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2 min
La espera
Amor |
09.11.14
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Sinopsis

Cuando un adiós es inevitable.

- Volveré.

Como odio esa palabra. Afirma que te vas, quizás por mucho tiempo, quizás por poco, pero que inevitablemente te marchas. Que agridulce es, en pena y en promesa intuida de tu regreso se divide aunque, que leve es ese pacto. La incertidumbre me desgarra, el peligro, el miedo, el terror a que no vuelvas, a que te quedes allí, en ninguna parte, tan lejos de mi.Los sonidos se marchitan en mi boca, mi garganta se niega a expresar tanto dolor y la saliva me asfixia como una soga.

- Volveré.

Por mucho que lo digas, solo veo que te alejas y mil escorpiones pinchan mi desvalido corazón. Los pajaros grises de mis ojos te pian melodías desoladas, solo ellos son capaces de pedirte que no te vayas, que no me abandones.

- Volveré.

Me lo susurras con tus manos en mis huidizas manos, tus ojos clavados en mis ojos y nubes plomizas descargan su liquido cargamento en mis mejillas hasta llegar a mis labios. Tu mano sube lentamente y acariciandome me secas las lágrimas consiguiendo que las puertas de mi pecho se abran y liberen el mar de mi tristeza.

- Volveré.

Dejas impreso en mis labios el sabor de la soledad, amargo como la hiel, terrible parasito ocupando tu lugar, te despides, me das la espalda. Siento mis manos alzarse para seguirte, pero pronto caen muertas. Mi alma grita, mi corazón estalla y mi miserable boca solo sabe callar.

Te vas, despacio, sin prisas, sin volverte. Te vas envuelto en una sabana amarillenta, la cara cubierta. La camilla resuena por todo el pasillo, siempre con la misma imperturbable música. Los enfermeros te llevan al deposito. Un ataque al corazón me dicen con solemnidad, como si se tratase de una verdad absoluta. 

Nadie me cree cuando digo que he hablado contigo hace tan solo unos instantes. Nadie me cree cuando digo que volverás. Me dan tranquilizantes, me acompañan siempre a todas partes, me peinan aunque no  también como tú, me bañan pero sus manos no son tan suaves como las tuyas. 

Piensan que en esta nueva habitación podré olvidarte y encerrada entre estas blancas paredes acolchadas, espero tu regreso con impaciencia.

 

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