cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

5 min
La gris presencia
Suspense |
04.07.13
  • 4
  • 1
  • 1272
Sinopsis

¿Has oído eso?

-¿El qué?

-Chsss...calla un momento. 

     Silencio.

Ambos se miran. El chico boquiabierto, ella sonriendo. 

-Cuando le cuente a mis amigas lo miedoso que eres se van a partir. 

El chico hace una mueca de asco y cruza los brazos en clara actitud defensiva. Ella se dispone a acariciarle el hombro con cariño cuando una puerta se cierra. La sonrisa se borra del rostro de ella, y en el de él las cejas se elevan.

Cuando Iván propuso pasar un fin de semana navideño en la casa de vacaciones de sus padres, en pueblo de montaña medio desierto; Marta aceptó sin dudarlo un instante. Todo había ido sobre ruedas los dos días que habían pasado allí, sólo aquella tarde de Domingo les separaba del regreso que tenían planeado emprender la mañana del lunes. Pero ahora, frente a la tímida luz que ofrece la chimenea al rústico salón de piedra, ambos empiezan a dudar. 

-¿Qué crees que...- murmura ella alarmada. El se encoge de hombros, se levanta del sofá, introduce los pies en las zapatillas de pelo de andar por casa, y se aproxima sigilosamente al pasillo. Revisa el estado de las puertas, y encoge los labios, luego retrocede unos pasos y en un nuevo murmullo informa:

-La de la habitación de matrimonio. 

La chica abre los ojos de forma desorbitada, y asustada, mira alrededor.

-¿Qué buscas?

-Un arma.

-¿Estás loca? No tiene porqué ser alguien. Las ventanas están cerradas, y las persianas bajadas, si alguien hubiera entrado tenía que haberlo hecho por aquí. 

-A menos que ya estuviera dentro... 

-No digas tonterías, llevamos aquí todo el día.

-Si pero ayer salimos, por la noche, ¿Recuerdas?

-Si, y se ha pasado la noche sobando en nuestra casa, para jodernos ahora. Venga Marta no me jodas...

-No sé...tal vez no quiera hacernos daño.

-¿PIensas que es una especie de ocupa?- ella se encoge de hombros- Tendría su lógica...ahora con la crisis. 

-Si...ocupas que se van a la montaña a vivir. ¿A meditar, no?

-Eh...pero a ver, ¿Y si es sólo algún bicho?

Ella arquea la ceja derecha como mueca de incredulidad.

-¿Qué tipo de bicho podría cerrar una puerta?

Iván niega con la cabeza, mira al pasillo, luego la mira a ella, y finalmente se suma a la labor de la chica y empieza a buscar un arma. No hay nada en el salón lo suficientemente contundente para su gusto, de modo que la cercanía de la cocina, situada de forma contigua al salón, le hace pensar en la posibilidad de recurrir a un cuchillo.

Los mira, unos más grandes, otros más afilados, algunos con la hoja verdaderamente inútil, y finalmente, se decide por uno de los grandes, de los empleados para cortar grandes piezas de carne. Luego, de forma decidida pero sigilosa, se dirige al pasillo. Marta primero le mira, luego se levanta y le acompaña. Lejos de la hoguera el frío les atenaza los huesos. Con el cuchillo en la mano derecha y la izquierda posada en la pared, Iván se detiene a la altura del interruptor de la luz, justo antes de llegar a la primera puerta: el baño. Y duda. Si enciende la luz, avisará de su presencia, pero sino lo hace tendrá que recorrer a oscuras el pasillo exponiéndose a cualquier ataque repentino, siendo excesivamente vulnerable. 

Pero un extraño sonido le saca de la confusión.  Se trata de una especie de apesadumbrado gimoteo que procede, efectivamente, de la habitación de matrimonio. La mirada de Iván se dirige de forma refleja hacia la puerta cerrada, al fondo del pasillo, enfrente, y da un ligero sobresalto cuando la mano de Marta le agarra fuertemente del brazo. 

Se acabó-piensa Iván- Un tipo que llora de esa manera no puede ser peligroso. Enciende la luz, Marta deja escapar un no que sólo cesa cuando la mano del chico tapa su boca. 

-Si...chsssss.

Da dos pasos, de puntillas. La mano del cuchillo tiembla. La izquierda sigue palpando estúpidamente la dura pared de piedra, le otorga cierto poder, y una falsa sensación de control que deja de notar cuando al tercer paso las rodillas le empiezan a temblar. El sonido del llanto es cada vez más acusado, constante...araña sus tímpanos a pesar del bajo volumen con el que se proyecta. 

Por un momento piensa en dar la vuelta, en llamar a la policía. ¿Y si es un loco? ¿Y si cambia repentinamente su estado, y se vuelve agresivo? No...la decisión está tomada, y siente que cada minuto que pasa sin abrir esa puerta, le late el corazón más rápido, y sabe que llegará un momento en el que no podrá soportarlo. De modo que, tres pasos más, y allí está. 

Posa la mano sobre el pomo de la puerta. Toma aire, y abre...la luz está apagada, pero el sonido del llanto procede indiscutiblemente de dentro. Marta le suelta el brazo y por un momento se queda paralizada.

Esta vez, Iván, delante sobre un nuevo interruptor de luz, no duda un instante, y lo acciona. La mano derecha pierde la fuerza, y el cuchillo cae de punta clavándose en el suelo de madera. La habitación estaba completamente vacía: pero el llanto emergía justo desde el centro, y se prolongaba rodeado de ausencia.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 18
  • 4.38
  • 520

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.06.20
10.03.20
13.08.19
Encuesta
Rellena nuestra encuesta