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9 min
La semilla de la humanidad (capitulo 1)
Fantasía |
15.02.15
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Sinopsis

Capitulo 1 de La semilla de la humanidad...( leer después de la introducción)

CAPITULO 1

 

 

Después  de contármelo Sofi se quedó un rato callada, yo la abracé y conseguí que durmiese un rato más. Yo estaba seguro de que las pesadillas deberían de significar algo, porque siempre  eras muy parecidas.

Intente dormir un rato más ya que el día de hoy seria largo. A las seis en punto sonó el despertador y nos levantamos, desayunamos algo, Sofi se fue a la ducha y yo mientras fui cargando las cosas en el coche.

La ducha le sentó bien, le pregunté que si quería que cambiar los planes y me dijo que no, que tenia muchas ganas de ir, así que me  regaló una de sus sonrisas y continuamos con el plan del día ir a Cáceres a acampar en plena naturaleza.

Nos montamos en el coche, estábamos a unas tres horas de nuestro destino, según habíamos acordado no llevábamos ni móvil, ni nada que no fuese estrictamente necesario para conectar lo máximo posible con la naturaleza y desconectar de la ciudad.

El viaje hasta Cáceres lo hicimos muy tranquilos, solo parando en una gasolinera para comprar algunas botellas de agua, algo de pan y poco más, aparcamos en un pequeño pueblo al pie de la sierra de San pedro y después de cargar cada uno con una gran mochila con los bártulos empezamos el camino a pie.

Según las predicciones los primeros días nos haría buen tiempo y después podría llover pero nada preocupante.

Cogimos un pequeño sendero que según  el mapa que llevábamos nos llevaría a una penillanura  llamada Los llanos de Cáceres, un lugar precioso que era lo primero que planificamos ver, después  a unos tres kilómetros había una zona donde podríamos hacer noche.

Cogí a Sofi de la mano y empezamos a caminar más despacio disfrutando de las vistas, estábamos en una pradera verde en la que se veían algunas vacas a lo lejos, unas ovejas y algunas cabras. El pastor nos saludo levantando el bastón y la devolvimos el saludo, estaba apoyado en una higuera cortando algo de queso y una hogaza de pan.

       -     ¡Que aproveche buen hombre! - Le dije casi gritando.

       -     ¡Si gustáis! Sentarse aquí, a la sombra

       -     No, no muchas gracias y que aproveche. - Le contesté.

       -     Pues muchas gracias, que tengáis un buen día.

        -   Hasta luego.

Estuvimos  tan entretenidos viendo todo aquello, el olor a campo, los animales correteando, las plantas, que se nos pasó la mañana en un periquete. He de reconocer que en algunos momentos echamos de menos una cámara de fotos, pero Sofi tenia razón, si quería volver a ver esas vista teníamos la excusa perfecta para  volver a venir.

Nos paramos a la sombra de un olivo y nos preparamos para comer, pusimos un pequeño mantel y sacamos un par de tuper que contenían una tortilla de patata que preparé la noche antes y un poco de embutido, sacamos una barra de pan que compramos en la gasolinera con el agua y empezamos a comer.

El plan era que después de comer iríamos a ver donde podíamos acampar y por la tarde localizar en el pueblo de al lado un sitio para conseguir algo para comer al día siguiente ya que nuestra idea era dormir cada día en un sitio distinto y así veríamos toda las bellezas de la zona.

Le pregunte a Sofi que tal estaba y me dijo que se encontraba muy bien, cosa de la que me alegré.

Después de comer nos quedamos un rato relajados disfrutando del silencio del campo, solo perturbado por los ruidos de algunos animales que se escuchaban a lo lejos como algunos cerdos de una granja cercana y  los pajarillos de la zona.

Después continuamos con los planes, reconocimos la zona donde más tarde montaríamos la tienda y nos fuimos hacia el pueblo más cercano para comprar algunos víveres. El pueblo no parecía estar demasiado lejos pero teníamos que tener en cuenta que no se nos hiciese de noche para poder montar con algo de luz, así que el camino hacia el pueblo lo hicimos un poco más ligero.

Cuando llegamos al pueblo encontramos una tienda de esas que tienen de todo un poco, compramos todo lo que nos hacia falta y sin perder mucho tiempo volvimos para montar la tienda. Llegamos bien de tiempo para montarla, quedaba como una hora hasta que empezara a anochecer.

Cuando ya teníamos montada la tienda  fuimos a una zona de árboles que había cerca y cogimos un poco de leña seca, Preparamos bien la zona para hacer el fuego, pusimos un par de pastillas de esas de encender barbacoas y nos sentamos al lado del fuego que quedaba justo delante de la puerta de la tienda de campaña, en ese momento empezó a caer la noche.

Saqué  algo para picar, no teníamos demasiada hambre, tapé con una manta a Sofi porque empezaba a refrescar, en ese momento me miro durante un rato a los ojos, ella los tenia brillantes, me besó apasionadamente, me acarició la cara y me volvió a besar tan fuerte que me tiró para atrás dejándome medio cuerpo dentro de la tienda, poco a poco fuimos perdiendo la ropa. Hicimos el amor como hacia tiempo que no lo hacíamos. Enroscados en la manta y desnudos nos quedamos dormidos.

 El canto de un gallo lejano nos despertó, serian las ocho de la mañana

Y el día que ya estaba amanecido se presentaba despejado, la temperatura era algo fresca.

Conseguimos rehacer  la lumbre con algunas ascuas que quedaban y calentamos algo de leche el un pequeño cazo, miré a Sofi, estaba radiante, tenia un color de cara y un brillo...  estaba preciosa, parecía un ángel.

Después de desayunar fuimos hacia un río que había cerca de nosotros y allí nos lavamos un poco. Después recogimos la tienda, apagamos bien el fuego y marchamos hacia nuestro siguiente destino planificado, ver el valle del Jerte y después al parque nacional de Monfragüe. Según habíamos leído era un valle lleno de cerezos que en primavera esta en flor y es precioso de ver, así que fuimos hacia el coche para seguir con la ruta.

Cuando vimos todo blanco parecía que estaba nevado, era el Jerte, paramos el coche en una zona habilitada para ello y bajamos a contemplar de cerca ese paisaje tan maravilloso. A lo lejos se veía como si estuviese compuesto de bolas de algodón sobre un fondo verde claro, ¡que pena de no tener una cámara de fotos! Me dije entre dientes, pero Sofi que parecía que me leía la mente me dijo “esto es más bonito verlo en persona”, a lo que asentí.

Después de estar más de una hora  embobados viendo todo aquello continuamos la marcha, hoy el día seria largo, teníamos que encontrar el sitio y también para dormir.

Llegamos al parque nacional de Monfragüe y lo primero que preguntamos era por algún sitio de acampada libre, a lo que nos contestaron que allí ya no se podía acampar en ningún sitio, que teníamos que ir al camping que tenían allí. Eso no entraba en nuestros planes, pero como no había más remedio decidimos que estaríamos en el camping el menor tiempo posible.

Fuimos al camping y tuvimos la suerte de alquilar la última parcela que les quedaba, dejamos las cosas allí, comimos algo y fuimos a ver el parque.

Cuando llegamos allí  nos dieron varios itinerarios; a pie, en coche, con guía y actividades complementarias. Escogimos a pie sin guía y había muchas rutas, escogimos una de las que duraban unas cuatro horas ida y vuelta que tenia una distancia de unos 13 kilómetros.

El camino se hacia más ligero para mi ya que solo llevaba una mochila con un par de botellas de agua y dos bocadillos y algunos dulces, habíamos dejado todo en el camping.

Por el  camino se veían chozos  cerca de una cañada real que iba a para al río Tietar y un poco más allá estaba el río Tajo. Mientras bajábamos hacia el río a Sofi se le torció el tobillo al pisar una piedra, por lo que paramos un rato para que descansara un poco el pie. Mientras estábamos sentados en un puente de piedra miré al cielo y había algo raro, bajaba como una especie de neblina un tanto extraña.

Cuando Sofi vio que podía seguir caminando continuamos la marcha a paso tranquilo, la niebla seguía bajando mientras nos dirigíamos hacia un castillo, allí la vegetación se hacia más espesa.

De pronto empecé a ponerme nervioso la niebla nos envolvía y cada vez se veía menos, Sofi se agarró a mi que incluso me clavo las uñas, eso me puso más nervioso aún. Empecé a andar más deprisa, a decir verdad no se en que dirección cogí, no veía nada, durante un buen rato estuvimos andando en todas direcciones,  llegamos a una zona rocosa, avanzábamos pegados a la pared hasta que llegamos a un punto  que tenia unas grutas en las que se podía entrar y sin pensármelo dos veces cogí a Sofi de la mano y no metimos dentro de la gruta. Me quedé mirando la entrada y la niebla no me dejaba ver el exterior. Nos abrazamos, nos miramos y miramos hacia fuera, no nos dijimos nada solo temblábamos de miedo.

No se cuanto tiempo pasó, si fue el cansancio, el miedo o el estado de shock, pero sin saber por que nos quedamos dormidos allí.

Hasta que un golpe me despertó, era como si hubiese caído en caída libre porque me dolían todos los huesos...

 

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