ya no serán las mismas y que ahora  tenemos, no podemos comer las mismas cosas, no podremos caminar, escuchar, ver bien o hablar claramente, ya no podremos valernos de nosotros mismos y necesitaremos de nuevo ayuda de alguien como cuando éramos pequeños.

Tratemos a los demás como queremos que se nos trate a nosotros  hoy, y  en un futuro. No omitamos jamás el respeto, amor y admiración hacia los adultos mayores. Comprendamos que ellos ya han dejado los mejores años de su vida estudiando: trabajando, formando familias, escuelas, empresas, dejando en si un gran legado para nosotros y las siguientes generaciones.

La sociedad actual por su forma de vida tiende a hacer a un lado a las personas que pierden su vitalidad y se convierten en seres dependientes.

Esta es una triste realidad a la que hay que ponerle atención y aprender a manejar con calidad humana, hay que aceptar las etapas de la vida y ser solidarios y generosos con los adultos mayores de la familia, que están desprotegidos y requiere más atención.

Se requiere de un cambio de mentalidad respecto al envejecimiento, la calidad humana se refleja en el trato digno y afectuosos a las personas mayores en:  dedicarles tiempo respetar sus decisiones y ofrecerles todo el cariño posible para que su felicidad y autoestima se mantenga día a día, es importante, que la sociedad se dé cuenta que ser mayor es una situación que probablemente a todos nos llegue; que es inevitable y por lo tanto, hay que enseñarles a las nuevas generaciones a sensibilizarse a esta realidad. Hay que enseñar a respetar la capacidad, el ritmo sus valores comportamientos, deseos y la propia organización de la vida de los adultos mayores. Claro que esto no implica estar siempre de acuerdo con ellos, pero es necesario distinguir en donde está el límite entre estar en desacuerdo, y no dejarlo hacer su vida en paz.

La vejez se debe entender como otra etapa de la vida, y no solo como acumulación de años uno de los retos de esta época es vivir más, lo cual también significa vivir mejor; y para lograrlo no importa la edad cronológica, sino el interés por la vida. La tercera edad no cierra caminos abre otros nuevos. Es la etapa perfecta para dedicarse al crecimiento personal y a tareas desconocidas.

Tengamos paciencia al verlos envejecer, así como ellos lo tuvieron con nosotros al vernos crecer, demostremos nuestro verdadero agradecimiento por todas sus muestras de sacrificio, paciencia, comprensión y amor hacia nosotros.

No importa que los días se vayan y se esfumen, si continuas  sin detenerte. No importa que en el esfuerzo, te alcance el termino de tus días. Lo hiciste y eso es vivir haciendo. Por lo tanto sueña, construye, ama, espera y no te sientas viejo.

“Pero los que esperan a Dios tendrá nuevas fuerzas; levantaran alas como  las águilas; correrán y no se cansaran caminaran y no se fatigaran”

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