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4 min
La historia
Suspense |
25.06.19
  • 5
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  • 277
Sinopsis

El extraño imán de fascinación que puede despertar en ti el breve encuentro con un extraño

La historia

 

Realmente no sabía cómo hablar de ella, cómo expresarla, a su persona, a Ella.

No sabía cómo hablar de aquel ser vivo que cruzó por unos instantes su camino con el mío, mientras yo cruzaba la calle.

Esa persona que miraba fijamente al otro ser humano con quien estaba a punto de toparse y al que parecía no importarle la necesidad de desviar su camino.

Pude mirarla unos instantes antes de cruzar la calle, Caminaba como sin rumbo fijo, movida por una riel sobre la que parecía estar de pie y que le dictaba el rumbo a seguir.

Alta y delgada, usaba un vestido blanco con algún estampado pegado a sus curvas y unos zapatos también blancos, de plataforma, con los que a duras penas daba sus pasos.

Tenía el pelo largo rizado, enmarañado, casi como si no lo hubiera peinado en varios días.

Demacrada y ojerosa,

Por esa cara podía notar que  no sabía en verdad qué era ella, Ella, O un él transformado.

Suspenso.

Encendía su cigarrillo e iba caminando ajena a todo, concentrada en el fuego y dejando que aquella riel le llevara el camino.

Y me olvido de ella.

Pero de pronto percibo que estamos a punto de chocar de frente, que sus pasos a menos de dos metros de mí van directo a los míos y no le importa, Me mira, y me mira fijamente, Como si quisiera abstraerme y sacar toda la esencia mía. Así que yo soy quien cede, le doy la vuelta y le dejo el paso.

Nada, de nuevo vuelve a extraviarse de mi mirada, Y de mi mente.

Me dirijo a mi destino, compro, me entretengo, consumo. Divago. Y ahí está otra vez,

Aquella persona que se cruzó con mi mirada,

La veo a lo lejos. Le veo cruzar de nuevo rumbo al parque, pero ahora no hay cigarrillo ni rumbo sin destino. Ahora sabe precisamente cuál es su camino y cuál es su objetivo. Resuelta y de paso firme.

Se dirige a unas personas sentadas en una banca y habla con una de ellas, Un chico, un hombre, Alguien que ha llamado su atención y a quien decide hacerle plática pero que supongo le ha rechazado.

La veo caminar anhelante, de nuevo buscando, Primero con los hombros bajos y la mirada fija en sus pasos, Pero no le dura esa actitud mucho tiempo y yo sólo le observo.

Atrapa mi atención y ahora me pregunto quién será ella, O quién es él si es que acaso estoy en lo cierto.

Sigo pensando en ella y me pregunto ahora ¿Cómo se llama? Le invento un nombre, Clementine viene primero a mi mente, Lo descarto, Lola, Sandra, No, No, Ninguno me agrada para ella. Ninguno le pertenece así que no me convencen. Siento que es mejor así, dejar sin revelar el misterio de su nombre y de quién es ella en lo público, pero no en esencia.

¿Qué busca?

La observo platicando con un hombre nuevo y le invento una historia, Quiero contarla, a Ella, Saber de Aquella Persona, Percibo cómo aflora ese afán de contar de ella. Revelarla.

Así es su misterio que ha cautivado mi mente. ¿Acaso alguien que ofrece sexo? ¿Busca quién le facilite dinero? ¿Estará acaso trabajando? ¿O busca compañía?

 Y me la imagino en esas novelas rosas, cursis y policíacas en donde al final el misterio que se manifiesta es el de que la han asesinado por una vida ilícita, licenciosa, Y de ahí la historia es una novela policíaca. Pero no, demasiado trillado, no es esa Ella, La historia se rebela a ser contada y a que yo la resuelva.

Así que ahí la tengo, una historia virgen que halló hueco en mi cabeza, Una historia que quiero contar quizá desde que se cruzaron nuestros caminos y que ella me escogió como su refugio.

Pero no tengo su historia, no tengo su esencia. Sólo tengo su anhelo de contarla quizá para que no desapareciera.

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Francamente media loca, diría bipolar, amante de la buena vida, de las experiencias y de las aventuras (y de los gatos). Que intento hallarme a través de mis relatos, o quizá perderme en ellos. Fantasiosa, demasiado fantasiosa quizá. En donde todo puede ser un punto de encuentro y desencuentro pero nunca un punto final. O quizá sea sólo parte de mi obsesividad.

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