cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

5 min
La química de los vagones
Amor |
03.06.14
  • 4
  • 4
  • 1563
Sinopsis

A veces un aburrido viaje en tren puede depararte lo más emocionante de tu vida.

Me monto en el tren, como cada mañana, como cada día. La gente es como una marea desconocida. Si te quedas mirando puedes apreciar lo efímero de las cosas. Al
otro lado del vagón, dos asientos a la izquierda, una madre regaña a su hijo con la mirada y éste quita los piés del medio aparentemente por propia voluntad. Dos a la derecha , lo que parecen dos compañeros de facultad, conversan de sus cosas mientras el pobre chico colado por ella se resigna a seguir el hilo de la conversación. Sin querer roza sus labios con sus ojos, se le escapa en un acto involuntario que ella no parece apreciar o tal vez no quiere hacerlo porque él no le interesa. 
Justo delante , un chico del cuál no logro adivinar su país de origen, quizá Bolivia, quizá Perú, escucha música cogido a la barra, estudiando el suelo, sumido en sus pensamientos.

Próxima parada y ya sólo quedan dos. El soliario latino baja del tren dejándome ver como si acabara de correr una cortina, los asientos opuestos. Y ahí está él. Esa perona que no sabes por qué te imanta y no puedes dejar de espiar. Un chico rubio, de pelo podría decirse que largo, cutis suave y unos labios que parecen llamarme.
Me estoy sonrojando? Debería olvidarme de analizarlo. De querer saber si va o viene. 
Me gusta jugar a interpretar si alguien es Hacia o Desde. El que vuelve tiene una postura relajada, no mira el reloj, se distrae observando a los viajeros. Hombros bajos y gesto sereno. El Hacia, mira en el móvil o en su muñeca la hora, a menudo. Está atento, observa el panel de las eataciones y ladea la cabeza al oír un ruido.

El rubio no sé si va o vuelve. No deja de toquetear su móvil y parece que se le dibuja lo que parece una sonrisa aunque no puedo asegurarlo. Parece tímido. Debe de tener unos 29 años diría. Desde aquí parece de estatura normal y atlético. Ojalá levantara la cabeza para ver sus ojos. Aunque me los imagino de color miel y alegres. 
Oh, mierda me ha pillado mirando. No pasa nada, no pasa nada, la gente se mira ,no? Siento las mejillas    resucitar. Por qué no me dedicaré a mirar mi móvil como hacen casi todos. No quiero mirar. No mires, no mires. Quizá si me muevo un poco pueda hacerlo disimuladamente. Voy a rebuscar en el bolso. Me retuerzo como una serpiente y , zas!
-  oh! Perdona. -Exclamo avergonzada tras desparramar sobre mi vecino medio millón de enseres que llevo en el bolso. Mi compañero de al lado es un señor mayor, que me sonríe, como adivinando mis ensoñaciones y eso me hace sentirme más expuesta. Sólo espero que él no haya visto este momento ridículo. Levanto un momento la vista y... Menos mal. Sigue mirando su móvil. Parece divertido. Sonríe. Acabo de decidir que me gusta su sonrisa , a caballo entre tímida y traviesa.
- Próxima parada...
No alcanzo a oír el nombre tras las carcajadas de dos chiquillas que miran su ipad. Pero no hace falta, aún no he perdido el sentido. Me queda una parada. Sólo tengo cuatro minutos para seguir soñando con ese pelo rubio. Me muero por estar en el otro lado, así podría ver qué mira, qué hace, quizá alcanzar a ver en su pantalla qué canción suena a través de esos auriculares blancos. 
Se mueve. Se mueve? Por favor destino dime que se baja en la próxima y podré saber más cosas de él. Cómo anda, adónde va...
Vaya, falsa alarma. Se ha acomodado un poco en el asiento. Tiene una pierna sobre la otra, y descansa la mano sobre su tobillo. Será consciente de lo sensual que es? Pues claro ,qué tontería, sólo hay que verlo. Seguro que es un engreído y un arrogante. Aunque esa media sonrisa tímida, si es que es una sonrisa, no lo corrobora mucho. 
- Próxima parada: Estación Norte. 
Vaya, creo que nunca había tenido tan pocas ganas de bajar del tren. No, no quiero irme. Quizá podría viajar un par de paradas más y volver. Bah! Qué tontería! Parezco una chiquilla. A mis 31 años. 
Me levanto rápido y me cuelgo el bolso que tenía sobre el regazo. Una última mirada al misterioso rubio. 
Nuestras miradas se encuentran. Por fin veo sus ojos. Preciosos ojos verdes. O eso me parecen desde aquí . Acabo de sentir un escalofrío. Acabo de tener la extraña sensación de que sus ojos me decían algo. Qué va! Qué más quisiera yo! 
Es hora de bajar. Me bajo con la extraña melancolía del que ha perdido algo. Sí, me he perdido su voz.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 36
  • 4.5
  • 388

Una yonqui de la escritura. Amante de las palabras y del placer de jugar con ellas.

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta