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11 min
LA LEYENDA DE MALAK
Fantasía |
02.01.15
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Sinopsis

LA LEYENDA DE UNA GUERRERA QUE LLEVO TARTESIA Y LA ATLANTIDA A LO MAS ALTO

PRÓLOGO

(LA GUERRA DE LOS MIL AÑOS)

 

En el principio de los siglos, cuando los dragones eran los amos y señores del cielo, existía una gigantesca isla más allá de Las Columnas de Hércules.  La enorme isla era conocidca como La Atlántida; y, en ella, dragones, elfos, minotauros y humanos convivían en armonía y paz bajo la benévola y protectora mirada del Dios Archón (el Dios Supremo Atlante).  Pero el Dios Ydor (Dios de los mares y océanos Atlantes y hermano del Dios Chaos, el Dios creador de La Atlántida y el padre del Dios Archón, que tenía viejas rencillas con el Dios Chaos y estaba celoso del inmenso poder del hijo de su hermano) se alzó en rebelión contra el Dios Supremo.  Con Ydor se aliaron los elfos y los minotauros; por lo que la Diosa Apollymi (Diosa Atlante de la vida, la muerte y la sabiduría; y la esposa del Dios Archón) los maldijo transformándoles en criaturas de las sombras.

Los elfos y minotauros rebeldes formaron hordas de pillaje y, apoyados en las villas y aldeas costeras por criaturas de las profundidades marinas enviadas por Ydor, se dedicaban a saquear y arrasar los tranquilos poblados Atlantes; dando el inicio a una larga, sangreienta y cruenta guerra; que, con el paso de los siglos, iría a ser conocida como "La Guerra de los Mil Años".

 

I

(EL ORIGEN DE MALAK)

(980 AÑOS DESPUES)

 

En una pequeña aldea (situada a dos días de Kanosis, la capital de La Atlántida, entre un sinuoso y cantarín arroyuelo y un frondoso bosque) parecía que el Dios Misos (el temible Dios de la guerra Atlante) se había apoderado del paisaje en un dantesco cuadro de sangre, muerte y destrucción.  Las hordas rebeldes habían tomado al asalto la pacífica aldea y, obedeciendo a sus salvajes instintos, habian pasado a cuchillo a sus habitantes para luego prender fuego a la aldea.

Krán, la joven dragona líder, descendió de las nubes guiada por Bandik, el gran Chamán Atlante.  Bandik exploró la zona y se encontró con una mujer muerta que tenía entre sus brazos a una pequeña criatura de pocos días que, milagrosamente, se había salvado de morir degollada.  La criatura estaba envuelta en ricas y finas telas trraídas desde lejanas tierras por los comerciantes y navegantes Fenicios (lo que hablaba de su regia cuna) y no dejaba de llorar de hambre.  El Chamán se apiadó de la criatura y, al cogerla entre sus brazos, descubrió entre sus ropajes un pesado medallón de oro macizo que tenía grabado, en su anverso, un dragón rampante y un torreón en llamas; y, en su reverso, una leyenda escrita en lengua Tartessa.

Por aquel entonces había en La Atlántida una profecía que decía que "Sólo una guerrera de fuego venida de otras tierras, conseguiría derrotar a Ydor y sus secuaces; y, de esa forma, traer la tan deseada Paz a la isla".

Comprobando que la pequela criatura era en realidad una dulce y preciosa niña, con unas traviesas y graciosas guedejas de rizados cabellos del color del fuego sobre su cabeza (lo cual no era nada habitual entre los Atlantes; por regla general de cabellos lisos y oscuros) y una curiosa mancha en forma de fresa entre su espalda y su cuello, Bandik se guardo el medallón y, con la pequeña entre sus brazos, subió a lomos de Krán recomendando a la dragona que volara con cuidado; pues, en esa niña, quizás estuviera la salvación y el porvenir de La Atlántida,

Krán así lo hizo; y cuando llegaron a lo más profundo del bosque, donde estaba la humilde cabaña del Chamán, este ordeñó a una cabra para alimentar a la pequeña y se la confió al cuidado de la dragona.

Los años fueron pasando y la niña, a la que Bandik llamó Malak (que, en Atlante, significa "Cabeza de Fuego") en honor del color de los rizados cabellos de la pequeña, fue creciendo.

Siguiendo las instrucciones del Chamán, cuando Malak cumplió los diez años, Krán se la llevo a la fortaleza de Orek "El Invicto"; uno de los más famosos y bravos guerreros Atlantes; (sólo superado por Rak; un mitológico y legendario guerrero ya fallecido que fue muy famoso en su tiempo por su valentía, destreza con la espada y su bravura en el combate y del que Orek tenía un entrañable recuerdo; pues en sus ya muy lejanos años jóvenes, cuando el viejo guerrero no era más que un simple miliciano, tubo el gran honor de estar bajo las órdenes de Rak; y este le distinguió con su amistad) para que Orek adiestrará a la chiquilla en el manejo de la espada y la instruyera en el muy noble arte de la guerra.,

Malak estuvo con Orek durante seis años y, cada día, la chica crecía más en su destreza con la espada (en numerosas ocasiones la alumna supero y venció a su maestro en torneos, justas y combates) y en belleza; pues, a los dieciséis años, Malak se había convertido en una joven singularmente bella.  Ella tenía una larga, sedosa y rizada melena roja como el fuego que la llegaba hasta la mitad de la espalda y unos hermosos ojos, entre grises y verdes, que armonizaban a la perfección con un rostro decididamente atractivo y un bien modelado y esbelto cuerpo,

El día de su décimo sexto cumpleaños Krán regresó a por ella y Orek entregó a su joven alumna a Istak (una mítica, legendaria, sagrada y maravillosa espada; que, según contaban las viejas lenguas, el mismísimo Dios Misos forjó con sus propias manos para entregársela a Rak; y, con el paso de los años, este a su vez, sintiendo ya muy próxima la hora de su muerte, se la traspasó a Orek)

Malak se enfundó la espada, se despidió de Orek agradeciéndole su hospitalidad, dedicación y las atenciones que tuvo con ella y subió a lomos de la dragona; que alzo el vuelo para encontrarse con el Chamán.

Cuando Malak y Bandik se encontraron la chica corrió a abrazar al único hombre al que ella consideraba, reconocía y respetaba como a un padre; pues Malak no conocía otro padre que no fuera el Chamán,  Después de los saludos y abrazos  Bandik narró a su joven pupilas como fue su primer encuentro con ella y la entregó el medallón.  El Chamán la comunicó que ella tenía que partir hacía Janosis; y, una vez allí, entrar a formar parte del ejército del Rey Orak III (Rey de los Atlantes) y la entregó una armadura mágica; que la protegería y la haría sanar al instante de cualquier herida y un papiro en el que Bandik había escrito unas líneas de presentación de Malak para el Rey.

A Krán la encomendo que sirviera y protegiera a Malak, como antes había hecho con él, y entregó a la dragona una coraza esmeralda (la máxima protección para dragones),

Cuando Malak, a lomos de Krán, ya volaba por los cielos Atlantes el Chamán recogió leña seca del bosque y la amontonó formando una hoguera.  Bandik puso una marmita con agua sobre la hoguera; y, con un gesto de sus dedos, la prendió fuego comenzando a recitar extrañas invocaciones mientras añadía hierbas, muerdago y líquenes del bosque recolectados la noche anterior a la pálida luz de la luna llena

Cuando el agua de la marmita comenzó a borbotear el Chamán alzó sus brazos mientras un viento huracanado comenzaba a aullar.

- ¡Por el divino y poderoso Dios Archón!; ¡ Por el Dios Chaos, Dios creador de La Atlántida!; ¡Por el espíritu de Rak!; ¡Por el temible Dios Misos! - conjuró Bandik con voz de trueno - ¡De criaturas de las sombras y la la Diosa Simfora (Diosa Atlante de la muerte) proteged a Malak!

La noche ya había caído sobre La Atlántida cuando el Chamán regresó a su humilde cabaña,

 

II

(EN LA CORTE DEL REY ORAK)

 

Cuando Malak llegó a Kanosis se dirigió al castillo de la villa, dejó a Krán en una dragonera y se presentó ante los Soberanos entregando al Rey el papiro de Bandik.

El Rey desenrolló el papiro y fijo sus ojos en el.

 

"Majestad: con estas líneas os quiero presentar a Malak para que os sirva con honor para mayor gloria de La Atlántida.

 Sabed, señor, que en vuestro reino existe una profecía que narra que, sólo una guerrera de fuego venida de otras tierras consegirá vencer a Ydor y sus huestes; y, de ese modo, traer a vuestra isla la tan anhelada Paz.

 Mi señor: hay evidencias de que Malak no es Atlante (basta que reparéis en sus rizos y el color de sus cabellos) y en los últimos seis años  ha estado adiestráqndose en el manejo de la espada (y, en numerosas ocasiones, la alumna aventajó y derrotó a su maestro en torneos, justas y combates) por el gran Orek "El Invicto".

 Quedo al servicio de su majestad; que el Dios Archón le libre de la Diosa Simfora por muchos años

 Vuestro humilde y fiel siervo

ELGRAN CHAMÁN BANDIK"

 

Cuando el Rey finalizó la lectura del papiro levantó su vista y la clavó en Malak

- ¡Buenos tutores te avalan! - exclamó el Rey complacido - En cada rincón de mi reino más de cien mil lenguas se alzan para alabar y ensalzar las hazañas, proezas y victorias del gran Orek "El Invicto"; y, en cuanto a mi gran amigo el gran Chamán Bandik, goza de toda mi confianza y sé que jamás me traicionaría... ¡Espero que tú también seas digna de ella!

- Haré todo lo posible; y lo imposible, si es necesario, para serviros con honor; mi señor - dijo Malak haciendo una reverencia - Considerad que Krán, mi dragona, y yo misma estamos a vuestra entera disposición,

- ¿Pero como es posible que siendo mujer, tan joven y tan bella te quieras dedicar a batallar? - preguntó la Reina Iris.  La Reina Iris no era Atlante; ella era la hermana de un Rey Tartesso desposada con el Rey Orak por meras "Cuestiones de Estado"; pero enamorada de él

- Desde los diez años he sido adiestrada en el manejo de la espada por el gran Orek "El Invicto", mi señora - contestó Malak haciéndola otra reverencia - Él me enseñó a amar el muy noble arte de la guerra.

- Sí - afirmo el Rey Orak jugueteando con el papiro de Bandik que aun tenía entre sus manos - Este papiro confirma cada una de tus palabras... ¡Muchacha: dirígete a la guarnición  de la tropa, presentate añ Capitán Dok y transmítele de mi parte que, es mi deseo, que tu formes parte de mi ejército!.

Malak se despidió de los Monarcas con una gran reverencia; pero, antes de cumplir las órdenes del Rey, visitó unos minutos a Krán en su dragonera.

Cuando Malak llegó a la guarnición de la tropa preguntó a un soldado por el Capitán Dok; y, cuando le dikeron quién era y le vio, el corazón de Malak dio un triple salto mortal y sintió como si miles de mariposas volaran en su vientre.   Dok era un apuesto y musculoso muchacho de unos veintipocos años; que, tuvo la virtud, de hipnotizar el corazón de Malak y de hacerla sentir nuevas sensaciones y dulces y maravillosos sentimientos

Malak se tomó unos instantes para recuperarse de la impresión y poder calmar a su alocado y joven corazón y luego se presentó ante el Capitán

 

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