cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

7 min
la princesa pájaro
Infantiles |
03.04.15
  • 0
  • 0
  • 706
Sinopsis

Aquí tenemos un breve relato donde se enseña que, muchas veces cuando se pierde, se gana.

~~LA PRINCESA PÁJARO

Había una vez, en unas tierras muy lejanas un hermoso lugar  habitado por diferentes reinos. Dichos reinos rodeaban un inmenso y profundo bosque, jamás visitado en sus profundidades,  pues contaban las leyendas, que allí habitaba la más horrenda y terrorífica de todas las brujas. Allí vivía en soledad, pues era un ser tan despreciable que nadie había sido capaz de permanecer a su lado ni un solo instante. Tanto odiaba su soledad, que por egoísmo y ante tanto odio, un plan ideó.
Cada mañana salía de su escondrijo y se aventuraba a las afueras del bosque para observar cómo jugaban y correteaban las pequeñas princesas. Éstas, que todo lo tenían, que vivían ajenas al dolor y al sufrimiento, ellas que tanto envidiaba la bruja.
Sabía que si se dejaba ver las ahuyentaría aterradas…
Por ello, conociendo lo osadas y vanidosas que eran, las seduciría para que se adentraran en el bosque.
Las observaba con detenimiento para conocer cuáles eran sus debilidades, qué les era prohibido y qué era aquello que tanto ansiaban sus pequeñas mentes caprichosas.
Muchas veces ponía un camino de bellos dulces, tartas, alimentos seductores a la vista e hirientes al alma. Otras veces, sin embargo, ponía a sus servicios, muñecas de una perfección inimaginable, joyas, o cualquier abalorio brillante que llamara su atención.
Poco a poco, las pequeñas princesas curiosas iban adentrándose en el bosque sin percatar cuánto se alejaban de la seguridad de sus hogares. Poco a poco, la bruja las iba llevando hacia aquel lugar prohibido, aquel lugar que nadie se atrevía a visitar, aquel lugar, que sólo contaban las antiguas leyendas…  Y cuando no eran conscientes de que ya no había vuelta atrás, eran atrapadas en la cabaña de la bruja por siempre.
Allí permanecían las pequeñas aterradas ante la atrocidad de un ser tan malvado, tan perverso, cuyo rostro incapaz de contemplar observaba todo el tiempo.
No obstante, las pequeñas vivían allí teniéndolo todo. La bruja, les daba todo cuanto deseaban. Cualquier cosa que ellas soñaran, lo veían ante sus ojos. Tanto fue así, que las pequeñas princesas se habituaron al lugar, y ya no pensaban en escapar, pues vivían un mundo de irrealidad basada en sus deseos. ¿Qué importaba si no volvían a ver el sol? La bruja crearía todo lo que quisieran: mundos irreales, animales jamás imaginados; todo aquello con lo que siempre habían soñado.
La bruja por fin ya no estaba sola. No importaba si no soportaban su presencia. Ella sólo se conformaba con observarlas, con contemplar cada uno de sus movimientos, y controlar sus vidas.
Un día la bruja salió en busca de más princesas. Anduvo largo tiempo hasta llegar al claro. Y allí pudo contemplar a la más bella de las princesas. Tenía unos hermosos bucles dorados bañados por el sol, que caían sobre su espalda. Poseía grandes ojos verdes distraídos y soñadores.
Una niña diferente a las demás, que atrajo el ferviente deseo de la bruja por poseerla.
Como había hecho anteriormente, la bruja intentó seducir a la princesa con joyas, dulces, muñecas…pero, curiosamente, nada atrapaba la atención de la pequeña. La vieja bruja se sorprendió por lo inusual…
La niña jugueteaba corriendo tras una mariposa, sin percatar los engaños que le eran expuestos.
La bruja tuvo una idea. Creó infinidad de esos seres alados que tanto seducían a la pequeña, y ésta no pudo evitar caer en la tentación y perseguirlas hasta su prisión.
Pese al miedo que sintió al verse atrapada, observó con detenimiento a las otras princesas; era una escena tras atroz… Veía princesas que se atiborraban a dulces, cuyos rostros llenos de gula se deformaban… Otras, vestidas con harapos, no dejaban de contemplarse en amplios espejos que mostraban cómo se veían bellas con hermosos vestidos de gala…más todo era ficticio.
No comprendía aquel lugar…
La bruja le ofreció comidas atractivas que ella rechazó. Le ofreció abalorios, ropas brillantes y pomposas que para ella carecían de seducción. Todo cuanto le había dado a las otras se lo ofreció, pero la niña rechazaba cuanto veía…ella sólo quería huir de allí.
Así transcurrieron los días, y todos los intentos de la vieja eran inútiles, nada parecía provocar codicia en la pequeña.
Allí tenía todo lo que siempre había querido, no había nada que estuviera fuera de su alcance, todos sus deseos eran saciados; no obstante, no era feliz.
- Qué más quieres - dijo la bruja-  Yo, que todo te lo he dado, que has tenido a tu merced más de lo que jamás pudiste soñar, por qué sólo deseas huir de aquí.

La princesa, que temblaba de miedo, tímidamente, pero con voz firme y seguro contestó.
-Lo único que deseo…es mi libertad.
La ira se apoderó de la vieja bruja; deseaba tanto poseerla, atraparla y hacerla suya. Todos sus esfuerzos habían sido en vano… Aun así tuvo una idea.
-Tú que ansías la libertad por encima de todo; yo que todo te lo he dado, y aun así rehúsas de mí. Convertiré tu cuerpo en el de un pájaro de día, para que puedas surcar los cielos sin ser reconocida; más llegada la noche, a la cabaña volverás convertida de nuevo en mujer. Más si un día tratas de no volver y escapar para siempre, tu forma humana jamás volverás a obtener.
La princesa estaba turbada, pero era tan grande su ansia por ser libre que aceptó.
Desplegó sus alas y atravesó los cielos. Podía, después de tanto tiempo sentir la brisa en su rostro, el calor en su cuerpo alado. Después de tanto tiempo, podía por fin, sentirse libre, su único deseo.
Pero el día fue cayendo, y la noche a quien tanto temía regresó, y de nuevo tuvo que volver a su forma humana, y con ella volver a la prisión.
Aun estando sumida en aquella oscuridad, sabía que pronto amanecería y con ello de nuevo volvería la libertad.
Día tras día transcurría igual que el anterior. La sensación de libertad se acrecentaba y una mañana la princesa pájaro decidió volar más lejos; atravesar el bosque, volver al castillo…volver a su hogar. ¿Acaso importaba lo que perdía si todo parecía ganar?
Llegada la noche, no regresó. Permaneció en el alféizar de la ventana contemplando a sus padres, a quien tanto había amado. Sabía que nunca volvería a tomar forma humana, pero, ¿realmente le importaba?
La vieja bruja comenzó a impacientarse. Había bajado ya el sol, y la niña no había regresado. Era inconcebible para ella que hubiera escapado, sabía que no podría volver a corretear tras los animalillos del bosque, que no podría mojar sus pies en las aguas.
Se habría perdido, quizás se había herido y esa era la razón por la que no había vuelto.
Salió en su búsqueda y nada halló. Y noche tras noche la buscó por todo el bosque, pero nunca más volvió a verla.
La bruja enloqueció. Anhelaba con todas sus fuerzas poseerla, tenerla como prisionera, era suya, y haría cualquier cosa para tenerla. Las princesas codiciosas que había obtenido, ya no eran un atractivo para ella, así que las desterró a todas de su hogar, desposeyéndolas de todo aquello cuanto creían tener. Tan grande fue su obsesión que dio caza a todos los pájaros que se le asemejaban, siendo sólo intentos fallidos una y otra vez. Nunca más volvió a verla, y en su locura se sumergió.
Por otra parte, la princesa pájaro custodió el bosque, y transformada ya en una gran ave, protegió que ninguna niña volviera a atravesar esas tierras malditas llenas de codicia. Creyendo que había perdido algo, comprendió que había sido más lo que había ganado. Ya no había límites, ya no había miedo, ya no había lugar que no pudiera alcanzar. Nada tenía, nada poseía, y a la vez todo había ganado.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Este relato no tiene comentarios
  • Este relato no tiene valoraciones
  • Aquí tenemos un breve relato donde se enseña que, muchas veces cuando se pierde, se gana.

    Este mini cuento nos recuerda a contentarnos con lo que ya tenemos, sólo con lo que necesitamos para vivir.

Tienda

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
19.09.18
25.05.18
Encuesta
Rellena nuestra encuesta