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3 min
La Metáfora del...
Reales |
01.10.15
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Sinopsis

De manos que no alcanzan.

Un reloj en lo alto de la pared. Recopila segundos en paquetes de minutos para macharlo todo cada hora con un pequeño martillo de hierro, martillito que choca contra el del oído.

El reloj ama lo que hace, se nota porque no falla ni un ápice, y cuando lo hace no es culpa suya, señalando hacia el culpable con su péndulo: las pilas. Y duran y duran hasta que se acaban; como todo, bien lo recuerda el reloj, bien lo sabe quien lo observa, casi un admirador.

Ese reloj insistente que cada hora retuerce el aire con vibración. Campanadas desde un punto diminuto que a lo lejos hacen pensar en un campanario. Golpes de metal que rebotan en lo real y la imaginación. A la larga se idealiza su tallido hasta la costumbre, sucediendo en ocasiones el deseo de acelerar su llegada y en otras en huir del aborrecimiento.

Unas manos golpean por debajo en la pared.

Aquel reloj que no se va como su resonar. Las manecillas, ¡qué pacientes! Casi manos reales que recogen y recogen segundos, átomos que si se partieran descubrirían sus décimas como partículas.

Las manos golpean por debajo. Casi alcanzan el reloj.

Por ese reloj se puede llegar a matar si no se tiene cuidado. No es por el reloj en sí, es un objeto que si mata es de contundencia, sino su concepto que lo abarca todo. Es fiel porteador; emisario; elegido del peso más grande que a la larga soporta el hombre.

Y las manos rozan la base del reloj. Un aire es expulsado a presión. Piel enrojece.

Tic, tac, tic, tac… es la voz del amo de las agujas, experto a su vez en precisarlas y clavarlas en cada número, línea y compas de la mente. El tic-tac es el padre de la música, ausente sin embargo en esa sala donde unas manos golpean la pared sin cesar, casi pareciendo que después lo hará una cabeza.

Aquellas manos insisten, al ritmo de cada tac. El tac de un corazón acelerado… ¿son acaso los relojes objetos que imitan también al corazón? ¿Son el engaño del hombre, de ese hombre que golpea sin alcanzarlo? Un pobre ser que sufre de enanismo, y no sólo en lo físico…

Tic, tac, tic, tac… no te preocupes, tarde o temprano se detendrá, aunque quizá ya sea demasiado tarde.

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Músico, escritor y guionista de cómics. Y, por fin, con primera novela: http://bit.ly/UnDiaPerfectoparaElis

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