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5 min
La fiel soledad.
Reales |
07.03.15
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Sinopsis

Una chica desesperada, se a encontrado en sus fines de vida tratando de suicidarse, pero al encontrarse con un hecho le hace girar su vida por completo.

Paso a paso mis pensamientos se alborotaban más, miraba a mi alrededor, lo mejor que pude percibir era esa estética que se esconde entre la naturaleza, el sonar de ella, una dulce melodía recorría mis orejas con sus suaves notas que no se pueden remplazar ni con los mejor compositores de música. Pareciese que nadie me podía ver, pasar a su lado como una hoja de árbol que acaba de caer, ni mirarme hacían, intentaba cruzar miradas con ellos para lanzarles una sonrisa y hacer que se dieran cuenta de mi existencia, pero como a un soplido de viento me ignoraban, a unos cuanto metros de ellos, me miraban y al estar cerca intentaban alejarse para no tener ni el mínimo contacto. Siempre sonrío al caminar mostrando mi gran vulnerabilidad para que nadie se escondiese de mí, al parecer nadie lo notaba y me miraban aún más de manera extraña. Llego el día en que me rendí, solía caminar con un rostro en alto y una brillante sonrisa, tan brillante que le hacía juego al sol, esos días de caminar y ser agradable cambiaron, ya no solía caminar con sonrisas, caminaba con rostro a la cintura, como si estuviese buscando algo en ese camino, algo se había apagado en mí. La gente ya me observaba, pero, solo criticaban, ya no me miraban como a ese soplido de viento ligero, lo hacían como si fuese la mas grande tormenta de aire, no querían ni estar en el mismo lado de la calle que yo, ya no le sonreía a nadie, solo lo miraba y mis ojos volvían a la cintura de nuevo, encorvada y mis manos en las bolsas de los pantaloncillos. Estaba sola, nadie era agradable conmigo, solo quería soltar ese nudo de la garganta y sollozar del dolor interno que el tiempo me había causado. Estaba mi alrededor oscuro, las estrellas pintaban hermosamente el cielo y la luna con su esplendor le daba brillo a mis ojos cristalizados, decidí sentarme en ese pequeño rincón que estaba ubicado a unos cuantos minutos antes de llegar a mi hogar, que por cierto, no habitaba nadie más que yo. Me sentía tan sola, tan vacía, en ese instante mis pensamientos terminaron con mi vida, ya no quedaba más, ya no tenía sentido alguno, saque ese pequeña navaja que siempre cargaba en mi bolso, no con fines negativos, si no por mi trabajo, la necesitaba, pero en ese momento no pensé más que utilizarla para acabar con ese dolor que sentía, ese dolor que me mataba lenta y sádicamente, quería acabar lo antes posible con eso, mientras acercaba el filo a mi muñeca caía un diluvio en mis ojos, pero, antes de hacerlo escuche un llanto no de humano, me alcé rápidamente persiguiendo aquel sonido, hasta llegar a él, ese ruido lo emitía un perro, que con solo su apariencia se pudiese saber que era callejero, su llanto era porque hace apenas unos cuanto segundos acabase de ser arrollado en una de sus patas por un automóvil, mi empatía hacia el rápidamente se apodero de mí, me agache con intención de tomarlo, él se espantó un poco, al principio no se dejó, me le acerque con tanta ternura y amabilidad que no dudo más y dejo que los tomara, lo lleve hasta mi hogar entre mis brazos. Al llegar, le vende la herida, lo alimente y le di a beber agua, lo encobije y lo lleve a que reposara esa noche completa. En la mañana siguiente, me lo lleve al veterinario a que lo revisaran y lo curaran, no me causó molestias, no tenía otros planes para ese dinero. Cuando llegamos a mi hogar, mi pensamiento de suicido seguía en pie, solo era cuestión de dejar el perro en la calle y listo, pero en el momento de ver el rostro del perro, ver esos ojos de alegría, ver que de nuevo era feliz, sabe que el al igual que yo, estaba en soledad, solo corría emocionado se me acercaba y me lamia la mano en gratitud, no pude hacerlo, no podía abandonarlo, sentiría de nuevo esa gran soledad que yo sentía, no podía arrebatarle esa felicidad, había encontrado un acompañante, algo que me hacía seguir mi camino, guarde esa navaja y me volví a mi hogar con el. Ya tenía motivos para regresar a casa cada noche, de salir junto con él, correr y reír como loca junto a él, jugar en casa, era lo que buscaba, me sentí completa y feliz, de nuevo. Sonrío cada mañana que llega a despertarme con sus brincos y ladridos, llega mis momentos de depresión, el me acompaña lamiéndome y haciéndome sonreír, cada noche se recuesta a mi lado durmiendo junto a mi, acompañándome en mis sueños. No me arrepiento de mi soledad pasada, ya que eso me trajo hacia el, y su soledad a mí. La fiel soledad.

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Soy una chica que comienza a escribir con la mente abierta, no muchas veces escribo con algo en mente, solo me comienzan a fluir las palabras y se va a travesando paso a paso una historia en mi mente, no e escrito mucho, poco a poco mis palabras irán avanzando.

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