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2 min
La sombra del niño
Drama |
14.08.13
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Sinopsis

El dinero no te puede dar tiempo.

En la banca de un jardín descansaba Arturo López. Sus setenta años lo obligaban a caminar más despacio cada vez. Le dolía la espalda y lo mataban las piernas. Su cadencia era pesada, lenta, luchando contra el viento y contra su soledad. El frío bastón en el cual se recargaba no tenía ninguna mano para sostenerlo en sus caídas. Su dinero no lo ayudaría a levantarse. Los miles de masajes no parecían surtir efecto y su médico sólo le recetaba marihuana, algo demasiado liberal para él. Nunca se había hecho adicto al alcohol, drogas o mujeres. Sólo al dinero.

Su gripe, atormentándolo desde meses atrás, empeoraba y ya no tenía reparo en sonarse la nariz con sus dedos, embarrando la mucosidad en su ropa polvorienta. Hacía días que no se bañaba; lo encontraba todo inútil. En un arranque había despedido a todos sus sirvientes. ¿Para qué tenerlos? Día a día esas sanguijuelas le succionaban su fortuna.

El viento soplaba en su rostro, y sentía como si le cortaran la cara. Incluso lo que él no podía ver le lastimaba. Giró su cara para evitar el aire y vio a su hijo. Un dulce niño de tres años, jugando con una camioneta Ford en miniatura. Se veía tan entretenido que Arturo lo envidió y se perdió en sus pecas y ojos verdes, igual a su madre. ¿Hacía cuánto que no lo veía? Treinta años, mínimo.

Quiso estirar su mano para tocarlo, cuando la imagen se desvaneció y se convirtió en una partícula más del aire que lo cortaba. No pudo tocarlo.

Cerró los ojos pensando en cómo estaría ese muchacho actualmente. Quizás ya tendría hijos y un trabajo. Nunca lo sabría ya. La vida de Arturo se desvanecía como el niño pecoso.

Sacó una moneda de su bolsillo. Derramó la última lágrima de su vida, pues el dinero jamás le devolvería la vida gastada.

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