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121 min
LA PEQUEÑA
Suspense |
14.01.18
  • 0
  • 0
  • 2002
Sinopsis

Un intenso drama sobrenatural, que le pondrá los pelos de punta...

1ª...: INTERIOR. DORMITORIO DE MATRIMONIO. AMANECER. Arthur Campbell...: (Hombre de unos cuarenta años, atractivo y con el rostro cubierto por barba del día anterior) Abre los ojos y queda mirando a su esposa, sentada en el borde de la cama, poniéndose los zapatos. Brenda Campbell...: (Mujer de unos treinta y tantos años, muy guapa y exuberante) Se gira hacia su esposo y con voz melosa dice: BRENDA Los gemelos tienen cita en el médico a las once y media. ¿Puedes tú, o tengo que…? Brenda Campbell...: Se levanta de la cama y se sienta en un sillón frente al espejo del tocador, y comienza a cepillarse sus largos y pelirrojos cabellos con un cepillo de madera. Arthur Campbell...: Con voz pastosa por el sueño, responde: ARTHUR Tengo reunión con un cliente a las diez y media BRENDA ¿Entonces? Brenda Campbell...: Termina de cepillarse los cabellos y sonríe mirando el reflejo de su marido, aún tendido en la cama. ARTHUR Puedo llamarte y confirmarte si voy o no Arthur Campbell...: Se alza de la cama y camina hacia el sillón donde su mujer se cepilla el pelo, una vez allí, apoya sus manos sobre los hombros de su esposa, se inclina y le da un beso en la cabeza. BRENDA Ten en cuenta que tendrás que estar en el colegio antes de las once y cuarto Brenda Campbell...: Deja el cepillo sobre el tocador, y alza una mano hacia atrás, para acariciar el rostro de su marido aún sin afeitar. Luego, se levanta del sillón, y tomando una de las manos de su esposo, la posa sobre su vientre. Arthur Campbell...: Una sonrisa ilumina su semblante al comprender lo que su mujer quiere darle a entender con este sencillo gesto. Brenda Campbell...: Rodea con sus brazos la cintura de su marido y luego apoya su cabeza en su pecho. En ese momento, la puerta del dormitorio se abre, y aparece en el umbral la figura de una niña de unos cinco años, de cabellos tan rojos como los de su madre, peinados en dos sencillas coletas. Al igual que su madre, la niña también tiene los ojos azules. Viste un pijama se color rosa y calza unas zapatillas con la forma de "Piolín". SARAH JANE ¿Mamá? ¿Qué son las tetas? Arthur Campbell...: Se inclina y toma a la niña en brazos. ARTHUR Hola, Princesita. ¿Te gustaría ser una hermanita mayor? SARAH JANE ¡SÍ! Brenda Campbell...: Tomando a la niña de brazos de su padre y besándole la frente antes de mirar el reloj despertador. BRENDA Ven aquí, Sarah Jane. ¿Qué haces levantada tan temprano? Sólo son las siete de la mañana. ¿Y qué es eso de las tetas? ¿Dónde lo has oído? Sarah Jane Campbell...: Frotándose los ojos y apoyando su cabeza en el hombro de su madre con gesto somnoliento y bostezando. SARAH JANE Se lo oí decir a Eve. Brenda Campbell...: Dando un beso a su hija en la cabeza, y tendiéndosela a su padre. BRENDA ¿La llevas a la cama? Arthur Campbell...: Tomando a la niña y depositándola con sumo cuidado y cariño en la enorme y caliente cama de matrimonio. ARTHUR Se ha dormido 2ª...: INTERIOR. COCINA. DÍA. Sharon, cocinera...: Es una mujer mayor, algo regordeta y con el pelo blanco recogido en un moño. La vemos trajinar en la cocina, preparando el desayuno de la familia Campbell. Arthur Campbell...: Entrando en la cocina en compañía de dos niños de unos ocho años, muy parecidos entre sí, son los gemelos. Una vez en la cocina, los tres se sientan a la mesa y los niños saludan a la cocinera. Sharon...: Sirviendo a cada uno de los niños un tazón lleno de leche y cereales y propinándoles luego un cariñoso pellizco en la mejilla a cada uno. SHARON ¿Tenéis hambre, diablillos? Brenda Campbell...: Personándose también en la cocina. Viste un traje chaqueta sencilla pero elegante, y una amplia sonrisa adorna su hermoso semblante. BRENDA Sharon, por favor, prepare el almuerzo de los niños, y métaselos en las mochilas del colegio SHARON Sí, señora Campbell. Como usted ordene. Ahora mismo lo preparo. Sharon...: Con gesto sumiso, agacha la cabeza, y retorna a las faenas propias de su puesto como sirvienta del adinerado matrimonio. La familia Campbell al completo da buena cuenta del delicioso desayuno preparado por Sharon. Sharon...: Termina de preparar el almuerzo de los gemelos, y se los mete a cada uno en su respectiva mochila. Brenda Campbell...: Cargada con una soñolienta Sarah Jane en brazos, dedica a la vieja cocinera una sincera sonrisa de agradecimiento. BRENDA ¿Qué se dice, niños? Gemelos...: Ofreciendo también a la sirvienta una sonrisa de agradecimiento al tiempo que toman cada uno su mochila del colegio. GEMELOS ¡Gracias, Sharon! Arthur Campbell...: Apura de un trago su café, y llaves del coche en mano, toma su abrigo y se dirige a sus hijos pequeños. ARTHUR ¡Venga, niños, o llegaréis tarde! Brenda Campbell...: Da un beso a sus hijos y luego otro a su marido más íntimo y pausado, ante la diversión de los niños, que lanzan una risita maliciosa.  La pequeña Sarah Jane se ha quedado dormida en sus brazos Sharon...: Acercándose a la dueña de la casa con intención de coger a la niña de sus brazos. SHARON Señora Campbell, ¿llevo a la pequeña Sarah Jane a su cama, a ver si duerme un ratito más? Sarah Jane...: Abriendo los ojos y agitando con fuerza su pelirroja cabecita. SARAH JANE ¡No! ¡A la cama no! ¡Quiero ser una hermana mayor! Ambas mujeres...: Al escuchar esto, se miran y luego lanzan una alegre carcajada. Brenda Campbell...: Saliendo de la cocina con la pequeña aún en brazos BRENDA Gracias, Sharon; pero creo que ya va siendo hora de vestir a esta futura hermanita mayor. 3ª...: INTERIOR. HABITACIÓN DE JUEGOS DE LOS NIÑOS. DÍA Brenda Campbell y su hija se entretienen pintando sobre una gran sábana de color blanco mientras la niña no deja de parlotear en tono alegre y divertido, hasta que de repente queda seria y pregunta en un triste susurro: SARAH JANE ¿Mamá? BRENDA ¿Sí, cariño? SARAH JANE ¿El abuelito John está en el Cielo? BRENDA Sí, mi amor. El abuelito John está en el Cielo. Y desde allí cuida de todos nosotros. Cuida de papá, de mamá, de Eve, de los gemelos y de ti. Sarah Jane...: Asiente con un leve movimiento de cabeza, y luego se inclina hacia delante, apoyando su carita en el hombro de su madre SARAH JANE ¿Y si yo murese ahora, tamién iría al Cielo con el abuelito John? Brenda Campbell...: Abrazando con fuerza el cuerpecito de su hija pequeña BRENDA Mi amor; tú no vas a morir ni ahora ni nunca. SARAH JANE ¿Por qué, mami? BRENDA Pues porque Dios ya tiene muchos ángeles con él en el Cielo, y tú eres nuestro ángel. Y además, tienes que cuidar del bebé nuevo que va a venir pronto a casa SARAH JANE Pero a mí me gustaría estar con el abuelito John y saber cómo era. Sarah Jane...: Mientras se agarra con más fuerza al cuello de su madre, una lágrima se desliza por su mejilla derecha. Brenda Campbell...: Acunando a su hija contra su hombro con gran cariño y ternura. Sharon...: Entrando en ese momento en el cuarto de juegos y encontrando a madre e hija embadurnadas de pintura de la cabeza a los pies. SHARON ¿Señora Campbell? BRENDA ¿Sí, Sharon? Brenda Campbell...: Alzándose del suelo y dedicando a la sirvienta un gesto con la cabeza, invitándola a que siga hablando. SHARON El señor Campbell acaba de llamar desde la oficina; dijo que le será imposible acompañar a los gemelos al médico, que le ha surgido otro compromiso de última hora. Brenda Campbell...: Dedicando a la anciana empleada una sonrisa de agradecimiento. BRENDA Muchas gracias, Sharon. ¿Le importaría preparar algo de almorzar para Sarah Jane mientras me arreglo? SHARON Por supuesto, señora Campbell Brenda Campbell...: Se vuelve hacia su hija pequeña, y le hace un gesto para que vaya con la cocinera al tiempo que dice: BRENDA Un sándwich de mermelada. ¿Qué me dices? ¿Te apetece un sándwich de mermelada bien grande? Sarah Jane...: Sale corriendo hacia Sharon al tiempo que grita a viva voz: SARAH JANE ¡SÍ! ¡UN SANWICH DE MERMELADA DE FRESA CON CHOCOLATE Y PEPINILLOS! Brenda Campbell...: Poniendo cara de asco y cruzando con su subordinada una divertida mirada: BRENDA ¿Mermelada, chocolate y pepinillos? ¡Puagh, qué asco! Sharon...: Sale de la habitación de juegos meneando la cabeza con gesto divertido, dejando a madre e hija hablando entre ellas. Brenda Campbell...: De pie y con los brazos cruzados sobre el pecho encima de la sábana manchada de pintura. BRENDA Vamos, jovencita; sube a tu habitación, y ahora iré yo a lavarte y a cambiarte, porque no creo que quieras parecer una payasita, ¿o tal vez sí? Sarah Jane...: Deja escapar una divertida carcajada por el comentario de su madre, y luego sale corriendo del cuarto de juegos, en dirección a su dormitorio. 4ª...: INTERIOR. AUTOMÓVIL. DÍA. Vemos a madre e hija en el interior del coche de Brenda, donde ésta, tras asegurarse de que la niña va bien segura en su sillita para niños, pone el motor en marcha y enfila rumbo al colegio donde estudian los gemelos. Sarah Jane va cantando a viva voz las canciones infantiles del CD que su madre a puesto en el reproductor del automóvil durante el trayecto que separa la casa familiar de la escuela. 5ª...: INTERIOR. DESPACHO DIRECTOR COLEGIO. DÍA Vemos a los gemelos, Dave y Dinah, esperando muy formalitos, sentados en el sillón del despacho del Director de la escuela a que su padre pase a recogerlos. Visten el uniforme negro y blanco, con la insignia de la institución bordada en el lado derecho de la camisa. Dave Campbell...: Alzando la mirada hacia el reloj que el reloj de pared que hay colgado justo tras la mesa del adusto y antipático Director del colegio. DAVE ¿Qué hora es? Dinah Campbell...: Mientras juguetea con los cordones de su calzado: DINAH Papá debe de estar a punto de llegar. Seguro que después del médico nos lleva a tomar helado, siempre lo hace. DAVE Tarda mucho. Dave Campbell...: Se alza del sillón y se asoma al pasillo, para ver si viene su padre. El pasillo está vacío y silencioso, a excepción de la puerta principal de la escuela, por donde vemos entrar a Brenda Campbell y a su hija pequeña, y el pequeño vuelve a meter la cabeza en el despacho del Director. El niño vuelve a sentarse junto a su hermana y le susurra al oído: DAVE Vienen mamá y Sarah Jane. Dinah Campbell...: Alza la mirada hacia el techo y lanza un bufido de disconformidad en el mismo instante en que su madre y su hermanita pequeña entran en el despacho del Director y Brenda Campbell estrecha la mano del hombre en señal de saludo. Brenda Campbell...: Dirigiéndose a los gemelos en tono autoritario. BRENDA En cuanto salgamos del médico, directos a casa. Nada de helados ni de caramelos.   Brenda Campbell...: Se dirige al Director de la prestigiosa institución con evidente tono de disculpa. BRENDA Le ruego me disculpe, Director Linnux, pero a mi marido le ha sido totalmente imposible venir a recoger a los niños y... Director Linnux...: Es un hombre ya entrado en años, alto y sumamente delgado, de mirada hundida y triste y sonrisa cansada. LINNUX Vamos, señora Campbell, no tiene por qué disculparse. Soy perfectamente consciente de que, tanto usted como su marido, son personas ocupadas y unos pilares sumamente importantes de nuestra pequeña pero exclusiva comunidad. Director Linnux...: Se agacha para quedar a la altura de la pequeña Sarah Jane, y le pellizca uno de los sonrosados y pecosos mofletes. LINNUX Hola. ¿Vienes con mamá a buscar a tus hermanitos? SARAH JANE Sí. Sarah Jane...: Escondiéndose tras las piernas de su madre añade lo siguiente con voz tímida pero a un tiempo alegre: SARAH JANE Voy a ser una hermanita mayor. Brenda Campbell...: Se ruboriza levemente al ver la afectuosa mirada que le dedica el Director Linnux antes de decir con total sinceridad: LINNUX Mi más sincera enhorabuena, señora Campbell. ¿De cuánto está? BRENDA Oh, de apenas un mes. Pero mi marido y yo estamos tannn emocionados como cuando tuvimos a nuestra hija mayor. Director Linnux...: Sonríe y luego se despide cordialmente de la mujer y de los tres pequeños. 6ª...: EXTERIOR. CALLE RESIDENCIAL. DÍA Vemos llegar el coche de Brenda Campbell y estacionar a la puerta de la pequeña pero lujosa mansión familiar. También vemos el coche de su marido llegar en ese momento, y al hombre bajar del mismo y acercarse a su familia para saludarlos. ARTHUR Vaya, veo que habéis terminado temprano la visita. Gemelos...: Saltan del coche y corren hacia su padre gritando y agitando las manos al aire. GEMELOS ¡PAPÁ, PAPÁ! ¿NOS COMPRAS UN HELADO? Brenda Campbell...: Mientras libera la pequeña Sarah Jane del sistema de seguridad infantil del vehículo y la toma en brazos. BRENDA ¡Esperad, niños! ¡No crucéis la calle sin mirar, os lo tengo dicho! Arthur Campbell...: Se acerca a su esposa y la besa en los labios, mientras tiende los brazos a la pequeña para que vaya con él. ARTHUR Trae, anda, deja que la coja, que tú bastante tienes ya con los dos diablillos. BRENDA Gracias, cariño. Brenda Campbell...: Le pasa a la niña, pero ésta, en vez de ir con su padre, salta al suelo y sale corriendo hacia el centro de la calzada, quedando paralizada de repente al ver el enorme automóvil que se le echa encima. BRENDA ¡SARAH JANE, NOOO! Brenda Campbell...: Corriendo desesperada hacia el cuerpo de su hija pequeña, tendida en el asfalto, mientras del coche causante de la tragedia desciende el conductor, que al ver la sangre de la niña en la calle y sobre su lujoso deportivo último modelo, da media vuelta y vomita. Brenda Campbell...: Se abalanza sobre el conductor, un chico joven de apenas veinte años, y comienza a golpearlo con los puños en el torso, mientras se desgañita gritando: BRENDA ¡ASESINO! ¡HAS MATADO A MI NIÑITA! ¡LA HAS MATADO, CABRÓÓÓN! ¡LA HAS MATADO! CONDUCTOR ¡L-le juro que no la vi! ¡Créame, por favor, no era mi intención! 7ª...: EXTERIOR. CEMENTERIO. DÍA Vemos a la familia Campbell al completo, la vieja cocinera Sharon incluida, y resto de amigos y allegados rodeando el pequeño y blanco féretro de la niña Sarah Jane para ofrecerle el último adiós, así como las consabidas condolencias a los afligidos padres y hermanos. 8ª...: INTERIOR. CONSULTA MÉDICA. TARDE Han pasado nueve meses, y Brenda Campbell hace casi uno que dio a luz a un bebé precioso y sanísimo, que la está ayudando y mucho a superar la terrible depresión en que se sumió tras la muerte de su pequeña Sarah Jane. David Sinclair...: Es un hombre cercano a los cincuenta, pero sumamente atractivo, de pelo negro con sienes grises y peinado hacia atrás. Es licenciado en Psiquiatría, y fue el escogido por la familia Campbell para ayudar a Brenda a superar su depresión. Se dirige a su paciente con voz amable pero en tono totalmente profesional. SINCLAIR Bueno, Brenda. ¿Cómo te encuentras hoy? ¿Mejor que la última vez que nos vimos? BRENDA Bastante mejor, Doctor... Pero sigo echándola mucho de menos. Cada día, cada hora, cada minuto. No hago más que repetirme a cada momento que debí prestarle más atención aquel día, que si en vez de dejar que mi marido la tomase de mis brazos la hubiese llevado directamente hacia la casa, ahora seguiría con vida. Brenda Campbell...: Hace una pausa de varios minutos mientras Sinclair apunta algo en su libreta de notas, y luego dice algo que hace que el Psiquiatra alce la cabeza y se la quede mirando con las oscuras cejas levemente levantadas. BRENDA Creo que en mi casa hay algo... David Sinclair...: En un tono de voz de lo más profesional. SINCLAIR ¿Algo cómo qué? BRENDA No lo sé... Sólo sé que a veces, cuando estoy sola en casa, siento como si algo o alguien me mirase SINCLAIR ¿Se siente amenazada por esa..., presencia? BRENDA No... Al contrario; siento que esa presencia, en cierto modo es amistosa y, que de algún modo, quiere protegernos a mi familia y a mí. Brenda Campbell...: Llegado a este punto, se detiene y clava su mirada en su Psiquiatra. El hombre, por su parte, se encoge levemente de hombros, y la invita a seguir con un leve cabeceo, lo que hace que la mujer responda de manera brusca y exasperada: BRENDA ¡Le estoy diciendo que creo que en mi casa hay algo que me vigila y observa! ¿Y no va a decir nada? ¿Ni que tal vez necesite dormir mejor o que tal vez sea otro síntoma de la depresión o que tal vez me estoy volviendo loca? David Sinclair...: Previendo lo que parece va a ser un ataque de histeria en toda regla de su paciente, se alza de su silla, rodea su mesa escritorio, y tras pedir a Brenda que se alce de la suya, la abraza y le dice, al tiempo que le propina leves palmaditas en la espalda: SINCLAIR Todo va bien, Brenda. Nadie está insinuando siquiera que usted esté loca. Es sólo que me ha sorprendido su historia.   David Sinclair...: Separándose un par de pasos de su paciente para comprobar si ésta se ha calmado por fin. Al ver que así es, vuelve a su puesto tras su escritorio, y se sienta de nuevo en su cómoda silla de respaldo reclinable. Brenda Campbell...: Saca un paquete de kleenex y se limpia las lágrimas y los mocos con uno de ellos antes de musitar unas leves y apenas perceptibles gracias. David Sinclair...: Una vez todo parece haber vuelto a su cauce, decide proseguir la entrevista a su paciente, procurando no volver a mencionar el tema de la presencia. SINCLAIR ¿Cómo va su relación con su marido y el resto de su familia? BRENDA Arthur es el hombre más bueno y comprensivo que he conocido nunca. En ningún momento se separó de mí durante el juicio contra el cabrón que acabó con la vida de nuestra niñita. David Sinclair...: Alza la mirada de la libreta de notas, y dedica a Brenda una profesional sonrisa de comprensión antes de formular la siguiente pregunta: SINCLAIR ¿Qué tal los gemelos Dave y Dinah? Según me contó en nuestra última visita, desde la muerte de su hermanita menor habían sufrido un cambio radical en su comportamiento. Brenda Campbell...: Esboza una alegre sonrisa al pensar en sus pequeños antes de responder en un tono de voz algo más animado: BRENDA Oh, sí. Mis diablillos ya no son tan diablillos desde aquel horrible día. Ahora son mucho más obedientes, y lo cierto es que echo mucho de menos oírlos correr por la casa, y armar jaleo, y pelearse, y romper cosas. David Sinclair...: Vuelve a inclinar la cabeza sobre su libreta de notas, al tiempo que esboza una leve sonrisa antes de seguir con otra pregunta. SINCLAIR ¿Qué me puede contar de su hija mayor, Eve? Si mal no recuerdo, la primera vez que me habló de ella me contó que era un poco rebelde. Brenda Campbell...: Saca un pañuelo de papel del paquete que lleva en el bolso, y empieza a arrugarlo entre sus dedos antes de comenzar a hablar con voz un tanto apagada. BRENDA Mi Eve es buena chica... Es sólo que..., bueno, está en una edad sumamente difícil, empieza a fijarse en los chicos y... En ese instante, suena el móvil del Doctor Sinclair, y tras responder de forma un tanto apresurada, da la visita por terminada, disculpándose ante su paciente, que se despide de él y abandona la consulta. 9ª...: INTERIOR. AUTOMÓVIL. TARDE Brenda Campbell...: Conduce despacio, según su costumbre, y en su bello rostro se refleja el miedo y la angustia que siente de volver a casa y tener que enfrentarse ella sola a la presencia que ahora habita su hogar. Brenda Campbell...: Dirige su mirada al reloj del auto, y sonríe al ver que son las cinco de la tarde pasadas, y al pensar que los dos gemelos ya deben de estar en casa, y por tanto ya no estará sola. 10ª...: EXTERIOR CALLE RESIDENCIAL. TARDE Brenda Campbell baja del auto y encamina sus pasos hacia la entrada de su pequeña pero lujosa mansión. Camina nerviosa, casi con miedo pues teme lo que pueda encontrar en el interior de su hogar. 11ª...: INTERIOR. HALL DE LA CASA. TARDE. Brenda Campbell entra en la casa y llama casi a voz en grito mientras deja el bolso de mano colgado en el perchero de la entrada BRENDA ¿Sharon? ¿Niños? ¿Hay alguien en casa? ¿Eve, cariño, estás ahí? 12ª...: INTERIOR. PASILLO DISTRIBUIDOR PLANTA BAJA. TARDE Brenda Campbell...: Con paso ligero y nervioso, se encamina hacia la cocina mientras enciende todas las luces del pasillo. 13ª...: INTERIOR. COCINA. TARDE Brenda Campbell...: Abre la nevera, se sirve un vaso de leche fría, y se sienta luego en una silla. Vemos como aprieta con fuerza el vaso de cristal mientras musita para sí con voz entrecortada por la angustia. BRENDA ¿De qué tengo miedo, maldita sea? 14ª...: EXTERIOR CALLE RESIDENCIAL. TARDE Arthur Campbell...: Llega del trabajo y aparca su coche justo detrás del de su esposa, luego baja del mismo y tarareando una canción se encamina hacia la puerta de la casa, mientras va buscando en los bolsillos del pantalón las llaves de su hogar. 15ª...: INTERIOR, HALL DE LA CASA, TARDE. Arthur Campbell...: Cuelga su abrigo en el perchero de la entrada y se encamina luego hacia la cocina. 16ª...: INTERIOR. COCINA. TARDE Arthur Campbell...: Entra en la cocina y sonríe al ver a su esposa en la misma. ARTHUR Hola, cariño, ¿hace mucho que has llegado? Brenda Campbell...: Se levanta de la silla y se acerca a su marido para darle un beso al tiempo que responde: BRENDA No, como cinco minutos. Me estaba tomando un vaso de leche. Arthur Campbell...: Se la queda mirando fijamente, y en un susurro le pregunta en tono claramente preocupado: ARTHUR ¿Te encuentras bien, cariño? Tienes mala cara. Brenda Campbell responde a la pregunta de su marido con otra pregunta, al tiempo que toma su mano derecha y la besa en la palma con amor. BRENDA ¿La echas de menos, Arthur? ¿Echas de menos a nuestra pequeña? ¿Qué crees que hicimos mal para que Dios nos la arrebatase de forma tan cruel? Arthur Campbell...: Besa los rojos cabellos de su esposa y responde tras un triste y prolongado suspiro cargado de impotencia: ARTHUR Nada, mi amor, no hicimos nada mal. Es sólo que, a veces, la vida es así de cruel y de cabrona. BRENDA Te amo, Arthur, con locura, y te necesito ahora más que nunca Arthur Campbell...: De repente se echa para atrás y agachando la cabeza dice en tono totalmente derrotado: ARTHUR Te gusta el Doctor Sinclair, ¿verdad? Brenda Campbell...: Trastabillando hacia atrás hasta quedar apoyada en de espaldas contra la mesa de la cocina. BRENDA ¿Q-que dices? ¿C-como puedes pensar tal cosa? Arthur Campbell...: Apretando los puños con fuerza, y con lágrimas en los ojos, sale de la cocina al tiempo que exclama: ARTHUR Yo... ¡Lo siento, Brenda! Brenda Campbell...: Queda apoyada en la mesa de la cocina, hecha un mar de lágrimas. 17ª...: INTERIOR. SALÓN COMEDOR. NOCHE La familia Campbell al completo da buena cuenta de la deliciosa cena preparada por Sharon. Comen en silencio, según su costumbre, pero en un momento dado, el pequeño Dave se dirige a su padre con voz levemente temblorosa por el miedo. DAVE ¿Papá? ARTHUR ¿Sí, Dave? DAVE Anoche oí ruidos. Arthur Campbell...: Deja el tenedor junto al plato, y entrecruza con su esposa una rápida mirada. Luego se dirige de nuevo a su hijo. ARTHUR ¿Ruidos? ¿Aquí, en casa? DAVE Sí, en la habitación de... Dave Campbell...: Deja de hablar, y agacha la cabeza. Brenda Campbell...: Estira su mano y acaricia con cariño la cabeza de su hijo. BRENDA ¿Dónde, cariño? ¿Dónde oíste el ruido? Dinah Campbell...: Mientras juguetea con la verdura frita de su plato y en un asustado susurro: DINAH En la habitación de Sarah Jane... En la habitación de Sarah Jane se oyen ruidos, mami. Dinah Campbell...: Se alza de su silla y corre hacia su madre buscando su protección al tiempo que exclama: DINAH ¡Tengo miedo, mamaíta! 18ª...: INTERIOR. HABITACIÓN DE MATRIMONIO. NOCHE El matrimonio Campbell y los dos gemelos durmiendo en la cama de matrimonio, mientras tenues susurros se escuchan en el resto de la casa. 19ª...: INTERIOR. HABITACIÓN DE MATRIMONIO. DÍA Brenda Campbell...: Sentada ante el espejo del tocador, se cepilla los rojos cabellos con movimientos lentos y estudiados, tomándose su tiempo en cada pasada. De repente, y alertada por un leve murmullo, se detiene y gira la cabeza de golpe. Brenda Campbell...: Olfatea el aire, pues hasta sus fosas nasales acaba de llegar de forma inequívoca el perfume de la colonia infantil que usaba su pequeña Sarah Jane cuando se arreglaba para salir a pasear con ella y su marido, al tiempo que una ligerísima brisa acaricia sus rojos cabellos. Brenda Campbell...: Se vuelve de nuevo hacia el espejo y ahoga un grito al ver reflejado en el mismo lo que parece ser la imagen de su hija muerta tendiéndole sus manitas. Brenda Campbell...: Se gira de nuevo bruscamente hacia atrás, hacia donde está situada la enorme cama de matrimonio, al tiempo que un desgarrador gemido brota de su garganta: BRENDA ¿Sarah Jane, eres tú? SARAH JANE Te quiero, mami... Brenda Campbell...: Trastabillando y casi a punto de caer al suelo en su desesperado intento por alcanzar la figura de su hija muerta, que se desvanece ante sus ojos anegados en lágrimas: BRENDA ¡SARAH JANE, NO...! Arthur Campbell...: Alertado por el grito de su esposa, entra corriendo al dormitorio, y se abalanza sobre ella, dejando que se abrace a él temblando de pies a cabeza. ARTHUR ¡Brenda, cariño! ¿Te encuentras bien? ¿Por qué has gritado? Brenda Campbell...: Sin dejar de temblar, y fuertemente aferrada a su sorprendido marido: BRENDA ¡Arthur, Arthur! ¡La he visto! ¡Estaba aquí, conmigo! Arthur Campbell...: Apartando a su mujer lo suficiente para poder mirarla a la cara: ARTHUR ¿Quién? ¿De qué estás hablando? Brenda Campbell...: Apoyando su cabeza en el hombro de su marido y estallando en un amargo y sonoro llanto. BRENDA ¡SARAH JANE! ¡HE VISTO A SARAH JANE! Arthur se limita a acunarla contra su pecho y a acariciarle los cabellos. 20ª...: INTERIOR. HABITACIÓN DE SARAH JANE. TARDE. Brenda y Sharon hablan mientras guardan la ropita de la niña en cajas con la intención de donarla a alguna asociación benéfica. Sharon...: Con voz triste dice de repente, al tiempo que dobla una blusita de la niña y la mete en una de las cajas. SHARON A veces aún creo verla corriendo por la casa, como cada vez que el señor llegaba de trabajar y les traía caramelos a ella y a sus hermanos. Brenda Campbell...: Enjugándose una lágrima que ha aparecido en su ojo derecho, y con la voz rota por el dolor del recuerdo y la incertidumbre: BRENDA Sé que me vas a tomar por loca, Sharon, pero esta mañana vi a mi hija en mi dormitorio. Sharon...: Llevándose una mano a la boca en claro gesto de sorpresa antes de exclamar en un aterrado murmullo: SHARON ¡Dios Bendito! ¿Habla en serio, señora? BRENDA Te lo juro por lo más sagrado, Sharon. ¡Era mi niña, mi pequeña Sarah Jane! Sharon...: Mirando fijamente a su patrona, para discernir si miente: SHARON ¿El señor Campbell sabe algo de esto? Brenda Campbell...: Desviando la mirada, pues esa pregunta la incomoda sobremanera. BRENDA Lamento decirte esto, Sharon, pero el señor y yo no estamos pasando por un buen momento. Sharon...: Agachando la cabeza y respondiendo con total sinceridad SHARON ¡Cuánto lo siento, señora Campbell! Brenda Campbell...: Encogiéndose levemente de hombros: BRENDA Sí, bueno... Cosas de la vida Brenda Campbell...: Luego, y sin añadir una palabra más, sigue guardando la ropita de la fallecida Sarah Jane en cajas y bolsas. 21ª...: EXTERIOR. JARDÍN TRASERO DE LA MANSIÓN. DÍA Es Sábado por la mañana, y mientras su madre toma un refresco sentada en una de las mecedoras del jardín, los gemelos Dave y Dinah juegan con "Blackie" el enorme y fiel perro pastor de la familia. De repente, Dinah queda quieta y señala con su índice derecho hacia la ventana del dormitorio de su hermana pequeña muerta. 22ª...: EXTERIOR. VENTANA HABITACIÓN SARAH JANE. DÍA Vemos como las cortinas se agitan por dentro de la habitación, a pesar de estar la ventana cerrada y no correr ni la más ligera brisa, y luego vemos lo que parece ser una manita pequeña y blanca saludando. 23ª...: EXTERIOR. JARDÍN TRASERO DE LA MANSIÓN. DÍA Dinah Campbell da un chillido y se lanza corriendo y gritando en busca de su madre. DINAH ¡MAMÁ, MAMÁ! ¡EN LA HABITACIÓN DE SARAH JANE HAY ALGUIEN! Brenda Campbell...: Deja el vaso de refresco sobre la mesa de forja que hay junto a la mecedora y detiene la carrera de su hija con un gesto de su mano derecha y luego, con voz paciente, la interroga: BRENDA ¿Qué es lo que acabas de decir, Dinah? Dinah Campbell...: Toma aliento y luego, con voz levemente entrecortada por el susto, responde: DINAH He dicho que he visto a alguien en la habitación de Sarah Jane, mamá. Brenda Campbell...: Frunce el entrecejo y queda mirando a los dos gemelos durante un buen rato. Luego se alza de la mecedora y camina hacia la casa mientras masculla para sí. BRENDA Seguro que ha sido Sharon limpiándola o terminando de guardar la poca ropa que quedaba Dinah Campbell...: Susurrando al oído de su hermano: DINAH Yo no creo que fuera Sharon, sino... Dave Campbell...: Propinando a su hermana un empujón que casi la hace caer para luego salir corriendo también hacia la pequeña pero lujosa mansión familiar en pos de su madre DAVE ¡NO DIGAS ESO! ¡ELLA ESTÁ MUERTA! 24ª...: INTERIOR. HABITACIÓN DE SARAH JANE. DÍA Vemos como la puerta se abre y la figura de Brenda Campbell aparece en el umbral de la misma. BRENDA ¿Estás aquí, Sharon? Los niños dicen que han visto a alguien aquí y... Brenda Campbell...: Queda con la mano sujetando el pomo de la puerta, mientras comprueba con un gesto de extrañeza en el semblante que la habitación está vacía, y que por su aspecto allí no ha habido nadie desde que ella y la criada guardasen la ropa de su hija en cajas y bolsas. 25ª...: INTERIOR. PASILLO DE LA PLANTA ALTA. DÍA. Dave Campbell...: Llega corriendo por el pasillo gritando a viva voz: DAVE ¡MAMÁ, DINAH DICE QUE HA VISTO EL FANTASMA DE SARAH JANE! Brenda Campbell...: Obliga a su hijo a detenerse agarrándolo por los hombros, y luego se agacha para quedar a la altura del niño. Una vez en esta postura, le riñe furiosa y en un airado susurro: BRENDA ¡No quiero volver a oírte decir algo así nunca más! ¿Me oyes? ¡Tu hermana está muerta y los fantasmas no existen! Dave Campbell...: Se revuelve intentando liberarse de la presa de su madre, y replica a voz en grito y casi a punto de romper a llorar: DAVE ¡YO NO HE SIDO, FUE DINAH QUIEN LO DIJO, NO YO! Brenda Campbell...: Se alza del suelo y se lleva la mano derecha a la sien, como si de repente le doliese mucho la cabeza, y replica a su hijo en un lastimero gemido: BRENDA Entre tú y tú hermana, un día me vais a volver loca. 26ª...: INTERIOR. DESPACHO DE ARTHUR CAMPBELL. TARDE. Arthur Campbell...: Prepara unos informes que ha de presentar el lunes en el bufete de abogador del que es socio fundador, cuando de repente alza la cabeza y queda mirando hacia la puerta, pues su esposa acaba de entrar. Brenda Campbell...: Camina con paso algo titubeante hacia la mesa de su marido, y en el mismo tono inquiere: BRENDA ¿Podemos hablar? Es sobre los niños Arthur Campbell...: En tono levemente impaciente, y mientras aparta los informes hacia una esquina de la mesa escritorio, replica. ARTHUR ¿A ver? ¿Qué han hecho ahora los gemelos? Brenda Campbell...: Emite un lastimero suspiro y luego cuenta a su marido lo ocurrido con los gemelos en el jardín esa misma mañana. Arthur Campbell...: Frunce el ceño y los labios en evidente gesto de disgusto antes de responder a las palabras de su esposa. ARTHUR ¿Y tú qué opinas? Brenda Campbell...: Enarcando las cejas en evidente gesto de sincera sorpresa, para luego replicar a su marido: BRENDA ¿Qué opino sobre qué? Arthur Campbell...: Exhalando un leve suspiro de impaciencia mientras se levanta de su silla y rodea su escritorio para colocarse ante su mujer y apoyar ambas manos sobre sus hombros. ARTHUR Si mal no recuerdo, hace uno días tú misma me afirmaste haber sentido la presencia de Sarah Jane en nuestro dormitorio. Brenda Campbell...: Apartándose de su marido con un gesto brusco y tajante, y dibujando en su bello semblante un mohín de evidente disgusto. BRENDA ¿Qué demonios estás insinuando, Arthur? ¿Acaso que estoy loca? Arthur Campbell...: Se encoge de hombros con gesto indiferente, y replica en el mismo tono: ARTHUR Yo no insinúo nada, querida. Sólo digo que quizás sólo se trate de un juego de los gemelos. Arthur Campbell...: Hace un gesto con su diestra al ver que su esposa se dispone de nuevo a protestar, y en tono tranquilizador añade: ARTHUR Tal vez se trate de un juego macabro, vale. Pero juego al fin y al cabo. Brenda Campbell...: Visiblemente ofendida por lo que su marido pretende insinuar, da media vuelta y se dirige hacia la puerta del despacho. Antes de salir, no obstante, da media vuelta, y con voz gélida, y a un tiempo dolida, se despide de su marido con las siguientes palabras: BRENDA Por si no lo sabías, llevo un año culpándome por lo que pasó aquella mañana; no te hace falta ser tan cruel conmigo. 27ª...: INTERIOR. HABITACIÓN DE JUEGOS. TARDE Los gemelos Dave y Dinah juegan en silencio; mientras Dave dibuja y colorea en varios folios en blanco, Dinah construye un castillo con piezas de un juego de construcción de plástico. De repente, Dave se encara con su hermana a voz en grito, acusándola de haberle cogido varios colores. DAVE ¡DINAH, DEVUÉLVEME LOS COLORES QUE ME HAS COGIDO! Dinah Campbell...: Abriendo unos ojos como platos al ver cómo su hermano se abalanza sobre ella hecho una furia. DINAH ¿¡P-pero qué dices!? ¡Yo no te he cogido nada! De repente, la puerta de la habitación de juegos se abre, apareciendo en el umbral de la misma la figura de la madre de los niños. Brenda Campbell...: Caminando hacia sus hijos con los brazos en jarras, señal inequívoca de que está muy enfadada. BRENDA ¿SE PUEDE SABER QUÉ DIABLOS PASA AQUÍ? ¿ACASO NO SABÉIS JUGAR SIN ARMAR ESCÁNDALO? Los niños, que han empezado a pegarse, se separan y se quedan mirando a su progenitora con el semblante levemente colorado por la vergüenza, siendo Dave quien responde a Brenda con voz ligeramente temblorosa por el sentimiento de culpa: DAVE ¡Ha sido ella, mamá! ¡Dinah me ha cogido los lápices de colores y no me los quiere devolver! Dinah Campbell...: Alzando su puño derecho para volver a golpear a su hermano, al tiempo que replica casi a voz en grito: DINAH ¡Eso es mentira! ¡Yo estaba jugando con las piezas de construcción, y no he tocado sus tontos lapiceros! Brenda Campbell...: Llevándose la mano a la cabeza, dando a entender que está empezando a dolerle, para luego agarrar a cada niño de un brazo y sacudirlos con fuerza al tiempo que sisea furiosa: BRENDA ¡Como no dejéis de pelear y de gritar ahora mismo, hablaré con vuestro padre y haré que os castigue! Dinah Campbell: Se libera de la presa de su madre y sale corriendo hacia la puerta. Antes de salir de la habitación se gira y grita con todas sus fuerzas: DINAH ¡ERES MALA, MAMÁ! ¡FUE TU CULPA QUE SARAH JANE MURIESE! 28ª…: INTERIOR. CONSULTA MÉDICA. TARDE Vemos a Brenda Campbell tomar asiento en la silla justo enfrente del escritorio de su Psiquiatra, el Doctor David Sinclair. Una vez se ha acomodado en su asiento, el especialista habla, dirigiéndose a ella en tono amable y comprensivo. SINCLAIR Hola, Brenda. ¿Cómo se encuentra? Brenda Campbell…: Deja escapar un sonoro suspiro y comienza a hablar, explicándole al Doctor lo ocurrido en su casa durante los últimos días. David Sinclair…: Hace un gesto con su diestra, pidiéndole que deje de hablar durante un instante, para poder él formular la siguiente pregunta: SINCLAIR ¿Me está diciendo que sus hijos también ven a su hija fallecida? Brenda Campbell…: Carraspea levemente y luego comienza a arrugar el pañuelo de papel que tiene entre los dedos de su mano derecha antes de responder con voz levemente temblorosa: BRENDA C-creo que más bien se trató de una broma de mal gusto por parte de mis hijos; mi hija incluso llegó a culparme abiertamente por la muerte de su hermana. David Sinclair…: Arrugando fugazmente el entrecejo y mirando luego fijamente a su paciente: SINCLAIR ¿No es eso lo que usted lleva haciendo desde aquel fatídico día?  Culparse por la muerte de su hija pequeña. Brenda Campbell…: Lanza un furioso y exasperado bufido, al tiempo que se alza de la silla y toma su bolso dispuesta a marcharse. BRENDA ¡Es usted un…, un...! David Sinclair…: Manteniendo la calma como el profesional que es, y haciendo un gesto a su paciente, pidiéndole que vuelva a sentarse y se tranquilice. SINCLAIR Brenda… Señora Campbell… ¿No fue eso precisamente lo que la empujó a buscar ayuda profesional? ¿Su sentimiento de culpa? Brenda Campbell…: Clavando en el Psiquiatra una mirada anegada en lágrimas de pura desesperación y respondiendo con voz entrecortada. BRENDA A-así fue. ¿Por qué? David Sinclair…: Esbozando una sonrisa y respondiendo en un tono de voz de lo más profesional: SINCLAIR Pues, que si lo piensa bien, verá que la reacción de su hija menor no es tan rara, pues ella sólo ha hecho lo que lleva viéndola hacer a usted desde hace casi un año. Brenda Campbell…: Queda mirando fijamente a su Psiquiatra con el ceño fuertemente fruncido, para luego asentir con un ligero cabeceo. 29ª…: INTERIOR. HABITACIÓN DE SARAH JANE. NOCHE Brenda Campbell…: Sostiene entre sus manos uno de los peluches de su hija muerta y una lágrima resbala por su mejilla izquierda. A su espalda, la puerta del dormitorio comienza a moverse muy lentamente, hasta cerrarse con un leve "clic", que la obliga a dar un leve respingo. Brenda Campbell…: Girándose lentamente hacia la puerta recién cerrada, mientras de sus labios brota la siguiente pregunta en un tembloroso susurro: BRENDA ¿S-Sarah Jane? ¿E-eres tú? Brenda Campbell…: Espera durante unos segundos, mientras sus ojos recorren cada palmo de la habitación de su hija en tanto que, sin que ella parezca darse cuenta, la temperatura en el lugar ha comenzado a bajar lo suficiente como para que sus labios brote una tenue y blanca neblina. Brenda Campbell…: Posa su mirada sobre los dos enormes peluches, un conejo de color rosa, y un perro de color amarillo, que reposan sobre la cama de su hija, y que ante sus asombrados y aterrados ojos han comenzado a moverse, deslizándose por encima de la colcha. 30ª…: INTERIOR. PASILLO DE LA PLANTA ALTA. NOCHE Brenda Campbell…: Sale de la habitación de su hija como una exhalación, y queda apoyada de espaldas contra la puerta de la misma para luego, poco a poco, ir deslizándose hacia abajo, hasta quedar sentada en el suelo con la espalda contra la pared, cubriéndose la cara con ambas manos y sollozando mientras repite una y otra vez: BRENDA ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! Eve Campbell…: Una chiquilla de quince años, muy bonita, al igual que su madre, de cabello oscuro y cortado al estilo chico, abre la puerta de su habitación, y se asoma al pasillo, asustándose de ver a su madre llorando y sentada en el suelo. En una rápida carrera, se acerca a ver qué le pasa EVE ¿Mamá? ¿Te encuentras bien? ¿Quieres que llame a papá? Brenda Campbell…: Se incorpora del suelo ayudada por su hija mayor, y luego, apoyando sus manos sobre los hombros de la joven, le pregunta en un aterrado susurro: BRENDA Dime la verdad, cariño… ¿Crees que estoy loca? Eve Campbell…: Que no entiende muy bien la pregunta, frunce levemente los labios en un extraño mohín de sorpresa y replica: EVE No te entiendo, mamá; ¿cómo que loca? ¿Acaso…? Brenda Campbell…: Toma aire profundamente, y para estupor de su hija suelta lo siguiente, señalando con un tembloroso gesto a la ahora cerrada habitación de Sarah Jane. BRENDA Tu hermana ha intentado comunicarse conmigo ahí dentro. Eve Campbell…: Traga saliva y queda mirando fijamente a su madre sin decir una palabra. Luego hace amago de ir a abrir la puerta de la habitación, pero su madre la detiene agarrándole la mano y gritando fuera de sí, muerta de miedo; BRENDA ¡NOOO! ¡NO LA ABRAS! 31ª…: INTERIOR. HABITACIÓN DE SARAH JANE. NOCHE. Se abre la puerta, y Eve Campbell entra en la habitación. Una vez dentro se gira hacia el pasillo y dice con voz alegre y despreocupada: EVE Puedes pasar, mamá, aquí no hay nadie. Brenda Campbell…: Entra y con voz entrecortada por la angustia y el terror señala la cama, donde los dos peluches han quedado casi al borde de la misma, y dice: BRENDA ¿Ah, no? Dime, entonces, quién ha movido esos dos muñecos, porque yo no he  Brenda Campbell…: Sale del dormitorio dando un potente portazo, dejando a su hija mirando la cama y los muñecos. 32ª…: INTERIOR. DORMITORIO DE MATRIMONIO. NOCHE En la cama de matrimonio la pareja formada por Arthur y Brenda Campbell intenta dormir. Él parece que lo consigue y descansa plácidamente. Ella, por otro lado, permanece despierta y con los ojos muy abiertos, escuchando los sonidos que le llegan desde la habitación contigua, la habitación de Sarah Jane. 33ª…: INTERIOR. HABITACIÓN DE SARAH JANE. NOCHE Sin que nadie los toque, vemos moverse a los dos peluches de encima de la cama de la niña, y una pequeña mecedora de madera pintada de rosa mecerse sola. También vemos como el pequeño e infantil reproductor de música con dibujos de las Princesas Disney se pone en marcha y comienza a sonar la canción de la película "La Bella y la Bestia". 34ª…: INTERIOR. DORMITORIO DE MATRIMONIO. NOCHE El bebé comienza a llorar en el moisés, y Brenda se incorpora en la cama, dispuesta a ver qué le pasa, quedando paralizada al ver lo siguiente. La figura de Sarah Jane se encuentra junto al capazo del niño y lo mece suavemente mientras le susurra una vieja canción de cuna. Brenda Campbell…: Con lágrimas en los ojos, grita y zarandea a su esposo para que se despierte y pueda ver lo mismo que ella. BRENDA ¡ARTHUR, ARTHUR! ¡DESPIERTA Y DIME SI VES LO MISMO QUE YO! Arthur Campbell…: Abre los ojos y tantea la mesita en busca de sus gafas, mientras balbucea con voz pastosa: ARTHUR ¿¡Q-qué pasa, qué…!? Arthur Campbell…: Una vez ha logrado ponerse bien las gafas, y mira hacia donde le señala su esposa, ha de ahogar un grito mezcla de sorpresa y espanto al comprender lo que ella intentaba decirle, pues, ante sus maravillados ojos, tiene la imagen de su hija muerta un año atrás, meciendo la cuna de su hijo recién nacido, y cantándole una nana, por lo que sólo acierta a susurrar con voz trémula y desviando su mirada hacia su esposa: ARTHUR ¿E-es ella de verdad? ¿E-es Sarah Jane? Brenda Campbell…: Sin poder contener las lágrimas, responde en medio de un ahogado sollozo: BRENDA S-si, Arthur. E-es ella. 35ª…: INTERIOR. SALA DE ESTAR. DÍA. El clan Campbell al completo se ha reunido para escuchar lo que los cabezas de familia tienen que contar. A pesar de que han pasado la noche discutiendo sobre el mejor modo de hacerlo, ni Arthur ni Brenda lograron llegar a un entendimiento, así que han optado por ser francos y directos, decidiendo que sea Brenda quien hable. Eve Campbell…: Hace un gesto a su madre, pidiéndole permiso para hablar. Brenda Campbell…: Se lo concede con gesto y mirada impaciente. EVE Si vais a contarnos que el fantasma de Sarah Jane ronda nuestra casa, ya lo sabemos. Arthur y Brenda Campbell se quedan mirando el uno al otro durante unos instantes, y luego vuelven a mirar a sus tres hijos mayores con cara de asombro. Finalmente es Brenda quien habla. BRENDA ¿Y por qué no habéis dicho nada hasta ahora? Los tres chicos agachan las cabezas con gesto avergonzado, pero un instante después, el gemelo Dave responde en tono desafiante. DAVE Te lo intenté decir el otro día en el jardín, pero no me hiciste caso Brenda Campbell…: Se lleva ambas manos a la cara en claro gesto de vergüenza y aflicción, y luego pide a su hijo que se acerque para abrazarlo y pedirle perdón por no haberle escuchado. Dinah Campbell…: Se acerca a su madre y hermano aún abrazados, y tras unirse a ellos en el abrazo, dice con voz temblorosa: DINAH Ella habla con nosotros, mamá Brenda Campbell…: Se aparta de los dos gemelos y se les queda mirando con la mayor de las sorpresas dibujada en el rostro, antes de preguntar: BRENDA ¿Es eso cierto? ¿Y qué os dice? ¿Es feliz dónde sea que se encuentre? Dinah Campbell…: Se limpia una lágrima que brota de su ojo derecho, y responde con voz entre triste y alegre: DINAH Dice que nos echa de menos, pero que tiene que hacer no sé qué para poder cruzar al otro lado, que hasta que no lo haga no podrá seguir su camino. Brenda Campbell…: Al oír esto, emite y ahogado sollozo, y luego, con la voz entrecortada por el llanto, susurra: BRENDA Mi niña…, mi pobre niña 36ª…: INTERIOR. CONSULTA MÉDICA. DÍA David Sinclair…: Espera a que Brenda tome asiento para empezar a hablar, comenzando por el saludo de rigor: SINCLAIR Hola, Brenda. ¿Cómo se encuentra? Por lo que me comentaba por teléfono, ha habido algunos cambios en su hogar Brenda Campbell…: Tras acomodarse en la silla, carraspea levemente y asiente con un ligero cabeceo antes de responder con voz firme y decidida: BRENDA Así es, Doctor Sinclair. Al final, tanto mi familia como yo misma, hemos aceptado lo que ocurre en nuestra casa. David Sinclair…: Enarca una de sus oscuras cejas, y queda con la mirada fija en su paciente. Tras unos segundos, y un ligero carraspeo, por fin inquiere: SINCLAIR ¿Y qué es lo que ocurre en su casa, señora Campbell? Brenda Campbell…: Compone una expresión y una sonrisa casi beatífica, y en tono tranquilo y sosegado responde: BRENDA Nuestra pequeña Sarah Jane ha vuelto a nosotros. David Sinclair…: Emite un leve carraspeo y se echa hacia atrás en su asiento antes de decir lo siguiente con un ligero temblor en la voz: SINCLAIR ¿Me está diciendo que la presencia de su casa es en realidad su hija muerta, y que usted y su familia aceptan este hecho como algo natural? Brenda Campbell…: Sin desdibujar la sonrisa de sus labios y en tono totalmente convencido: BRENDA Eso es, Doctor Sinclair; así que no creo que sean necesarias más visitas. David Sinclair…: Alzándose de su silla de forma tan brusca, que a punto está de tirarla al suelo, al tiempo que casi grita en tono claramente angustiado: SINCLAIR ¡No puede hablar en serio! ¡No, después de todo lo que hemos progresado! Brenda Campbell…: Se le queda mirando con expresión entre sorprendida y retadora, y por fin replica en tono desafiante: BRENDA ¿Progresos, dice? ¿Llama progresos a esto? David Sinclair…: Llega hasta Brenda y la obliga a permanecer en su asiento, y a escuchar lo que tiene que decirle. SINCLAIR ¡Escúcheme, señora Campbell! ¿Se da cuenta de la locura que acaba de decirme? Brenda Campbell…: Zafándose de la presa del Psiquiatra con un gesto brusco y decidido y casi a voz en grito: BRENDA ¡Claro que me doy cuenta, maldita sea! ¡Le he dicho que mi pequeña, mi Sarah Jane ha vuelto a mí, y esta vez no le voy a dejar marchar de nuevo! David Sinclair…: Pasándose la diestra por los oscuros cabellos al tiempo que deambula por el interior de su consulta médica con gesto nervioso, casi desesperado. SINCLAIR ¡Maldita sea! ¿Es que acaso no entiende lo que esto supone para mí, para la terapia? Brenda Campbell…: Se le queda mirando con expresión de no saber muy bien a qué se refiere, y así se lo hace saber con estas palabras: BRENDA No lo entiendo. ¿Qué significa? David Sinclair…: Vuelve a tomar asiento en su silla, y tras suspirar levemente responde: SINCLAIR Significa que tal vez deba empezar a tomar algún antipsicótico y no sólo el antidepresivo, porque lo que usted acaba de relatarme no pueden ser otra cosa que episodios relacionados con un problema mental mucho más severo, y no solo una depresión por la muerte de su hija. Brenda Campbell…: Aprieta con fuerza los labios y luego dice algo que deja a Sinclair sin habla: BRENDA ¿Y si le demuestro que lo que digo es cierto? ¿Y si le demuestro que mi hija ha vuelto de verdad a nosotros? 37ª…: INTERIOR. SALÓN DE ESTAR. TARDE Vemos al Doctor Sinclair y a una pareja, hombre y mujer, hablando y conversando. Él se llama Michael Franton y es colega de profesión de Sinclair. Ella es su mujer, y se llama Norma. En este momento habla él mientras su esposa vuelve a llenarle la copa de licor. MICHAEL Es sumamente interesante eso que acabas de contarnos. Norma Franton…: Se sienta en el sofá junto a su esposo y tras posar una mano sobre una de las rodillas de éste, añade casi sin pensar: NORMA ¿Y si fuera verdad? David Sinclair…: Alzando sus cejas en clara señal de sorpresa, al tiempo que señala con su índice derecho a la mujer de su amigo, como acusándola. SINCLAIR No puedes hablar en serio, Norma. Norma Franton…: Esbozando lo que parece ser una sonrisa algo ingenua: NORMA ¿Por qué no? Existen cientos, miles de testimonios que aseguran que hay algo más allá. Los dos hombres se quedan mirando, y un segundo después estallan en sonoras carcajadas, mientras la mujer los mira con el ceño fuertemente fruncido, señal inequívoca de que no le ha gustado su reacción. Norma Franton…: Con gesto claramente molesto, se alza del sofá y mientras camina hacia el ventanal que da al amplio y bien cuidado jardín posterior de su casa, añade en tono hiriente y mordaz: NORMA Pues deberíais saber que hay algo más allá, y no tomaros tan a la ligera ciertos testimonios. David Sinclair…: Por fin parece darse cuenta que la mujer de su amiga no bromea, y decide cortar su risa para acercarse a ella y decirle: SINCLAIR ¿Ocurre algo, Norma? ¿Hay algo que quieras contarnos? Norma Franton…: Hace un gesto a su marido para que se acerque a ella. Una vez lo tiene al lado, lo abraza y comienza a hablar con voz rota por la tristeza, contándoles como hace mucho tiempo, tras quedarse huérfana de madre a edad muy temprana, su padre había contactado con una médium, y cómo ésta logró ponerla en contacto con su madre fallecida. Se ha hecho el silencio en el salón de estar de los Franton una vez Norma Franton ha terminado de relatar a su marido y a su amigo David Sinclair sus experiencias con el mundo del Más Allá. Michael Franton…: Estira una mano y acaricia la mejilla de su mujer al tiempo que inquiere con voz levemente temblorosa por la emoción: MICHAEL ¿Por qué no me lo habías contado, amor? Norma Franton…: Esbozando una sonrisa tristísima: NORMA ¿Y aún tienes la osadía de preguntármelo, cariño? 38ª…: INTERIOR. HABITACIÓN DE JUEGOS DE LOS NIÑOS. DÍA Vemos a los gemelos Campbell jugando con el juego de construcción, mientras su madre toca el pequeño piano de color rosa en el que la pequeña Sarah Jane había empezado a dar sus primeros pasos como pianista. La canción escogida por Brenda es la favorita de su hija muerta: "Brilla, brilla linda estrella". Dinah Campbell…: De repente, deja sus piezas de construcción a un lado y tras una sonora carcajada, exclama: DINAH ¡No, mamá! ¡Dice Sarah Jane que así no es! En ese instante vemos como las teclas del piano se pulsan solas, tocando la melodía correctamente, ante los asombrados ojos de Brenda y la diversión de los gemelos. Brenda Campbell…: Con lágrimas en los ojos, estira su mano hacia las teclas pulsadas por dedos fantasmales al tiempo que musita: BRENDA ¿Sarah Jane? ¿Eres tú, cariño? ¿Estás ahí? Los gemelos dejan el juego de construcción y corren hacia su madre gritando: GEMELOS ¡DILE QUE HAGA ALGÚN TRUCO DE FANTASMAS PARA NOSOTROS, MAMA! Brenda Campbell…: Ríe divertida por la disparatada idea de sus hijos, quedando al instante muda al notar en su rostro una vaharada del perfume que usase Sarah Jane, tal y como ya le sucediera días atrás en su dormitorio la primera vez que tuvo la certeza de que la presencia que rondaba su casa era en verdad el espíritu de su adorada pequeña. 39ª…: INTERIOR. DORMITORIO DE MATRIMONIO. NOCHE Vemos al matrimonio formado por Arthur y Brenda Campbell tendido en la cama, aún despiertos y hablando. Hablan de Sarah Jane. Brenda Campbell…: Con voz embargada por la emoción: BRENDA Esta mañana volví a sentir su presencia en el cuarto de juegos de los niños Arthur Campbell…: Ahogando un bostezo y clavando su mirada en los enormes y hermosos ojos azules de su esposa: ARTHUR ¿Qué crees que quiere? ¿Por qué crees que ha vuelto desde…? Brenda Campbell…: Encogiéndose de hombros y esbozando una feliz sonrisa antes de apagar la luz: BRENDA Ni lo sé, ni me importa. Mi niña ha vuelto a mí, y eso es todo lo que me vale. 40ª…: INTERIOR. DESPACHO PRIVADO DEL DOCTOR SINCLAIR. TARDE Vemos al Doctor Sinclair hablando con Norma Franton. David Sinclair…: Con evidente deje de desconfianza en la voz: SINCLAIR ¿Estas totalmente segura de que no es un charlatán, Norma? Norma Franton…: Echándose hacia atrás un rebelde mechón de su rubia cabellera y respondiendo con deje falsamente ofendido: NORMA ¿Por quién me tomas? Ya deberías saber que yo sólo trato con los mejores. Norma Franton…: Se acerca al escritorio de Sinclair para coger su bolso y sacar del mismo una tarjeta que tiende al Psiquiatra al tiempo que añade: NORMA Se llama Vincent Noustakis, y es el hijo de la médium que hace años me puso en contacto con mi madre muerta. David Sinclair…: Toma la pequeña cartulina y lee el nombre escrito en ella para sí antes de replicar en tono suspicaz y un tanto burlón: SINCLAIR Vaya…, no sabía yo que esas cosas fueran hereditarias. Norma Franton…: Deja escapar un débil suspiro y replica en tono visiblemente molesto: NORMA Pensé que habíamos dejado claro que nos íbamos a tomar esto como algo serio. David Sinclair…: Bajando la mirada con gesto avergonzado: SINCLAIR Lo siento, Norma. De veras que lo siento, pero… Todo esto me supera Norma Franton…: Sin abandonar el tono molesto y de reproche: NORMA Si de verdad tienes intención de ayudar a tu paciente, hablarás con Noustakis y harás caso de todo lo que te diga. Norma Franton…: Dicho esto, sale del despacho de Sinclair, dejando a éste releyendo el breve texto escrito en la tarjeta de visita del presunto médium. 41ª…: INTERIOR. TIENDA DE PRODUCTOS ESOTÉRICOS. DIA. Vemos entrar al Doctor Sinclair y avanzar hasta el pequeño mostrador, donde podemos apreciar una bola de cristal de considerable tamaño rodeada de varias velas perfumadas. Del fondo nos llega una voz en tono alegre. Es Vincent Noustakis, el presunto médium. NOUSTAKIS ¡Un momento, por favor! ¡Ahora mismo salgo! Poco después, de detrás de una sencilla cortinilla de abalorios, aparece un hombre joven, de unos treinta años, de escasa estatura y el pelo largo y rubio recogido en una coleta. Viste un polo de color azul cielo y pantalones blancos a juego. Con paso firme, se aproxima al mostrador por su lado y tiende la mano a Sinclair al tiempo que lo saluda con una sonrisa. NOUSTAKIS Usted debe ser David Sinclair, el amigo de Norma Franton. David Sinclair…: Acepta la mano y asiente con un leve cabeceo, para luego seguir a Noustakis al interior de la trastienda. 42ª…: INTERIOR. TRASTIENDA BAZAR. DÍA Los dos hombres se acomodan en dos cómodas sillas, uno frente al otro, y en torno a una pequeña mesa de forma cuadrada. El primero en hablar es Noustakis, con voz clara y firme, y tono serio y seguro NOUSTAKIS Por lo que me contó la señora Franton, usted no cree en todo este asunto del Más Allá. David Sinclair…: Carraspea levemente antes de responder dando a su voz un ligero pero perceptible tono de disculpa. SINCLAIR Digamos que, hasta el momento, nadie me ha demostrado la existencia de otra vida más allá de la muerte. Vincent Noustakis…: Esgrimiendo una enorme sonrisa cargada de conmiseración ante las palabras del Psiquiatra. NOUSTAKIS Y sin embargo, la Historia está plagada de testimonios que demuestran lo contrario, señor Sinclair. David Sinclair…: Tras unos instantes en silencio, y mirando fijamente al presunto médium inquiere: SINCLAIR ¿Qué le contó Norma Franton sobre mí? Vincent Noustakis…: Carraspea levemente y responde con voz perfectamente modulada para otorgarle cierto matiz misterioso. NOUSTAKIS Por lo que me contó, el problema no lo tiene usted sino una paciente suya. David Sinclair…: Sonríe levemente y replica en un tono de voz de lo más profesional también. SINCLAIR Así es. Tengo una paciente que asegura que el fantasma de su hija, fallecida hace un año, ronda su casa y convive con su familia. Vincent Noustakis…: Frunce el ceño, y se lleva el índice derecho a los labios con gesto pensativo antes de inquirir con gran acierto: NOUSTAKIS ¿Debo suponer, entonces, que su paciente no tiene ni idea de que esta conversación está teniendo lugar? David Sinclair…: Vuelve a carraspear con gesto visiblemente nervioso antes de responder en tono casi conspirativo: SINCLAIR Ese es ciertamente el caso, señor Noustakis Vincent Noustakis…: Se reclina hacia atrás en su asiento, y replica con otra pregunta: NOUSTAKIS ¿Y se puede saber, entonces, que busca un escéptico declarado, como parece ser usted, de mí? David Sinclair…: Esgrime una enorme y radiante sonrisa y responde en tono firme y decidido: SINCLAIR Quiero saber si mi paciente miente o dice la verdad. En otras palabras: Quiero creer. 43ª…: EXTERIOR. TERRAZA DE UNA CAFETERÍA. TARDE. Vemos al Doctor Sinclair y a Vincent Noustakis sentados en torno a una de las mesas del local. En ese momento, vemos llegar al lugar a Brenda Campbell y acercarse a los hombres con una sonrisa nerviosa. Sinclair se alza y los presenta. Una vez concluidas las presentaciones, es Noustakis quien habla, dirigiéndose a la mujer. NOUSTAKIS ¿Cuánto hace que siente la presencia de su hija en su casa, señora Campbell? Brenda Campbell…: Espera a que el camarero les haya servido los cafés, y luego responde con voz levemente temblorosa, mientras sus ojos van del Psiquiatra al médium a gran velocidad: BRENDA Hace tiempo que sospechaba que en casa pasaba algo, pero no fue hasta hace unas semana que tuvimos constancia de que la presencia era en realidad nuestra hija fallecida hace un año. Vincent Noustakis…: Sonríe con gesto y expresión comprensiva, y luego añade en tono calmado y profesional, dejando muy claro que conoce su oficio: NOUSTAKIS ¿Está cien por cien segura que se trata de su hija? Brenda Campbell…: Se envara visiblemente, y replica con los ojos y la boca muy abiertos por el miedo y el asombro: BRENDA ¿Qué insinúa? ¿Acaso cree que…? Vincent Noustakis…: Alza ambas manos con gesto tranquilizador y se apresura a calmar a la asustada mujer: NOUSTAKIS Sólo digo que tal vez sería conveniente que un experto visitase su hogar y definiese con certeza la naturaleza de la presencia que habita con usted y su familia. Brenda Campbell…: Esboza una sonrisa y replica en tono casi divertido mirando fijamente a su Psiquiatra: BRENDA ¿De qué va todo esto, Doctor Sinclair? ¿Acaso pretende hacerme creer que ahora toma en serio mi historia sobre el fantasma de mi pequeña Sarah Jane? David Sinclair…: Se encoge levemente de hombros y responde casi a la defensiva: SINCLAIR Lo crea o no, señora Campbell, tal vez sea ese el caso. Tras esto, se hace un breve silencio entre los tres, que Noustakis rompe dirigiendo a Brenda la siguiente pregunta: NOUSTAKIS ¿Qué me dice, señora Campbell? ¿Me permitiría visitar su casa y estudiar sobre el terreno la verdadera naturaleza de la presencia que perturba sus vidas? Brenda Campbell…: Abre y cierra la boca un par de veces sin decir una palabra, para por fin responder no muy convencida, y dando por zanjada la conversación: BRENDA Déme una tarjeta. He de hablarlo con mi marido. 44ª…: INTERIOR. DESPACHO DE ARTHUR CAMPBELL. TARDE. Vemos al matrimonio Campbell hablando. Arthur está sentado en su sillón. Brenda de pie ante el escritorio de su marido. Al parecer, la conversación es bastante tensa. ARTHUR Así que pretendes que metamos en casa a un espiritista, para que nos diga si Sarah Jane es realmente Sarah Jane. Brenda Campbell…: Emite un prolongado suspiro antes de replicar con tono claramente cansado: BRENDA Cariño. No sabemos si es ella realmente. ¿Y si no lo es? Me he estado informando y… Arthur Campbell…: Exhala un resoplido exasperado y replica casi a voz en grito: ARTHUR No creo necesario recordarte lo que me costó aceptar que nuestra hija muerta había vuelto a nosotros y que estábamos conviviendo con su fantasma. Brenda Campbell…: Emite un ahogado gemido y replica en un hilillo de voz apenas perceptible: BRENDA Por el amor de Dios, Arthur, cálmate. Ya sabes lo que pasa cada vez que nosotros discutimos por…, ese motivo. Los dos quedan en silencio de repente al oír como algo cae al suelo y se hace pedazos, ruido seguido apenas un segundo después por unos llantos desgarradores y más ruidos, éstos de puertas que se abren y se cierran con suma violencia. Cuando por fin termina la algarabía de ruidos, Brenda lanza a su marido una mirada de profundo reproche, y sale corriendo del despacho. 45ª…: INTERIOR. SALÓN COMEDOR TARDE. Vemos entrar corriendo a Brenda y quedarse parada en la entrada del salón, mientras sus ojos intentan localizar el lugar del nuevo estropicio causado seguramente por el fantasma de su hija muerta. Cuando lo visualiza, un gemido de impotencia y profundo pesar escapa de su garganta. BRENDA Sarah Jane, no. El cuadro de nuestra boda no. Con paso vacilante se acerca al enorme cuadro que hace casi veinte años un afamado artista local pintase para Arthur y ella el día de su enlace. En ese instante, Sharon entra también en el salón y se acerca a ella con una expresión de profunda aflicción dibujada en su arrugado semblante. SHARON ¿Ha sido ella, señora? Brenda Campbell…: Asiente con un triste cabeceo, y luego pide a la criada recoger el estropicio. 46ª…: INTERIOR. HABITACIÓN DE MATRIMONIO. DÍA Vemos a Brenda Campbell hablando por el móvil con Vincent Noustakis. Le está dando permiso para acudir a su casa y hacer lo que considere conveniente para saber si la presencia que convive con ellos es realmente su hija o no. BRENDA ¿Entonces le parece bien venir mañana a eso de las diez de la mañana? Se escucha la voz de Noustakis a través del teléfono: NOUSTAKIS Diez de la mañana es una buena hora, señora Campbell. Vemos como Brenda corta la comunicación y pone luego el móvil a cargar. 47ª…: EXTERIOR. CALLE RESIDENCIAL. DÍA Vemos llegar un taxi y bajarse del mismo a Vincent Noustakis. El médium paga la carrera y luego queda mirando con claro interés la pequeña pero lujosa mansión donde vive la familia Campbell. Un instante después, lo vemos sonreír y caminar con paso firme y decidido por el senderito de gravilla que une la calle residencial con la puerta principal de la fastuosa construcción. 48ª…: INTERIOR.  INTERIOR. HALL DE LA CASA. DÍA. Vemos a la vieja y leal Sharon correr a abrir la puerta, después de que Noustakis haya pulsado el timbre de la misma. SHARON ¿Es usted el…? ¡Pase, pase! Mi señora lo espera en el saloncito de estar. El médium saluda a la anciana con un gentil cabeceo, y luego la sigue hasta la mencionada sala de estar, donde efectivamente lo espera la dueña de la casa. 49ª…: INTERIOR. SALA DE ESTAR. DÍA Vemos a Brenda Campbell esperando de pie a su invitado. Viste un sencillo pero elegante vestido de tubo, que resalta sus exuberantes formas, y lleva el rojo cabello recogido en una humilde cola de caballo. Sonríe francamente al ver entrar a Noustakis en el pequeño salón de estar. Tras estrechar con franca firmeza la mano que le tiende el médium, Brenda le ofrece algo de beber, y poco después, mientras ambos disfrutan de una copa de vino, la mujer por fin pregunta la siguiente. BRENDA ¿Qué tenemos que hacer? Vincent Noustakis…: Deniega con un leve pero firme cabeceo de su rubia cabeza, y con una enorme sonrisa en los labios, responde: NOUSTAKIS Usted no tiene que hacer nada, señora Campbell, salvo indicarme en qué zonas de la casa suelen notar la presencia de su hija fallecida Brenda Campbell…: Esboza una avergonzada sonrisa y replica con aire azorado: BRENDA Oh, claro… Es sólo que pensé… Brenda Campbell…: Se alza del cómodo sofá de dos plazas, y con un gesto pide a Noustakis que la siga. 50ª…: INTERIOR. DORMITORIO DE MATRIMONIO. DÍA. La puerta se abre y entran Brenda y Noustakis. Habla ella con la voz levemente entrecortada por la emoción. BRENDA Aquí fue, donde hace como unas tres semanas o así sentí por primera vez la presencia real de mi hija fallecida. Noustakis examina con atención el dormitorio antes de preguntar en un tono de lo más serio y profesional: NOUSTAKIS ¿Qué fue lo que sintió o percibió en ese momento? Brenda Campbell…: Se lleva un dedo al ojo derecho para enjugarse una lágrima antes de responder: BRENDA Pude ver a mi hija… Luego grité y acudió mi marido. Tras esta explicación, el médium y la dueña de la casa salen de la habitación de matrimonio y Brenda conduce a Noustakis hacia el cuarto de juegos de los niños. 51ª…: INTERIOR. HABITACIÓN DE JUEGOS DE LOS NIÑOS. DÍA Brenda Campbell…: Abre la puerta e invita a su invitado a entrar. Caminan hasta el pequeño piano de Sarah Jane y el hombre frunce el ceño levemente antes de decir en un tenue susurro: NOUSTAKIS Puedo ver algo…, también puedo oír una melodía sobre… ¿Una estrella, quizás? Brenda Campbell…: Al oír esto, se lleva ambas manos a la boca para ahogar un gemido de asentimiento. 52ª…: INTERIOR. SALÓN COMEDOR. NOCHE La familia Campbell ha terminado de cenar, y en el lugar sólo quedan ya el matrimonio hablando, y la vieja Sharon recogiendo la mesa. Habla Arthur, y por su tono de voz sabemos que está bastante molesto. ARTHUR ¿Y, bien? ¿Qué te ha dicho ese estafador al que has hecho venir esta mañana? Brenda Campbell…: Por su parte no se queda atrás a la hora de replicar a su marido en tono ofendido y de fastidio. BRENDA ¡Pues yo no creo que sea ningún estafador! Sabía cosas sobre nosotros y nuestra hija que… Arthur Campbell…: Lanza una feroz e hiriente risotada, y replica en el tono más despectivo que es capaz de usar: ARTHUR ¿Cómo es posible que seas tan tonta, cariño? Lo más seguro es que ese hombre se haya informado bien sobre nosotros y sobre Sarah Jane antes de venir a casa. Así es como suelen actuar esa clase de estafadores.  Brenda Campbell…: Aprieta con fuerza labios y puños, componiendo una mueca de profunda rabia y odio hacia su marido, y luego responde a las duras palabras de éste en tono muy digno, mientras se alza de la mesa y sale del comedor: BRENDA Al menos, mientras hablaba con ese farsante, como tú le llamas, me he sentido escuchada por primera vez en mucho tiempo. 53ª…: INTERIOR. TRASTIENDA BAZAR. TARDE Vemos al Doctor David Sinclair y a Vincent Noustakis conversando mientras beben un aromático café preparado por el médium. SINCLAIR Entonces. ¿Está totalmente seguro de lo que acaba de contarme? Vincent Noustakis…: Da un sorbo a su café ya tibio, y responde con una radiante sonrisa en su pálido semblante: NOUSTAKIS No he estado más seguro de nada en mi vida, Doctor Sinclair. En el domicilio de su paciente habita una presencia muy poderosa, a la vez que benigna. Al menos fue lo que capté en un primer momento. David Sinclair…: Sin dejar de dar vueltas a la taza de café preparado por el espiritista: SINCLAIR  ¿Y podría decirme si de verdad se trata de su hija fallecida? Vincent Noustakis…: Enarca una de sus rubias cejas, y replica con evidente suspicacia: NOUSTAKIS Disculpe, Doctor Sinclair, pero me cuesta creer eso que dijo sobre que quería creer en algo, y cada vez estoy más convencido de que todo es una burda estrategia para acercarse a la señora Campbell. David Sinclair…: Lanza una alegre carcajada, y replica en tono burlón: SINCLAIR ¿Tanto se me nota, amigo Noustakis? 54ª…: EXTERIOR. JARDÍN TRASERO DE LA MANSIÓN. NOCHE Aprovechando la buena temperatura reinante, Brenda Campbell y los gemelos cenan en el jardín trasero, sentados cerca de la enorme piscina familiar, mientras "Blackie" juega a perseguir una pelota que le arrojan los niños. De repente, el animal se queda muy quieto y muy callado mirando fijamente un macizo de rosales bajo el cual acaba de caer la pelota. Al darse cuenta, la gemela Dinah se acerca al animal y le pregunta: DINAH ¿Qué pasa, grandullón? ¿Qué estás viendo? La respuesta a la pregunta de la niña llega de repente, cuando el juguete, movido por manos invisibles, sale de debajo del rosal y rueda hasta las patas delanteras del animal. Dinah Campbell…: Gira la cabeza en dirección hacia su madre, y grita con todas sus fuerzas: DINAH ¡MAMÁ, CORRE, VEN! ¡CREO QUE SARAH JANE ESTÁ AQUÍ! Brenda Campbell alza la cabeza de su libro electrónico y ve a su hija haciéndole gestos para que se acerque, y con gesto excitado se alza del sillón de mimbre y corre hacia la niña. Una vez llega a su altura, sigue con la mirada el dedo de Dinah, que señala al quieto y callado "Blackie", al que acaricia la negra cabezota para luego centrar su atención en el espectáculo que ofrece la pelota del animal rodando por el césped del jardín de izquierda a derecha, sin que nadie la toque. Sin dudarlo un instante, se arrodilla en la hierba e inquiere con voz trémula por la emoción: BRENDA ¿E-eres tú, Sarah Jane? Brenda Campbell…: Como en veces anteriores, nota en su rostro una suave brisa, acompañada del perfume favorito de su pequeña fallecida y, sin poder evitarlo, rompe a llorar con un llanto leve y ahogado, mientras los dos gemelos la miran y se abrazan a ella. 55ª…: INTERIOR. DORMITORIO DE MATRIMONIO. NOCHE. Vemos al matrimonio Campbell, él en la cama, ella poniéndose el camisón y tarareando la canción infantil favorita de Sarah Jane: "Brilla, brilla, linda estrella" Arthur Campbell…: En tono hosco y malhumorado: ARTHUR ¡Vaya perra te ha entrado con la dichosa cancioncita! Brenda Campbell…: Se le queda mirando con la boca levemente abierta por la sorpresa y luego, en tono dolido, replica: BRENDA ¿Se puede saber por qué me haces esto, Arthur? Sabes que a Sarah Jane no le gusta que discutamos. Arthur Campbell…: Se incorpora de la cama hecho una furia, y agarrando a su esposa por los hombros, le grita: ARTHUR ¡NUESTRA HIJA ESTÁ MUERTA, BRENDA, MUERTA! ¿ES QUE ACASO ERES INCAPAZ DE COMPRENDER ESO? Brenda Campbell…: Se libera de la presa de su marido, y también a voz en grito, responde: BRENDA ¡YA SÉ QUE ESTÁ MUERTA, MALDITA SEA! ¡PERO DE ALGÚN MODO, ELLA HA VUELTO A NOSOTROS! ¿O ACASO NO RECUERDAS COMO MECÍA LA CUNA DE NUESTRO HIJO RECIÉN NACIDO HACE UNAS SEMANAS? Arthur Campbell…: Emite un bufido exasperado, y sale de la habitación dando un fuerte portazo, dejando a Brenda llorando amargamente. 56ª…: INTERIOR. CONSULTA MÉDICA. DÍA Vemos al Doctor Sinclair sentado en su mesa de trabajo, cuando la puerta de la consulta se abre y entra Brenda Campbell, que saluda con un leve cabeceo, y toma asiento en la silla destinada a los pacientes. David Sinclair…: Sonríe y saluda a la mujer con un tono de voz de lo más profesional: SINCLAIR Me alegra verla de nuevo, Brenda. ¿Cómo se encuentra? Brenda Campbell…: Intentando componer algo parecido a una sonrisa, y logrando solo una horrible y triste mueca: BRENDA Bueno… Las cosas no andan muy bien por casa, y mi marido me ha pedido el divorcio. David Sinclair…: Frunciendo levemente el entrecejo, antes de responder con fingido pesar: SINCLAIR Oh… Cuánto lo siento, de veras. Durante unos minutos, ambos permanecen en silencio, pero pasado este tiempo, Sinclair vuelve a dirigirse a su paciente con la siguiente pregunta: SINCLAIR La decisión de su marido… ¿Tiene algo que ver con los fenómenos que están teniendo lugar en su casa? Brenda Campbell…: Al oír esto, emite un ahogado gemido, y responde casi entre sollozos: ¡SÍ, DIOS MÍO SÍ! ¡HACE UN AÑO PERDÍ A MI HIJA, Y AHORA VOY A PERDER TAMBIÉN A MI MARIDO! David Sinclair…: Permanece en silencio durante unos minutos, esperando paciente a que la mujer se calme, y por fin abre el cajón superior de su mesa, y tras sacar del mismo una tarjeta, se la tiende a Brenda con estas palabras: SINCLAIR Tal vez les convendría hacer terapia de pareja. Esta tarjeta es de una colega mía, muy buena en ese campo. Brenda Campbell…: Termina de sonarse la nariz con un kleenex, y estira la mano para coger la tarjeta. Tras leerla, y con voz levemente gangosa por la acumulación de mucosidad en la nariz, responde: BRENDA Gracias. Pero no creo que sirva de nada; cuando mi marido toma una decisión… David Sinclair…: Al oír esto, enarca ambas cejas y dice tras un leve carraspeo: SINCLAIR ¿Y si hablo yo con su marido? Brenda Campbell…: Mira fijamente a su Psiquiatra, y luego emite una triste carcajada. BRENDA No creo que sea buena idea, Doctor Sinclair. Mi esposo está casi convencido de que usted y yo mantenemos una aventura a sus espaldas. David Sinclair…: Al oír esto, se envara levemente y replica en un ahogado susurro. SINCLAIR A mí no me importaría que eso fuera cierto. 57ª…: INTERIOR. CONSULTA DE MICHAEL FRANTON. TARDE. Vemos a Franton y a Sinclair hablando, discutiendo más bien. Michael Franton…: Casi a voz en grito, y agitando su índice derecho a escasos centímetros del pecho de su amigo y colega: FRANTON ¿¡Acaso te volviste loco, David!? ¿¡A quién se le ocurre acostarse con su paciente!? David Sinclair…: Se encoge de hombros con gesto indiferente, y luego lanza un leve bufido antes de replicar totalmente a la defensiva: SINCLAIR ¿Qué quieres que te diga, a ver? ¿Que fui un necio y cometí el mayor error de mi vida? Pues lamento decirte que, si lo hiciera, estaría mintiéndote a ti y, lo que es peor, a mí mismo Michael Franton…: Menea la cabeza de un lado a otro, en evidente gesto de negación y exasperación, y luego inquiere, aun sospechando la posible respuesta de su amigo y colega: FRANTON ¿Cuánto hace que te sientes atraído por ella? David Sinclair…: Vuelve a encogerse de hombros, esta vez con gesto cansado, y responde tras hacer memoria: SINCLAIR No sabría decirte…, pero creo que desde que entró por primera vez en mi consulta y la vi, con esa roja cabellera y esa exuberancia suya de la que con tanta naturalidad hace alarde. Michael Franton…: Asiente con un ligero cabeceo, y una tenue sonrisa, pues desde hace tiempo conoce la fascinación que siente su amigo hacia las mujeres voluptuosas. FRANTON Te comprendo, David. Y sabes que si la situación fuera otra, incluso te apoyaría. Pero estamos hablando de que te juegas la carrera si esto sale a la luz. David Sinclair…: Emite un ahogado suspiro, y con voz apagada replica: SINCLAIR ¿Y crees que me importaría, si con ello consigo estar de nuevo con ella? 58ª….: INTERIOR. HALL DE LA CASA. TARDE. Vemos a Arthur Campbell, hecho una furia, arrojar la maleta con ruedas hacia puerta de la casa. Apoyada en la puerta del salón comedor podemos ver a Brenda, llorando, y junto a ella, a los gemelos y a Eve llorando también. De repente, y antes de salir de casa cargado con sus cosas, Arthur Campbell se gira hacia su familia y le espeta a su esposa en tono hiriente y cruel: ARTHUR Te lo advertí, Brenda. Te di a escoger entre tu familia y tu marido, y tu hija muerta. Brenda Campbell…: Al oír esto, da un paso hacia su marido, y replica hecha una furia y a voz en grito: BRENDA ¡ME PUSISTE UN JODIDO ULTIMATUM, JODIDO CABRÓN MAL NACIDO! ¡Y MI HIJA MUERTA, COMO TÚ LA LLAMAS, TAMBIÉN ERA TU HIJA! Arthur Campbell…: Por un momento, parece dudar, e incluso abre y cierra un par de veces la boca, como si quisiera decir algo y no le salieran las palabras, pero al final, abre la puerta, coge sus dos maletas con ruedas, y cierra la puerta tras él dando un ligero portazo. En ese instante, desde el piso superior, les llega el inconfundible sonido de las teclas del pequeño piano de Sarah Jane, como si alguien las estuviera aporreando con furia, y Brenda Campbell no puede más que sentir un escalofrío y abrazarse a sus tres hijos con todas sus fuerzas. 59ª…: INTERIOR. HABITACIÓN MOTEL. NOCHE Vemos a Arthur Campbell mirando fijamente su móvil, tirado sobre la incómoda cama del motelucho donde ha decidido pasar la noche. De repente, agarra el aparato, y en un arrebato de furia incontrolada, lo hace pedazos estampándolo contra una de las paredes de la habitación del motel, para luego, lanzarse al suelo a recuperar las piezas del móvil desperdigadas por el suelo, mientras gimotea como un niño pequeño. 60ª…: INTERIOR. COCINA. DÍA. Brenda y los gemelos desayunan en silencio, mientras la vieja Sharon trajina por la cocina. De repente la anciana sirvienta se planta ante la mesa alrededor de la cual se reúnen su patrona y los dos niños, y tras un leve carraspeo, dice: SHARON Verá como el señor Campbell recapacita y vuelve con usted, señora. Brenda Campbell…: Al oír esto, alza la mirada de la taza de café con leche, a la que lleva dando vueltas más de diez minutos sin apenas tocarlo, y en tono triste pero agradecido, responde: BRENDA Gracias, Sharon; eres una buena mujer, y no sé qué haríamos los chicos y yo sin ti. De repente, y ante la vista de los cuatro, todos los cajones de la cocina se abren a la vez, e invisible risa infantil resuena en toda la casa. Sharon…: Dirigiéndose de nuevo a la dueña de la casa y al tiempo que señala hacia el techo de la cocina. SHARON ¿Qué piensa hacer con…? En cierto modo, y perdone usted mi humilde atrevimiento, señora, creo que el señor tiene parte de razón. Brenda Campbell…: Al oír esto, se envara levemente y poniéndose a la defensiva, responde: BRENDA Pero es mi hija, Sharon. Mi pequeña Sarah Jane. Nuestra pequeña Sarah Jane. ¿O acaso tú no la echas de menos? Sharon…: Carraspea levemente, y con voz ligeramente temblorosa por la emoción, responde: SHARON ¡C-claro que la echo de menos, señora! Yo quería a la pequeña Sarah Jane casi como si fuera mi propia nieta. Brenda Campbell…: En claro tono de disculpa al oír las palabras de la leal sirvienta: BRENDA Perdóname, Sharon, por favor; sé lo mucho que quieres a mis hijos, y lo mucho que sentiste la muerte de mi pequeña. Sharon…: Agacha la nívea cabeza en actitud sumisa y se dispone a continuar con las labores propias de su modesto puesto, aunque no sin antes de musitar un: SHARON Perdóneme usted a mí, señora. Ahora, si me perdona. 61ª…: INTERIOR. DORMITORIO DE MATRIMONIO. TARDE. Vemos a Brenda Campbell hablando por el móvil, sentada en el borde de la amplia cama matrimonio. Por sus palabras intuimos que está hablando con Vincent Noustakis, el médium. BRENDA Entonces, ¿puede venir mañana mismo a seguir con el estudio? Oímos la voz de Noustakis a través del celular: NOUSTAKIS Por supuesto, señora Campbell; mañana, sobre las cinco de la tarde, estaré de nuevo en su casa. Será un placer seguir ayudándola. 62ª…: INTERIOR. SALA DE ESTAR. TARDE. Vemos a Brenda Campbell y a Vincent Noustakis conversando como si de dos viejos amigos se tratase, mientras degustan el delicioso café y las exquisitas pastas caseras elaboradas por la vieja Sharon. En un momento dado, y tras una feliz carcajada, Noustakis lanza a su anfitriona la siguiente pregunta: NOUSTAKIS ¿Cree de veras estar preparada para lo que pueda llegar a descubrir, señora Campbell? Brenda Campbell…: Enarca levemente sus pelirrojas cejas, y luego, sin atisbo de duda en su voz, responde con una seguridad aplastante: BRENDA Totalmente segura. No me cabe la menor duda de que la presencia que convive con nosotros es el espíritu descarnado de mi pequeña Sarah Jane. Vincent Noustakis…: Sonríe y oprime con cariño una de las blancas manos de la dueña de la casa, antes de alzarse del sillón y decir: NOUSTAKIS Si es tan amable de llevarme de nuevo junto al piano de su hija; fue allí donde pude notar con más intensidad la presencia de la entidad. Brenda Campbell…: Se alza también, y con una enorme sonrisa en los labios, asiente con la cabeza y dice: BRENDA Por supuesto. Sígame. 63ª…: INTERIOR. HABITACIÓN DE JUEGOS DE LOS NIÑOS. TARDE. Brenda Campbell y Vincent Noustakis entran en la habitación de juegos y caminan hacia el pequeño piano de color de rosa. Una vez junto al mismo, Brenda pasa suavemente sus dedos por las teclas e inquiere dirigiéndose al médium: BRENDA ¿Siente algo? Vincent Noustakis responde tras unos instantes en silencio, y mientras acaricia también las suaves teclas del piano infantil: NOUSTAKIS Tenía razón, señora Campbell, la presencia que habita en esta casa es su hija. Y ahora mismo me acaba de decir que la quiere y que la echa de menos. Brenda Campbell…: Al oír esto, deja escapar un gemido de pura emoción y se abraza a Noustakis exclamando: BRENDA ¡Lo sabía! ¡Sabía que era mi pequeña, que ha vuelto a nosotros porque aún nos ama! Vincent Noustakis…: Sonríe mientras se aparta de la emocionada mujer y dice una vez considera que Brenda se ha calmado lo suficiente como para entender sus palabras: NOUSTAKIS Ha de comprender una cosa sobre el estado actual de su hija, señora Campbell. Brenda Campbell…: Se envara levemente al oír esto, y con voz trémula, replica: BRENDA ¿A-a qué se refiere? Vincent Noustakis…: Emite un suspiro y luego comienza a hablar, con voz firme y pausada a un tiempo, para que su clienta pueda entenderlo todo sin problemas: NOUSTAKIS Cuando un espíritu queda ligado a un lugar, lo hace por una razón, no por gusto, ni, aunque usted lo crea así, por que eche de menos a sus seres queridos. Brenda Campbell…: Con voz triste y abatida: BRENDA Pero… Mi hija, mi pequeña. Vincent Noustakis…: Tomando la mano de Brenda e invitándola a sentarse en el pequeño taburete del piano. NOUSTAKIS Su hija ha regresado a nuestro plano con algún propósito, y lo que debemos averiguar es cuál es ese propósito, de lo contrario. Brenda Campbell…: Toma de nuevo las manos del médium, y las oprime con fuerza mientras un angustioso gemido brota de su garganta: BRENDA ¿De lo contrario, qué? ¡Dígamelo, por favor! ¿Qué le puede pasar a mi pequeña si no cumple con su misión? Vincent Noustakis…: Se encoge levemente de hombros y responde no muy convencido: NOUSTAKIS Eso es algo difícil de responder. Pero quizás podamos comunicarnos con ella para que nos lo diga. Brenda Campbell…: Abriendo unos ojos como platos y replicando con voz temblorosa por la emoción: BRENDA ¿E-es eso posible? ¿De verás podría volver a hablar con mi pequeña? Vincent Noustakis…: Sonríe y asiente para infundir ánimos a la mujer al tiempo que dice: NOUSTAKIS Se puede intentar, claro. 64ª…: EXTERIOR. TERRAZA DE UNA CAFETERÍA. TARDE. Vemos a Vincent Noustakis y a David Sinclair hablando. SINCLAIR ¿Me está diciendo que mi paciente ha accedido a llevar a cabo una sesión de espiritismo en su casa? Vincent Noustakis…: Tomando un sorbo de su taza de café con leche: NOUSTAKIS Eso es. Y quiere que usted esté presente en la misma, como apoyo. David Sinclair…: Removiéndose un tanto incómodo en su silla: SINCLAIR ¿Habrá alguien más con nosotros? Vincent Noustakis…: Esbozando una tranquilizadora sonrisa: NOUSTAKIS Los Franton también han accedido a participar. David Sinclair…: Esboza una leve pero sincera sonrisa, y apura su café de un trago. 65ª…: INTERIOR. HABITACIÓN DE JUEGOS DE LOS NIÑOS. TARDE Vemos a Brenda Campbell, Vincent Noustakis, David Sinclair y al matrimonio Franton reunidos en torno a la pequeña mesa redonda donde los gemelos Dave y Dinah suelen sentarse a pintar y jugar. En el centro de la mesa hay una vela encendida, siendo la única iluminación de la habitación en penumbras.  En un momento dado, Noustakis toma la mano de la dueña de la casa y le susurra en tono amistoso y tranquilizador: NOUSTAKIS Tranquila, Brenda. Todo va a salir bien. Luego ordena a todos los presentes cogerse de las manos, y unos segundos después, tras efectuar varias inspiraciones y expiraciones profundas, inquiere con voz fuerte y clara: NOUSTAKIS ¿Hay alguien ahí? Si es así, por favor, te pido te manifiestes ante nosotros. Vincent Noustakis…: Pasados unos minutos sin obtener resultados, vuelve a formular la pregunta y la orden, dando a su voz un tono más apremiante. David Sinclair…: De repente, comienza a olfatear el aire, y de repente exclama con voz levemente temblorosa por la excitación: SINCLAIR ¡Santo Cielo! ¿¡Huelen eso!? ¡Huele como a…! Brenda Campbell…: Lanzando un gritito de alegría: BRENDA ¡Huele a limón, la colonia de mi pequeña Sarah Jane! Vincent Noustakis…: Le oprime suavemente la mano, para hacerla comprender que han de permanecer en silencio para no perder la concentración ni asustar a la presunta entidad. Luego, el médium se dirige a la dueña de la casa con las siguientes palabras: NOUSTAKIS Intente comunicarse con ella, a ver si le responde. Brenda Campbell…: Emite un largo suspiro y tras meditarlo durante unos instantes, musita: BRENDA ¿Sarah Jane, cariño, eres tú? Durante unos minutos no ocurre nada, pero poco después, una de las teclas del pequeño piano de color rosa deja escapar una nota, haciendo que todos los presentes den un ligero respingo. Brenda Campbell…: Deja escapar otro gritito, y exclama fuera de sí de alegría: BRENDA ¡ES ELLA! ¡ES MI PEQUEÑA SARAH JANE! Vincent Noustakis…: Por su parte, vuelve a pedirle calma, oprimiendo de nuevo su mano, esta vez con algo más de fuerza al tiempo que susurra: NOUSTAKIS Cálmese, por favor, Brenda. Hemos de asegurarnos de que es su hija, por lo que le voy a pedir que le pregunte algo que sólo ustedes dos puedan saber. Brenda Campbell…: Asiente con un nervioso y enérgico cabeceo, y luego agacha la cabeza en claro gesto de estar meditando la posible pregunta. Pasados unos instantes, por fin exclama: BRENDA ¡Ya lo tengo! Sarah Jane, cariño. ¿Fueron los gemelos quiénes te enseñaron a decir la palabra tetas? Al instante, las teclas del piano suenan, no una si no dos veces, y Brenda sigue hablando: BRENDA Dime, mi amor. ¿Fue Eve? Esta vez el piano apenas tarda un segundo en responder, haciendo sonar una de sus teclas una sola vez. Vincent Noustakis…: Se dirige de nuevo a la dueña de la casa con voz tranquilizadora y amistosa: NOUSTAKIS Debemos encontrar un método para que su hija nos pueda explicar cuál es su misión. Norma Franton…: Adelantándose a Brenda: NORMA ¿Y si probásemos la escritura automática? Vincent Noustakis…: Mostrando su blanca y perfecta dentadura en radiante sonrisa: NOUSTAKIS ¡Es una idea excelente querida Norma! ¡Y aquí tenemos todo lo necesario! Vincent Noustakis…: Dice lo último señalando con un gesto de su rubia cabeza a las cajas de lapiceros de colores y los folios de pintar de los gemelos Dave y Dinah que, sin más dilación, se apresura a coger y a acercar a la mesa donde está teniendo lugar la reunión espiritista. Una vez sentado de nuevo en su silla, se dirige a Brenda de nuevo en tono pausado y tranquilizador: NOUSTAKIS Brenda, cariño. Diríjase a su hija con voz fuerte y clara. Brenda Campbell…: Suspira hondo, y con voz trémula inquiere: BRENDA ¿Y q-qué digo? ¿Qué le pregunto? ¿Por qué he de ser yo quien…? Vincent Noustakis…: Le agarra la mano y en un susurro tranquilizador le explica lo siguiente: NOUSTAKIS Sólo ha de preguntarle porqué ha vuelto con ustedes; y ha de ser usted porque ha demostrado su afinidad con ella. Brenda Campbell…: Algo más tranquila, mira hacia el piano, y pregunta, dirigiéndose al invisible fantasma de su hija muerta: BRENDA Sarah Jane, amor mío, ¿puedes decirme porqué has vuelto con nosotros? ¿Acaso nos quieres advertir de algo? Casi al momento, Brenda nota como si algo tirase de su diestra, y comienza a garabatear sobre uno de los folios en blanco, dispuestos por Noustakis delante de ella sobre la mesa. Poco después, y cuando ha comenzado a salirse del papel y a escribir sobre la blanca madera de la mesa, Brenda Campbell emite un alarido desgarrador, y arroja el lapicero de colores a la otra punta del cuarto de juegos de los niños. David Sinclair…: Como en un acto reflejo, se levanta de un salto de su asiento y corre hacia la dueña de la casa, a la que obliga a levantarse para acunarla contra su pecho, mientras le acaricia la pelirroja melena. Vincent Noustakis, por su parte, toma el folio garabateado, y tras leer lo que Brenda ha escrito con la infantil caligrafía de su hija de cinco años muerta, musita para sí: NOUSTAKIS ¡Santo Cielo! ¡Es…, lo que me temía! 66ª…: INTERIOR. TRASTIENDA BAZAR. DÍA Vemos a Vincent Noustakis y a Brenda Campbell hablando. Vemos el médium sostiene en su mano el papel donde Brenda escribiese el mensaje de Sarah Jane durante la sesión de espiritismo mediante la técnica de la escritura automática y cómo lo muestra a la mujer mientras dice: NOUSTAKIS Espero que no se asuste, Brenda, pero ahora por fin sabemos porqué su hija pequeña ha vuelto de entre los muertos. Brenda Campbell…: Soltando un bufido de impaciencia, antes de replicar elevando levemente el volumen de su voz, dando a entender que está molesta por algo: BRENDA ¿Quiere hacer el favor de ir al grano, y explicarme de una puta vez cuál es el supuesto mensaje de mi pequeña Sarah Jane? Vincent Noustakis…: Emite un prolongado suspiro y responde: NOUSTAKIS Al parecer, su hija parece creer que alguien de su familia, tal vez todos ustedes, están en peligro. Brenda Campbell…: Se lleva ambas manos a la boca para ahogar un grito, y con voz entrecortada, replica: BRENDA ¿Q-qué clase de peligro? ¿Podemos saber eso?  Vincent Noustakis…: Menea la cabeza en claro gesto de negación, y responde en un tenue susurro: NOUSTAKIS Por desgracia, señora Campbell, nos es imposible saber eso. Brenda Campbell…: Deja caer los brazos a ambos lados del cuerpo, y replica con voz trémula: BRENDA ¿Y qué podemos hacer, entonces? Vincent Noustakis…: Emite un prolongado suspiro, y responde: NOUSTAKIS Podríamos intentar comunicarnos con ella de nuevo; pero estamos hablando de una niña de cinco años, que apenas es capaz de comprender su estado actual como espíritu descarnado. 67ª…: INTERIOR. CONSULTA PRIVADA DE DAVID SINCLAIR. TARDE. Vemos a Sinclair y a Michael Franton hablando. FRANTON Tengo entendido que la señora Campbell está en trámites de divorcio con su esposo. David Sinclair…: Enarcando ambas cejas en claro gesto de sorpresa. SINCLAIR ¿Se puede saber cómo te has enterado? Que yo sepa, Brenda lo está llevando todo de manera discretísima. Michael Franton…: Lanza una risita en tono confidencial, y responde haciéndose el interesante. FRANTON Digamos, amigo David, que tengo mis métodos para enterarme de los cotilleos de la alta sociedad. David Sinclair…: Emite un bufido de evidente conformidad y luego se encara con su colega. SINCLAIR Imagino que ahora me vendrás con el cuento de que la deje estar, que lo arreglará con su marido y cosas por el estilo. Michael Franton…: Menea la cabeza en claro gesto de negación, y replica mostrándose visiblemente molesto por las palabras de Sinclair: FRANTON Pues ahí te equivocas por completo, David. Por mi puedes hacer lo que te venga en gana; creo que, con casi cincuenta años, ya eres lo bastante mayor como para saber lo que te conviene o no. David Sinclair…: Esboza una tenue sonrisa, y responde con tono autosuficiente: SINCLAIR Me alegra que por fin te hayas dado cuenta de ello, querido Michael. 68ª…: EXTERIOR. CALLE RESIDENCIAL. NOCHE. Vemos como Arthur Campbell, visiblemente ebrio, aborda a Brenda y la arrincona contra una farola cercana a la pequeña mansión familiar. ARTHUR ¿Qué vienes, de follar con tu querido Psiquiatra? Brenda Campbell…: Forcejeando y jadeando por librarse de la presa de su marido: BRENDA Por favor, Arthur, suéltame. Y fuiste tú quien decidió abandonarnos a mí y a los chicos; así que mi vida privada ya no te incumbe en lo más mínimo. Arthur Campbell…: Empuja a su mujer, y con la voz rota por la indignación bufa: ARTHUR Entonces, no lo niegas. Me fuiste infiel con el Doctor Sinclair. Brenda Campbell…: Furiosa, se revuelve contra su marido y le espeta en un airado susurro: BRENDA ¡Sí, maldita sea, me acosté con él! ¡Lo hicimos en su propia consulta después de una sesión! ¿Era eso lo que querías oír? Luego, al ver la cara que pone su marido, añade a modo de disculpa: BRENDA Lo siento mucho, Arthur, pero no me dejaste otra salida. Cuando más necesitaba tu apoyo, me diste la espalda. Dicho esto, logra zafarse de la presa de Arthur, y corre hacia su casa. 69ª…: INTERIOR. HALL DE LA CASA. NOCHE Vemos entrar a Brenda de manera precipitada, y derrumbarse luego llorando amargamente, dejándose caer al suelo, deslizándose por la parte interna de la puerta de entrada. Vemos también a Eve bajar las escaleras y acercarse corriendo a ella, seguida por los gemelos. EVE ¿Qué te pasa, mamá? ¿Por qué lloras? Los gemelos se lanzan sobre su madre a abrazarla, y en ese instante, el pequeño piano de la sala de juegos, deja escuchar varias de sus teclas, como si también él estuviera disgustado. 70ª…: INTERIOR. DORMITORIO DE EVE. NOCHE. Vemos a la chica hablando con su madre. EVE Mamá, ya no soy una cría como los gemelos; ahora puedes contarme que te ha pasado hace un rato en la puerta de casa. ¿Has visto a papá tal vez? Brenda Campbell…: Esbozando una sonrisa tristísima mientras acaricia los negros Y cortos cabellos de su hija mayor: BRENDA En serio no es nada, cariño. No te preocupes. Pero Eve insiste, apartándose de su madre y tomando sus manos entre las suyas: EVE Por favor, mamá. Sabes que puedes confiar en mí. ¿O acaso piensas que no sé que el otro día organizaste una sesión espiritista para comunicarte con Sarah Jane? Brenda Campbell…: Poniéndose roja como un tomate, y llevándose una mano a la boca en claro gesto de vergüenza: BRENDA ¿Y por qué no dijiste nada, si lo sabías? Eve Campbell…: Abrazando a su madre y susurrándole al oído en tono cariñoso y confidencial: EVE No me preguntaste nada, y tampoco quise inmiscuirme en tus asuntos si tú no querías que lo hiciera. 71ª…: INTERIOR. UNA PEQUEÑA CAFETERÍA. TARDE Vemos al Doctor Sinclair alzarse de su asiento para saludar a Brenda Campbell, que se acerca a él y acepta su mano con un leve cabeceo. Una vez ambos han tomado asiento, el Psiquiatra sonríe y dice: SINCLAIR No sabe cuánto le agradezco que haya accedido a tomarse este café conmigo. Brenda. Brenda Campbell…: Carraspea ligeramente y luego en un tenue susurro responde: BRENDA Soy yo quien desea darle las gracias por estar el otro día en mi casa, durante la sesión espiritista. David Sinclair…: Carraspea levemente azorado, y responde con la voz ligeramente temblorosa por la emoción: SINCLAIR Oh…, no tiene porqué dármelas. Ya sabe lo que siento por usted. Lo que hice el otro día en su casa, lo hice con gusto, y por el simple y puro placer de volver a verla. Brenda Campbell…: Se ruboriza ligeramente, y replica en un ahogado murmullo: BRENDA De eso, precisamente, quería hablarle. Brenda Campbell…: Hace una pausa para tomar un sorbo del delicioso capuccino y para buscar las palabras que ha de utilizar para no herir a Sinclair: BRENDA Yo… Verá… Creo que le voy a dar otra oportunidad a mi marido. David Sinclair…: Tragando saliva con un evidente esfuerzo, para luego responder con voz levemente trémula: SINCLAIR Entiendo… Entonces, será mejor que me vaya. Pero antes me gustaría pedirle Brenda Campbell…: Accede con un leve cabeceo y las siguientes palabras: BRENDA Claro, Doctor Sinclair. Puede pasarse cuando quiera. 72ª…: INTERIOR. HABITACIÓN DE JUEGOS DE LOS NIÑOS. DÍA Vemos a David Sinclair y a Brenda Campbell buscando lo que supuestamente perdiese el primero durante la sesión espiritista. De repente, y en un momento en que ambos se encuentran muy cerca uno del otro, Sinclair toma a Brenda por la cintura e intenta besarla, siendo rechazado violentamente por la mujer, en el preciso instante en que la puerta de la habitación se abre, apareciendo en el umbral de la misma la furibunda figura de Arthur Campbell que, apenas un segundo después, se abalanza sobre Sinclair, bramando como un poseso: ARTHUR ¡QUÍTALE LAS MANOS DE ENCIMA, MALDITO BASTARDO! ¡QUÍTALE LAS MANOS DE ENCIMA, SI NO QUIERES QUE TE MATE CON MIS PROPIAS MANOS! Los dos hombre forcejean duramente durante unos instantes, saliendo Sinclair bastante magullado de la pelea debido a la mayor envergadura y fuerza física de Arthur Campbell, mientras Brenda los contempla aterrada y sollozando amargamente y sin saber qué hacer para separarlos. Cuando por fin concluye la pelea, David Sinclair se lleva los dedos al labio partido y manchado de sangre, y masculla dirigiéndose a la avergonzada dueña de la casa: SINCLAIR Si de veras quieres volver a vivir con este salvaje, creo que no tengo más que decir. 73ª…: INTERIOR. COCINA. DÍA Vemos a Brenda Campbell sujetando una taza de tila con manos temblorosas sentada en la mesa de la cocina. A su lado vemos a su marido, sentado también, y con la cabeza entre las manos. De repente, habla con voz visiblemente alterada, mientras aporrea la mesa con ambos puños: ARTHUR ¿¡Pero qué has podido ver en él, por el amor de Dios!? Brenda…: Dando un ligero respingo en respuesta del repentino golpe dado en la mesa por su marido, y con voz claramente cansada y hastiada: BRENDA Tal vez que él no se alejó de mí cuando más lo necesitaba, y que estaba ahí para escucharme cuando me hacía falta. Arthur Campbell…: Se tensa visiblemente, y con voz claramente acusadora, replica: ARTHUR Imagino que hablas de esa historia acerca del regreso de entre los muertos de nuestra hija pequeña. Brenda Campbell…: Elevando varios tonos el volumen de su voz, hasta convertir ésta en algo muy parecido a un chillido: BRENDA ¿¡Cómo puedes llegar a ser tan hijo de puta, Arthur, cuando tú mismo viste moverse la cuna aquella noche sin que hubiera nadie cerca!? Arthur Campbell…: Mesándose los cabellos con gesto entre cansado y hastiado antes de responder en el mismo tono: ARTHUR Lo cierto, Brenda, es que no sé lo que vi aquella noche. Lo único que sé es que, a partir de ese momento, lo nuestro fue a peor. Dicho esto, y sin añadir una palabra más, sale de la cocina, dejando sola a su mujer. 74ª…: INTERIOR. DESPACHO DE MICHAEL FRANTON. TARDE. Vemos a Franton y a Sinclair tomando un vaso de whisky. El primero ríe y dice lo siguiente tono entre condescendiente y socarrón: FRANTON Te lo advertí amigo mío. La tal Brenda Campbell no te iba a ocasionar más que problemas. David Sinclair…: Apretando su vaso de licor con fuerza suficiente como para que sus nudillos se pongan blancos: SINCLAIR Y yo creo que soy mayorcito para saber lo que me hago. Michael Franton…: Frunciendo el ceño y señalando el feo corte que se aprecia en el labio de su amigo: FRANTON Pues, viendo cómo tienes el labio, no sé yo qué decirte. David Sinclair…: Deja caer los brazos en clara señal de resignación, y dice en tono irónico: SINCLAIR Bueno. Es evidente que el señor Campbell no es la persona más civilizada del Mundo. Michael Franton…: Enarcando ambas cejas en evidente gesto de sorpresa y admiración, al tiempo que alza su vaso de licor en extraño signo de brindis: FRANTON Pero algo me dice que no te vas a dar por vencido tan fácilmente. David Sinclair…: En respuesta, alza también su vaso de whisky y responde encogiéndose ligeramente de hombros: SINCLAIR Bueno… Tal vez tenga que darte la razón cuando afirmas que debo madurar. 75ª…: INTERIOR. SALA DE ESTAR. DÍA. Vemos a Brenda Campbell reunida con sus tres hijos mayores, los cuales permanecen muy callados y con aire circunspecto, pues temen una regañina por parte de su madre. Por fin, Brenda habla dirigiéndose a los chicos, lo hace con voz pausada y paciente: BRENDA Ahora vais a decirme quién de los tres le abrió la puerta a vuestro padre el otro día. Los niños se miran entre sí unos a otros sin decir nada durante unos instantes, por lo que su madre insiste, dulcificando aún más su voz: BRENDA No pienso castigaros, os lo prometo. Pero, por favor, me gustaría saberlo. Dave Campbell…: Dando un paso hacía delante y con voz trémula: DAVE ¿L-lo prometes en serio, mamá? Brenda Campbell…: Compone una maternal sonrisa y luego asiente con un ligero cabeceo: BRENDA Lo prometo: Nada de enfados si me decís la verdad. Dave Campbell…: Emite un suspiro de alivio, y responde en un hilillo de voz: DAVE Fuimos Dinah y yo, mamá. Papá nos prometió llevarnos al cine a ver la película que queramos. Dinah Campbell…: Visiblemente ofuscad, propina un fuerte pisotón a su gemelo, al tiempo que le grita al oído: DINAH ¡OYE! ¡A MÍ NO ME METAS POR MEDIO! ¡FUISTE TÚ QUIEN LE ABRIÓ LA PUERTA A PAPÁ! Eve Campbell…: Que hasta ese momento ha permanecido en silencio, da un paso hacia su madre, y pregunta: EVE ¿Tienes pensado volver con papá? Brenda Campbell…: Mira a su hija fijamente durante unos segundos, y luego desvía la mirada con aire avergonzado, por lo que la adolescente insiste: EVE ¿Vas a volver con él, mamá, sí o no? Brenda Campbell…: Emite un prolongado suspiro, y responde no demasiado convencida: BRENDA Lo cierto es que aún no sé lo que haré. Os pido que no me atosiguéis, por favor. 76ª…: INTERIOR. HABITACIÓN DE UN MOTEL. TARDE. Vemos a Arthur Campbell marcar frenético un número de teléfono, y luego llevarse el móvil a la oreja con gesto inquieto y nervioso. Un instante después, lo vemos arrojar el móvil contra la cama y espetar furioso: ARTHUR ¡Se va a enterar esa jodida furcia! 77ª…: INTERIOR. COCINA. TARDE. Vemos un móvil sonando sobre la mesa de la cocina, y a Brenda Campbell cogerlo para ver quién es. Luego, y mientras corta la llamada, musita con voz cansada: BRENDA Por favor, Arthur, no insistas. Sharon…: Se acerca a ella, y le pregunta con una triste sonrisa en los labios: SHARON ¿Era el señor, señora Campbell? Brenda Campbell…: Asiente con un triste cabeceo, y luego formula la siguiente pregunta, tras coger entre las suyas las arrugadas y trabajadas manos de su fiel mucama. BRENDA ¿Qué puedo hacer, querida Sharon? Pensaba darle otra oportunidad a Arthur, pero después de lo que pasó el otro día con el Doctor Sinclair… Sharon…: Devuelve el cariñoso apretón de manos a su patrona y responde con voz juiciosa: SHARON Yo no soy nadie para meterme en sus vidas, señora Campbell; pero sí puedo decirle que escuche a su corazón, seguro que así no se equivoca. Brenda Campbell…: De repente, rodea a la anciana con sus brazos, y la abraza con fuerza, al tiempo que dice: BRENDA ¡Gracias, querida Sharon! ¡No sé que haríamos sin ti! 78ª…: INTERIOR. HABITACIÓN DE JUEGOS DE LOS NIÑOS. TARDE. Vemos a Brenda Campbell sentada a la mesa de juegos de sus hijos, delante de un folio en blanco y con un lapicero en la mano derecha. También la oímos musitar algo con insistencia: BRENDA ¡Vamos, Sarah Jane, cariño, dime algo! ¡Dime de qué quieres protegernos! Como respuesta a esta petición sólo recibe una vaharada del perfume de su hija muerta y el sonido de un par de teclas del pequeño piano rosa tocadas por manos invisibles, pero no por ello menos reales. Pero Brenda sigue insistiendo. Por fin, tras varios minutos sin que pase nada, la mano de Brenda comienza a moverse de forma abrupta sobre el folio en blanco, mientras ella empieza a sudar copiosamente y su cuerpo a temblar como sacudido por potentísimas descargas eléctricas. Cuando por fin termina y mira la hoja, lo que ve le hace llevarse el puño derecho  a la boca para ahogar un grito. Luego coge el folio garabateado, lo arruga con gesto entre asustado y nervioso, y lo arroja a la pequeña papelera que hay junto a la mesa de juegos. 79ª…: INTERIOR. TRASTIENDA BAZAR. DÍA Vemos a Brenda Campbell y a Vincent Noustakis sentados a la pequeña mesa de la trastienda. Vincent Noustakis…: Mirando con atención el arrugado folio garabateado que le ha dado Brenda momentos antes: NOUSTAKIS Sí, sin duda es una casa ardiendo. Vincent Noustakis…: Hace una pausa y queda mirando a su clienta con el ceño fuertemente fruncido antes de volver a hablar en claro tono de reproche: NOUSTAKIS Pero, si mal no recuerdo, le advertí de lo peligrosísimo que podría llegar a ser intentar la comunicación por su cuenta y riesgo. Brenda Campbell…: Desvía la mirada, gesto más que evidente de que se siente avergonzada por su "proeza", y luego responde en un tenue murmullo: BRENDA Yo pensé que…,  Vincent Noustakis…: Visiblemente enfadado de ver que su clienta no ha seguido sus precisas instrucciones: NOUSTAKIS ¡No, querida mía, usted no pensó en ningún momento los terribles peligros a los que se ha visto expuesta con su estúpida hazaña! Vincent Noustakis…: Hace una pausa para recuperar el resuello, y luego sigue con la regañina, alzando levemente la voz: NOUSTAKIS ¡Se vio expuesta, por ejemplo, a una posesión física por parte del espectro de su hija, un alma en pena perdida y aturdida! Brenda Campbell…: Temblando de pies a cabeza, visiblemente aturdida, pues jamás ha visto a Noustakis tan alterado, replica con voz balbuceante: BRENDA Y-yo…, lo siento. Le prometo que no volverá a ocurrir. Vincent Noustakis…: Dando al deje de su voz un giro de ciento ochenta grados para convertirla en un meloso susurro de disculpa, se acuclilla ante Brenda y responde en tono claramente conciliador. NOUSTAKIS No, por el amor de Dios; soy yo quien le pide perdón por dejarla sola e indefensa en una situación tan crítica y complicada. Usted no hizo nada que no haría nadie en su misma situación desesperada. Vincent Noustakis…: Estira su mano derecha y comienza a acariciar los rizados y rojizos cabellos de la afligida y afectada Brenda Campbell. Luego, pasados un par de minutos o así, vuelve a sentarse en la mesa frente a la mujer, y tomando de nuevo el folio pintarrajeado, pregunta: NOUSTAKIS ¿Me puede decir qué ve usted aquí, Brenda? Brenda Campbell…: Termina de enjugarse las lágrimas, y se inclina sobre el papel para mirarlo con atención. BRENDA N-no sé…, yo diría que parece una casa, y eso de las ventanas, llamas o algo así. Brenda Campbell…: Hace una pausa para tomar aire, y queda mirando al médium con expresión entre aturdida y aterrorizada antes de seguir hablando con voz temblorosa: BRENDA ¿A-acaso Sarah Jane intenta advertirnos de que el peligro será un incendio? ¿Es eso? Vincent Noustakis…: Atrae el papel hacia sí y tras carraspear responde no muy convencido: NOUSTAKIS Es muy posible que así sea; pero recuerde lo que le dije una vez: Estamos hablando del espíritu de una niña de cinco años, tal vez este dibujo no quiera decir nada, y no sea más que un simple papel pintarrajeado. Brenda Campbell…: Dedica al médium una mirada cargada de esperanza, y luego guarda el folio en su bolso. 80ª…: INTERIOR. UN BAR DE ALTERNE. NOCHE. Vemos a Arthur Campbell de pie en la barra del local, con una cerveza en la mano derecha y un cigarro medio consumido en la zurda. De repente, una de las chicas que se buscan la vida en el local, se acerca a él y comienza a acariciarle las anchas y fuertes espaldas con sus largos y cuidados dedos de su diestra, mientras le susurra al oído. CHICA Hola, guapetón. ¿Qué hace un hombre tan encantador como tú en un sitio como éste? ¿Acaso buscas algo de compañía? Arthur Campbell…: Desvía la mirada de la barra y la cerveza lo suficiente para poder estudiar a la joven meretriz, y con voz pastosa por la ingesta de alcohol responde: ARTHUR Tienes un estupendo par de tetas, pero podría ser tu padre, así que… Chica…: Lanza una divertida y sugerente carcajada, y luego lanza su mano derecha hacia la abultada entrepierna de Arthur al tiempo que exclama en tono jocoso: CHICA Pues me parece que a tu amiguito de ahí abajo eso no le importa demasiado. Arthur Campbell…: Sonríe, y tras apurar de un solo trago lo que le queda de cerveza, da media vuelta, y cogido de la mano de la chica se deja guiar por ésta hasta la zona de habitaciones donde poder consumar el acto. 81ª…: INTERIOR. HABITACIÓN EN SEMIPENUMBRA. NOCHE. Vemos como la joven prostituta se desnuda, mostrando unos pechos de considerable tamaño, redondos y firmes. También vemos a Arthur Campbell, luchando por desabrocharse la correa y los pantalones, y maldecir al no conseguirlo y tener que ser ayudado por la guapa profesional del sexo. Arthur Campbell…: Con voz pastosa, una vez la chica ha logrado desnudarlo: ARTHUR Te juro, Brenda, que no era mi intención hacerte daño. Chica…: Sonríe mientras empieza a masturbarlo y dice con voz dulce y tranquilizadora: CHICA No me llamo Brenda; pero si así lo deseas, lo seré por un ratito. Luego, los vemos a ambos haciendo el amor en varias posturas, para luego, dejarse caer en la cama con expresión cansada pero satisfecha, mientras la joven fulana suspira y dice: CHICA Joder, colega. La tal Brenda debe de estar más que satisfecha con un semental como tú. Arthur Campbell…: Se revuelve hecho una furia, y le espeta a voz en grito: ARTHUR ¡CÁLLATE, ZORRA! ¡NO TIENES NINGÚN DERECHO A MENCIONAR EL SAGRADO NOMBRE DE LA MADRE DE MIS HIJOS! Tras lo cual, se viste, y sale de la habitación tambaleándose peligrosamente. 82ª…: EXTERIOR. CALLE RESIDENCIAL. NOCHE. Es noche cerrada, y vemos a un tambaleante Arthur Campbell deambular de un lado a otro por enfrente de su antigua casa. De repente, se detiene ante la blanca verja del lugar, agarra una lata de refresco vacía del suelo, y la arroja hacia la pequeña y lujosa mansión al grito de: ARTHUR ¡NO ERES MÁS QUE UNA FURCIA RASTRERA Y DESAGRADECIDA, BRENDA! ¡Y ALGÚN DÍA ME LAS PAGARÁS! 83ª…: INTERIOR. HABITACIÓN DE JUEGOS DE LOS NIÑOS. NOCHE Vemos como Brenda Campbell se alza del taburete del pequeño piano y se acerca a la ventana para asomarse al oír los gritos de su marido al tiempo que musita para sí: BRENDA Por favor, Arthur, no te hagas esto. 84ª…: EXTERIOR. CALLE RESIDENCIAL. NOCHE. Al ver a su esposa asomada a la ventana, su furia aumenta y grita aún con más fuerza: ARTHUR ¡TE JURO QUE TE ARREPENTIRÁS POR TODO, BRENDA! ¡TE LO JURO POR LO MÁS SAGRADO! Luego, y tras gritar alguna que otra amenaza más, se aleja calle abajo, mientras Brenda se aparta de la ventana sin poder evitar que lágrimas de impotencia rueden por sus mejillas. 85ª…: INTERIOR. HABITACIÓN DE JUEGOS DE LOS NIÑOS. NOCHE Vemos entrar a Eve vestida con pijama, y acercarse a su madre para rodear sus hombros con sus brazos en un intento por calmar su estado de nervios, y al tiempo que le susurra al oído: EVE ¿Era papá el que gritaba desde la calle? Brenda Campbell…: Sonríe tristemente a su hija mayor y emite un leve suspiro antes de responder en tono derrotado y resignado: BRENDA No pasa nada, mi amor; tarde o temprano lo aceptará y… Eve Campbell…: Negando con un potente cabeceo. EVE ¿Y si no es así, mamá? ¿Y si no lo acepta y un día…? Brenda Campbell…: Al intuir lo que su primogénita insinúa, se lleva la mano a la boca con claro gesto de espanto, y visiblemente alterada, replica: BRENDA ¡No se te ocurra volver a decir algo semejante en tu vida! ¡Tu padre nos quiere! Eve Campbell…: Menea la cabeza con aire resignado, y en el mismo tono, responde: EVE Yo no digo que no nos quiera, mamá; sólo digo que, tal vez, deberías tomar algún tipo de precaución, por si acaso. 86ª…: INTERIOR. CONSULTA MÉDICA. DÍA David Sinclair no puede evitar mostrar una sonrisa de oreja a oreja cuando ve entrar en la consulta a Brenda Campbell. Tampoco puede evitar dar casi un salto de su asiento y salir a saludarla como considera se merece, aunque se controla al ver la mirada que le dedica la mujer antes de decir: BRENDA Hola, David. He venido sólo a pedirte consejo sobre un asunto. David Sinclair…: Lanza un suspiro de resignación, y responde agachando levemente la cabeza: SINCLAIR Claro, Brenda. Sabes que puedes consultarme lo que quieras. Ambos toman asiento, y Brenda cuenta al Psiquiatra todo lo referente a su marido. Cuando termina de hablar, Sinclair se lleva el índice derecho a los labios en evidente gesto de estar sopesando su respuesta para finalmente responder en tono claro y contundente: SINCLAIR Creo que tu hija mayor tiene razón, y quizás debieras dar parte a las autoridades antes de que a Arthur se le ocurra ir más lejos. Brenda Campbell…: Menea enérgicamente la cabeza de un lado a otro para luego responder en un tono de voz quizás no todo lo convincente que quisiera: BRENDA No puedo hacer eso; es el padre de mis hijos. David Sinclair…: Se encoje de hombros con gesto indiferente, y replica en el mismo tono: SINCLAIR ¿Y qué esperabas entonces que te respondiese? ¿Deja que tu marido siga comportándose como un jodido psicópata, y no hagas nada hasta que sea demasiado tarde, y haya cruzado el límite? Brenda Campbell…: Se muerde el labio inferior, y con voz levemente vacilante, responde: BRENDA N-no, claro que no, pero… David Sinclair…: La toma de los hombros y la atrae hacia sí, y antes de besarla en la boca sin que ella oponga resistencia, replica: SINCLAIR ¿Pero qué, Brenda Campbell? ¿Qué? 87ª…: INTERIOR. HABITACIÓN DE JUEGOS. TARDE Vemos a Dinah y Dave jugando a un juego que se han inventado, y mediante el cual se comunican con su hermanita muerta: El juego es similar al "Veo, Veo", y el espíritu de la pequeña Sarah Jane ha de responder a las preguntas de sus dos hermanos mayores haciendo sonar las teclas del piano rosa, siendo un toque para sí y dos para no. Le toca el turno de preguntar a Dave, y lo vemos con el índice derecho sobre los labios en clara actitud pensativa. DAVE A ver, Sarah Jane… ¿Eso que nos quieres decir está en esta habitación? Pasa como un minuto y, de repente, una de las teclas del piano, suena una sola vez, estallando los pequeños en un coro de risas, vivas y sies. Es el turno de Dinah de preguntar, y parece tenerlo más claro que su hermano, pues casi sin dudar un segundo, inquiere: DINAH A ver, Sarah Jane… Eso que quieres decirnos, ¿sirve para jugar? Esta vez, el silencio entre la pregunta y la respuesta, también es bastante menor que cuando Dave formuló su cuestión, dejándose oír el sonido de otra de las teclas del piano una sola vez de nuevo, lo que provoca de nuevo una feliz algarabía en los gemelos. Se dispone a preguntar de nuevo Dave, cuando la puerta de la sala se abre y la madre de los niños y Vincent Noustakis aparecen en el umbral de la misma, dirigiéndose Brenda Campbell a sus hijos con las siguientes palabras: BRENDA Niños, saludad al señor Noustakis e iros a otro sitio a jugar. Los pequeños agachan las cabezas con gesto sumiso, y saludan a Noustakis tal y como su madre les ha ordenado, antes de salir de la habitación de juegos, dejando a los dos mayores dentro. Una vez a solas, el médium se dirige sin dudarlo hacia el pequeño piano, y con voz casi entusiasmada dice: NOUSTAKIS Querida mía, hoy la comunicación será mucho más fluida, ya lo verá. Brenda Campbell…: Al oír esto, no puede evitar la emoción, y con voz claramente excitada por la misma, exclama: BRENDA ¿Estás seguro, Vincent? ¿Podremos hablar con mi pequeña sin problemas? Vincent Noustakis…: Asiente con un enérgico cabeceo de su rubia cabeza y responde: NOUSTAKIS Yo diría que tenemos un ochenta por ciento de posibilidades de que la comunicación se lleve a cabo de forma fluida. Poco después, vemos a ambos sentados en la pequeña mesa de juegos con varios folios y un lapicero, que Brenda sostiene con gesto nervioso en su tensa mano derecha mientras Noustakis le sonríe para tranquilizarla y darle ánimos antes de iniciar el intento de comunicación con la fallecida Sarah Jane. Finalmente, y tras inspirar y expirar varias veces, Brenda devuelve la sonrisa al médium y dice dando a su voz la máxima firmeza y seguridad: BRENDA Creo que ya estoy lista. Cuando quieras, podemos empezar. Vincent Noustakis…: Le dedica una sonrisa franca y luego dice lo siguiente con voz perfectamente modulada: NOUSTAKIS Relájate lo más posible, y deja que sea ella quien guíe tu mano. No la presiones. Brenda Campbell…: Realiza unas cuantas inhalaciones y exhalaciones, y luego inquiere en voz alta y clara: BRENDA ¿Estás ahí, Sarah Jane? Durante cerca de cinco minutos, nada ocurre y el único sonido que oyen los dos adultos son las carreras y los gritos de los gemelos en el piso de abajo. De repente, Brenda puede notar un leve escalofrío recorrer todo su cuerpo cuando la temperatura de la habitación se reduce drásticamente, hasta tal límite, que su aliento comienza a formar nubecillas de vaho al salir de su boca. Y entonces, una de las teclas del piano se deja oír una vez. Vincent Noustakis…: Estira su mano sobre la mesa, y oprime con fuerza la diestra de Brenda, que lo mira y le dedica una nerviosa sonrisa antes de seguir hablando, dirigiéndose de nuevo a su hija muerta: BRENDA Sarah Jane, cariño. Necesito que me ayudes. De nuevo, silencio, roto poco después por el sonido de otra tecla del piano al ser pulsada por manos invisibles. Luego, Brenda nota como un ligero escalofrío en la mano con la que sujeta el lapicero; escalofrío que, un segundo después, se convierte en una serie de bruscos tirones, con los que Brenda garabatea lo siguiente con letra infantil y desordenada: OLA, MAMI Al ver esto, el médium y su clienta se miran a los ojos y sonríen tras emitir un suspiro esperanzado. Vincent Noustakis…: Tras recuperar levemente la compostura, se dirige a Brenda con las siguientes palabras: NOUSTAKIS Ahora, debe formularle la pregunta que ambos tenemos en mente de la forma más clara y concisa. Brenda Campbell…: Asiente con un leve cabeceo y luego inquiere dirigiéndose a la presencia invisible del salón de juegos: BRENDA Sarah Jane, cariño. ¿Puedes decirme qué peligro corremos mamá y tus hermanos? Durante un buen rato, no ocurre nada, incluso el frío reinante en la habitación parece haberse atemperado y ha subido unos grados la temperatura. Pero de repente, cuando Brenda ya está a punto de rendirse y de soltar el lapicero, la mano que sostiene éste comienza a moverse sobre la folio en blanco, dibujando como la vez anterior, lo que a todas luces es una casa en llamas. Luego, y agotada por el esfuerzo mental y físico que supone la escritura automática, la dueña de la casa arroja el lápiz al suelo, y queda con su cabeza apoyada en su hombro derecho, respirando pesadamente y casi sin aliento. Vincent Noustakis…: Toma el folio con el dibujo, emite un hondo y prolongado suspiro, y luego se apresura a comprobar el estado de la mujer. 88ª…: INTERIOR. COCINA. DÍA. Vemos a Brenda Campbell conversando con el técnico encargado de revisar la instalación eléctrica de la casa. En ese instante, el hombre frunce el ceño con evidente gesto de sorpresa, y dice: ELECTRICISTA ¿Así que tiene miedo a que se produzca un incendio? Brenda Campbell…: Asintiendo con la cabeza y componiendo una sonrisa nerviosa: BRENDA Pues sí, ya ve. Una escucha tantas historias sobre incendios provocados por cortocircuitos, que… El técnico le devuelve la sonrisa, y en tono lo más tranquilizador posible, le responde: ELECTRICISTA No se preocupe, señora. Si encontrase algo raro en su instalación, se lo haré saber. Brenda asiente con un ligero cabeceo y una sincera sonrisa de agradecimiento, y luego acompaña al técnico al sótano de la casa, donde se halla ubicada la caja de fusibles. 89ª…: INTERIOR. SÓTANO. DÍA. Vemos al técnico electricista revisando la caja de fusibles y asintiendo con la cabeza al comprobar que está todo correcto. De repente, lo vemos tiritar de frío, y como de su boca sale vaho condensado. También lo vemos mirar hacía lo alto de la escalera y sonreír al ver allí la figura de la pequeña Sarah Jane mirándolo fijamente, antes de sacarle la lengua y desaparecer. 90ª…: INTERIOR. COCINA. DÍA. Una vez el técnico ha concluido la revisión, vuelve a hablar con la dueña de la casa. ELECTRICISTA Hace un rato, he visto a una niña pelirroja asomada a la puerta del sótano. ¿Acaso es su hija? Brenda Campbell…: Asiente con un ligero cabeceo, y responde con voz soñadora: BRENDA Sí. Era mi pequeña Sarah Jane. Y en ese momento, y sin saber muy bien por qué, el técnico siente un escalofrío, y poco después abandona el hogar de los Campbell de manera un tanto apresurada. 91ª…: INTERIOR. PASILLO DISTRIBUIDOR DEL PRIMER PISO. NOCHE. Vemos a Brenda Campbell recorriendo las habitaciones de sus hijos para darles las buenas noches. Se detiene ante la puerta de la habitación de Eve y la golpea suavemente con los nudillos al tiempo que dice en tono cariñoso: BRENDA Eve, cielo, es hora de dormir ya, mañana tienes clase. Su hija le responde desde el interior tras un bufido de resignación: EVE (voz en off) Cinco minutos más, y apago la luz, mamá Brenda Campbell…: Sonríe y se aleja de la puerta camino de su dormitorio. Antes de llegar a éste, la vemos detenerse ante la puerta de la sala de juegos y volver a sonreír al oír dentro el piano sonando solo. 92ª…: EXTERIOR. CALLE RESIDENCIAL. NOCHE. Es noche cerrada, y vemos una figura vestida totalmente de negro moviéndose con gestos rápidos y en el más completo silencio, dirigiéndose hacia la mansión de los Campbell. Vemos que porta en ambas manos sendas garrafas llenas de gasolina, y que al llegar a la verja de la casa de los Campbell, se detiene, mira hacia arriba y su boca, lo único que aparte de su ojos, no cubre el pasamontañas, compone lo que parece ser una cruel sonrisa. Entonces, lo vemos saltar la pequeña valla metálica y correr hacia la entrada del sótano y abrirla una vez allí. 93ª…: INTERIOR. SÓTANO. NOCHE. Vemos al hombre de negro rociar de gasolina todos los rincones del sótano, formando un reguero que lleva de nuevo hasta la salida. 94ª…: EXTERIOR. PARTE TRASERA DE LA CASA. NOCHE Una vez fuera, el desconocido saca una cajetilla de cerillas; saca un fósforo y lo enciende, luego enciende el resto de la cajetilla y lo arroja al interior del sótano, iniciando así un feroz incendio antes de salir corriendo y desaparecer en la oscuridad de la noche. 95ª…: INTERIOR. HABITACIÓN DE JUEGOS DE LOS NIÑOS. NOCHE Vemos como el humo comienza a entrar por debajo de la puerta, y como el pequeño piano rosa comienza a sonar de manera machacona en insistente, siendo sus teclas pulsadas por la translúcida figura de la pequeña Sarah Jane. De repente, vemos como el fantasma de la niña se vuelve y comienza a chillar con toda la fuerza de sus pulmones muertos: SARAH JANE ¡MAMÁ, MAMÁ, FUEGO, FUEGO, QUEMAAA! 96ª…: INTERIOR. DORMITORIO DE MATRIMONIO. NOCHE Vemos a Brenda Campbell removerse en su cama en sueños, y de repente, alzarse de golpe al escuchar los gritos de Sarah Jane y las teclas del piano sonando a toda potencia. Entonces, mira hacia la puerta del dormitorio, y ve el humo colándose por debajo de la misma. Es entonces cuando, como impulsada por un resorte, se alza de la cama, y corre hacia la puerta gritando con toda la fuerza de sus pulmones, entre toses causadas por el humo: BRENDA ¡CHICOS, CHICOS! ¡FUEGO! ¡HEMOS DE SALIR DE CASA! Luego, y sin dudarlo un instante, se dirige con paso tambaleante hacia el moisés donde duerme su bebé y, tras tomarlo en brazos, protegiéndolo con el cobertor de la cunita, sale de la habitación en busca del resto de sus hijos. 97ª…: EXTERIOR. CALLE RESIDENCIAL. NOCHE. Vemos a Brenda Campbell y a sus tres hijos mayores abrazados en el medio de la calle, contemplando los desesperados intentos de los bomberos por extinguir las llamas que ya ha devorado buena parte de su hogar. Entonces, vemos como el Capitán de bomberos se acerca a la mujer y le dice sin andarse por rodeos: CAPITÁN BOMBEROS           Señora. Lamento decirle que hay indicios que apuntan a que ha sido provocado. Brenda Campbell…: Al oír esto, emite un lastimero gemido, y sin dudarlo un instante, musita: BRENDA Oh, Dios mío. Esto ha sido cosa de Arthur. Capitán de bomberos…: Al oír esto, queda mirando a la mujer durante unos segundos y por fin, en un tono de lo más profesional, inquiere: CAPITÁN BOMBEROS ¿Acaso sabe quién es el responsable, señora? Brenda…: Asiente con un tenso cabeceo y las siguientes palabras: BRENDA Sé que le parecerá una locura, pero creo que es cosa de mi marido. Estamos en trámites de separación y… Capitán de bomberos…: Le dedica una triste y comprensiva sonrisa, y mientras palmea su hombro con gesto tranquilizador, replica: CAPITÁN BOMBEROS La creo, señora. Cosas más horribles he visto a lo largo de mi carrera. Luego se aleja, dejando a solas a los afectados y aterrados Campbell. Gemelos…: De repente, comienzan a chillar y a señalar hacia la ventana de la sala de juegos, obligando a su madre y a su hermana mayor a mirar en dicha dirección, pudiendo ver los cuatro como la figura de Sarah Jane les dice adiós con la manita, para desaparecer luego engullida por las voraces llamas. Brenda Campbell…: Alza también su diestra en señal de despedida, al tiempo que musita con la voz rota por la emoción y la tristeza: BRENDA Gracias, Sarah Jane. Gracias por salvarnos la vida. 98ª…: INTERIOR. HABITACIÓN MOTEL. DÍA Vemos a dos policías echar la puerta abajo y apuntar con sus pistolas a Arthur Campbell, que sonríe y no opone resistencia alguna al arresto mientras uno de los agentes le pone las esposas y le lee sus derechos. 99ª…: INTERIOR. TRASTIENDA BAZAR. DÍA Vemos a Brenda Campbell y a Vincent Noustakis abrazándose. Luego, el médium se aparta de la mujer, y con voz sinceramente afligida dice: NOUSTAKIS Créeme que siento muchísimo eso que acabas de contarme, querida. Brenda Campbell…: Se encoge levemente de hombros con gesto entre triste y resignado, y replica: BRENDA Jamás lo hubiera pensado de Arthur, pero… Ya ves Entonces, hace una pausa y añade en un tono un poco más animado: BRENDA Pero creo que por fin mi pequeña descansa en paz. Fue ella la que nos salvó la vida a mis hijos y a mí la noche del incendio. Vincent Noustakis…: Al oír esto, se acerca a la mujer y la abraza con fuerza sinceramente emocionado por lo que acaba de oír. Luego, la mira a los ojos y en tono confidencial, le pregunta: NOUSTAKIS ¿Qué piensas hacer ahora? ¿Has encontrado ya un lugar donde quedarte con tus hijos? Brenda Campbell…: Sonríe mientras se limpia las lágrimas de alegría que han comenzado a brotar de sus ojos, y responde con voz levemente trémula por la emoción: BRENDA Aún no lo tengo muy claro; pero tal vez le dé una oportunidad al Doctor Sinclair. Vincent Noustakis…: Asiente con un enérgico cabeceo y una sonrisa de conformidad. 100ª…: EXTERIOR. TERRAZA DE UNA CAFETERÍA. TARDE Vemos a David Sinclair y a Brenda Campbell de pie, junto a una de las mesas del local, cogidos de la mano. En ese momento, habla ella: BRENDA Entonces, ¿estás dispuesto a compartirme con los gemelos, una adolescente un tato especial y un bebé llorón? David Sinclair…: La besa con pasión en los labios, y sin dudarlo un instante, responde: SINCLAIR Por estar contigo, Brenda Campbell, estoy dispuesto a lo que sea.   FIN
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