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2 min
La melodía de la melancólica.
Varios |
14.04.15
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Sinopsis

¿Qué quiero hacer de mi vida, qué pienso hacer de mi vida, qué es lo que quiero hacer de mi vida, con mi vida?

  En el frio boreal de la Antártida me encontraba. No tenía la razón de ser que quería. Veía la aurora boreal: que lindo. Durante toda mi vida no me preocupaba por las faltas, los abandonos que a mi vida acontecían a cada momento. Pero hoy era diferente, siempre calmo fui pero hoy era diferente. Podría haberme mantenido sereno pero por alguna razón en particular tenía ganas que el pavor y fervor de las emociones se liberaran por la caliente sangre que por mi cuerpo recorre a través de tantas venas, arterias y capilares: por toda la carne. La piedra preciosa había extraviado, la quería encontrar. Descongele los polos y vacié los mares. Destruí todo un planeta por un egoísmo caprichoso de querer dejarme llevar por el éxtasis de hormonas que hacían sentirme vivo como nunca, el odio y la rabia nunca antes habían sido tan presentes. Eventualmente sabía desde el génesis que todo tendría que acabar, todo finalizaría y terminaría; incluso mi irreflexiva manera de actuar y concebir pensamientos. Cuando calmo estuve por fin, lloré, pero no por lo que había acometido, sino porque ya no había nadie que me viera llorar. 

   

  La muerte se acercó, con su guadaña dio la estocada final a mí ya exhausta, casi extinguida, alma. Cuando la muerte recogió a su última presa se detuvo, miro a la derecha e izquierda, arriba y abajo, delante y detrás: ya no había ningún suspiro final al cual asistir. Contemplo devuelta por primera vez desde su creación a la madre tierra, incluso ella estaba muerta. Triste la muerte rodeo al mundo entero con su incorpóreos brazos, con ambas manos sujetaba fuertemente de polo a polo y de ecuador a ecuador. -¿Qué te han hecho tierra mía, realmente eres tú?, tan irreconocible te encuentras ya, tan diferente al tiempo del jardín del edén-, la muerte lloró pero para lástima de ella no iba haber ningún verdugo que con una guadaña le diera cese a su existencia; estaba sola... para siempre, por toda la eternidad...

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