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14 min
La llamada de la parca
Terror |
27.02.15
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Sinopsis

Relato de terror suspenso... paranoica desesperación de no saber si es verdad la llamada indicando la fecha y hora de su muerte.

Son las 23:45, me quedan solo 15 minutos de vida. Sé que he tenido la fantasía de imaginar lo que podría sentir en este momento: ver mi vida pasar en segundos, pensar “por fin sabré lo que hay después de morir”, llorar por seres queridos y tantas estupideces que nos pintan las películas. Pero no, lo único que tengo en la cabeza es ese momento, hace 6 días atrás, donde mi epitafio era detallado con sus respectiva fecha y horario ante mis ojos. He tirado cualquier objeto cortante o cualquier cosa que sirva para matar, quedando solo esperar… esperar que el tiempo corra y llegue la hora señalada.
 Quiero, juro y le imploro a Dios que esto sea una estúpida broma, pero mi puta cabeza hace lo que ella quiere. No puedo dejar de caminar, de golpear las cosas y me impacienta aún más que Neik no llegue. Ni bien pensé en eso, la alarma de seguridad que había puesto durante la semana por protección se activó y en la cámara estaba él. Le abrí.
Llegó demasiado agitado -Discúlpame amigo, pedaleé lo más rápido que pude. Es que estaba buscando información sobre lo que te pasó, y quería asegurarme de que sea cierto  y si puede haber una solución.

-No hace falta, con que estés vos me siento más seguro.- y de verdad lo estaba. –Faltan 13 minutos según mi reloj.

-Está bien, pero no creo que sea verdad, he buscado y no he encontrado nada- mientras meneaba la cabeza de un lado hacia el otro.

-Pero yo sí lo encontré y es que hay muchos detalles que no te he contado. Por ejemplo, lo que escuché en esa llamada- Con solo recordarlo sentí como un pedazo de hielo descendía por mi espalda y erizaba toda mi piel – El porqué de que no salí durante los últimos tres días, los sueños que tengo, la observación constante que siento, mi horrible reflejo, el olor putrefacto que siento constantemente- A cada palabra sonaba cada vez más paranoico y enojado.

-Te estás obsesionando demasiado amigo, todo el mundo tiene un celular y hay cien millones de personas que pueden hacerte una broma así.- hablaba como si fuera todo un sabio, y me comenzaba a dar rabia, porque se notaba que para él esto era una estupidez.

-¡No! ¡Tú no sabes lo que he pasado! No sabes lo escalofriante que se siente que te llamen a las tres de la madrugada con un numero privado, y que al atender solo se escuche muy a lo lejos, horribles chillidos y alaridos desesperantes, terribles pitidos psicodélicos, uñas que quieren clavarse en el metal con ese sonido hiriente, lastimoso, que te perfora los oídos aún cuando apenas es perceptible y que de no soportarlo, obligado por mi cabeza tenga que cortar. Y luego a los segundos un mensaje de texto sin remitente ni nada, solo 12 malditos números 121120142359. Totalmente desorientado y asustado, tratar de buscar cualquier explicación y después de 2 horas desesperantes, me estaba calmando, creyendo que era todo una broma, pero en la última página de internet, mi suceso, detalladamente explicado y con la información de que ese código…  ¡no es nada más y nada menos que la fecha y horario exacto de mi muerte! 12/11/2014 23:59. ¡Pero no, obvio! Tú no sabes lo que es eso, es más ni siquiera puedes imaginártelo ni por un puto minuto.- Me estaba enloqueciendo de locura y bronca, la saliva me caía por un costado de la boca mientras escupía todas esas palabras y ese estúpido solo me miraba.

-No Meiton, estás agarrando mal las cosas- Dijo el muy desgraciado.

-¡Espera que aún no he terminado pedazo de mierda, ni respeto a escucharme tienes! ¿Crees que me lo estoy tomando muy en serio cuando simplemente es una broma? Y dime como te sentirías vos que después de eso, tus sueños sean de un terror tan, tan… abismal, donde escucho gritos y llantos desgarradores acercándose, ver solo oscuridad, pero no porque este ciego o sea simplemente soñar sonidos, sino porque el lugar es totalmente oscuro. Los gritos y los llantos desgarradores se acercan como si fuesen multitud, pero no puedo verlos… se acercan y se acercan cada vez más, solo puedes agacharte y hacerte una bolita en el medio de la nada, como si eso serviría para algo, pero es lo único que puedes hacer como para protegerte, porque al caminar no vas a ningún lado, permaneces en el mismo sitio. Y cuando esos alaridos los sientes al frente tuyo, a centímetros, miles de manos, cubren cada superficie de tu cuerpo, arrancándote con sus frías y oxidadas uñas, todo lo que han podido agarrar. – Lágrimas de desesperación y desolación caían por mi rostro- Aunque sea solo un sueño el dolor es totalmente real, y el trauma aun más. Sientes como miles de dedos se clavan en todo tu cuerpo, y como toda la piel se va estirando y desgarrándose, sin siquiera poder gritar, porque tu boca está llena de dedos, agarrándote la lengua, además de los ojos y todo lo que te puedas imaginar.- Me le acerqué a centímetros de la cara y como si fuera  una convulsión de vomitar algo, largaba toda la historia, palabra tras palabra, casi sin respirar.

-¿Qué mierda quieres entonces? Me voy, no tengo ninguna necesidad de aguantarme esta estúpida fantasía, cualquiera puede tener pesadilla, ¡y déjame de gritar quieres! porque el que va a matarte voy a ser yo. ¡Maricón!- Podría haberme asustado con solo la palabra muerte, pero me dio más ira aún y seguí hablando con los dientes apretados.

-Aún no terminan los detalles ¿no te has preguntado por qué no me peino ni me arreglo más como antes? No puedo ni siquiera verme al espejo porque veo mi propio cadáver, mi rostro todo en carne viva: sin el labio inferior, sin la mitad de la pera, sin pómulos, con los ojos bien saltones porque no tengo párpados y mucho menos orejas ni pelo. Además, los primeros 3 días a donde salía solo veía muertos, cadáveres colgando de las plantas. En el mismo salón el miércoles tuve una alucinación, donde el profesor de biología se convertía en la parca, con su conocida túnica negra y su oz. Dentro de la túnica, desde una negrura infinita,  salen cientos de manos arrancándome toda la piel de la cara hasta dejar solo hueso. Luego como ya sabes me desmayé  De ese día decidí no salir más hasta que llegara este momento.- Comenzaba a calmarme, no por auto control, solo porque vi la hora y faltaban solo 7 minutos.

 Él solo me quedó mirándome atreviéndose a decir –Amigo acuéstate y descansa, te estás volviendo loco.- Ahí la furia como un fuego comenzó a subir a mi cabeza y le pegué una trompada. Cayó al piso y me quedé parado al frente de él esperando el contraataque, pero no dijo ni hizo nada, solo se fue.

 Y acá quedé, absolutamente solo, a tan solo 5 minutos. Parado en medio de la habitación, absorto sin pensamientos. Tantas cosas para pensar y no me puedo concentrar en ni siquiera una. Ojalá podría haberme controlado, me siento demasiado solo y desprotegido. Pero… ¿Será todo un juego de mi cabeza? No puede ser, jamás tuve ninguna alucinación, siempre fui tan recto en mis cosas que nunca hubo un desequilibrio en mi vida y mucho menos en mi mente. Pero ahora, pareciera que estuviera en una montaña rusa, todo va tan rápido, todo se mueve y no puedo hacer nada para controlarlo. La cabeza me da vueltas, náuseas, dolor de panza, de ojos, de cuerpo, que solo dejan arrodillarme y agarrarme la cara. Pero la vida es lo que en verdad me duele, pareciera que ella si sabe la verdad… La desesperación comienza a llenarme el alma y a aturdir mis oídos, no hay refugio, no hay paz, no hay compasión, solo ruido escucho en mi corazón. Golpeo la cabeza contra el suelo, pero nada hace callar toda esta tempestad atacando mi ser.

¿Pasaré estos cortos…? ¡Mierda! ¡Solo 2 minutos faltan! Y creo que la locura y toda este caos me acabará antes de tiempo. ¡Dios! ¡Si es que existes tráeme paz, no puedo más, no quiero morir! No puedo ni siquiera sostener este sollozar, ya no me quedan fuerzas para sostenerme intacto, la paranoia me consume en una situación tan absurda y tan delirante.

 Gateando comencé a ir hacia la cocina, abrí un cajón para ponerle fin a este sufrimiento, a esta tortura. Siento como mi alma se desangra, se convulsiona en desesperada confusión. Pero en el cajón no hay nada ¿Por qué tiré todo? ¡Maldición! Me senté en un rincón de la cocina, puse mi pera entre mis rodillas y abrazaba mis piernas. Mientras cerré los ojos me hizo recordar a como estaba en el sueño, me encontraba en la misma posición y la misma situación de invidencia. Y en mis pensamientos, mientras me encontraba apretando mis ojos tratando de acallar la locura, las voces de sufrimiento se hicieron presentes. ¡No, por favor no! Y cansado de todo me entregué. No quise abrir los ojos por miedo de ver los dueños de esas manos, ya es suficiente, hasta acá lle… La puerta principal es tocada. Como el peor susto, abrí mis ojos y me paré igual de rápido. Miré la puerta, miré la pantalla de la cámara de vigilancia y no había nadie. Vuelven a llamar tocando la puerta y no sé si son mis oídos, mi cabeza o qué, pero los alaridos de mis sueños y de aquella llamada están presentes como música de fondo al terror más profundo que jamás nadie podría vivir. Golpeo la pantalla, se muévela imagen, pero sigue sin verse nada, además la alarma sensitiva no percibió nada. La golpeo otra vez y se apaga. Entonces me paré al frente de la puerta, esas voces y esos ruidos se hacían más fuertes. Me quedé estupefacto, el picaporte empezó a moverse. La puerta se abre y yo sentía como mi peso se hacía demasiado grande y casi no podía mantenerme de pie, porque al abrirse la puerta fue como si esos aullidos de torturas se hubiesen librados, se sentían muy claros y cercanos. Cuando la puerta empieza abrirse muy lentamente suena el celular. Pero lo escuchaba muy a lo lejos, como si sonara fuera de un pesado sueño. Meto mi mano en el bolsillo sin apartar mi mirada de la puerta y digo un hola sin aire.

-¡Tenías razón Meiton, todo es verdad y hay una solución, tienes que reenviar el mensaje de texto a cualquier otro número!- Escuché las palabras muy claras, pero mi mente estaba absorta y atrapada en otro lugar, con no se qué parte de yo mismo traté de ponerme el celular frente a mí para mirarlo, pero lo veía borroso, fuera de foco, mi vista estaba fija en esa puerta que se separaba del marco y las voces que perforaban mis oídos. Trataba de apretar los botones de memoria. No sé qué mierda me pasa, parece que mi yo estuviera dividido en dos y solo una pequeña parte es consciente de la posibilidad de salvarse. Apreté los botones como pude y escuché el sonido de confirmación de entrega del mensaje y todo se silencio y mi cuerpo como un títere que se le cortan los hilos cayó al piso.  

 Al despertar ya era de día, todo era tranquilidad, sentía como todo mi cuerpo estaba aliviado, mi mente en plena lucidez como siempre y mi alma tranquila. Lo primero que hice fue ir a tirar el celular al inodoro sin mirar a quién había enviado el mensaje. Mientras comencé a recordar vagamente un sueño muy borroso, donde solo recordaba un gran cubo negro y dentro de él estaba Neik arrodillado tapándose los oídos. Lo hubiera llamado antes de tirar el celular.

 Comencé a caminar hacia su casa y me sentía tan lleno de vida, como si me hubiera rejuvenecido, como si hubiera salido de una pequeña jaula.

 Llegué a su casa, golpeo y al abrir saludé muy felizmente, pero la mamá de Neik hizo una cara de repugnancia al verme y solo dije -¿Neik está?-

-¡¿Dónde estuviste vos pedazo de mierda?!- me responde gritando totalmente enojada como forma de desahogo.

-En mi casa ¿Por qué?- Totalmente confundido y ofendido.

 Ella quebró en llanto -Anoche estuvo desesperado llamándote, tratando de comunicarse con vos y por alguna razón no quería ir a tu casa, no quería salir, pero a la media noche salió de su habitación demasiado calmado, lo noté hasta estúpido, pero creí que estaba dormido. “Voy a la casa de Meiton” es lo único que dijo y si hubiese sabido lo que le iba a pasar no le hubiese permitido salir.- lloraba a gritos

-¡¿Qué le pasó?!- grité con mucho miedo. Y Salió detrás de ella el padre de Neik abrazando a la esposa. Como en otra parte, con la vista perdida, como si estuviera en un shock muy fuerte. Habló de una forma muy monótona, mientras palmeaba sin ganas el hombro de la mujer.

-Encontraron su cuerpo en un callejón. Estaba todo despellejado, era prácticamente el esqueleto manchado de sangre y partes de carne pegado, con algunos órganos. Nadie sabe quién ni como fue, pero pareciera que usaron pinzas o cuchillos oxidados y desafilados.- Al terminar de decir esto hizo un paso atrás con su mujer y cerró la puerta.

 Mis rodillas tocaron el suelo, al igual que mis lágrimas. -¡No puede ser!- Le di mi sentencia de muerte a él, y me sentencié a mi mismo a una vida de remordimiento, sufrimiento y soledad. –No no no no no no, no puede ser, no no no no. El sueño era real- Y como un baldazo de agua fría, todo el dolor, la confusión y la paranoia volvieron a mí, dejándome totalmente desorientado, con un dolor sin fecha de vencimiento.

 Al final, creo que, por más duro que parezca, lo que nos toca es lo mejor que nos puede pasar. Ahora no le temo más a la parca, ahora me temo a mí mismo, que una parte de mi haga justicia por mi mejor amigo. ¿Qué hago? ¿Continúo con esta triste historia con su fin aún más trágico o dejo que el destino mismo haga lo que él quiera a este fin incierto que de todos modos será un fin?
 Irradia demasiada luz mi sonrisa en el reflejo de la cuchilla.
 Temo a mis ojos en ese espejo.
 Ahora a mi único ojo.
 Ya no puedo ver.
 Ja ja ja…
 Dulce… dulce sangre desciende por mis pómulos hacia mi boca.
 Malditos alaridos.
 Bello silencio.
 Bella oscuridad.
 Bello fin.
 A…diós. 

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    Relato de terror suspenso... paranoica desesperación de no saber si es verdad la llamada indicando la fecha y hora de su muerte.

    No me gusta explicar mis escritos, pero en esta oportunidad debo hacer una excepción. Este relato es la pura inocencia de un niño, donde fueron extraído sin ninguna modificación de su diario íntimo, donde le escribía a un tal Spok y este le respondía con exactamente la misma letra como una conversación normal, pero todo mediante escritos en el ya mencionado diario. El lógico interrogante: ¿Quién es Spok? Ya queda a su criterio, si se trata de un ser imperceptible, un demonio, un amigo imaginario o quizás la misma mentalidad del niño partida en dos, para auto aconsejarse y no sentirse solo. Buena lectura…

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Podrías marcharte sin dejar aroma alguno, podrías irte sin que pueda percibirte. Pero... no hay nada más satisfactorio que una valoración, no hay sentimiento más solemne que ser contemplado, no hay melancolía más dulce que una buena corrección, ni nada más gratificante que ser recomendado. Por eso, si en mí encuentras cosas como estas, házmelo saber y si tienes algo tuyo que recomendarme, no dudes en hacérmelo ver. Tan solo unos clicks nos separan de ser feliz.

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