cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

5 min
La mujer de hielo o supernova
Amor |
18.11.14
  • 5
  • 2
  • 580
Sinopsis

En la vida hay corazones que gozan de mayor suerte que otros. Algunos llegan a amar hasta el final de sus días, pero otros no son tan afortunados. Este es el resumen de la vida de un corazón abandonado.

El corazón es el Sol de nuestro sistema personal. Puede llegar a irradiar tanta luz y calor como para cegarnos, y nos protegemos para no salir heridos de él. La energía que se produce en el interior de la estrella es comparable con el impulso eléctrico que nos recorre la espina dorsal cuando nos enamoramos. O al menos eso dicen. De todas formas, hay una parte que no cuentan. Si nuestro corazón es equiparable al Sol en sus momentos de vida más energéticos, también lo será en los momentos de apagado. Esta es la historia inédita y sin censura de un corazón, desde principio hasta fin. Si no se creen capaces de aceptar la verdad, por favor, dejen de leer.

Esto es una historia verídica, pero por respeto a su protagonista y a los hechos que le sucedieron guardaré el anonimato. Cuando nació, su corazón no tenía identidad propia, era un nuevo universo en ella misma y todo se estaba adecuando al nuevo medio donde iba a vivir. A lo largo de los primeros años, en la infancia, su corazón se fue formando y descubriendo poco a poco el mundo que la rodeaba, pero siempre con una actitud de asombro. Si no, cómo se explicaría que cuando vio su primer truco de magia su corazón lanzara un grito de asombro y se acurrucara en su pecho, quedando a cada nervio de su cuerpo perplejo. Mientras la vida pasaba ante sus ojos su corazón se fortalecía y recogía nuevas experiencias, almacenándolas y contribuyendo a formar la energía propia de los niños.

Cuando llegó a la adolescencia su corazón se había transformando en una estrella gigante dispuesta a conocer y a descubrir más, hasta que no le cupiera en el pecho y la alegría y energía rebosaran por sus ojos en forma de lágrimas. Era una chica con curiosidad por ideales de libertad y de romanticismo. Todas las partículas que formaban su pequeño universo giraban día y noche sin descanso, pensando, imaginando, cómo serían todas las nuevas experiencias que le faltaban por vivir, nuevas experiencias que poder añadir a su galaxia más querida.

Y de repente, un cometa llegó a su sistema, al más cercano al corazón y por lo tanto, al más peligroso. Ese cometa tenía nombre y apellidos, ese cometa era un universo en sí mismo, y ella, según juraba por entonces, no había visto nunca una estrella que brillará más que aquel chico, aquel cometa que pasó por casualidad por su órbita y se instaló en ella para siempre. Dolía tener a una persona tan cerca, pero el calor que recibía era igualado por el resplandor que desprendía ella con sólo una respiración de su amado, con una mirada, daba igual el qué, todo gesto de él era combustible para la terrible y magnífica furia que se estaba creando en su interior. No sabemos muy bien cómo, ni por qué las leyes de la física lo permitieron, el cometa se fue alejando de la órbita cada día más, cada vez más distante, hasta salir definitivamente de ella, dejando un enorme vacío en los alrededores de su corazón.

Al no sentir a nadie cerca de ella, su ser se encogía y se expandía, buscando a aquella persona sin la cual no podía mantener la estabilidad, sin la cual todos sus planetas parecían a punto de enfriarse y todas sus estrellas a punto de colapsarse. Ella no podía aguantar sentirse así después de haber sido la persona más feliz de todo el universo, incluso de los que no conocía. Feliz se quedaba corto, y ella comenzó a colapsarse.

Fue una experiencia que desde luego su corazón no quiso recordar. Sentir como tu mundo se va quedando sin combustible, que se enfría, se marchita, se queda a oscuras, y ver, oír, notar, cómo el frío va amueblando cada rincón y esquina de tu universo. Lo que tenía que ocurrir ocurrió. Su corazón se encogió tanto, tanto, tanto, hasta quedarse sólo con los recuerdos del cometa lejano, que se fueron helando. Cada uno de sus recuerdos quedó fuertemente guardado por una capa de hielo impenetrable. De la misma forma sucedió en todo su cuerpo. Desde su corazón se fue expandiendo la capa de hielo hasta llegar a la superficie. Se quedó estática, incapaz de pensar en nada, sola rodeada del frío característico de los planetas aislados de una estrella. Así quedó ella, un planeta aislado como muchos otros en medio del universo que formamos todos.

Años más tarde, un asteroide despistado dio con ella, y en su libre albedrío chocaron, produciendo al instante un estallido de cristales de hielo suspendidos en el espacio, desperdigándose y perdiéndose en donde no había sitio para perderse.

Este es el último estadio de un corazón, el rompecabezas enorme de nuestro universo, que espera a ser reconstruido por alguien que se moleste en recoger nuestros pedazos.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Coincido con José. Un relato muy bien escrito. Aunque triste mente, no creo que haya alguien dispuesto a recoger los pedazos de cada corazón roto que existe... Te doy la bienvenida a TR.
    Muy bien relatado y muy buenas las descripciones, y te entendí perfectamente, pero me dejó un gusto amargo en la boca... escribís muy bien, pero... ¿qué tal si arremetieras con un poco de suspenso... o un poco de aventura... también ciencia-ficción... o algo de terror..? claro que uno encara con lo que le va saliendo, con el pichón que pía más fuerte, sino, si es relato dirigido se vuelve artículo periodistico... Chau... y te voy a seguir leyendo... mucha suerte...
  • La rutina nos adormece, pero despierta un curioso instinto por observar todo lo que ocurre a nuestro alrededor sin darnos cuenta.

    Las ideas y los recuerdos engañan a nuestras emociones, pronunciando palabras que, a veces, no son más que un reflejo distorsionado de lo que en realidad sentimos.

    Tras varios años de sufrimientos y decenas de cabellos caídos a causa del estrés, comunico formalmente mi decisión de abandonar de forma inminente este planeta.

    Mi medio de transporte favorito es la música.

    El invierno se presenta inclemente e ilimitado. Tenemos que buscar un refugio, pero nunca antes hubo tanta demanda.

    En la vida hay corazones que gozan de mayor suerte que otros. Algunos llegan a amar hasta el final de sus días, pero otros no son tan afortunados. Este es el resumen de la vida de un corazón abandonado.

  • 6
  • 4.75
  • -

Acompañe sus lecturas con música ambiente, por favor.

Tienda

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta