cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

2 min
La soledad del mamporrero
Drama |
29.07.15
  • 5
  • 4
  • 899
Sinopsis

A petición de Isabel pruebo un ejercicio diferente...

La chica rubia, bajita y culona me atiende: pues va a ser un menú grande con la McRoyal, patatas deluxe y coca-cola. Una sonrisa que escasamente calma mi soledad. Y es que busco pero no encuentro. La soledad del mamporrero. Viejo oficio el mío, no sé si noble pero casi invisible. Qué sabrá la chica rubia (bajita y culona) de los avatares del viejo mamporrero. Me siento con esta bandeja de plástico que parece de juguete. Mojo una patata en la salsa, sí, deliciosa. Pequeños placeres. Un sorbo a la vida. Debiéramos apurarla. Disfruto pues de una humilde vianda en esta bandeja de plástico…que parece tan de juguete. E imagino cansada a cierta chica, bajita y culona, cuyo sudor huele a fritanga y los dedos a salsa. Qué apetitosa su carne, su aroma de trabajadora. Humilde, sin ilusiones, más que otro fin de semana que la haga olvidar que sirve a sus semejantes. Ese prójimo absurdo y lamentable. Lejano como un sueño de hace dos días. La miro, la observo. Qué dulce el sueño entre sus brazos. Bajita y culona, rubia. Hermosa como un día sin semana. Voy terminando lo que he pedido, se seca el hielo en este vaso de plástico, con pajita, otro juguete. La vida pasa, rápida y fugaz, como la comida por el gaznate y veo a la rubia, la culona, dejando el uniforme y apartándose la gorra como quien se aparta las moscas. Ha debido terminar su turno. Dios la bendiga. La sigo, con la mirada, y la veo caminar cansada y rendida saliendo del local entre alegres familias. ¿Dónde irá la chica? ¿Dónde le espera la vida? Qué cosas, pienso. La soledad del mamporrero. Vacío la bandeja (la de juguete) y salgo tras ella. Qué oficio más invisible. Qué soledad más irrefutable. La chica se da la vuelta y me sonríe. Qué dulce, la vida, cuando te mira no una sino dos veces…

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Tienda

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta