cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
La manzana de la discordia
Fantasía |
29.01.16
  • 5
  • 2
  • 1020
Sinopsis

Un coche se detiene frente a una casa con luces de neón

 

La manzana de la discordia.

Detuvo el coche en el arcén, frente al camino que llevaba a la casa de piedra y adobe que se veía a cierta distancia, una casa que, a pesar de la modernidad de las luces de neón que parpadeaban sobre su doble puerta de madera, había vivido tiempos mejores. Paró el motor, apagó los faros y descendió del coche; una lechuza ululó a lo lejos acompasando su voz al chisporroteo y al zumbido de abejas afónicas de las luces de neón. Miró a lo lejos, siguiendo la indicación que le marcaba ese índice de asfalto recto e inacabable que la luna llena resaltaba. La carretera le llevó a un horizonte roto abruptamente por el perfil tétrico de un altiplano irregular en el que unas luces dispersas indicaban la presencia de una pequeña ciudad.

La señora cerró la portezuela del coche con precaución para no hacer ruido, cruzó la solitaria carretera y siguió el camino de tierra que llevaba a la casa. Una pequeña ráfaga de viento le hizo sujetarse el elegante sombrero que cubría su cabellera delicadamente peinada, sus zapatos de tacón no eran el mejor calzado para caminar por aquella superficie, pero ella, avezada en caminar con ellos, mantuvo su porte altivo y orgulloso a pesar de que nadie la veía.

Llegó a la casa y recorrió su perímetro hasta que encontró una ventana semiabierta y miró a través de ella. En el interior un espejo de cuerpo entero reflejaba la belleza desnuda de una mujer joven que se acicalaba con esmero. La señora no pudo evitar un rictus de admiración y tentada por ver un poco más asió la ventana e intentó aumentar su campo de visión, pero uno de los goznes gimió alertando a la muchacha.

La joven, sorprendida, dejó los aceites que  estaba aplicando a su cuerpo, se dirigió al perchero, se arropó con una bata y se calzó las alpargatas que tenía junto a ella y se dirigió hacia la ventana.

-Madre ¿Qué hace usted aquí?- dijo al ver a la señora.

-Quiero hablar contigo, quiero que volvamos a ser amigas. ¿Puedo pasar? mira, te traigo manzanas de nuestro huerto, de esas de aquel manzano que tanto te gustaban de pequeña. ¿Quieres una?

La muchacha miró desorientada a su madre y dubitativa cogió la manzana que le ofrecía, el aroma dulzón la devolvió a su infancia, no pudo evitarlo y la mordió. Inmediatamente cayó dormida.

La señora ya no necesitó reprimirse y abriendo la espita de su odio comenzó a reír estruendosamente, acababa de terminar con la competencia y ella seguiría siendo la preferida de los caballeros de aquella ciudad.

 

 

 

 

 

 

 

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Que raras son las mujeres, ¿verdad Adán?
    De cuento a la extrema realidad. Buen relato.
  • Llego a casa después de haberte asesinado como quince o veinte

    Salud bucodental imprescindible

    Ella salió de la ducha y volvió a la habitación en busca de su ropa

    Julián se despierta y se masturba.

    Hace un tiempo un avión en el que viajaban escolares que regresaban a Alemania tras un intercambio con alumnos de una población de Barcelona, se estrelló y murieron todos ellos junto a otros viajeros. Las autoridades de ambos lugares no tardaron en realizar homenajes y minutos de silencio merecidos y lógicos. Al mismo tiempo miles de refugiados se ahogaban intentando cruzar el mediterráneo, nadie les homenajeaba. No hubo para ellos minutos de silencio. Simplemente morían. Este es mi pequeño homenaje y mi grito de esperanza.

    Un coche se detiene frente a una casa con luces de neón

  • 7
  • 4.8
  • -

Escritor escasamente publicado y abundantemente impublicable

Tienda

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
10.03.20
13.08.19
Encuesta
Rellena nuestra encuesta